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Tu sancho

Summary:

Yoongi ama a Jimin, eso nadie puede dudarlo. Dejó todo para poder ser su omega y cumplir con el papel perfecto ante todos, pero está aburrido. Ya no lo toca ni besa como antes, es como si fuera un mueble más de su hogar.

Pero Kim Namjoon, primo y socio de su novio, sabe lo valioso que es y lo desea solo para él. No importa que sea a escondidas o que el omega lo use para satisfacer sus necesidades, porque desea a Min Yoongi con todas sus fuerzas y lo tendrá a su lado sin importar a quién deba destruir.

Notes:

Inspirada en "Tu Sancho" de Fuerza Regida.

Chapter 1: Uno

Chapter Text

Yoongi llevaba más de cinco años de relación con Jimin y honestamente, estaba aburrido. Siempre era la misma rutina; el alfa cenaba lo que su novio le preparaba, se daba un baño y se iba a dormir con la tonta excusa de que estaba cansado.

No tenían intimidad, ni siquiera compartían besos o caricias. Yoongi solo fingía una sonrisa ante la familia Park, quienes insistían en que era hora de profundizar en el matrimonio y darles cachorros. Años atrás, aquella insistencia lo haría sonreír y gritar de emoción, porque él también quería hijos, pero ahora la idea lo aterraba.

—Aún no hablamos de eso, padre. —respondió Jimin con indiferencia mientras revisaba su celular—Primero está la empresa y arreglar los asuntos familiares, la boda puede esperar.

—Algún día me haré viejo, hijo. —le recordó Youngjae—Quiero ver a mis nietos crecer y poder disfrutar de ello. También te recuerdo que Yoongi está creciendo, es mayor que tú y en algún momento ya no servirá para tener hijos.

El omega hizo una mueca, sabía que los omegas en la familia Park solo servían para hacer bebés, por eso no culpaba a su novio de pensar igual. Le incomodaba, y honestamente, también le molestaba, pero tenía que fingir con una sonrisa.

—Igual servirá en algún momento. —se encogió de hombros Jimin—No nos presiones padre.

—Yoongi es bonito, alguien podría fijarse en él. —habló su madre Jiwoo—Solo... piensen bien en ser padres, ambos son guapos y sería una lástima que te lo roben.

—¿Alguien fijándose en él?—soltó una risa incrédula—Claro que no, nadie podría ver lo que es mío. Yoongi hyung estará conmigo siempre ¿verdad cielo?

—Si, es cierto. —fingió una sonrisa y se levantó de la silla—Si me disculpan, iré al tocador.

Hizo una reverencia y salió de la habitación privada que les dieron en ese lujoso restaurante. Era una cena familiar, aún faltaba que llegaran los hermanos y primos del señor Park, pero necesitaba respirar. Siempre terminaba incómodo en esas reuniones, pero no tenía otra opción, como buen omega debía participar al lado de su alfa y sonreír con amabilidad.

Se humedeció el rostro, se miró al espejo y se arregló el maquillaje. Practicó unas sonrisas falsas y salió del baño, pero por accidente a medio pasillo, chocó contra alguien.

El olor a café inundó su nariz y su lobo chilló emocionado. Solo había un alfa que lograba poner su mundo de cabeza y ese era Kim Namjoon, el primo y principal socio de Jimin.

—Hola Yoongi hyung. —saludó con la voz ronca, mirando su cuerpo sin pudor alguno como siempre hacía—¿Vas para la reunión?

—Ah, hola Namjoon. —intentó sonreír—Si, es correcto. De hecho llegamos primero nosotros, pero necesitaba un poco de aire fresco.

—Vamos juntos. —ofreció su brazo para que lo entrelazara con el suyo, y aunque dudó un poco, lo aceptó.

Namjoon llevaba un traje negro que solo lograba hacerlo ver más grande y varonil, sintiéndose pequeño a su lado. El hombre era guapísimo, sin duda su tipo ideal. Recuerda que cuando lo conoció en una cena que Jimin lo invitó para presentarlo oficialmente como su novio, el hombre le dedicó la sonrisa más bella y encantadora jamás antes vista. Incluso se maldijo por unos segundos por fijarse en el hombre equivocado, pero no podía retractarse.

—¿Cómo te va en el trabajo, hyung?—preguntó casual.

—Bien, ha sido algo difícil, pero no me quejo. —le sonrió tímidamente—Ya llegamos, será mejor que—

—No tendría mi primito por qué enojarse, no estamos haciendo nada mal ¿O harías algo malo conmigo?—le guiñó el ojo y recorrió la puerta de la sala privada—Buenas noches familia, lamento llegar tarde.

