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Do you like me, Hyung?

Summary:

"-Tienes tantos lunares como estrellas en el universo - el tono de voz del desconocido es alto, lo suficiente para que sus palabras se interpongan entre la estruendosa música del lugar y los efectos del sake que Minho continúa bebiendo sin parar - ¿Cuántos me permitirás contar hoy, cariño? - "

"-You have as many moles as stars in the universe - the stranger's tone of voice is loud, enough for his words to cut through the loud music of the place and the effects of the sake that Minho keeps drinking without stopping - How many will you allow me to count today, darling? -"

Notes:

¡Hey!
De regreso con un pequeño trabajo para el minmin bingo flash que se organizó. Lastimosamente estuve muy enferma y anduve con mucho trabajo encima para acabarlo a tiempo. Realmente tenía el borrador prácticamente listo y solo faltaba uno que otro detalle, pero la gripa se apoderó de mí y bueno, justo al día siguiente de terminarse el evento cumplí.

Mala mía.

No obstante, no quería perder la oportunidad de entregar mi trabajito hecho con amor para el fandom que tanto me ha hecho feliz y al que me gusta contribuir siempre.

Espero que les guste, y muchas gracias por leerme :D

Work Text:

-Tienes tantos lunares como estrellas en el universo - el tono de voz del desconocido es alto, lo suficiente para que sus palabras se interpongan entre la estruendosa música del lugar y los efectos del sake que Minho continúa bebiendo sin parar - ¿Cuántos me permitirás contar hoy, cariño? - 

La risita suave y acaramelada de Seungmin que a continuación se hace presente en medio de la noche ruidosa del bar, es la señal que aprovecha su acompañante para reducir la distancia física que hasta ese entonces la personalidad inocente del cachorro había mantenido. Minho se siente territorial, rabioso, casi violento cuando las manos fuertes del hombre mayor restringen la cintura diminuta de su bebé, y el vaho de su boca acaricia la extensión de piel y carne que Seungmin ha dejado al descubierto con ese top pequeño, demasiado vulgar. 

Si Minho pudiera abdicar su atención de la escena desarrollándose cerca de él para concentrarse en los demás a su alrededor, podría ver a los depredadores aguardando por un bocado, listos para saltar en cuánto el hombre que lo mantiene entretenido estuviese dispuesto a dejarlo a merced de los demás. Solo hay dos cadenas plateadas surcando su espalda descubierta, sosteniendo la tímida blusa que cubre por muy poco su pecho suave. No obstante, la infinidad de lunares explayándose por todo su abdomen plano está a la vista de los lobos hambrientos ávidos de hincar sus garras sobre esa cándida y adorable presa de ojos grandes, boca traviesa y burbujeante sonrisa. 

Los cuerpos concentrándose en frenéticos bailes, el bajo de la música golpeteando hasta el último rincón del bar y el alcohol ofrendándose de boca en boca, contrastan deliberadamente con la sonrisa nerviosa de su cachorro cada que los labios siniestros del hombre mayor pretenden erradicar con su zalamería hasta el último resquicio de inocencia prometida. Puede jurar que Seungmin ni siquiera es consciente de lo irresistible que luce allí, bajo las luces incandescentes del lugar, en medio de ese ambiente profano sublevando su figura diáfana y sacra, como si el infierno estuviera acogiendo a un ángel entre sus fauces. 

Se bebe de un solo trago el alcohol de mala muerte que ha robado de alguien más en la barra y maldice en silencio a Felix por la ropa provocativa con la que ha vestido a su correcto y siempre bien portado Seungmin quien esta noche se ha deshecho de sus gafas de pasta gruesa y los sacos anchos, para convertirse en el objeto de los pensamientos más pecaminosos de cualquiera en ese bar, pero sobre todo de él. También le maldice un poco más por no advertirle lo suficiente sobre él y esa capacidad absurda de menospreciar cuan atractivo y deseado podía ser solo con ese puchero que nunca abandona su bonito rostro.



