Chapter Text
LUNES
william corría entre avenidas y cuerpos, sin ningún rumbo, solo con la idea de sobrevivir en la mente.
El lugar donde estaba eran calles que ya conocía, ya que vivía en un lugar lleno de complejos de apartamentos, así que la mayoría de los edificios se parecían entre sí, bueno, eso antes de que la gran mayoría estuvieran partidos a la mitad o completamente derrumbados.
William sentía que sus piernas se movían autónomamente, ya que ni siquiera sabía cómo había llegado ahí.
No tuvo mucho tiempo para indagar entre sus memorias cuando algo se estrelló abruptamente contra el pavimento haciendo que todo alrededor se levantará, william no siendo la excepción.
Al recomponerse (o por lo menos que sus sentidos no estuviesen desenfocados) del golpe, pero aún tendido en el suelo, pudo ver que o, mejor dicho, quien, provocó ese descenso tan violento.
El hombre que estaba, sin mentir, a solo pasos de william, sus pies no tocaban el suelo, parecía una estatua del sufrimiento eterno, no solo por la posición en la que estaba o por cara de furia descontrolada, si no que también por como lucía. El hombre vestía un mono blanco, roto de algunas partes, ensuciado de manchas rojas y marrones, probablemente siendo sangre y suciedad respectivamente, estaba calvo, cosa chistosa en otras condiciones, su piel, si todavía lo que tenía alrededor era piel, dejaba relucir sus venas, las cuales parecían palpitar con tan solo verlas, pero eso no fue lo más perturbador, lo que de verdad puso de piel de gallina a william, fue la cuenca de los ojos, ya que parecía que no los tenía, en cambio, parecía tener unos anteojos negros que absorbían la luz y la alma de william, lo curioso es que parecía que no se sostenían de nada, es como si estuvieran incrustadas en la piel.
Toda la aura del sujeto desprendía ira y poder, pero William captó otro sentimiento, por más imposible que fuera tenerlo gracias a las condiciones, tuvo la sensación de familiaridad, como si ya lo conociera, o como si tuvieran una historia ya juntos.
Al estar en su laguna mental analizando cada característica de quien tenia adelante, William no proceso a tiempo cuando el desconocido, no tan desconocido, se acercó en un parpadeo, y cuando el ser abrió sus poderosos brazos como si fuera a partirlo a la mitad, o, ¿abrazarlzo? De arrepentimiento....
*PIP* *PIP* *PIP* *PIP*
William de un salto se sentó en su cama, temblando y sudando, como si todo hubiera pasado.
-mierda- dice sin aliento, hasta su voz parece reconocer que corrió como nunca antes en su vida, ya que la siente rasposa.
Esos sueños no lo han dejado dormir en todo su fin de semana, ya que aparecia en el mismo escenario caótico y haciendo la misma cosa, correr. Solo que este sueño fue diferente, ya que quien lo perseguía parecía ser alguien totalmente diferente, quien lo perseguía en sus anteriores sueños tenía el traje, o una variación, de invencible, pero no sabe si era su amigo o una imitación, ya que uno tenía la cara totalmente cubierta con una máscara, y el otro estaba cubierto de sangre y su cara lo tenía al descubierto, y su expresión parecía ser de alguien que no tenía nada en la vida, o como si alguien hubiera arrebatado todo lo que amaba.
Lo que ya lo tenía incomodo es que con todos ha sentido ese sentimiento de familiaridad, como si de verdad supieran quienes son.
-Ja, las notas ya me tienen al borde de la locura- dijo william con sarcasmo vacío mientras volvía a acomodarse en su cama para dormir por lo menos otros 5 minutos.
Los ojos de william se abrieron abruptamente y se levantó como si la cama tuviera pulgas.
~MALDITA SEA, LAS CALIFICACIONES~ grito internamente para el, como se le pudo olvidar, por eso puso esa estúpida alarma y lo subió a todo volumen.
