Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Categories:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 2 of Cartas de Elijorn
Stats:
Published:
2026-04-27
Words:
2,313
Chapters:
1/1
Hits:
5

2025: To Beau.

Summary:

Después de su accidente, hay muchas cosas que Elijah no puede recordar: amigos del pasado, lo que comió ayer y, más importante, la identidad de su novio de tantos años. Sin embargo, aunque la memoria le falle, el corazón persiste en amar a aquel hombre ahora sin rostro.

O, Elijah intenta recordar a Bjorn a través de la forma que mejor conoce: escribirle cartas.

Work Text:

JUNIO 09, 2025
Reikiavik, Vargheim.

Querido Beau,
(Tal vez este no sea tu nombre real.)

No sé cómo comenzar esta carta. Mi primer instinto es presentarme, pero por lo que he podido recolectar con amigos y familia, ya debes saber quién soy. Yo también debería saber quién eres tú. El problema es que tengo un pequeño impedimento que no me deja saber más de ti, ¿está bien si escribo un poco sobre mí para romper el hielo?

Mi nombre es Elijah Aubert, tercer príncipe de Portelume, quizás el séptimo u octavo del linaje en llamarse así. En la ciudad de Au Port, sin embargo, soy un Elijah más del montón. No es necesario que utilices honoríficos conmigo. Cercanos o no, nunca me ha gustado que se refieran a mí de esa forma. A lo mejor me conociste bajo otro nombre y título, el Barón Elijah Lim. El título viene por parte materna y es legítimo, si te lo preguntas. Al menos eso me han dicho toda mi vida.

Hace un par de meses sufrí un accidente que borró una buena parte de mis memorias. Algunas recientes, otras más antiguas. No sé si lo sabes o si es la misma razón por la que no he sabido nada de ti hasta ahora, pero está bien, no puedo culparte. Quizás estás molesto conmigo y no tengo manera de recordarlo. Mi hermano Ludovi dice que no hay forma de que no sepas, yo no sé qué pensar. Nunca he sido malpensado (aunque tal vez sí algo pervertido) (perdón por el mal chiste).

Hasta antes del accidente tenía prohibido llevar una vida pública con mi verdadera identidad —bueno, una privada también (problemas familiares, es complicado). Me imagino, porque estuve mucho tiempo recuperándome y no tengo forma de afirmarlo, que debió haber sido un shock para todo el mundo. Para ti también. Nadie que me conociera fuera de mi círculo familiar escuchó de mi secreto, al menos no desde mis labios. Perdón si te enteraste por las noticias, me habría encantado poder confesarlo de otro modo.

… También pido perdón si asumo cosas de nuestra relación mientras te escribo. Ese soy yo intentando llenar los vacíos que tengo. Es como completar un rompecabezas y hacer piezas de cero porque algunas se han perdido. Dudo que las que llevo hechas encajen perfecto, pero al menos rellenan el espacio de momento.

Me animé a escribirte por varias razones, aunque no sé si realmente llegues a leerme algún día. Una de esas es que mi hermano dijo que sería bueno para mi memoria. Otra de las que he mencionado menos es que desde que desperté, siento que algo me hace falta. No algo. Alguien. Como insinué al principio, tengo pistas de que ese alguien podría ser tú.

Dejando a un lado que quizás salimos un tiempo, no sé si semanas, meses o años, lo que recuerdo de ti es muy abstracto. Puede ser incluso mi mente inventando un pasado que no está ahí.

¿Te parece si te cuento un poco más y me dices si algo de esto te suena?

Las noches de verano me recuerdan a ti, porque son cálidas y la brisa refresca más cuando pega en la cara. Ahora mismo en Vargheim no es que haya mucho verano que digamos, pero cuando el viento golpeó mis mejillas, sentí la necesidad de tenerte en mis brazos. Quise que fuera verano. Recordé una humedad que no estaba en el aire. No sé si pasamos noches veraniegas juntos, o si nos conocimos en un lugar cálido, pero el calor me recuerda a ti.

A veces creo que te confundo con otra memoria. He soñado muchas veces con una escena que no sé si es real, a pesar de que sí recuerdo detalles del evento en donde se desenvuelve la historia. Es el Baile de Debutantes que se hizo en 2019 (Nopphakao, ¿te suena?), yo tenía 18 y estuve meses pidiéndole a mi padre que por favor me dejara asistir a pesar de la cantidad de prensa que estaría reportando durante la noche. No pude ir en calidad de debutante, pero al menos fue divertido ver el baile a la distancia.

