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Diagnóstico: Taumaturgia

Summary:

Los Dursley se mudan a Estados Unidos, Harry sufre un accidente y casualmente es Gregory House quien lo atiende.

Este es una idea de Fic qué posiblemente se haga una serie.

Work Text:

Harry nunca había estado en un avión, más bien en sus 5 años de vida (casi 6 años en unas dos semanas, muchas gracias) nunca había salido más allá de Privet Drive, había ido a la escuela, sí, pero eso no contaba en su corta vida, ahora por otro lado estaba viajando en auto hacia el aeropuerto.

Todo había comenzado casi un mes antes del cumpleaños número 6 de Dudley, los tíos de Harry habían prometido llevar a su primo a un lugar llamado Estados Unidos, un viaje de dos semanas que terminaría con otro lugar que emocionó a Dudley, Disneyland, Harry no sabía qué era eso, pero cuando su primo lo presumió a todos sus amigos al día siguiente supo que era un parque increible al que todos los niños querían ir.

Los Dursley obviamente no lo iban a llevar y Harry esperaba quedarse con su extraña vecina la señora Figgs por esas dos semanas y poco más, pero extrañamente la señora Figgs tenía un evento a la mitad de esas dos semanas (seguramente algo referente a los gatos que era lo único que le importaba) y los Dursley no tenían con quien más dejar a Harry, así que para mala suerte (o buena suerte) del niño, los Dursley tuvieron que sacarle un pasaporte y llevarlo con ellos en ese viaje.

Lo único extraño que le pareció a Harry fue todo el equipaje y como vino tanta gente a arreglar la casa, además de aquella extraña visita donde vistieron muy bien a Harry para hablar con un señor desconocido, los Dursley incluso lo había movido de su almacena hacia la segunda habitación de Dudley y se habían desecho de todo lo que estaba debajo de las escaleras, limpiando, lijando y pintando la puerta del pequeño armario donde Harry había escrito su nombre.

Luego las grandes maletas e el auto junto con la bolsa de basura que contenía la poca ropa de Harry se bajaron en el aeropuerto.

El niño sólo había visto los aviones en televisión cuando espiaba sin que sus tíos se dieran cuenta o en libros ilustrados o revistas de la biblioteca de la escuela, verlos en persona era otra cosa, nunca había imaginado que fueran tan grandes, se quedó pasmado junto con Dudley mirando a través del gran ventanal dentro del aeropuerto la llegada de uno de los aviones, sintió por un momento algo de vértigo aunque no sabía qué significaba pero sonaba como algo que podría sentir en ese momento, casi se perdió cuando la tía Petunia llamó a Dudley para seguir el camino hacia dentro del avión. 

Otra cosa que Harry nunca imaginó fue tener la gran suerte de tener asientos separados de los Dursley, ellos habían gastado mucho dinero en asientos de primera clase mientras que para Harry solo consiguieron uno en clase turista cerca del baño, pero por lo menos estaba del lado de la ventana, serían varias horas por lo que vio en la pantalla del asiento y lo que explicó el capitán por el altavoz.

Varias horas lejos de los Dursley, casi podría fingir que no venía con ellos si no con sus padres, que era él a quien llevaban a Disneyland por su cumpleaños.

Siguió las indicaciones de la azafata y se puso el cinturón, se puso muy pálido cuando el avión despegó y vio por la ventana como se alejaba cada vez más del suelo, fue una sensación extraña pero agradable para Harry una vez cuando el avión se estabilizó y pudo ver mejor el paisaje, ver como se alejaba las luces de la ciudad, tuvieron que salir de noche pues fue los únicos boletos que encontró el tío Vernon para no tener a Harry cerca. 

Ver las nubes siendo iluminadas por la luz de la luna, el cielo estrellado con varias constelaciones a quien se encargó de inventarle nombres, toco el vidrio con su pequeña mano casi queriendo tocar las estrellas. 

Recordó una vez cuando el hámster de Dudley había muerto, la tía Petunia había consolado al otro niño diciéndole que solo había ido a pasear por las estrellas.

Harry se preguntó cuándo podría ir él mismo. 

Se durmió durante el vuelo, unas horas después una azafata se acercó preguntándole si quería algo de comer, Harry no sabía si lo tenía permitido así que negó, la mujer lo miro con lástima, sus manitas huesuda se notaron bajo las mangas de su Jersey, uno gris con muchas manchas que Dudley uso el año anterior, la azafata sin decir nada le paso una bandeja de aluminio con pollo frito y arroz, le guiño el ojo diciendo que no se preocupara qué los niños comen gratis. 