Varios ojos curiosos los miraron más de lo debido, por lo que Yoongi se apartó de inmediato y fue a sentarse al lado de su novio, quien seguía perdido en el celular. No se había inmutado en recorrerle la silla, tampoco en cómo su primo miraba a su omega como si fuera el platillo principal; estaba tan perdido en la plática de su celular que no notaba cómo poco a poco perdería a su novio a mano de su primo.

Para desgracia de Yoongi, Namjoon tomó asiento en la silla desocupada al lado suyo, centrado en hablar con sus tíos sobre temas que no comprendía.

Pronto la habitación estaba llena de familiares que hablaban de negocios, otros tantos sobre lo difícil que era la maternidad y él... él solo se limitaba sonreír ante las miles de preguntas que le hacían sobre si en algún momento tendría cachorros.

—Ya eres un hombre de más de treinta años. —le recordó uno de los primos de Jimin mientras acariciaba su abultado vientre—Sería lindo un hijo tuyo.

—Sé que ya se me están pasando los años. —intentó bromear—Pero en el momento en que creamos que sea prudente, lo tendremos ¿Verdad Jiminnie?

—Tengo que irme. —comentó, poniéndose de pie y tomando el saco del perchero—Necesito ir a firmar unos documentos a la oficina.

—¿A esta hora?—lo miró con sospecha—Ya es algo tarde, yo creo que Nami puede encargarse del papeleo.

—Yoongi, nunca cuestiones a un hombre de negocios. —reprendió su suegro—Ve hijo, revisa que todo esté bien.

—Puedes irte solo ¿verdad?—ni siquiera se dignó a dedicarle una mirada a su novio—Te veo en el departamento, pero no me esperes despierto.

La plática siguió el curso con normalidad, mientras que en su mente miles de pensamientos negativos se hicieron presentes. Llevaba meses sospechando de una posible aventura de su novio con algún otro joven, pero no había pruebas suficientes para poder creerlo. Sacudió la cabeza para ignorarlo y se concentró en las charlas que surgían.

Cuando la cena finalizó, nadie de la familia de Jimin se ofreció a llevarlo. Si hubiera llegado por su cuenta, habría llevado su auto y con eso se movería con facilidad, pero llegó con Jimin, así que tenía que conseguir un taxi.

—¿No gustas que te lleve?

Se tensó al escuchar de nuevo esa voz grave a sus espaldas. Al girarse, apenas había un ligero espacio entre él y el hombre que lo miraba con una sonrisa coqueta y una mirada hambrienta.

—Voy a tomar un taxi, gracias.

—Vamos Yoon, somos casi familia. —levantó la mirada y señaló un auto negro—Vengo con mi chófer, puedo llevarte sin problema.

—¿No manejas tú?—murmuró confundido.

—No, ni siquiera tengo licencia de manejo. —sonrió divertido—Soy un peligro al volante, así que mejor contraté a alguien que pueda moverme por la ciudad sin problema alguno. —el auto parqueó frente a ellos y abrió la puerta trasera—Anda, sube.

Yoongi ignoró el pensamiento que le advertía que si subía a ese auto, estaría dando pauta a que algo peligroso comenzara, así que subió sin dudar, siendo seguido por el alfa. Le indicó la dirección al chófer quien empezó a manejar sin mirarlos, incluso cerró la pequeña ventanilla que dividía los asientos delanteros con los traseros.

—Y dime, ¿siempre te deja así?—preguntó Namjoon con fingida indiferencia.

—¿De qué hablas?—giró al cabeza para verlo mejor—Jimin está trabajando, debo entenderlo.

—No lo discuto. —dijo con la mirada atenta en sus labios—Pero no es correcto que te deje de esa manera, tan solo y desprotegido. Honestamente, si fueras mi omega te tendría con mil sirvientes a tus pies para complacerte.

Yoongi sintió que respirar cada vez era más difícil, algo en su pecho saltó de excitación y emoción por lo tentador que sonaba aquello. 

—¿En serio harías eso?—preguntó con falsa inocencia, estaba cayendo en su juego—Ah, no lo sé... siempre estoy preparando comida deliciosa para él, incluso me pongo ropa bonita para quitarle el estrés del trabajo ¡Y ni siquiera me mira!—hizo un puchero—¿No soy bonito, Namjoon-ah?

Contuvo una sonrisa al ver la mirada penetrante que le dedicaba el alfa a su lado, algo en sus ojos brillaba aparte de la lujuria, pero no era el momento para descubrirlo. 

—Da igual, es mi alfa y debo cumplirle como se merece. —se acarició el cuello, justo donde estaba aquella marca hecha hace dos años para marcar un límite con el hombre—Ojalá algún día te pases por nuestro departamento, guisaré algo delicioso para ti.

