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JiMin ya se había divertido bailando y pasándola bien con HoSeok y TaeHyung. De rato, cada uno de sus amigos se había ido con su respectivo ligue. Vio que su botella de cerveza estaba casi vacía y sonrió, era el momento justo para salir un rato del bullicio. Fue así que terminó en la cocina, se dirigió al refrigerador y sacó otra cerveza, se percató que había de barril, pero no le gustaba mucho el sabor. Destapó su botella y cerró sus ojos para degustar con comodidad su cerveza. Emitió un sonidito de satisfacción y, al abrir sus ojos, se encontró con otro par que le miraban fijamente.
—¿YoonGi hyung? —estaba un poco sorprendido de ver al mayor en el lugar—. Pensé que no iba a venir.
—JiMin-ah~ —respondió a modo de saludo, con ese característico tono tan suyo que sonaba cual ronroneo—. Bueno, cambié de parecer.
JiMin soltó una risita mientras sentía cómo sus mejillas se calentaban y pasaba su mirada de su cerveza a su mayor.
—La razón por la que cambió de parecer debe ser muy buena.
YoonGi le miró de arriba abajo, deleitándose con el sonido de su risa. Bebió de su propia cerveza y simplemente asintió a la cuestión de JiMin.
—Mhm. Es una razón bastante buena, diría yo.
—Me parece bien, hyung.
Ambos se quedaron en silencio disfrutando la compañía del otro. Y es que así era la mayor parte del tiempo. Ambos eran conscientes de la atracción y tensión correspondida que había entre ellos. Incluso todas sus amistades lo sabían, sin embargo no habían formalizado —aún— del todo, pues les gustaba ese juego del “tira y afloja” con el que llevaban ya su tiempo. De un momento a otro, YoonGi avanzó hasta quedar de frente y más cerca de JiMin, era una distancia que solo les mantenía separados por el choque de sus botellas de cerveza. A pesar de que eran de la misma estatura, JiMin no podía evitar sentirse pequeño ante la mirada y presencia de YoonGi.
—¿Qué pasa, hyung? —cuestionó, armándose con un poquito de valor para alzar la mirada y encontrarse con aquella profunda mirada—. ¿Sabe? Es bastante irónico, antes no podías ni mirarme a los ojos, hyung.
YoonGi se relamió los labios mientras miraba los de JiMin. Soltó una maldición por lo bajo y dejó su cerveza sobre la isla de la cocina.
—Ya lo pensé —dijo YoonGi en un tono bajo y grave, reduciendo más la distancia entre ambos—. Te voy a embarazar para que no puedas dejarme.
JiMin procesó lo que su hyung había dicho. Y el calorcito de sus mejillas aumentó ante aquella confesión. No era la primera vez que se lo decía, cada que hablaban por mensajes YoonGi siempre le decía aquel tipo de comentarios, pero era la primera vez que se lo decía cara a cara. Así que solamente rió y YoonGi se deleitó con eso.
—Qué gracioso eres, hyung —respondió, riéndose aún mientras sujetaba su cerveza con ambas manos. Necesitaba mantenerse anclado a algo.
Pero ver a YoonGi invadiendo su espacio le hizo pensar por un momento que su hyung estaba siendo bastante serio al respecto. Así que siguió riendo como método de defensa, estaba demasiado nervioso aunque no lo demostraba. YoonGi nuevamente relamió sus labios, mirando directamente a los ojos y luego a los pomposos labios de JiMin. Cruzando la línea de su habitual coqueteo, YoonGi decidió ir más allá y sujetó con ambas manos el rostro de JiMin.
—¿Quién dijo que estaba bromeando? ¿Mhm? —murmuró, atreviéndose a delinear con su pulgar el labio inferior de JiMin.
JiMin jadeó ante el roce de piel con piel. Y YoonGi quedó fascinado al sentir el estremecimiento en sus manos.
—¿Entonces a qué esperas, hyung?
Y sin más, cualquier mínimo espacio que quedaba entre ellos se fue al carajo. De manera rápida, JiMin dejó la cerveza arrumbada y jadeó sobre los labios de YoonGi cuando estos poseyeron los suyos. JiMin rodeó con sus brazos el cuello de su hyung mientras este se mantenía ocupado devorándole la boca. Era un beso demasiado exigente, lleno de dominio, y YoonGi estaba buscando marcar como suyos aquellos apetecibles labios. JiMin gimió cuando su labio inferior fue mordido y YoonGi aprovechó para hundir su lengua, sujetó por las caderas a JiMin y lo alzó para sentarlo en la isla y quedar entre sus piernas. El rubio tiró con fuerza los mechones de la nuca de su hyung y rodeó con sus piernas la cintura del mayor. YoonGi llevó sus manos a los muslos del rubio y comenzó a dejar caricias sugerentes que ocasionalmente rozaban cerca de su entrepierna. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder, solo aprovechaban cualquier mínimo rastro de aire y volvían a devorarse. Era una constante lucha de dominio con lengua, labios y dientes. El ruido de la fiesta comenzó a parecérseles lejano, eran solo ellos en su burbuja de tensión, placer y los chasquidos obscenos de sus propias bocas.
—¡Mierda! —el repentino grito de Namjoon los sacó de su espacio de placer—. ¡Consigan una habitación ustedes!
Y sin más, el moreno se fue algo abochornado por la situación en que vio a sus dos amigos. Él solo quería algo de cerveza y terminó encontrándose con que estos casi tenían sexo en la cocina. JiMin, algo agitado y abochornado, se escondió en el cuello de YoonGi, perdiéndose en el aroma de su perfume y sudor. Mientras que YoonGi colocó sus manos por debajo de su playera, trazando con sus pulgares caricias circulares en la cintura de JiMin.
—¿Aún crees que bromeo, Mhm?
—Hyung…
—Yo solo te estoy diciendo que en cualquier momento te voy a embarazar —apretó su cintura, sacándole un jadeo a JiMin.
—Hyuuuuung~~ No puedes decirme este tipo de cosas así de la nada —estaba demasiado abochornado y excitado.
—Es aviso, JiMin-ah.