Harry le agradeció con las mejillas sonrojadas y una gran sonrisa, los señores junto a él también le regalaron algunos dulces y un jugo diciéndole que era adorable, el niño fue muy feliz. 

La azafata se fue de ahí, claramente lo de la comida era mentira, pero ella lo pagaría con su salario, ver esa sonrisa valía la pena.

Con el estómago lleno aunque solo hubiera podido comer menos de la mitad de su plato, Harry durmió casi todo el vuelo, el hombre junto a él sintiendo pensá guardo con cuidado la bandeja de aluminio con la mayoría de comida que quedaba en el plato, lo amarro en una funda y lo dejó cerca del niño, quizás podría llevarlo consigo y comer más después. 

Cuando el avión aterrizó el sol estaba recién saliendo mostrando su halo de luz azul antes de salir del horizonte. 

New York se mostraba bajo ellos. 


Le berrinche de Dudley duro casi dos semanas cuando le dijeron luego de Disneyland qué se mudarian allí por el nuevo trabajo de tío Vernon. 

Al parecer querían expandir la empresa de taladros y Vernon había sido escogido para liderar este gran proyecto. 

A Dudley no le había gustado nad incluso cuando le mostraron su gran nueva habitacion. 

Harry por otro lado estaba feliz de que allí no había armarios bajo las escaleras, aún así su nueva habitación era el frío ático en lo alto de aquella casa, una habitación gigantesca solo para Harry, aunque hubieran arañas de todos lo tamaños e hiciera frío por la falta de aislamiento, era el mejor lugar donde podía dormir.

En el suelo había un colchón viejo, quizás de los antiguos dueños, pero era más grande y maullido que el que había tenido en el armario o en la segunda habitación de Dudley, solo tuvo que quitarle el polvo y cubrirlo con una vieja sabana que encontró también por ahí. 

Era lo mejor que Harry había conseguido en su vida.

Penso qué quizás aquella mudanza no era tan mala, después de todo, aquella casa tan pegada a las demás en Nueva Jersey no tenía jardín que Harry tuviera que cuidar. 

Dos semanas depsue Harry se había acostumbrado a su nueva vida, tía Petunia picaría el piso del ático desde el piso de abajo con una escoba exigiendo que se levante, Dudley correría por el pasillo intentando hacer caer en la Harry de las escalera, iría a la cocina amplia y prepararía el desayuno para todos otra vez comiendo sobras en una esquina. 

Una vida tranquila y habitual. 

Hasta que un mañana cambio todo drásticamente. 

Dudley lo empujó de las escaleras de la entrada frente a todos lo vecinos, Harry gritó cuando se rompió el codo y se pudo ver todo el hueso atravesando la carne, un vecino llamó a emergencias antes de que los Dursley inventaran una excusa. 

Y así fue como Harry acabó en el Hospital Universitario Princeton-Plainsboro. 


House estaba molesto, tener que hacer horas en la clínica era la peor parte de su día, pero debía tantas horas que se pondría al día cerca del 2054, todo era culpa de Cuddy. 

Ahora debía atender pacientes paranoicos, niños con la nariz congestionada y padres aún más paranoicos, miró su reloj, quizás podría salir temprano sin toparse con algún paciente. 

No, no podía, Cuddy lo vigilaba atentamente luego de intentar escaparse. 

Miró el expediente de ese día. 

Un niño de seis años, británico, tiene un esguince en la muñeca. 

Suspiro, una madre paranoica al parecer, entró en el consultorio, se quedó paralizado al ver que aún niño tan gordo como un pequeño cerdito, no, incluso más gordo, estaba sobre la camilla comiendo frituras con total calma mientras su madre acariciaba su cabeza.

—Una dieta creo que sería lo más indicado, una muy estricta. 

La mujer rubia lo miró con arrogancia e indignación, alzaba la nariz lista para gritarle pero algo pareció pararla, quizás la entrada de una enfermera para dejar material médico o quizás la puerta abierta donde todos podrían escuchar sus gritos. 

La enfermera dejó escapar un chillido cuando miró hacia la esquina, House también giró su mirada y se quedó en shock.

Un niño pequeño, el jersey largo a pesar de ser verano manchado completamente de rojo por la sangre que salía de la herida abierta en su codo, el hueso visible saliendo de la piel. 