“-Hyung, me encanta la comida que preparas, lo sabes - los ojos de Felix persiguen la figura de Seungmin entrando al baño y su voz es más grave a medida que el secreto se le hace imposible de mantener por más tiempo - Sé muy bien que me quieres, es cierto. Pero sé que me invitas solo porque Seungminnie es mi compañero de dormitorio, o de otra forma no harías solo sus comidas favoritas y esas galletas de chocolate que solo le gustan a él… - 

-Eso solo es una coincidencia, yo te invito a ti sabiendo que debo preparar comida también para Kim Seungmin porque no conoce el espacio personal y -

-Cree que estoy saliendo contigo - interrumpe Felix sin preámbulos. 

-¿Qué? - pregunta incrédulo Minho mientras parpadea incesante ante la ridícula afirmación de Felix - ¿Acaso no ve cómo estás besándote todo el tiempo con Jisung-ah? ¡Los he encontrado haciendo cosas indecorosas más veces de las que quisiera recordar! -

-¡Hyung, ese no es el punto! - se apresura en callarlo mientras escucha como el sonido del lavamanos empieza a mermar - Minnie es probablemente uno de los chicos más listos que conoceremos en la vida, lo sabes… Y así como es tan listo para el tema académico, es demasiado obtuso para las relaciones personales. - 

-Eso ya lo sé, lo que no sé es por qué él cree que tu y yo estamos saliendo ¿Qué le dijiste? - 

-¡No le dije absolutamente nada, Hyung! - Seungmin está abriendo la puerta y Felix definitivamente necesita aclarar todo ahora con Minho en ese instante - Tú eres el que está invitándome todo el tiempo a las citas que planeas para él. ¿Crees de verdad que me gustan los jueves de baseball? ¡Tu sabes que no me gustan y aún así insistes en invitarme mientras haces de mí un mal tercio! - 

-¿Interrumpo algo? - cuestiona el muchacho más joven mientras nota la inminente cercanía entre sus amigos. La luz cálida interpela el perfil de sus rostros demasiado juntos, en una complicidad que Seungmin traduce casi de inmediato como una conversación prohibida para él, como un punto de no retorno entre la tarde de juegos y una cita que solo dos amantes pudieran tener, pero en la que él parece interferir sin querer. - Creo que me iré. Lix, te espero en el dormitorio. Feliz noche Minho Hyung - 

Felix intenta alcanzarle pero Seungmin permanece fuera de su alcance en apenas un instante, girando el picaporte y huyendo por la puerta tanto como sus largas piernas lo permiten. Su voz flaquea cuando vuelve a llamarle pero no hace nada más que suspirar audiblemente en el sofá, mientras Minho le observa implacable, casi casi acusador, como si él fuera el culpable de que Seungmin desapareciera de la extraña cita conjunta a la que él le obligó a asistir. 

Su Hyung entrecierra los ojos, y Felix detecta un tono molesto en su voz cuando sentencia después de un rato de incesante observación lo siguiente: -¿Acaso te gusta Seungmin y por eso solo lo quieres para ti -”.



No está borracho aún, pero definitivamente siente como la lengua en su boca pesa y el bajo de la música martillea su cabeza. La canción obscena atizando el ambiente festivo del lugar coliga con la mirada ávida del barista cada vez que lo ve y le ofrece un trago gratis en un intento mancomunado de arrastrarlo consigo, de despojarlo por fin de esa necesidad primitiva y carnal que Seungmin despierta en él, de liberarlo en medio de la cautividad que la mente perspicaz y brillante de su precioso dongsaeng mantiene sobre su voluntad devota. 

Parece que está sonriendo porque el chico de la barra avanza por primera vez en la noche, y aprovecha el letargo momentáneo para escribir desordenadamente un número en la palma de su mano derecha. No sabe si es por la poca iluminación del lugar o si es el alcohol haciendo mella en su concentración, pero no logra distinguir nada más que la tinta negra en su piel. La atención es suficiente para que el rubor del chico se extienda hasta su cuello y pecho, que lucen casi tan deliciosos como los de Seungmin solo que sin esos lunares que tanto le gusta contar.

Seungmin, escucha su propia voz enunciando su nombre y le gusta como suena, casi como la primera vez que saboreó cada sílaba entre sus labios.

