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Hay un color que me confunde, uno del cual no sé qué sentir.
Siempre lo veo en todos lados, incluso cuando no debería ser así.
Irrespetuoso y siempre detrás de una pantalla, al menos eso se suele decir.
Pero hago mucho más que eso; defender lo importante para mí.
La tecnología es una de mis mayores pasiones: los videojuegos, la mecánica, todo lo que requiere electricidad.
Mi reino está construido en base a eso, pero tiene algo más.
Entre nosotros nos protegemos la espalda; no son mis súbditos, son una hermandad.
Por eso me confunde cuando, en los otros reinos, su gobierno es desigual.
Mi mayor conflicto está a kilómetros de distancia, en una tierra invernal.
Una fortaleza, una prisión. Todo lo que está allí se basa en lo legal.
¿Legal es la palabra? Algunos lo llaman imparcialidad o neutralidad.
Es difícil de describir, así es el reino de Gokkan.
Hay un color que me confunde, y allá lo suelen vestir.
El emblema, la asistente y hasta en las decoraciones los ví.
Ese maldito color destaca en el frío gris.
Y, por supuesto, en el ropaje de la juez, y creo que ahí lo sentí.
Solo sabe hablar de leyes y juicios. Su actitud pasivo-agresiva me estresa.
Cree que tiene el control de todo, que con reglas me maneja.
Y, sin embargo, cuando peleamos y entrenamos juntos, ella de verdad me enfrenta.
¿Crees que me ganarás? ¡Soy el rey de Nkosopa! ¡Estoy en la cima, maldita sea!
Le doy espadazos y mis disparos son certeros.
Es muy fuerte, tal vez más que yo, eso pienso.
Es rígida en personalidad, pero no en movimiento.
Baila con la gracia de una mariposa, anonadado me quedo.
Hay un color que me confunde, viene directo de ella.
Además de la espada, usa arco y flecha.
Sus aciertos son físicos, al menos eso quisiera.
Sus flechas llegan a otro lado ¡Es que no me da tregua!
Pero hay algo más que se oculta tras su dureza.
Cuando deja de exigirse tener todas las respuestas.
Cuando deja atrás su rol de alteza
Y con su merecido descanso, en su futón se recuesta.
Puede ser amargada, pero también es adorable.
Cuando dejas de ser la ley, cuando dejas de arriesgarte.
Cuando abrazas y hablas de esos peluches, te vuelves inolvidable.
No quiero decirlo, no quiero estar dispuesto a…
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Hay un color que me confunde, lo siento con fuerza.
Una mariposa morada, única y bella.
Quiero ser una libélula azul… y volar junto a ella.
A veces me pregunto… si tú también lo deseas…
