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Habían pasado meses desde que Wednesday comenzo su viaje y no había conseguido avances muy importantes, al menos desde su punto de vista. Por un lado, había recuperado sus poderes, pero sus visiones continuaban fallando, no le mostraban claramente lo que queria ver y solían provocarle jaquecas. Por otro lado, había tenido éxito en rastrear los pasos de Enid. La fotografía que Agnes le dio fue un excelente punto de inicio, pero tal como imaginaba, no iba a ser un trabajo sencillo. Enid había huido mucho antes de que Wednesday llegará al lugar, pero no pudo evitar dejar un rastro que la guío hacía su siguiente destino. Desafortunadamente eso era una situación que se había estado repitiendo una y otra vez al punto de volverse tedioso.
Con ayuda de sus limitados poderes, las habilidades de su tío Lucas y sus propias capacidades como detective, había conseguido seguir a Enid desde que huyó de Nevermore. Sin embargo, más que una cacería, esto comenzaba a sentirse como correr en una caminadora sin alcanzar una meta real. Una y otra vez, encontraba pistas de dónde estaba, pero al llegar, ésta ya se había ido y un leve rastro le permitía seguirla, pero sin llegar a alcanzarla en realidad. No estaba segura de cómo iba a ayudarla si ni siquiera podía encontrarla. Y tampoco era cómo que tuviera listo un plan para cuando lo hiciera, durante el camino había hecho leves paradas para buscar libros sobre hombres lobo y buscar algún metodo para que un alfa pueda volver a la normalidad. Su investigación no había dado buenos frutos y comenzaba a desesperarse.
No era como si hubiera un límite de tiempo, pero ciertamente cada minuto contaba, habían pasado aproximadamente 6 meses desde que Enid se fue. A estas alturas ya se debería haber corrido la voz sobre ella y debía haber otros hombres lobo cazándola para matarla. Sin mencionar que estar tanto tiempo enlobada debía ser una carga demasiado grande tanto física como emocionalmente aún para alguien tan fuerte como su amiga. Wednesday temía que para cuándo por fin la alcance, ya no quedarían rastros de la conciencia de su amiga y lo único que encontraría sería a la bestia que la devoró.
Cómo si faltaran más malas noticias, hacía aproximadamente una semana que su tío tuvo que retirarse de la búsqueda por un problema personal. Aunque dijo que trataría de volver lo antes posible, Wednesday no estaba dispuesta a quedarse esperando así que decidió seguir por su cuenta mientras tanto. Así fue como llegó a un pequeño pueblo llamado Little Thornfield, el cual estaba junto a un enorme bosque, perfecto para que un lobo alfa se oculte sin llamar la atención.
Al comienzo de este viaje, Enid parecía dirigirse hacia la frontera con Canadá, pero cuando parecía estar cerca, cambió de dirección. Wednesday no estaba segura de por qué, pero temía que se hubiera topado con otros lobos que la obligaron a desviarse para huir sin tener un destino fijó. Después de todo, los rastros que ella había estado siguiendo no parecían tener un patrón claro de hacia dónde se dirigía. Parecia como si estuviera huyendo en direcciones al azar para perder a alguien. Si no fuera por las visiones de Wednesday no hubieran podido seguirle el ritmo. Lo que sea o quien sea que la hubiera estado siguiendo ya debía haberla perdido hace mucho porque en el tiempo que le tomo a Wednesday llegar hasta ese pueblo, no vio que Enid hubiera huido a otro lugar. Todo indicaba que seguía oculta en algún lugar de ese enorme bosque.
Con recursos limitados al no contar con la ayuda de su tío, Wednesday nuevamente dependía de sus visiones. En su última visión había visto imágenes borrosas de Enid corriendo por el bosque, un letrero con el nombre del pueblo y un sonido que parecían ser gritos de personas. Temió que alguien hubiera visto a Enid y se corriera la voz atrayendo a más cazadores, pero al llegar no parecía haber nada fuera de lo común. En el hotel donde se hospedó preguntó discretamente si se permitía cazar en ese bosque y si había algun animal peligroso por allí. En caso de que hubieran visto a Enid ya debería haber rumores sobre una bestia, pero por suerte le dijeron que no había nada de eso y tampoco se permitía cazar así que no había riesgo de que alguien encontrara a Enid.
También escucho vagamente que había reportes de personas desaparecidas, pero no era algo que le interesara mucho, seguramente solo eran adolescentes drogados que se perdían en el bosque. En cuanto instaló sus cosas en el hotel, preparo su ritual para tratar de tener otra visión de dónde estaba Enid. No había vuelto a tener una desde la que le mostró ese pueblo, pero esperaba que, al estar allí finalmente, pudiera tener otra. Después de todo necesitaba una pista para comenzar su búsqueda. No llegaría muy lejos si tan solo se ponía a deambular por el bosque gritando el nombre de Enid. De momento su plan era tener una visión que le muestre cualquier tipo de pista de dónde empezar a buscar y una vez que encuentre a Enid, ver si aún puede razonar con ella para pedirle que no siga huyendo mientras busca como curarla. No era el mejor plan, pero era lo mejor que tenía por ahora. También envío a Dedos a investigar la biblioteca del pueblo para ver si de casualidad tenían algun libro con información de hombres lobo. Aunque las probabilidades estuvieran en su contra, Wednesday estaba segura de que encontraría la forma de salvar a su amiga.