-Soy Minjun, sunbaenim… - 

Le gusta tener ese poder sobre la gente. Sabe que es atractivo, que puede tener a quien quiera en su cama, suplicando por él, rindiéndose a su voz, a su mirada, a sus órdenes. Se insufla de una seguridad deliciosa cuando ese rostro que mañana no podría reconocer, le sonríe coquetamente y balbucea cosas que a él no le interesan, porque todos sus sentidos están sometidos sin remedio a alguien más, completamente inmune a su encanto. 



“-Soy Seungmin, sunbaenim. Creo que tiene un problema recordando mi nombre - masculla incómodo el chico que está justo al frente de él. Minho no responde a la pregunta implícita que hay detrás del reclamo, y más bien permanece observando la figura lánguida y torpe del amigo de Lixie. Parece un cachorro con su tonta boina café; y la ropa que hurtó del closet de su padre le queda demasiado grande, lo suficiente para ocultar con su manga sus manos delgadas y pálidas. 

-Minho… - insta Chan- hyung desde el otro lado de la mesa, con ojos aterradoramente amables. La advertencia parece no causar ningún efecto en Minho porque casi de inmediato vuelve a examinar al recién llegado Seungmin, quien no deja de juguetear con su comida. Tiene un gracioso lunar en su mejilla  que luce como una gran gota de chocolate y eso le arranca una sonrisa repentina. -¿Minho? - 

-¿Te han dicho que tienes muchos lunares? - pregunta genuinamente Minho mientras señala ese lunar en específico, y otro más que está cerca de su oreja, justo el que bordea su lóbulo derecho. Las palabras causan un alboroto repentino entre todos los demás, pero Seungmin se limita a ladear su cabeza como solo pudiera hacerlo un lindo can. No hay consternación en su rostro o signos de alarma, si no una profunda curiosidad por sus palabras - Pareces una gran galleta de vainilla con chispas de chocolate - 

-Minho hyung… Por favor, no hagas sentir más incómodo a Seungmin - suplica Hyunjin con voz contrita junto a él. Las voces a su alrededor repiten el mismo patrón intransigente, pero Minho parece invulnerable cuando una risita tímida se escapa de Seungmin, para luego convertirse en una contundente carcajada. Las mangas de su camiseta amplia alcanzan a cubrir sus bonitos dientes, pero Minho sonríe satisfecho cuando alcanza a atisbar el metal de los brackets transparentes. 

Nota entonces como los ojos grandes de Seungmin se vuelven pequeños, traviesos cuando algo le hace reír de verdad, y no puede evitar sentirse embelesado, ansioso por volverle a hacer feliz”.



El hombre alto deposita un beso en el dorso de la mano izquierda de Seungmin, y sus labios permanecen un buen rato sobre la tersa piel deleitándose probablemente en ese perfume natural que emana todo su cuerpo. Hay algo depredador y sensual en sus ojos cuando se fija por fin en el rostro ruborizado de Seungmin, como si detrás de esa expresión encontrará la respuesta a todas sus preguntas. Y Minho lo sabe, porque ve su propio reflejo en esa sonrisa hambrienta y soberbia que el acompañante desconocido le regala a su cachorro. 

Sus dedos largos no abandonan la mano de Seungmin, ni siquiera cuando su boca se encamina peligrosamente hasta el costado de su rostro, muy cerca donde su peca de chocolate casi extinta aún permanece. Susurra algo impío en medio del roce fortuito sobre la prístina piel del cachorro, y Minho lo sabe porque hay una sonrisa malévola extendiéndose en sus labios como si estuviera urdiendo un plan para conquistar hasta el último resquicio de inocencia contenida allí, entre sus brazos. 

Hace una pausa premeditada para acariciar sus nudillos con la yema de sus dedos, con el filo de sus labios mezquinos, y entonces se encamina con boca perversa hasta su cuello descubierto para acariciar el lunar que colinda con su carótida. Es casi inviable observar la tímida peca en medio de la oscuridad abarrotando el lugar, pero Minho puede asegurar que ese mal nacido ha ensuciado con su aliento esa extensión de piel sacrosanta que reconocería incluso a tientas.

-Eres la cosa más bonita que he visto Seungminnie… - 



“-¿Escuchas eso, Hyung? - pregunta Seungmin con la voz rota aún velada por el sueño. Su cabello está desordenado y la camisa grande que usa como pijama es tan grande para su delgado cuerpo que la manga derecha se desliza, despejando toda su piel para el deleite de Minho. 