Lo más extraño de todo, era la falta de llanto por parte del infante. 

Eso no era un esguince. 

Gregory rápidamente le pidió a la enfermera un camilla, empujó al niño gordo de la otra camilla, con todo el esfuerzo tomó al niño flacucho y bajito, lo alzó en brazos y lo sentó en la camilla.

—¿Cuánto tiempo lleva el hueso fuera?

Petunia tartamudeaba mientras abrazaba a Dudley, no le servían para nada, el pulso era débil pero rápido como el de un ratón, un shock traumático, rostro pálido y una respiración forzada.

Llamo por el intercomunicador pidiendo una intravenosa IV, mojo con suero unas gasas y la puso sobre el hueso expuesto. 

—Necesitamos fluidos para estabilizar la presión arterial, antibióticos de amplio espectro y Cefazolina. 

En cuanto llegó la camilla lo puso encima habiendo roto el jersey para que no estorbara, debería quemar esa prenda cuando tenga oportunidad, cuando vio que el niño era llevado ahora debía encargarse de las otras partes importantes. 

—Quiero un perfil nutricional en sus pruebas de sangre - había cargado con demasiada facilidad a ese niño como si tuviera el peso de un costal de papas o menos - revisen si el niño tiene la vacuna contra el tétanos y quiero todo su historial de vacunas. 

Si su suposición era correcta, dudaba que esa mujer le hubiera puesto las vacunas al niño, pisó algo con su pie sano, miro hacia el suelo, las gafas del niño habían caído de la camilla mientras se lo llevaban, los levantó del suelo, una graduación demasiado fuerte para un niño de esas edad, remendados con cinta adhesiva en el centro donde se apoya la nariz, regreso cojeando al consultorio donde seguía la mujer acariciando la cabeza del obeso niño que seguía comiendo tranquilamente. 

—Entonces ¿cómo acabó el niño con un hueso expuesto? - Petunia murmuró sobre una caída en las escaleras mientras tapaba la boca del otro niño que quería hablar - la típica excusa de la caída. 

—Fue una caída, es un niño torpe siempre se cae - parecía más segura pero seguía moviéndose nerviosa - recién nos mudamos, no conoce del todo la casa, cayó por las escaleras. 

—Y aun así… Prefirió esperar en consulta externa en vez de ir a urgencias - puso los lentes sobre la camilla con algo de fuerza - no se como hacen las cosas en Inglaterra pero aquí un herida como esa pasa por urgencias, ya que con el hueso expuesto a tantas bacterias podría perder el brazo. 

La mujer no parecía asustada aunque sí algo nerviosa, más por lo que dirán que por la pérdida del brazo del niño. 

—¿Qué relación tiene con el niño? 

—Soy su tía. 

Miró arriba y abajo a la mujer, sin duda no había algún parecido con el niño flacucho aunque la nariz parecía tener la misma forma. 

—¿Los padres? 

Ella bufo. 

—Dos borrachos irresponsables, chocaron su auto una noche, murieron al instante y le hicieron una herida al niño en la cabeza, mi hermana no era del todo inteligente para escoger un buen hombre y se fue con un inútil sin trabajo. 

Mucha información que House no pidió, parecía haber algún tipo de rencor contra la madre del niño que esta mujer parecía descargar contra su sobrino. 

Tomó una pastilla del frasco de Vicodin y se la trago en un instante. 

—El niño será internado hasta después de su cirugía… 

—¡No pagaremos nada! - gritó la mujer con los dientes apretados - No gastaremos nuestro dinero en una simple herida como esa. 

House apretó los dedos sobre le bastón, aquellas palabras lo ponen en una situación en la que deberá llamar a servicios sociales y hablar con Cuddy sobre negligencia, un montón de papeleo en el que no querría meterse. 

Se fue sin decir nada, la mujer aun no podría irse hasta después de la cirugía del niño, tomó el expediente antes de irse. 

Harry Potter. 

Un nombre extraño para un niño, aunque seguramente bastante común en Inglaterra, solo estaba seguro de nunca haber escuchado ese nombre en Estados Unidos.

Entró en la oficina de Cuddy con la peor actitud posible. 

—Llama a servicios sociales, tenemos a un niño de seis años en cirugía por un hueso expuesto con señales de posible negligencia doméstica. 

Y así salió de la oficina.

 

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