Pippa:
Pip bajó del taxi y empezó a recorrer el pueblo. Little Thornfield no era muy diferente al pueblo donde ella creció. Bueno, obviamente las casas y calles eran diferentes y no había un enorme mural en honor de una chica desaparecida, pero transmitía el mismo ambiente que su hogar, el de un pueblo aparentemente tranquilo, pero con una oscuridad oculta de la vista de la gente común. Aunque en su caso, era justo por eso que había llegado allí.
La fama que gano tras resolver el caso de Andie Bell fue mucho más grande de lo que hubiera esperado. De pronto era casi que una celebridad en internet y comenzo a recibir muchos correos tanto de gente felicitándola como de supuestos “fans” e incluso de gente que le pedia ayuda para buscar a familiares o amigos desaparecidos. Mucha gente ahora la idealizaba como una especie de Sherlock Holmes moderna, como si creyeran que puede resolver cualquier misterio cuando ella era una chica normal que casi muere investigando aquel crimen.
Aunque intentaba ignorar los correos, de vez en cuando no podia evitar echarle un vistazo a algunos. Los que le pedian ayuda para buscar a alguien eran particularmente difíciles de leer, mucha gente solía narrar muy a detalle cómo fue que la persona desapareció, todo el dolor que habían sentido durante años, e incluso había algunos que no le pedian ayuda para encontrar a una persona sino directamente le pedian encontrar el cadáver. Al principio Pip considero la posibilidad de responder a cada uno, pero su familia y amigos la convencieron de que no lo hiciera porque sería muy cansado y doloroso. Aunque sonara cruel, era mejor ignorarlos.
A fin de cuentas, ella no era una heroína, en ningún momento se sintió así, ni siquiera cuando resolvió el caso. Aunque le doliera, no podía ayudar a todo el que se lo pidiera. Por otro lado, los correos de fans solían ser más tiernos. Leerlos se había vuelto un gusto culposo, aunque Pip nunca fue de las que quisieran ser populares, ciertamente era agradable leer a tantas personas felicitándola y diciéndole que la admiraban como si fuera una especie de celebridad.
Se había enviciado especialmente con los correos de una chica algo extraña que decia ser una excluida. Pip había escuchado sobre los excluidos, pero nunca había conocido a uno, en su pueblo nunca hubo nadie así por lo que le dio curiosidad saber más sobre esa chica. Tras responder a su primer correo, había empezado a escribirse más seguido con esa chica. Le contaba sobre su pueblo, como le iba en la escuela, la forma en que la mayoría de los normies la trataban por ser una excluida, pero que a pesar de todo logró hacer una mejor amiga y en general disfrutaba mucho vivir en ese pueblo.
La chica se llamaba Agatha y era una Aviante, alguien que puede controlar aves, por lo que solía ir a pasear por el bosque para jugar con los pajaros de por allí. Parecía ser una chica muy dulce y agradable, leer sus correos era tan agradable que Pip prácticamente la consideraba una amiga. Sin embargo, aunque normalmente recibía un correo de esa chica diario, un día los correos dejaron de llegar, al principió Pip pensó que simplemente estaría ocupada o había perdido el interés, pero aproximadamente dos semanas despues del último correo, le llego un mensaje de otra chica que decía ser la mejor amiga de Agatha.
El correo decía que últimamente habían ocurrido varias desapariciones en el pueblo, aunque al principio parecían ser casos aislados y tanto las autoridades como la gente pensaban que solo eran adolescentes drogados que se perdían en el bosque. Esa chica estaba segura de que algo más estaba pasando porque Agatha también había desaparecido y ella nunca consumía drogas ni nada parecido, además, como siempre salía a pasear por el bosque, era imposible que se hubiera perdido sin saber cómo volver. Temía que algo malo le hubiera pasado y justo ese día (en el que envió el correo) se descubrió una nueva pista que hizo entrar en pánico a todas las familias de los desaparecidos.
Un grupo de cazadores que no eran del pueblo, habían llegado y entrado al bosque para buscar presas a pesar de que estaba prohibido. Alguien del pueblo los vio entrando con armas al bosque y llamó a la policía para que fueran a sacarlos de ahí, pero lo único que encontraron fueron los cuerpos despedazados de un par de ellos. Las marcas de mordidas y zarpazos en sus cuerpos hacían parecer que hubieran sido atacados por un animal salvaje, pero eso no tenía mucho sentido ya que no había depredadores grandes en las cercanías del pueblo. Lo más peligroso que había eran osos a unos kilómetros del pueblo y ni ellos hubieran descuartizado así a una persona, mucho menos a 5 hombres armados.
Uno de los oficiales, quien había trabajado en varios otros lugares hasta que se mudó al pueblo, dijo haber reconocido las marcas dejadas por la bestia y cuando encontraron uno de los rifles con marcas de mordidas, no le quedó ninguna duda de qué tipo de creatura fue la que los atacó.
Un Hombre Lobo.
La amiga de Agatha temía que hubiera sido otra de las víctimas de la creatura así que básicamente le rogó a Pip que fuera a investigar lo que estaba ocurriendo y encontrara a su amiga. Casualmente Pip se encontraba en el pais por otros motivos así que decidió ir a ver qué podía hacer. No estaba segura de sí era por curiosidad de resolver un caso relacionado con excluidos o si era por el deseo de ayudar a una “amiga”, ni siquiera estaba segura de poder ayudar en un accidente así, pero una vez que puso un pie en el pueblo ya no había marcha atrás.
La detective Pippa fitz-amobi había tomado un nuevo caso y aunque este parecía ser más peligroso, no pararía hasta descubrir la verdad y hacer pagar al culpable.