Su voz amenaza con interpelar a Seungmin por despertarlos, pero el silencio que inunda la habitación compartida con los otros seis chicos le revela a Minho que es el único que tiene el cálido cuerpo de Seungmin encima del suyo, envueltos apenas con una manta que los mantiene tibios, haciéndole sentir como si solo esas manos, esas piernas, esos ojos fueran su hogar. 

-¡Es nuestra primera nevada juntos! - susurra el cachorro en su oído mientras arrulla su respiración intranquila con el tarareo de una canción que no conoce. Sus ojos observan a través del imponente ventanal, como los copos descienden para consumir todo a su paso, y lo que hasta ayer era un frondoso pasto, ahora solo se sumía en una fina capa blanca de nieve implacable - Quería compartirla contigo… ¿No es muy bonita? - 

Su voz está restringida por el sueño, pero también por la figura de Seungmin irrumpiendo su sueño, su calma, su estabilidad mental; no obstante, ese lunar que su clavícula dispone para él, le parece más bonito que las formas irregulares de esos copos de nieve que caen hasta desvanecerse en el suelo, porque aún cuando Minho la acariciara toda la vida nunca se desharía entre sus labios. 

-Es la cosa más bonita que he visto, Seungminnie - susurra Minho, reconociendo por fin el tema de jingles que Seungmin sigue tarareando cerca a su oído”.



El sonido de Felix abriendo la puerta del dormitorio conjunto le alerta de inmediato. Sus ojos se entrecierran mientras observa que son las 11:50 P.M. Demasiado tarde para una visita de Jisung, quien nunca sometería el cuerpo a un desvelo innecesario si sabe bien que mañana en la mañana podría ver a su novio en el campus. 

Justo cuando pretende levantarse de su escritorio para ver quien perturbaba la tranquilidad de su compañero de cuarto, Minho-hyung arriba hasta su puerta con paso firme y decidido, algo que solo el alcohol haría por él porque Seungmin sabía que entre ellos dos, él era la parte audaz y directa, la que estaría dispuesta a quemar el puente detrás si de eso dependía correr hasta los brazos de Minho y permanecer allí toda la vida. 

Por eso le sorprendió verlo frente a él tambaleante, con el aroma a sake endulzando ese delicioso olor a menta que tanto le gustaba de él, dándole una intrepidez que el Minho que conocía no podía exhibir sin antes ruborizarse, negar todo y salir huyendo. Permite que los ojos curiosos de su hyung acaricien desaforadamente la piel descubierta de su cuello, y que la intensidad desbordándose por los irises oscuros se beban su rostro como solo un errante en medio del desierto encontrando agua, pudiera hacer. 

Seungmin parpadea expectante, sintiendo como su presencia le hace daño y lo doblega, como el aire caliente obstruye su laringe y aniquila su voz incisiva, como su pecho es incapaz de sosegar el corazón raudo que no deja de bombear ni siquiera cuando su cuerpo permanece totalmente quieto a merced de Minho. Sus manos se extienden para alcanzarlo, pero la expresión dictatorial de su Hyung lo mantiene en un reposo que solo conoce cuando Minho posa sus ojos sobre él y lo doblega ante el filo de su preciada atención. 

-¿Quién te trajo? - pregunta Minho-hyung por fin. El licor ha hecho mella y obstaculiza adorablemente las palabras, aún cuando su intención no contuviera gentileza alguna. Seungmin se abstiene de señalar ese dato, porque la mirada  de su hyung ya no exige su respuesta, sino que la implora, como si solo su voz diciéndole la verdad pudiera aliviar esa tormenta arreciando en su cabeza confundida y perdida. 

-Minho-Hyung nos trajo a Felix y a mi - 

-¿Quién? - pregunta Minho entrecerrando sus ojos, incrédulo ante lo que Seungmin le responde. Sus manos sostienen su frente y pregunta una vez más, como si no estuviera a punto de desmayarse ante su adorado Kim Seungmin - ¿Quién fue?