—Creo que me encantaría probar todo lo que venga de ti. —ahí estaba ese comentario con doble intensión que hacía regresarlo a la realidad.

—A-Ah si, le diré a Jimin que te avise. —desvió la mirada hacia la ventana, tratando de perderse en la oscuridad de la ciudad.

—Yoongi...—el alfa se inclinó hacia él, lo suficiente para acorralarlo entre el asiento y la puerta—¿Nunca has pensado en otro hombre que no sea Jimin?

Cerró los ojos con fuerza, negándose a girar el rostro. Si lo hacía, sabía que su mirada se encontraría con los ojos oscuros de Namjoon y su lobo temblaría de emoción.

—No debería por qué. —susurró—Tengo un alfa que me ama y yo a él, no necesito de otro hombre.

—¿No es aburrido siempre hacer lo mismo?—una de sus grandes manos apartó un par de mechones rebeldes que caían sobre sus ojos—Esperar a que te vea, a que te haga caso, a que te toque...—bajó lentamente hasta posicionarla sobre su muslo cubierto por la tela de un pantalón liso color beige—Puedes tener algo más de acción, necesitas relajar tu cuerpo.

—N-No deberías tocarme así. —murmuró con la voz temblorosa—Aléjate por favor, eres el primo de mi novio y debo tratarte como tal.

—Sé lo que soy. —se inclinó hacia su cuello, inhalando su dulce olor a fresa—Pero también soy hombre y alfa. No puedo ignorar tan fácil lo bonito que eres, cualquiera con ojos podría notar que es un desperdicio estar con mi primo. —apretó el muslo entre su mano, robándole un suspiro al mega—Solo piénsalo bien. Si necesitas un respiro en tu vida, alguien que te haga recordar lo hermoso y valioso que eres, búscame. Estoy dispuesto a tocarte como Jimin no lo hace.

Apenas se detuvo el auto frente al edificio de su departamento, apartó al alfa con fuerza y abrió la puerta para salir corriendo de ahí. Podía sentir la humedad bajar por sus muslos, porque su lobo había quedado tan maravillado ante las palabras y cumplidos que se volvió un manojo de nervios, dispuesto a lanzarse contra el hombre para ser tomado ahí mismo.

Entró al departamento y cerró la puerta con un golpe sordo, caminó con pasos torpes al baño de su habitación y se permitió dejar salir su aroma contenido. Se despejó con urgencia de la ropa y giró la llave de la regadera, jadeando al sentir el agua fría bajar por su piel. Trató de bañarse, de olvidar el tacto de Namjoon y su delicioso aroma, pero su lobo seguía gimiendo de dolor por no tener al alfa con él.

Al salir de bañar con la pijama puesta se encontró a Jimin, quien lo miró de arriba a abajo, ladeando la cabeza.

—¿Estás bien? Hueles mucho a fresa.

Yoongi ignoró el comentario y se siguió secando el cabello con la toalla, pasando a su lado con indiferencia hasta sentarse frente al tocador.

—Perdón por haberme ido de la reunión. —Jimin se acercó a él por la espalda y se agachó para recargar el mentón en su hombro—De verdad tenía cosas por hacer, no me ofrecí a ir por ti saliendo porque no me daría tiempo.

—No te preocupes. —fingió una sonrisa su omega—Tomé un taxi saliendo de ahí y llegué rápido a la casa. —se terminó de poner la crema y se giró en el asiento para verlo a los ojos—Además, sé que es tu trabajo y no harías nada raro ¿verdad?

—Me alegra que me conozcas. —dejó un pequeño beso en su mejilla y se incorporó—Me daré un baño, vete a la cama primero. —antes de caminar le dedicó una última mirada—Que no se repita el desplante de la reunión, no tienes por qué cuestionar mis acciones ni mi trabajo, recuerda que si no fuera por ello no tendrías nada de las comodidades que hoy puedo ofrecerte. Eres mi omega y actúa como tal.

Yoongi observó a su novio caminar por la habitación hasta perderse en el baño. No olía a nada raro, seña de que no estuvo con otro hombre como él creía, pero tampoco lo miraba como deseaba hacerlo.

Cerró los ojos y se encontró con los de Namjoon. Aquella mirada negra que lo miraba con hambre, con tanto deseo y lujuria que lo hacía temblar sin ser tocado. Era increíble como un hombre al que solo había visto en unas cuantos ocasiones en reuniones familiares, lograba hacer que lobo gimiera de placer, lo complacía más que su novio.

Se pasó la mano por el cabello y abrió los ojos, regañándose por estar pensando en otro. Caminó hasta la gran cama y se acostó en ella, cubriéndose con las cobijas hasta el cuello. Necesitaba dormir y pensar con claridad, porque aquél alfa solo sería una tentación en la que no estaba dispuesto a caer.