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Cuando el silencio duele más que el mar

Summary:

Después del arco de la Isla Gyojin, todo parece estar en calma en el Thousand Sunny… hasta que no lo está.

Una noche tranquila se convierte en algo más cuando Luffy despierta de una pesadilla que no logra dejar atrás.

Lo que empieza como un intento silencioso de no preocupar a su tripulación termina en un colapso que ninguno de sus nakamas entiende… hasta que Jinbe reconoce lo que realmente está pasando.

Porque hay heridas que no se ven.

Y hay recuerdos que no se quedan en el pasado.

Notes:

—Remember that if you don't know Spanish you can translate the entire page into your native language, so you can enjoy the story! :) —

Este fic está ambientado después del arco de la Isla Gyojin.

Quería explorar más a fondo el impacto emocional que tuvo la guerra de Marineford en Luffy, especialmente desde el lado del estrés postraumático, algo que en la historia original no se desarrolla tanto como me gustaría (necesitaba más angst, no voy a mentir 😈).
Incluye referencias directas a lo que Jinbe le dice a Luffy después de la guerra (ep. 505) y a las últimas palabras de Ace (ep. 483), porque esa escena sigue doliendo.

También quise darle a todos los nakamas un momento para reaccionar, porque ver a Luffy así… no es algo a lo que estén acostumbrados.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

La noche cae sobre el Thousand Sunny como una manta pesada.

Todo está en silencio, un silencio real, de esos que no piden nada. Las hamacas se mecen apenas. La madera cruje. Nadie habla. Nadie sueña en voz alta.

Excepto él.

Monkey D. Luffy abre los ojos sin hacer ruido. No hay grito. No hay sobresalto. Solo respiración rápida, irregular, como si hubiera corrido sin moverse. La pesadilla había empezado suave, casi engañosa. Había risas. Un cielo abierto. Voces conocidas. Ace riéndose, llamándolo idiota, empujándolo sin fuerza.

Todo parecía… bien. Demasiado bien.

Y entonces cambió.

El calor. El humo. El ruido de algo atravesando el aire.

La voz de Ace, más baja, más seria.

“Gracias… por quererme.”

Luffy traga saliva en seco. Se queda quieto unos segundos, intentando controlar lo que ya sabe que viene. Respira una vez. Dos. No funciona.

No quiere despertarlos.

Se levanta despacio y sale.

El aire frío le golpea la cara cuando pisa la cubierta. Camina sin pensar, directo hacia la cabeza del Sunny, como si su cuerpo recordara un lugar donde esconderse. Se sienta. Mira el horizonte. Oscuro. Quieto.

Y entonces—

El recuerdo no pide permiso. Se abre paso.

Ace delante de él. Su espalda. Ese instante en el que todo se detuvo.

“El que va a morir… soy yo.”

El mundo se vuelve estrecho. Luffy se encorva. Sus manos tiemblan. Se lleva una al pecho, justo sobre la cicatriz.

No entra aire.

Intenta respirar más fuerte. Error.

El pecho le duele.

—…no… —susurra, apenas audible.

Su cuerpo empieza a inclinarse hacia adelante. La cabeza baja. Los hombros tensos. El aire no llega. La garganta se cierra.

Hace un ruido.

Un jadeo ahogado.

Eso es lo que lo delata.

Roronoa Zoro abre un ojo. No tarda ni un segundo en levantarse cuando ve la silueta encorvada del capitán.

—…Luffy.

Se acerca rápido.

—Oye, ¿qué te pasa?

No hay respuesta.

Zoro frunce el ceño.

—¡Luffy!

El tono despierta a los demás como una cadena que se rompe.

Sanji sale primero, molesto, hasta que lo ve y se queda en seco. Nami llega detrás, y su expresión cambia de inmediato. Usopp y Tony Tony Chopper aparecen casi al mismo tiempo. Nico Robin observa en silencio, seria. Franky aprieta los puños. Brook inclina la cabeza, inquieto.

—¿Qué le pasa? —pregunta Usopp, nervioso.

—No lo sé —responde Nami, con la voz temblando.

Chopper se arrodilla frente a Luffy.

—¡Luffy! ¡Respira! ¡Respira conmigo!

Pero Luffy no puede.

El aire no entra.

Sus manos suben a su cabeza, como si quisiera arrancar algo de ahí.

—…no… no…

Se inclina más.

Y entonces—

golpea su frente contra la madera.

Una vez.

Seco.

—¡LUFFY! —grita Sanji.

Otra vez.

Más fuerte.

El sonido es hueco.

—¡Detente! —dice Zoro, intentando agarrarlo.

Pero Luffy vuelve a hacerlo.

El golpe lo marea. Su respiración se rompe aún más.

Y entonces—

grita.

—¡ACE!

El nombre atraviesa el barco.

Nadie dice nada.

