Chapter Text
Malleus Draconia estaba casado, no importa que su esposo estuviera muerto, Malleus estaba casado y lo seguirá estando hasta el fin de sus días. Hace más de 400 años había conocido y amado a un joven humano, poseedor de una belleza que hasta las mismas hadas envidian. En aquel entonces el humano era el príncipe heredero de su propio reino, o al menos hasta que decidió casarse con Draconia, habiendo renunciado a su puesto para vivir el resto de su vida junto con el hada.
Pequeños rayos de luz solar se filtraban por la ventana de la habitación cayendo directamente sobre la pareja de recién casados que se encontraba descansando en la enorme cama mientras que el respetado rey de las hadas con su pecho (y algo más) al descubierto abrazaba a su ahora esposo.
- - “JAJA Mallie…” – se escuchó de repente dentro de la habitación la dulce voz de un humano ante las divertidas caricias que recibía en ese momento.
Mientras tanto el hada también soltaba una risa cómplice sin interrumpir las cosquillas que le estaba realizando, al contrario, para Malleus ver a su pareja en ese estado era el mayor privilegio que había podido obtener.
- “Mi dulce príncipe, eres tan perfecto…No sabes cuantas son mis ganas de llegar a nuestro hogar para poder despertar todos los días junto a ti” – Hablaba expectante mientras su mente imaginaba las infinitas formas en las que amanecerá junto a su esposo.
Al contrario de lo que esperaba fuera la reacción inicial pudo notar como la mirada del humano vacilaba por un breve momento, algo poco común que le generó gran preocupación y duda.
- “¿Qué sucede?” – Preguntó con una voz sumamente suave como si temiera romperlo con su cuestionamiento, mientras que una de sus manos tomaba al otro por el mentón haciendo que se miraran fijamente.
- “Ha habido un problema con el consejo, parece ser que la mayoría todavía no aprueba mi destitución”- Empezó explicando sin evitar soltar una pequeña risita al ver la clara molestia en el rostro del dragón ante la mención del consejo, aunque no lo culpa – “… Tendré que quedarme un tiempo más en el reino antes de partir”.
Si antes odiaba la existencia del consejo en estos momentos la aberraba, no importa si fuera en el reino de las hadas o los humanos el consejo siempre encontraría una forma de irritarlo, que molestia…
- “ ¿Cuánto tiempo?” – Fue lo único que pudo preguntar remarcando la molestia en su voz.
- “Prometo no pasar de seis meses, tampoco deseo poder apartarme de tu lado”
La sola presencia de Aurell siempre había logrado calmar la molestia del rey y esta vez no fue diferente, pues en cuestión de segundos había logrado olvidar (por el momento) ese molesto asunto en cuanto sus labios fueron tomados con suavidad.
- “Te voy a extrañar…” – Murmuró en cuanto se separaron, por falta de aire aferrando más su agarre en el cuerpo del otro.
- “Yo también”- La voz frágil del chico revelaba algo más, algo que Malleus ya podía intuir – “Odio estar en ese lugar, es tan…solitario”.
Lo sabía, después de todo el joven humano le había revelado la horrible situación a la que estaba condenado. Sus padres habían muerto en un ataque cuando tenía 10 años y desde entonces tanto él como el reino había caído en tutela de su tío, un hombre con claros deseos de poder que había dejado al pobre niño a su merced frente a una cueva de leones llamada nobleza.
- “Shhh, todo estará bien, después de esto estarás a mi lado.”
Cuanto odiaba Malleus su actuar en ese momento, debió haber hecho más, llevárselo a su reino sin esperar la opinión del humano. Si tan solo les hubiera hecho caso a sus instintos de protección TAL VEZ y solo tal vez las cosas habrían sido diferentes.
Esa mañana Malleus se había despertado con un extraño malestar en el pecho, sintiendo como si algo estuviera oprimiendo su corazón mientras le exigía que hiciera algo, como si lo estuviera avisando de una tragedia próxima a llegar. Sin saber que hacer decidió simplemente fingir y seguir su rutina diaria.