-Se llama así. El chico del bar que estuvo conmigo toda la noche se llama Minho también - 

-Ese hijo de puta… - pregunta Minho con la voz embotada y la furia mermando esa calma que hasta hace poco nublaba su cordura. La realidad está exterminando de a pocos la confusión que mantenía a Minho tranquilo en su lugar, porque repentinamente la distancia entre el escritorio y él es insignificante, las rodillas descubiertas de Seungmin ahora permanecen a centímetros del pantalón de cuero que Minho lleva esa noche. - No le bastó coquetear con mi chico si no que también me quitó el nombre… - 

Seungmin le mira como si fuera la primera vez que estuviera viéndolo, justo como aquel encuentro en la cafetería cuando le hizo reír por el ridículo comentario que hizo sobre sus lunares. Sus ojos demandan respuestas desde abajo mientras lo observan en un silencio que su boca no ha podido fracturar, porque no sabe lo que va a preguntar, porque no sabe lo que Minho puede contestar.

-¿Te gusto Minho-Hyung?- cuestiona por fin Minnie con su voz quebrada, la respiración incipiente golpeándole en la cara por no contener su voz, por darle libre albedrío a los pensamientos intrusivos que Minho sembró en él desde que lo conoció. Ya no le importaba que sus palabras se escucharan vulnerables y desesperadas, no cuando el objeto de sus más profundos deseos estaba dispuesto a darle una respuesta a tantos años de ansía y devoción contenidos, no cuando Lee Minho podría apartarlo de la oscuridad en la que había vivido, aún cuando eso doliera, aún cuando su verdad definitivamente no fuera lo que él estuviera esperando…

-¿Dónde te besó? - 

-¿Hyung…?- 

-¿Dónde te besó? - insiste Minho arrodillándose ante Seungmin, despejando con sus dedos los mechones de cabello que se deslizan hasta cubrir sus ojos. 

El muchacho más joven lo observa incrédulo por unos instantes, quiere encontrar algún rastro de raciocinio en el semblante atractivo de su amigo, quiere descifrar lo que tanto busca transmitirle Minho en medio de preguntas vagas y miradas inquietas. Sin embargo, nunca ha encontrado algo más que no sea una infinita ternura por él cuando sonríe y habla de las cosas que tanto le gustan, una constante adoración cuando halaga su comida o simplemente le acompaña a sus campings improvisados. Y ahora mismo, en medio de su habitación con él acariciando la piel sonrojada de su rostro, halla un profundo deseo bordeando su boca mientras se contiene de besarlo, descubre una vulnerabilidad titilando en sus ojos por no sentirse amado tanto como él lo ama en esos momentos mientras insiste en preguntarle donde otro pudo haberlo tocado.

Su índice se desplaza hasta llegar a su frente, justo donde se vislumbra el ínfimo lunar del entrecejo. Y allí Minho deposita un tibio beso, insistiendo un poco más con sus labios como si el tacto de otra persona pudiera ser borrado bajo el peso de su devoción. 

Seungmin, señala entonces su mejilla izquierda justo en la peca de chocolate que Minho hizo que amara. Los labios tersos de su hyung no tardan en presionarse allí, mientras sus manos pequeñas pero fuertes sostienen su cabeza impidiéndole huir de ese amor que tanto quiere compartir con él. 

Minho no se olvida del beso en el dorso de su mano, justo donde el gracioso lunar resalta en esa expansión de piel pálida. Y sin poder evitarlo, da muchos mimos, los suficientes para sacarle una risita a Seungmin, una más bonita y sincera que la que pudo regalarle a ese infeliz del bar.

Y es así que sus dedos temblorosos abren el primer botón de su pijama y sin dejar de observarle, completamente a gusto de ser su presa y estar bajo sus fauces, entre la calidez de su cuerpo y la barrera de su escritorio frío, Seungmin acaricia su lunar circundante del cuello, suplicando que su respiración no prevenga a Minho del deseo que se le desborda entre las piernas, bajo su pantalón. Y como si estuviera esperando toda la vida por ello, el hombre mayor se aventura a succionar esa tímida peca, porque un beso no le basta para erradicar la presencia de ese hombre que nunca tuvo potestad para reclamar lo que siempre fue suyo. 

