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¿Deberíamos comenzar una historia que nadie conoce?

Summary:

¿Era realmente un niño tan extraño solo porque le gustaban los pulpos y entendía sus cualidades? Sin darse cuenta, Okuto presionó con fuerza el lápiz contra el papel de su cuaderno. Los demás también tenían sus propios pasatiempos, y nadie los criticaba por eso; tal vez su pasatiempo era simplemente demasiado extraño. Cuanto más lo pensaba, más le dolía la cabeza; la visión de Okuto se nubló por un momento, y no pudo evitar que las lágrimas cayeran sobre el garabato del pulpo. Si hubiera nacido en el mar, seguramente se habría hecho amigo de todos los pulpos, y nadie lo habría acosado nunca más.

El se frotó los ojos con ambas manos, se secó las lágrimas y respiró hondo mientras empezaba a sentir el cansancio. Nakamura no quería molestar a nadie ni causar problemas, por lo que no quería que nadie lo oyera llorar. Ese era su deseo, pero parecía que la vida no era justa con él. La somnolencia lo invadió y, sin poder resistirse, se quedó dormido sentado en el suelo, debajo del tobogán.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Okuto Nakamura era un niño solitario. Aunque hablaba con sinceridad de su amor por los pulpos, los demás niños de la escuela primaria empezaron a llamarlo "bicho raro" o "raro". Tampoco era popular entre las chicas. Tras varias semanas de ser ignorado, Nakamura fue al parque y comenzó a dibujar en su cuaderno. Mientras dibujaba, no podía dejar de pensar en el doloroso rechazo de sus compañeros de clase y en los humillantes acontecimientos que siguieron en su vida escolar.

¿Era realmente un niño tan extraño solo porque le gustaban los pulpos y entendía sus cualidades? Sin darse cuenta, Okuto presionó con fuerza el lápiz contra el papel de su cuaderno. Los demás también tenían sus propios pasatiempos, y nadie los criticaba por eso; tal vez su pasatiempo era simplemente demasiado extraño. Cuanto más lo pensaba, más le dolía la cabeza; la visión de Okuto se nubló por un momento, y no pudo evitar que las lágrimas cayeran sobre el garabato del pulpo. Si hubiera nacido en el mar, seguramente se habría hecho amigo de todos los pulpos, y nadie lo habría acosado nunca más.

El se frotó los ojos con ambas manos, se secó las lágrimas y respiró hondo mientras empezaba a sentir el cansancio. Nakamura no quería molestar a nadie ni causar problemas, por lo que no quería que nadie lo oyera llorar. Ese era su deseo, pero parecía que la vida no era justa con él. La somnolencia lo invadió y, sin poder resistirse, se quedó dormido sentado en el suelo, debajo del tobogán.

Okuto fue despertado por unas manos delicadas que le sacudían los hombros, el levantó la vista bastante desconcertado, las luces del parque iluminaron el rostro de la chica, piel bronceado como el caramelo tostado, el cabello castaño de ella se movía con el viento como el de una actriz de las series de romance que Kana veía en casa, pero ella vestía un uniforme de colegiala. Nakamura el no se dio cuenta de lo callado que había estado hasta que la chica desconocida abrió la boca. Mientras un viento frío le helaba el rostro y le enrojecía las mejillas al niño, una voz suave y amable se abrió paso a través del rugido del viento.

-¿Estás bien? ¿Qué haces aquí sola a estas horas? ¿Dónde están tus padres?- Con tono preocupado preguntó ella, la estudiante de secundaria de cabello castaño.

Okuto parpadeó, confundido, al mirar a su alrededor, vio que el sol estaba a punto de irse y que las nubes se desplazaban como si estuvieran a punto de dejar al descubierto las estrellas. Ya era tarde, si Nakamura volvía a casa, sin duda su madre le regañaría, y Kana, sin duda, se burlaría de él a escondidas por detrás hasta que su madre se marchara.

-¿Me estás escuchando? ¿Te has perdido?-

Oh, Nakamura se había olvidado de que ya no estaba solo.

Sin atreverse a mirar a la chica a los ojos, Okuto asintió con nerviosismo mientras intentaba levantarse del suelo. -Yo… yo… no, no me he perdido. Solo me quedé dormido. ¡Gracias por despertarme!- Su voz comenzó como un susurro, pero se hizo más fuerte al pronunciar la última parte.

La chica sonrió levemente; ya no parecía tan preocupada. Ella suspiró antes de hablar, -Hmm, no deberías estar aquí fuera solo. Tus padres podrían preocuparse. Si no te hubiera despertado, quién sabe cuánto tiempo más habrías dormido. Tú… ¿uhh? ¿Cómo te llamas, niño?-

Notes:

tengo sueño vro...
luego de ver eese extraño roleplay se me fue la vergüenza
Ch4rlz0mg no aceptas regalos ya no eres un sigma