Ahora viene la parte que no sé si es real: creo que te ofrecí comida o un trago. Creo que conversamos en el balcón. Creo que nos besamos y no volvimos a la fiesta hasta poco antes de que se acabara. Creo que me visitaste al día siguiente en mi hospedaje. El escenario es tan perfecto que no sé si podría ser cierto, fuera de Portelume suele ser complicado coquetear con otros hombres tan abiertamente. Sólo me queda creer que (en caso de que sea cierto) eres tan guapo que no pude dejar pasar la oportunidad en ese momento. Mi otra opción es que estoy desesperado por encontrarte una identidad.

¿Eres de familia noble? No es que me importen esas cosas, pero podría comenzar a descartar opciones a partir de tu respuesta. Sólo sé que quizás también vives en Vargheim y que a lo mejor tu nombre ni siquiera es Beau. Es un nombre demasiado «Portés». ¿El tuyo comienza por B, también? ¿O solo iba por la vida llamándote novio en mi tuiter privado? Jajaja, qué vergüenza. Qué bien y qué mal que no leerás esto. En fin. Debí estar muy enamorado de ti si lo hice. Lo último que recuerdo de mi vida amorosa es que no había sentido una chispa como la que siento cuando tu fantasma se me aparece de a ratos, cuando (creo que) sueño contigo.

¿Sabes qué es lo gracioso, Beau? Tu recuerdo no es más que un perfume con el que no me he vuelto a topar y unos cuantos sueños que pueden o no ser reales (ya hasta te conté el primero).

Aún así, es suficiente pensar en el calor del verano para que el corazón me comience a latir y yo comience a dudar de si me pide a gritos que te encuentre o si solo llora por tu ausencia.

No sé cómo llegaste a mi vida, no sé si existes. Lo único que tengo por seguro es que te extraño a pesar de no conocerte.

¿Crees que te recuerde algún día? Espero que sí.

Te pienso más de lo que imaginas,
Elijah Aubert.

JUNIO 17, 2025
Reikiavik, Vargheim.

Querido Beau,

El frío me cala los huesos. Las habitaciones del palacio están bien aclimatadas, pero en ocasiones siento una corriente de aire congelado que me entra por los pies y merma en algún lugar de mi espalda. ¿Eres tú? Si eres tú, me habría gustado que fuera una brisa cálida, como la que te contaba en la carta pasada.

A lo mejor estoy siendo muy exigente contigo y sigues enojado. Si fuiste tú, está bien. Me sentí acompañado.

La Reina Nasstrom se levantó de buen ánimo, no estoy muy seguro del porqué. Solo sé que en el desayuno, dijo algo así como «la montaña luce muy blanca el día de hoy», sonrió y salió del comedor con una taza de café en la mano. Pensé que nunca dejaba su estudio, así que te imaginarás la sorpresa que me llevé cuando llegué tarde a la mesa, peor aún, cuando me di cuenta de que ella había suavizado el ceño. Nunca la había visto sonreír (me causó escalofríos). Eso sí, su mirada no dejó de ser hermética, fría y distante, como casi todo en su reino. Como sus dos hijos.

Freya, mi cuñada, es quien tiene el semblante más suave de ambos. Contrasta con su personalidad, pero le sienta bien. Me gusta pensar que poco a poco se derretirá frente a las excentricidades de Agathe. Por otra parte, su hermano Bjorn tiene la mirada endurecida y un rastro silencioso de tristeza en los írises. De las pocas veces que he estado con él en la misma habitación, jamás me ha dirigido la palabra. A veces creo que es muy tímido, en otras pienso que no le gusta la idea de que haya desconocidos habitando su hogar. Una vez sentí como si quisiera decirme algo, pero para cuando quise hablar, ya se había marchado. Mi teoría es que está pasando por un momento difícil.

A pesar de su soledad, él es quien porta el azul más cálido de las miradas Nasstrom.

En el comedor, ninguno parece notar la (muy visible) tensión que cada miembro de la familia real de Vargheim carga sobre sus hombros, ni la angustia que se les acumula detrás de la postura sólida y esos hombros rectos alineados a la perfección con el espaldar de sus sillas. Y si es que lo hacen, nadie lo habla. Sólo Agathe y yo, de vez en cuando, nos preguntamos en público el uno al otro qué tal amanecimos.

Creo que las personas que tienen la sangre de la montaña se vuelven frías por naturaleza. Ludovi alguna vez amó a una mujer de Vargheim que le rompió el corazón en dos. Nunca vi su espíritu flaquear tanto como esa vez.

Eso lo recuerdo bien porque fue más o menos cerca de estas fechas hace unos seis años, justo coincidió con la primera vez que visité este país. ¿Fue para venir a verte? No lo sé. Lud me dijo que me trajo a ver un novio que tuve aquí y con el que luego terminé. Yo digo que debes ser tú, por el sueño del Baile que te conté la vez pasada, las fechas calzan más o menos bien.