Mientras observaba en el espejo frente a él como las doncellas se encargaban de cambiarlo para ese día no pudo evitar pensar en su esposo, habían pasado ya dos meses desde que se vieron por última vez y aunque había deseado teletransportarse y aparecer frente a su hermoso príncipe, lamentablemente Lilia siempre estaba ahí para detenerlo.
- -“Aurell ya había pensado en esto, así que me pidió que te detuviera en caso de que intentaras escaparte”.
Había dicho el murciélago la vez que lo encontró escapando de sus responsabilidades para prepararse e ir a ver cierto humano… A veces odiaba ese instinto preventivo de su esposo.
- ´Me pregunto que estará haciendo… ojalá no se haya dormido´- Una pequeña sonrisa se posó en sus labios ante aquel pensamiento, lamentablemente cualquier rastro de felicidad se desvaneció al notar que ya era hora de su reunión.
Dentro de la sala del trono Malleus se encontraba ubicado en el trono central destinado al soberano mientras era rodeado por los múltiples miembros del consejo, ya habían pasado dos horas desde el inicio y pareciera que no iban a llegar a nada, una total perdida de tiempo si le preguntan. Aun así, entre todo seguía persistiendo esa extraña molestia en él que no hacia más que aumentar con el paso del tiempo.
De pronto, los presentes notaron la llegada de unas fuertes pisadas que se dirigían hacia ellos, pisadas llenas de desesperación y pánico.
- " ¡ MALLEUS!” – Entró gritando Lilia mientras abría las puertas del salón de una manera tan abrupta que el sonido ensordeció a todos por unos segundos - “A-A…Tienes que…”- Mientras de dirigía al rey intentó explicar inútilmente la situación.
- “Lilia cálmate y respira…”- Interrumpió el soberano levantándose de su lugar mientras se dirigía con preocupación hacia su tutor.
- “¡AURELL… EL CASTILLO HUMANO ESTÁ SIENDO ATACADO!” – Finalmente las palabras salieron del hada dejando el lugar en completo silencio y al Draconiano perplejo.
- “¿Qué?”- El ambiente que se había formado era tan tenso que algunos asistentes prefirieron mantener la respiración.
- “Uno de los guardaespaldas designados al rey apareció hace poco en mi oficina, falleció a los pocos segundos, pero me informó de la situación en el palacio”.
El general no tuvo que decir nada más, en cuestión de segundos una densa niebla verde rodeo al príncipe antes de que este desaparezca.
Al llegar al lugar lo único que pudo observar fue el caos total, llamadas por algunas partes rodeadas de salpicadur- no, lagunas de sangre acompañadas de cuerpos ya inertes. La vista provocó un gran desagrado para el rey ante la sola posibilidad.
- " a... ¡AURELL! ¡CARIÑO ¿DÓNDE ESTÁS?! "- Empezó a gritar desesperadamente recorriendo cada rincón del palacio en busca de su adorable esposo, todo mientras sentía como su corazón parecía querer escapar de su pecho - " ¡AURELL RESPÓNDEME! ¿DÓNDE DEMONIOS ESTÁS?"
Tras lo que fueron los peores minutos de su vida y temeroso de lo que podía pasar decidió lanzar un hechizo para localizar a su esposo, para su suerte el resultado fue casi inmediato al notar una línea verde en camino a una dirección en concreto que había decidido seguir.
Finalmente, aquella señal lo había llevado hacia la torre más alta y apartada del palacio, observación que hizo que Malleus sintiera todos sus músculos tensándose.
- -" M- Malie... Mallie..."
Una vez dentro se giró rápidamente hacia la voz conocida, notando como el amor de su vida se encontraba arrecostado contra la pared en el suelo con un pañuelo en la mano derecha presionando contra un corte bastante notable y profundo en su estómago.