En un rápido movimiento, apaga la alarma que aún producía el molesto pitido, ya que William se quedó pensativo con respecto a sus sueños que más bien eran pesadillas.
William se estrella contra el closet y comienza a sacar ropa a la velocidad de alguien que está sacando documentos importantes en medio de un desastre natural.
De reojo, ve desde su ventana como el bus que lo lleva a su universidad decidió olvidarse de su existencia e irse sin importar que se tiene que esperar por lo menos 30 minutos para asegurarse de no olvidar a nadie.
-fantástico, lo que me faltaba- dice con dejo de frustración mientras se ponía un pantalón de mezclilla holgado y su típica camisa naranja con la franja blanca en medio.
Agradece vivir solo en un departamento, ya que nadie ve como sale de su habitación con un aspecto que si alguien más lo viera, mataría a esa persona para que no hubiera testigos, y porque todo le queda muy cerca, así que no tiene que hacer un gran recorrido para tomar una manzana e irse.
-Idiota- william se insulta al darse cuenta que no agarró nada para irse a la universidad, así que, antes de cerrar la puerta, regresa por lo escencial. -Mochila, lista, llaves, listas, cartera, ya- william enumera las cosas que necesita para su agotador día. -Creo que eso sería todo- aseguró el castaño.
No se fue de su apartamento hasta asegurarse que todo estuviera cerrado, y aprovecho para peinarse un poco para que su fleco no delatará que apenas se acababa de levantar.
Lo único malo de donde vive es que esta en el noveno piso, esto no sería un problema si no fuera que el día de ayer el elevador se averió, así que no le queda más que correr por las escaleras, las cuales están repletas de personas por lo mismos de lo del elevador.
Es un milagro para william no caerse hasta el primer piso, al salir de su complejo venta disparado hacía su universidad, el cual queda a cinco manzanas de donde vive.
En el maratón que william se está dando hacia su campus, pasa por una tienda de electrónica, donde una de las televisiones que estaban de exhibición está en un canal de noticias. -se han reportado avistamientos de nuevos héroes, sus trajes parecen ser variaciones del traje del joven héroe, invencible- describe la reportera de turno, como si solo hablará del clima, sin saber que estaba dictaminando una sentencia de muerte.
La puerta del aula se habré de una patada, el cual revela un sudoroso y cansado william, el cual ya no le importo la hora en que llegara, solo con llegar le bastaba.
-Francis Clockwell- llama el profesor. A William casi le da algo en ese momento cuando escucho que usaron su segundo nombre.
-Presente, disculpa por la tardanza- William ya se dirigía hacia su asiento hasta que fue interrumpido.
-No estoy pasando lista, lo estoy llamando para darle su calificación, y por la demora, no se preocupe, ya le puse falta- dicta el profesor, con una autoridad clara para que no haya excusas ni quejas.
A william no le quedó más que sentarse delante del profesor y oír su rendimiento en la asignatura.
-Entregó en tiempo y forma sus respectivos trabajos, loa proyectos cumplieron con los requisitos solicitados, aunque esperaba algo más viniendo de usted, aunque las maquetas que se le solicitaron si estuvieron a la altura de las expectativas- El maestro evaluó todo lo realizado en el ciclo escolar, hasta que dejó caer la bomba. -Sin embargo, no obtuvo la nota aprobatoria en el examen, así que su evaluación final es de seis-
William se quedó como si le hubieran arrojado una cubeta de agua fría con lo que acaba de oír, no solo por la nota, que de por si era bajísima, si no por la crítica devastadora hacía su esfuerzo de días sin dormir, ni comer bien, ni tener tiempo para él y sin disfrutar ninguno de sus descansos.
-Pero- Añade el profesor. -Gracias a una actividad extraescolar, su calificación asciende a un siete, le regreso su examen y proyecto escritos para que no solo estudie y descubra en que estuvo mal, si no que también mejore para el siguiente ciclo, ya puede tomar asiento- Termina la idea y llama al siguiente alumno.