Nadie sabe qué hacer.

—Está… reviviendo algo —dice Robin en voz baja—. No es solo un recuerdo.

—¿Reviviendo qué? —pregunta Usopp.

—…Marineford —responde Zoro, sin mirarlos.

El silencio pesa.

—¿Y cómo lo paramos? —pregunta Nami, casi suplicando.

—No lo sé…

Y entonces—

una voz más grave corta el aire.

—Apártense.

Jinbe.

Llega último.

Pero entiende primero.

Se arrodilla frente a Luffy, que apenas puede mantenerse erguido.

—Está teniendo los mismos pensamientos que cuando despertó después de la cirugía de Trafalgar —explica—. En Amazon Lily… colapsó de esta misma forma.

Todos lo miran.

—Perdió a su hermano… y su mente no pudo sostenerlo.

—Puede ser… estrés postraumático —dice Chopper, dudando, mirando a Luffy—. Como… cuando alguien revive un evento muy traumático.

Jinbe intenta primero suavizar su voz.

—Luffy… ya terminó.

No funciona.

—¡No! —jadea Luffy— ¡No terminó! ¡Yo… yo lo salvé!

—Luffy—

—¡Soy muy débil! —la frase sale rota— ¡Muy débil!

Silencio.

—¿Rey de los piratas?… —ríe sin aire— …qué absurdo…

Nami llora.

Usopp aprieta los dientes.

—No hay razón… —Luffy baja la cabeza— …para seguir viviendo…

Ahí—

Jinbe cambia.

Lo sujeta.

Fuerte.

Lo acerca a él.

—¡Escúchame! —su voz no admite réplica.

Luffy forcejea débilmente.

—¡Tengo que ir! ¡Tengo que salvarlo!

—¡LUFFY!

Se detiene apenas.

—¿Qué es lo que aún tienes?

Luffy niega.

—Nada…

—¡Eso no es cierto!

Silencio.

—¡Sí! —responde Luffy, quebrado— ¡Perdí a Ace!

—Es verdad —dice Jinbe, firme—. Lo perdiste.

Una pausa.

—Pero aún tienes algo.

Luffy no quiere mirar.

—¡Mira a tu alrededor!

Lentamente—

lo hace.

Los ve.

Todos.

Su tripulación.

—Ellos están aquí —dice Jinbe—. Tus nakamas.

El mundo deja de girar tan rápido.

—…ellos…

—Siguen contigo.

Y entonces Luffy se rompe.

No grita.

Llora.

Se aferra a Jinbe, golpeándolo débilmente, sin fuerza, como si quisiera escapar pero ya no pudiera.

—…lo siento…

Nadie se acerca.

Pero nadie se va.

Y poco a poco—

la tormenta baja.

 

Más tarde, cuando el mar vuelve a sonar normal, Chopper se acerca a Jinbe, en voz baja.

—¿Por qué ahora? —pregunta—. ¿Por qué los recuerdos… así, de golpe?

Jinbe mira el horizonte.

—La calma —responde—. Cuando la mente deja de luchar… lo que fue ignorado encuentra espacio para salir.

Chopper asiente, serio.

—Entonces… no es que empeore.

—Es que está sanando —dice Jinbe—. Aunque duela.

Unos pasos.

Usopp se acerca, dudando.

—Lo que dijo… —murmura—. “Soy muy débil”… “ser rey de los piratas es absurdo”… —traga saliva—. ¿Eso… era lo que pensaba?

Jinbe no responde de inmediato.

—Sí —dice al final—. En ese momento… lo creía.

Nami aprieta los labios.

Mira a Luffy, dormido, exhausto.

—Entonces… —susurra— …tenemos que recordarle lo contrario.

 

A la mañana siguiente, el sol cae sobre el Sunny como si nada hubiera pasado.

Luffy despierta lento.

El cuerpo pesado.

Los ojos cansados.

Sale a cubierta.

Y los encuentra.

 

A todos.

Esperándolo.

 

—¿Qué hacen? —pregunta, confundido.

Sanji resopla.

—Desayuno.

Usopp se cruza de brazos.

—Idiota.

Nami le da un golpe leve.

—No vuelvas a asustarnos así.

Chopper ya está llorando.

—¡Luffy!

Franky levanta el pulgar.

—SUPER regreso.

Brook ríe suave.

—Yohoho… qué alivio.

Robin sonríe.

—Buenos días, capitán.

Zoro simplemente asiente.

Jinbe lo observa.

Luffy los mira a todos.

Parpadea.

Y sonríe.

Pequeño.

Pero real.

—…tengo hambre.

Sanji se queja.

—¡Eso es lo único que dices!

Y el barco vuelve a moverse.

Como siempre.

 

Pero ahora

un poco más fuerte.

 

Porque incluso con grietas—

sigue siendo hogar.