- " ¡AURELLE!"- Fue lo único que pudo salir de los labios del rey antes de correr hacia donde estaba su esposo y tomarlo entre sus brazos para apresurarse a curarlo. Sin embargo, al posar la mano sobre la herida rápidamente tuvo que apartarla instintivamente ante la sensación de una quemadura tan fuerte como sus llamas en su forma dragón – “¿Pero ¿qué…?”
- “Es inútil… Las armas eran de hierro fundido” -
Una vez dichas aquellas palabras se acurrucó más hacia él, alzando su rostro para observar la clara culpa y dolor que se mostraba en sus ojos.
- “…A-ah…pensé que no llegarías…Temía no poder UGH”- Rápidamente fue interrumpido por su propia toz a causa del corte, manchándose a él y Malleus de su propia sangre – “…verte, oh mallie… como hubiera deseado acompañarte en cuanto pude”.
- -" Mi rosa no... No me dejes, tú no" - Escuchar la voz sin aliento de Malleus hizo que el chico entre sus brazos se apoyara más en él - " Médico...n-necesitas a un médico huma-".
Y antes de que pudiera terminar la frase unos labios se posicionaron sobre los suyos, de una manera tan posesiva y amorosa como llena de temor que Malleus no dudó en corresponder.
- " C- cállate, n- no pienso... ugh, no pienso dejarte tan fácil…”- La mirada en Aurell estaba tan llena de decisión como de miedo – “Mis padres una vez me contaron de las posibilidades de otras vidas… vidas donde nuestra alma vuelve a renacer”
Las palabras desesperadas del joven llamarón rápidamente la atención de Malleus haciendo que un breve rayo de esperanza volviera a él, aunque sea por un breve momento.
- “Tienes que prometerme que esperaras…a-ah hasta que mi alma”- Con cada segundo que pasaba sentía como el ardor en su cuerpo iba disminuyendo, aunque claramente sabía que no era necesariamente una buena noticia, sentía como sus parpados se volvían más pesados.
- -" Shh…Está bien mi príncipe…” – Lamentablemente el corazón del humano había dejado de latir antes de que Malleus pudiera concluir su frase –“…Te prometo amarte en esta y todas nuestras vidas”
Y así tras esas últimas palabras Malleus empezó lo que seria su propio infierno durante los próximos cuatrocientos años, la muerte del reciente soberano había sido un gran colpe para sus seres queridos. Después de aquella masacre el reino humano había caído siendo conquistado por otro, conquista en la que los nobles restantes habían suplicado clemencia por la protección de aquel estado argumentando mediante el amor de su fallecido príncipe., lamentablemente para ellos el hada estaba tan devastada que decidió hacer la vista gorda.
Aquella situación tan solo era la punta del iceberg de los acontecimientos siguientes, pues una interminable y fuerte tormenta había empezado a azotar al valle como reflejo del dolor de su rey, quién desde lo sucedido había optado por portar ropas de luto, cancelado cualquier banquete o celebración a excepción de unas pocas en las que no hacia acto de presencia, las vestimentas que había preparado para su esposo las había conservado con un fuerte hechizo.
El estado en que Malleus se encontraba había causado gran preocupación en todos, principalmente en Lilia al ver al joven a quien había ayudado a criar desde el fallecimiento de su madre, la antigua reina.
- “A él le dolería verte así, si un día vuelve ¿Qué piensas decirle en ese estado?”
Había dicho una vez el general al entrar a la alcoba real notando como Malleus se encontraba al borde de un desmayo postrado en el suelo con la espalda apoyada en la cama, en su mano derecha sostenía una botella de fuerte vino élfico y en la izquierda sostenía con una fuerte delicadeza un pequeño retrato de Aurelle.
Después de una larga conversación, la actitud del rey se había moderado un poco, al menos lo suficiente para poder ejercer su deber sin problemas.