Perfecto, lo que le faltaba, que el profesor le tuvo lastima, ya que sabe que nunca hizo ningún trabajo para subir su calificación, si no que también le dijo que todo su esfuerzo no fue suficiente para una calificación decente, y le pide que duplique su esfuerzo.
En el pequeño pero agonizante trayectoria hacía su asiento ve como algunos de sus compañeros se tapan la boca, o hasta algunos dejan expuesto su cara de burla hacía william, hasta jura escuchar algo acerca de su ruptura reciente con rick, y si es verdad y no es imaginación suya, ya sabe de quien es, así que voltea para no quedarse con dudas.
-Cállense, que si se dio cuenta- exclamó en voz baja una chica de tez clara, pecas en mejillas y nariz, pelo castaño claro que claramente era pintado, complexión ultra delgada, vestida con ropa de marca, aunque tenía la sospecha de que en realidad eran falsas, y en resumen, una terrible copia de la villana de alguna película estadounidense para adolescentes, o también conocida como Priya.
William no es de las personas que lloran por un nueve, también a reprobado asignaturas en el pasado, hasta una vez así repite un año en la secundaria, pero, desde que está en la Universidad, su calificación había sido excelente. No tal punto como las calificaciones de Priya, quien sacaba sobresalientes y era la favorita de los profesores por su iniciativa y carisma, aunque sus calificaciones son el resultado de copiarle todo a sus amigas oa algún chico que se dejaba engatusar por ella. Pero de verdad se a esforzado para mantener una calificación constante y buena.
Solo que últimamente su rendimiento a ido en picada gracias a su ruptura con rick, quien creería que iba ser su eterno amor de su vida y que iba ser su esposo algún día, más por todo lo que vivieron juntos.
-Oye ¿Estás bien?- William sale de la laguna de sus pensamientos para voltear a ver quien le hablaba.
Cassidy, una amiga en común con amber, aún le sujetaba el hombro para sacarlo de su ensoñación.
-Te vez hecho mierda- la chica lo dice con cero veneno y con una franqueza que ofendería a algunos.
-Si, solo que no dormí bien- William responde, así mismo se centra en lo que está haciendo ahora mismo, un número y su relación fallida no lo van a estresar, tiene todo un día por el cual sobrellevar con otras asignaturas que está seguro que le fue mejor.
-¿Tienes la hora? - Cassidy pregunta
William se palpea su bolsillo, palpea el otro, así con cada hueco donde pudo haber puesto su celular, hasta que un recuerdo lo lleva hasta su departamento, en su mesita de noche, en el cual había dejado su celular cargando. -Mierda-
DOCE HORAS DESPUÉS
-¡AHHHHHHHHHHH! - William grita una vez ya están en su apartamento y después de hacer asegurada su puerta con llave.
El día no fue más que reclamos, quejas y arrastradas por sus calificaciones, tuvo que discutir con cada maestro de la razón de su nota, inclusive, la maestra de desarrollo humano lo iba a reprobar por la forma en que iba vestido a la escuela porque "esa no es la forma en que se viste un profesional". El único maestro que de verdad lo escucho fue el de psicología social, sin duda era el mejor maestro que jamás pensó que le habría tocado.
-No te frustres todavía William, mañana será otro comienzo- el de ojos azules se lo dijo así mismo, ya que el día sí que le había absorbido toda su energía vital.
Ni siquiera se cambió de ropa, simplemente se fue al baño a limpiarse los dientes y los restos de comida fantasmas porque tampoco comió algo en todo el día, el pobre ya solo quería dormir y no saber de nadie.
Con solo su alma y cuerpo ya cansados se fue a la cama, donde en el instante que puso el oído en la almohada, se quedó profundamente dormido.
William hizo toda su rutina nocturna sin percatarse que alguien lo veía en todo momento.
La identidad del acosador no debería ser tan desconocida para william, ya que era el hombre de sus sueños, bueno, el hombre de su anterior sueño.
