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Unholy Trinity Short

Summary:

Este será un recopilatorio de drabbles, one shots y ideas sobre la unholy Trinity a.k.a. Jace + Aemond + Cregan porque el amor entre dos es lindo pero entre tres es más sabroso. ♡

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Al Príncipe Aemond Targaryen siempre le subestimaron.

Desde muy joven escuchó los murmullos sobre su poca factible posición en la familia real, el desprecio por su lugar en la línea sucesoria siempre hizo eco en los rincones de su joven mente.

Muchos lores incluso, habían rechazado las propuestas de casar a sus hijas o hijos con él, a pesar de su título de príncipe, argumentaban que sus dulces capullos merecían más que desposar a un cuarto hijo sin tierras ni posesiones propias.

Aquellas palabras habían herido su corazón inmaduro, incluso cuando el consuelo de su dulce hermana Rhaenyra– a quien su madre tanto odiaba– había llegado en forma de abrazos y palabras reconfortantes.

Por lo tanto, a medida que pasaba el tiempo y crecía, aquellas palabras se habían cargado en ira y determinación.

Determinación de demostrar que era más que un título o una posición. Había entrenado duro, había estudiado por arduas horas hasta que sus ojos escocían por el cansancio.

Se volvió diestro en armas y en palabras, y se prometió demostrarle a dichos hombres que se habían equivocado, les haría arrepentirse y rogar por qué diera una mirada a sus dichosos hijos, se convertiría en un hombre envidiado y codiciado.

Esos fueron sueños de un Aemond pequeño y enojado.

Sin embargo, ahora siendo un adulto, podría decirse que había logrado su objetivo, no solo por haber sido nombrado caballero a los dieciocho por su hermana la reina o por los innumerables torneos ganados en las opulentas celebraciones que organizaba su familia, no.

Aemond había ganado mucho más que títulos, había obtenido más que riquezas propias, admiración o elogios cargados de hipocresía.

El príncipe Aemond Targaryen había obtenido el favor no de uno sino de los dos omegas más famosos y venerados de los siete reinos.

Su sobrino el Príncipe Heredero Jacaerys Targaryen y el futuro Guardian del Norte Cregan Stark habían sido mejores amigos desde siempre, el par de omegas tenían una reputación impecable y de admirar, ya fuera por su inteligencia, por la destreza con las armas, su liderazgo innato o su indiscutible belleza.

Sabía que ambos solían recibir innumerables peticiones de sus manos o el permiso de ser cortejados, pero estos eran directamente rechazados por ambos jóvenes.

Le costó, no lo negaría, pues ser considerado apto para desposar a ambos no había sido tarea fácil. Les había seguido como un hombre devoto, había derrotado a todos los caballeros y lores que fueron necesarios y se había hincado para jurarles lealtad más veces de las que alguno podría imaginarse. Pero Aemond era codicioso y rendirse no era una de sus opciones.

Lo había logrado, por supuesto, pues un príncipe dragón siempre lograba su objetivo.

Se sentía afortunado, cuando recordaba a sus esposos enfrascados en una discusión política en la sala del consejo de la reina, o cuando les veía reír mientras practicaban con espadas en el patio de armas. Cuando podía besar sus dulces labios o probar el sabor de sus cuerpos.

Pero sobre todo actualmente, mientras ambos omegas devoraban una bandejita con postres que había exigido muy amablemente en las cocinas del castillo.

Ambos con aromas cargados de almíbar y la luz de mil llamas resplandeciendo de sus rostros satisfechos, mientras cargaban en sus vientres el fruto de la pasión y amor que el alfa les profesaba.

El orgullo corría cálido por sus venas con solo ver la redondez de sus vientres o la marca en sus cuellos, al sentir las suyas propias que portaba como una recompensa por su arduo esfuerzo.

No había un hombre más venturoso en la faz de la tierra que él, lo sentía con las miradas de envidia por aquellos hombres que antes le habían menospreciado y que ahora deseaban su lugar o en la forma en que sus ojos inmundos miraban a sus omegas, con el anhelo teñido en sus iris.

Pero pobres idiotas, porque jamás podrían tener su lugar.

Se preguntaba si así de poderoso se sentía Aegon el conquistador.

Notes:

Dedicado a mis nenas de Jacemond nation, sobretodo a mi comai y a la princesa 🫶