Actualmente Malleus había ido a visitar a Lilia como de costumbre a su cabaña de pensionado en el bosque, al llegar no pudo evitar extrañarse con la excesiva cantidad de animales silvestres que rodeaban el lugar, observación que le sacó una pequeña risa al hada recordando como sucedía algo parecido cuando se encontraba con su difunto esposo. Hoy era uno de esos días en los que su fuerte tormenta se disipaba lo suficiente para dejar solo una leve llovizna.
Sin pensar mucho más tocó levemente la puerta de la cabaña antes de abrirla con cuidado, observando el ya conocido interior.
- “¿Lilia? ¿Dónde estás?” – Preguntó al notar el extraño silencio en la casa, su mirada rápidamente se percató de un extraño objeto en el suelo que tomó entre sus manos- “¿Un biberón?” – Okey, eso sí que era raro.
- “¡Ah,Malleus! Ven ven”.
Escuchó finalmente la voz que esperaba acercándose tranquilamente al dormitorio de Lilia, una vez dentro notó igualmente un objeto completamente fuera de lugar.
- " Llegaste justo a tiempo para verlo” – Empezó a hablar el murciélago al lado de la cuna invitando a Malleus a acercarse – “Te presento a Silver, mi hijo”.
Contrariamente a la reacción que esperaba de su rey, Lilia pudo notar como este se tensaba al verlo.
- “Sé que habías dicho que no volviera al antiguo castillo, pero… no pude evitarlo, era el día de su cumpleaños”- Rápidamente volvió a retomar la palabra.
- “… ¿Fuiste a…? ¿A qué te refieres con su cumpleaños?”- La confusión en su rostro era genuina, como si no pudiera entender ninguna de las palabras que decía el otro.
- ¿Eh? Malleus, Hace un mes fue la fecha de cumpleaños de Aurell”.
Las palabras de Lilia lo dejaron aún más desconcertado y aturdido, era imposible que olvidara el cumpleaños de su esposo ¿Verdad? Y antes de que pudiera pensar en otra cosa un leve llanto llamó su atención.
- “Ahh silver ¿Qué tienes?” - Preguntó Lilia tomando al bebé en sus brazos, aunque este forcejeara para ir hacia el visitante –“Creo que quieres que lo cargues” – Mencionó despreocupadamente dejando sin cuidado alguno a la criatura en brazos de Malleus.
Aunque en principio luchó por acomodarlo rápidamente encontró la solución, al observar detenidamente al hijo del hombre en sus brazos lo supo de inmediato, esos ojos color aurora eran la prueba definitiva que respondiera cualquiera duda existen.
- “Lilia este niño…” – Dijo casi sin aliento mirando con una total incredulidad sin poder esconder la larga sonrisa en sus labios y sus ojos brillantes de esperanza.
- “JAJA, te dije que en cualquier momento llegaría ¿No es así?”- La sonrisa en el más bajo tampoco fue difícil de captar – “Desde hace cien años había empezado a tener un sueño extraño donde encontraba a un pequeño Aurell, al parecer este pequeño me estaba llamando”.
En aquel momento la alegría de ambas hadas era indescriptible, Malleus se había podido reencontrar por fin con su esposo y esta vez no pensaba dejarlo ir tan fácilmente.
- “Lilia, recoge tus cosas a partir de ahora ambos vivirán en..”
- “No”- Sin poder decir una palabra más Malleus fue interrumpido sin piedad – “Sé lo que piensas hacer y no voy a dejarte, Silver vivirá alejado del palacio y los nobles”.
Las palabras de su antiguo tutor generaron un enorme rechazo y repudio por parte de Malleus.
- “¿Cómo te atreves? Aurell será el próximo rey de todo el valle, no puedes”.
- “Puedo y lo haré, no voy a dejar que este pobre niño vuelva a ser victima de ese maldito sistema”- La primera vez que había escuchado los relatos de Aurelle sobre su infancia había deseado con fuerzas haber podido estar allí- “Tendrás a tu rey, pero antes de eso déjalo ser mi hijo… que tenga una infancia normal”
Tras lo que fue una muy larga charla Malleus finalmente aceptó las condiciones del general, con la excepción de que Silver será presentado públicamente como el legítimo rey consorte y podrá visitar el palacio todas las veces que lo deseé, siempre y cuando no tuviera contacto con los molestos nobles.
- " ¡Mallie!" - Fue lo que se escuchó en la sala del trono tras la apertura abrupta de las puertas, llamando la atención de todos los presentes, principalmente del rey.
-" ¡L- lo lamentamos mucho su majestad! Pero su alteza deseaba verlo en cuanto antes" - Fue lo que dijeron los guardias haciendo una fuerte referencia frente a su rey.
-" No hay porque preocuparse, Aurell puede venir cuando desee" - Mencionó alegremente el rey mientras tomaba al pequeño entre sus brazos con amor.
Desde la llegada de Silver, el castillo y el reino entero habían cambiado por completo, el anuncio de que el rey consorte había vuelto fue motivo de celebración durante tres días y tres noches. Aunque para desgracia de Malleus el nuevo padre de su esposo era... Bueno, Lilia siendo Lilia.
Y sin poder llevar la contraria a su antiguo tutor tuvo que aceptar, muy para su desgracia, por lo que durante todos esos años había sido Malleus quien normalmente visitaba al pequeño.
- “¿Cómo has estado, querido?" - Preguntó Después de darle un breve beso en las suaves mejillas del pequeño sacándole una leve risa.
-" jaja ¡Bien! Padre dijo que hoy podía venir a jugar con Malie" - Aunque silver no recordaba nada de su vida pasada, sus comportamientos y actitud hacia Malleus eran propias de él, desde tiernas caricias hasta ese dulce apodo que solía escuchar.
- " Ejem... Su majestad sobre el plan-"
-" …El consejo se encargará de la primera revisión, una vez hecha yo mismo lo revisaré y tomaré la decisión final”- A diferencia de antes, las palabras de Malleus fueron más cortantes e indiferentes antes de lanzar un hechizo para teletransportarlo junto al niño lejos de aquel lugar.
Al llegar a su destino observó orgulloso al ver la alegría en la mirada del pequeño, a Aurell… bueno, Silver ahora siempre le había encantado el jardín privado del príncipe.
- “Todo aquí es tan hermoso y pacifico, tal y como tú” – Le había dicho Aurelle la primera vez que visitó el lugar, si tan solo supiera que Malleus había decorado y organizado el lugar con sus propias manos para impresionar al que era (en ese tiempo) el chico que le gustaba.
Rápidamente bajó al pequeño humano para que este pudiera correr por el lugar encontrándose casi de inmediato rodeado de lindos animales del bosque, mientras que él se sentaba en un pequeño banco cercano para observar a Silver…Ante ese pensamiento sintió un leve escalofrió y ansiedad que disminuyó al escuchar la suave risa del niño, por lo que decidió ignorarlo y leer un libro, invocándolo con un leve movimiento de manos.
<Supongo que, algunas cosas no cambian sin importar que> - Pensó Malleus un tiempo después sin poder concentrar su total atención en la lectura mientras sus ojos se desviaban constantemente hacia la pequeña figura, era en esos momentos en los que no podía evitar pensar en el pasado, en Aurell simulando un baile de salón con su amigo búho mientras esté último portaba la capa del hada con ayuda de unos pajaritos.
Cómo deseaba poder volver a aquellos tiempos, tener a su esposo entre sus brazos mientras lo llenaba de amor hasta que el rubio quedara completamente rojo de la vergüenza, bailar ambos en el gran salón en sintonía con la música mientras eran el centro de atención de cada banquete, hablar sobre como tener hijos...
- -" Malie... ¿Qué tienes?" - Murmuró una pequeña voz sacando al rey de sus pensamientos, notando como Silver estaba sobre su regazo con las manitos apoyadas en su rostro.
- -" ¿Uh? No es nada cariño”- Cierto, ya no importa nada de eso porque Aurell había vuelto a su lado, aunque aún era joven seguía siendo aquel hijo del hombre que había robado su corazón.
- -" ¿Qué te parece ir por un refrigerio?" - Preguntó tras escuchar el pequeño rugido del estómago del niño que rápidamente se sonrojo apenado.
Habían pasado un par de años desde entonces, Silver ya tenía 12 años y ya se estaba empezando a preparar para enfrentar sus deberes como futuro rey consorte del valle, recibiendo clases de múltiples asignaturas necesarias, aunque sorprendentemente su lección favorita eran las de esgrima… Bueno, después de todo era hijo de Lilia.
- “¿Por qué artes marciales? Va a hacer un rey, no un soldado” – Preguntó una vez curioso al general en una de sus tantas visitas a la cabaña mientras observaba a Silver entrenando junto al nieto de Baur, antiguo soldado y compañero de armas de Lilia.
- “…Temo por que vuelva a pasar algo parecido, solo es preventivo para que pueda defenderse hasta que lleguen los refuerzos”- Respondió tras unos segundos apretando fuertemente, los puños de sus manos – “No podría vivir si algo así… El solo pensarlo me carcome la cabeza”.
Malleus entendía el temor de Lilia, cada mañana temía despertarse y darse cuenta de que todo había sido un sueño antes de volver a su luto por lo que antes de darse cuenta ya se encontraba en la cama de Silver abrazado al pequeño.
- “Lo sé, por cierto, Lilia hay algo de lo que necesito hablar contigo” – Dijo el Draconiano cambiando su tono a uno más serio, tono que utilizaba solo en casos sumamente necesarios.
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- -" Y entonces Sebek se sorprendió cuando papá le dijo".
En ese momento Silver se encontraba en el dormitorio de Malleus sentado entre sus piernas mientras el rey acariciaba lentamente sus plateados cabellos. Esa era una de esas situaciones en las que el humano se quedaba a dormir tras un largo día junto al príncipe, en este caso el ya preadolescente aprovechaba esa oportunidad para hablar sobre su vida en la cabaña.
- -" Mmm... Debió ser un golpe fuerte para él" - mencionó alegremente el hada recordando la actitud del pequeño semihada soltando una pequeña risa.
- -" No tanto, simplemente me gritó dos horas seguidas de cómo debía cuidar con total diligencia a Mallie, dijo que todo el reino dependía de mí" – Bueno, Sebek tenía razón, pero claro, no se dirá nunca a Silver.
- -" No solo el reino depende de ti"- Fue lo que dijo el rey mientras levantaba a silver para hacer que este lo viera frente a frente.
Tras esto, el pequeño simplemente soltó una risa atrayendo a Malleus hasta su pequeño pecho acariciándole.
- " Lo sé, pero Mallie es diferente” – Mencionó el pequeño con total franqueza mientras tomaba el rostro del contrario entre sus manos – “Tú eres mucho más importante”.
Aquellas palabras hicieron que el corazón del dragón se alterase, tomando al niño por la cintura mientras le daba pequeños besos por el rostro.
- -" Silver también es importante para mí, mucho más que cualquier persona." – Logró decir mientras le daba suaves caricias al niño.
- -" ¡Mallie! JAJAJA"- Exclamó felizmente Silver mientras sentía como el roce de los besos le generaban dulces cosquillas, inundando así el lugar de una completa alegría.
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- -"... ¿De verdad se tienen que ir?" - Preguntó un joven Silver de quince años mientras miraba a su padre empacar, hace un par de meses había llegado una extraña invitación en nombre del Night Raven College, al parecer una gran academia de magia ubicada MUY lejos del valle - " Padre es un hada con gran experiencia y Malleus es el rey de las hadas ¿Qué más pueden aprender?"