Te cuento lo que siento cuando intento concentrarme en las memorias de Vargheim: me da frío en las manos, como si estuviera en el pico más alto de la montaña. Siento que se me sube la adrenalina, es esa sensación que queda después de haber corrido unos cuantos kilómetros (¿Te gusta el deporte? ¿Ejercitarte?). Me siento observado. Recuerdo un elevador. Guantes demasiado pequeños para mis manos.

No sé qué tanto tenga que ver esto, pero también me dan ganas de recoger ramilletes de Baby’s Breath cerca del bosque que rodea el palacio. Con este frío suena a misión imposible, pero ya he aprendido la lección. Tres capas de ropa, térmica al interior y a prueba de agua para las más externas. Botas y guantes a juego.

¿También te gustará el bosque? Es un lugar solitario, pero trae consigo una calma que le vendría bien a más de uno. He escuchado que al menor de los Nasstrom le gusta pasear por ahí. Y que es religioso, se le ve seguido en la iglesia.

Aunque todos han sido personas decentes conmigo y los paisajes son preciosos, no me gusta mucho vivir aquí. Me pregunto si te sientes cómodo en tu tierra, o si te habría gustado ir a otro lugar más.

Cada día que pasa extraño más mi cabaña. ¿La habrás visitado?

Recojamos flores juntos algún día,
Elijah.

JUNIO 20, 2025
Reikiavik, Vargheim.

Querido Beau,

¿Puedo hablarte de corazones rotos por un rato? Tal vez sea descarado de mi parte, considerando que tal vez no quieras verme la cara nunca más y yo, egoístamente, sigo escribiendo bajo el nombre de un amor que mi pecho no puede olvidar. La excusa de que nunca leerás esto es mi único alivio (y, aún así, guardo la esperanza de encontrarte algún día, en mis memorias, en mi presente, en algún lugar de Reikiavik que aún no he explorado porque no puedo salir por mi cuenta).

Los días en este castillo son deprimentes, sobre todo cuando la compañía de Agathe no es una opción y Ludovi no puede atender al teléfono por su agenda apretada. Desde que desperté, enfrentarme a mis pensamientos resulta una labor que me sobrepasa en todo aspecto. A veces el silencio es tan grande que, aunque quiera gritar, sentiría que nadie podría escucharme, ni siquiera yo mismo. Me siento solo. Sobre todo cuando me doy cuenta de que no eres solo tú al que he perdido. Quién sabe cuántas personas más estarán lamentando mi tragedia y yo ni siquiera puedo recordar sus rostros.

La otra vez una amiga, Léa, me mencionó a un tal Marcel y no supe qué decir. Creo que el silencio del otro lado de la línea fue bastante claro, porque me contó que nos conocimos en la facultad y que incluso salió con Armand un tiempo. Han pasado días y aún no tengo idea de cómo luce, o qué tan cercanos éramos, o si aún seguimos en contacto.

¿Por qué tu imagen se fue como la de él, pero dejaste el sentimiento en mi pecho? Sé que no es tu culpa, pero hoy es uno de esos días en donde tengo por seguro que te amo, pero saberme tan seguro de mis sentimientos por ti hace que el corazón se me rompa cada vez que mi mente llena tu rostro con vacío. Sólo vacío y nada más.

… Ignora la tinta corrida por mi llanto, por favor. No lloro porque te resienta, lloro porque siento que jamás podré encontrarte. Te sigo amando y no creo poder dejar de hacerlo por ahora. No sé si pueda dejar de hacerlo algún día.

¿Alguna vez te hice llorar?

Deseo haber secado tus lágrimas si alguna vez te hice derramar algunas,
Elijah.

JULIO 01, 2025
Reikiavik, Vargheim.

Querido Beau,

Hoy me asomé por el balcón y pensé haber visto tu sombra adentrarse en el bosque, pero pronto me di cuenta de que tus rulos dorados no estaban allí. Esto de extrañarte se vuelve más complicado con cada día que pasa.

Si piensas salir con este clima, abrígate bien.

Eli.

JULIO 06, 2025
Reikiavik, Vargheim.

Querido Beau,

Desearía estar en casa para esta fecha. Celebrar el cumpleaños sin mi hermano no es lo mismo… Quizás sea la primera vez que me la pase tirado en mi habitación.

Sólo estoy siendo dramático, seguro que Agathe vendrá por mí en cualquier momento.

Me habría encantado pasar este día contigo.

Añoro el calor de tu abrazo,
Eli.

Series this work belongs to: