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Fantasía

Summary:

Atrapado en una relación, el brasileño fantasea con ser pareja de alguien más, alguien que cree que lo trataría mejor.

Notes:

La siguiente historia no pretende romantizar la infidelidad, menos incitar a esta. Si tienes problemas con tu pareja es mejor hablarlo.

Aclarar que la versión de los países humanizados de esta historia es una versión propia del autor, fuera de cualquier otra humanización existente (Countryhumans, Hetalia, etc.). Pero, si ustedes quieren imaginarlos como humanizaciones ya existentes, no hay problema alguno.

Los países también utilizan nombres humanos.

No pretendo ofender a ninguna nación, población, etnia, religión, pensamiento político, etc. Lo que esta historia busca es entretener.

Chapter 1: Inicio

Chapter Text

Cuando Brasil y Argentina se hicieron oficialmente novios todo fue miel sobre hojuelas. Noches sin dormir por estar hablando por teléfono, mandar cartas a la antigua como gesto romántico, dedicarse canciones, salir a comer juntos de vez en cuando, incluso ir a ver partidos de fútbol juntos.

Los primeros dos años fueron tan románticos, tan idílicos. Cualquiera quisiera una relación así.

Pero las cosas terminaron por tomar otro rumbo.

 

"Te habló después"

"Estoy trabajando, no molestes"

"¿No tienes algo más interesante que contar?”

"¿Y cuánto costó este regalo? Porque luce barato"

"Desafinaste en esa parte de la canción"

"No quiero comer esta basura"

"¿No has pensado en vestirte mejor?"

"No quiero que los demás me vean contigo"

 

Ese tipo de comentarios por parte del argentino se volvieron rutina. Parecía que todo el amor que alguna vez daba al brasileño se esfumó para siempre. No quedaba ni una pizca de la dulzura que antes caracterizaba su unión.

Y, aun así, pese a los malos tratos, el rubio no parecía querer pronunciar la palabra "terminamos". El pelinegro tampoco, no se atrevía a terminar con esto.

Era como si ambos estuvieran atrapados, encadenados en la rutina de ser una pareja. No eran capaces de imaginar una vida separados.

Hasta que el brasileño descubrió algo por accidente que le provocó una chispa de imaginación en su mente.

 

II

 

Las reuniones de la OEA solían ser incómodas para todos, solo provocaba que se preguntaran por qué decidieron hacer aquella alianza en primer lugar. Cada vez que se terminaban los temas de carácter diplomático, el ambiente estaba lleno de incomodidad.

Hoy no fue la excepción.

Tras terminar de tratar los temas oficiales, todos se quedaron en silencio. Algunos miraban sus documentos, otros jugaban con sus dedos o con los lapiceros, y claro que estaban aquellos que solo miraban a cualquier lado de la habitación para evitar el contacto visual.

Detestaban que los obligaran a quedarse un poco más de tiempo para que "convivieran".

De repente, el estadounidense se levantó de su asiento.

—¿Y tú a dónde crees que vas? — preguntó con molestia el ecuatoriano.

—Necesito ir al baño, ¿o acaso quieres que...? — respondió con evidente molestia el norteamericano, pero se vio interrumpido.

—No termines esa frase porque no quiero una asquerosa imagen mental en mi cabeza.

Con eso dicho, el rubio abandonó la sala.

Y tan solo pasado un minuto, el mexicano se puso de pie. Él puso la excusa de que tenía que atender una llamada telefónica importante, y pese a que recibió reclamos, salió de la habitación.

El silencio volvió a reinar.

Brasil comenzó a jugar con el bolígrafo que traía en manos, y para su mala suerte, este terminó rompiéndose, haciendo un gran desastre en sus manos. Sus palmas y dedos quedaron llenos de tinta.

—¿Qué no puedes ser más cuidadoso? — reclamó el argentino, quien estaba sentado a su lado.

—Solo fue un pequeño accidente— trató de defenderse el brasileño.

—Mejor vete a limpiar, no vaya a ser que por tu torpeza ensucies mi traje nuevo.

Brasil rodó los ojos con hartazgo mientras se ponía de pie. Una lástima que nadie se atrevió a defenderlo o mínimo decirle al argentino que no hiciera drama por una pequeñez.

Al salir de la habitación, el brasileño no pudo evitar imitar al argentino, haciendo una actuación burlona de las típicas quejas que solía escuchar de su pareja.

Cuando llegó al baño, se detuvo antes de empujar la puerta, no quería mancharla con tinta. De repente, escuchó voces, tardó un poco en reconocerlas, pero pudo confirmar que eran del mexicano y del estadounidense.

Le llamó la atención su plática, ya que, a diferencia de lo que solían mostrar ambos en público, lo que estaban diciendo ahora se escuchaba como una plática de pareja funcional casada.

—¿Y crees que podrías hacer un pay de manzana como postre?

—Ya se me hacía raro que no pidieras postre para la cena.

—¿Qué puedo decir? Yo amo comer postre después de cada comida, en especial cuando lo haces tú. Eres el mejor cocinero que conozco.

—Me halagas mucho, cariño.

—No sé qué hice para tener al mejor compañero de vida.

Brasil sí que estaba sorprendido, se escuchaba como una plática muy linda, muy dulce. Le recordaba a los primeros dos años de su relación. Siguió escuchando más. La conversación le dio a entender que el estadounidense y el mexicano eran todo lo contrario a como se comportaban en el ojo público.

Eran dulces, de lo más meloso que había escuchado.

Se alejó prácticamente corriendo de la puerta cuando notó que esos dos estaban a punto de salir. Logró llegar al principio del pasillo para fingir que apenas se estaba dirigiendo al baño.

Primero vio que salió el estadounidense, y segundos después salió el mexicano.

Los saludo cuando pasó a lado de ellos. Los norteamericanos ni siquiera sospecharon que el sudamericano los estuvo escuchando.

Finalmente, el brasileño al fin fue al baño. Mientras trataba de quitarse la tinta de sus manos, se puso a pensar en que le tenía cierta envidia al estadounidense. Escuchar todo lo que tenía planeado el mexicano para la siguiente semana, escuchar todos los buenos tratos que el moreno le daba al rubio, cielos, la conversación dio a entender que México era la pareja más dulce y amorosa que podrías tener.

—Tal vez me enamoré del hispano equivocado— dijo bromeando cuando logró quitarse la tinta de las manos.