Desde el punto de vista del chico, que dos hadas ( Un ex general y el actual rey) con más de quinientos años de vida y con ello mucha experiencia y sabiduría fueran a una academia mayormente humana para aprender magia era ilógico.
- -" ¡Nahh! ¿Qué dices hijo? Aunque no lo parezca todavía tengo mucho que aprender y no hablar de Malleus" - Explicó Lilia con su natural confianza sin apartar la vista de sus tareas.
- -" Pero ¿Por qué ir a una academia humana? ¿Por qué ahora?" – Sin seguir contento con la decisión de ambas hadas la voz de Silver era cada vez más débil - " además ¿Qué pasará con el valle Mientras Malleus no está?"
- -" El futuro rey consorte tomará parte de mis deberes”- Dijo de repente una tercera Voz muy conocida para ambos, pues en cuestión de segundos la figura de Malleus había aparecido en la habitación.
Al ver aquella hada en su casa Silver corrió rápidamente a sus brazos, escondiendo su rostro entre el fuerte pecho del rey de las hadas mientras apretaba entre sus puños la tela de su ropa, clara señal de su ansiedad.
- “N- no podría, no sin ti a mi lado”- Aunque no se consideraba mal estudiante, la sola idea de ejercer sus futuros deberes como esposo del rey sin el rey era…Absolutamente aterrador.
- -" ¿Cuál es el problema? Ya te has encargado de otros asuntos oficiales"- preguntó Lilia confundido por la actitud de su hijo-" Esto te vendrá de perlas antes de que recibas el título”.
Al parecer, el vago intento de motivar al joven no había sido de mucha utilidad, por lo que simplemente suspiró en una señal de que le dejaba el trabajo duro a Malleus.
- “ Lo harás increíble Silver, igual si pasa algo siempre podrás regresar a la cabaña y vivir con tu padre”- Mencionó alegremente ignorando la clara molestia de Malleus mientras le daba una leve caricia en el pelo de su hijo antes de desaparecer para dejar a los más jóvenes solos.
- " Estarás bien Silver, tanto la abuela como mamá prometieron estar pendientes ante cualquier situación “ - Sorprendentemente las ya retiradas reinas habían aceptado ocupar el cargo como gobernantes interinas mientras instruían a silver en su deber, después de todo toda su familia estaba fascinada con la existencia del humano, principalmente su padre.
-"... ¿Prometes escribirme, llamarme?¡Tienes que llamarme todas las noches!" – Dijo Silver saliendo de su refugio.
-" Ahh... Cómo odio tener que separarme de ti"- Murmuró Malleus mientras tomaba el rostro contrario entre sus manos y lo acercaba lentamente hacia él – “Prometo hacerlo”
-" Mallie ¿Te quedarás esta noche?"- Rápidamente pudo notar como Silver se acercaba a un más deseoso mientras dejaba que una de las piernas de Malleus golpeara su entrepierna - "Hace tiempo no dormimos juntos..." - Lo siguiente que sintió fue el aliento del joven entre su cuello mientras pasaba sus manos por el pecho del hada, provocando una sensación de calentura en todo su cuerpo.
- “Silver…”- El gemido ahogado que salió de sus labios pasón desapercibido al notar como su pesada cola de dragón se manifestaba para enroscarse alrededor del humano.
- "No... Yo no soy tu silver" - una vez más la melosa voz del chico le quitaría el aliento mientras jugaba con los labios del Rey -" Llámame por mi nombre~" - okey, esa fue la gota que derramó el vaso, cuando menos se dio cuenta ambos ya estaban en la cama de Silver con el hada sobre él.
- -" Aurell,oh mi Aurell... Bésame" - Empezó a decir desesperado mientras despojaba al joven de sus ropas.
Rápidamente encantó en la habitación para evitar que cualquier sonido inapropiado se filtrase por fuera, no quería problemas con Lilia y que este le prohibiera las vistas a la cabaña.