Sin poder contenerse, Minho serpentea con su lengua la deliciosa piel de Seungmin hasta llegar a su boca que asalta fervientemente, contaminándolo con su anhelo, con la obsesión que guarda por él. Y Seungmin siempre claudicante ante sus deseos, permite que Minho haga de él un desastre, con su lengua experta, con sus manos osadas, con su cuerpo pecaminoso enclaustrándolo bajo el peso de su lascivia. Y entonces gime en la  boca de Minho, completamente intoxicado por esa bruma sexual que está sintiendo y de la cual su hyung no está interesado en detener, no ahora, no cuando Seungmin necesita aclarar absolutamente todo. 

-Hyung espera… - suplica Seungmin con los ojos entrecerrados, sintiendo como la verga erecta de Minho sigue presionando contra él, y los jadeos sensuales naufragando en sus oídos lo tienen con las piernas abiertas, preparado para ser empalado en cualquier momento. Seungmin necesita aclarar todo, aún cuando con cada movimiento que Minho hace con su cadera lo hace olvidar hasta el nombre. - Hyung… No, no - 

-Mierda, mierda… Minnie, lo siento. ¿Estás bien? ¿Hice algo que no te gustara? - pregunta Minho observándolo mientras sus pupilas terminan de arrasar con el castaño oscuro de sus ojos. Minho se incorpora para estar de pie, y Seungmin no sabe que su cuerpo está doliendo hasta que el peso delicioso de su hyung se aparta de él, en búsqueda de un poco de sosiego que la cercanía tentadora de su precioso dongsaeng luciendo apenas un pijama corto, no puede darle.

-No, no, Hyung… - su rostro se contrae en una mueca culpable, mientras niega con su cabeza y busca inconsciente el tacto de Minho sobre su piel ahora fría - Te juro que él nunca me besó en la boca, Hyung… Cuando lo intentó, solo me aparté y él entendió todo de inmediato - 

-¿A qué te refieres Seungmin? - 

-Minho-hyungMinho-sunbaenim, perdón… Él nunca me tocó como lo estabas haciendo ahora, ni me besó en la boca. No quiero que pienses algo que no es cierto, hyung - susurra Seungmin, abotonando su camisa con premura, sin observarlo ni una vez a los ojos. Minho deja que los labios hinchados de Minnie lo desconcentren momentáneamente antes de soltar una carcajada. - ¿Tu crees que hubiera permitido que ese idiota te besara así frente a mí, Seungmin? ¡Por supuesto que sé que no te acarició como yo lo hice hasta ahora! - 

-¿Entonces me crees? - 

Minho parpadea rápido, conmocionado porque Seungmin en su profunda ingenuidad había evitado que tuvieran sexo ahí mismo, en su cuarto. La misma persona que lo tenía a punto de correrse, detuvo todo porque estaba preocupado de que él pensara que se había besado con alguien más. 

El muchacho mayor no pierde más el tiempo y sintiendo la imperiosa necesidad de regresar a Seungmin, se arrodilla de nuevo para besar su boca y luego su frente, mientras recupera fuerzas para enfrentar a su bebé, y confesarle todo lo que siente por él. - Nadie exageraba cuando decía que eres demasiado obtuso para estas cuestiones - escucha a Seungmin expulsar un sonido parecido a una queja que él lo calla de inmediato con un besito rápido - Pero necesito que tengas claro que le gustas mucho a tu hyung… Hyung haría lo que tu le pidieras, porque te adora, porque te desea, porque ama verte feliz, y ama que tu felicidad sea por él. ¿Entiendes eso? Hyung a veces es muy obtuso también para decirte esto, pero espera que puedas comprender cuánto te ama a través de las cosas que puede hacer por ti… - 

Seungmin asiente, su rostro no puede ocultar la felicidad que las palabras de Minho le provocan. Una sonrisa bobalicona y perenne se instala en sus labios, mientras su hyung respira contra su boca y vuelve al ruedo para besarle de nuevo. 



“-¿De verdad quieres que use blusa para salir? Pensé que no te gustaba… - susurra Seungmin, mientras observa su imagen en el espejo. No lo había notado antes, pero la tela transparenta absolutamente todo, incluso sus pezones que parecen estar siempre erguidos bajo la luz diáfana de la habitación de Minho. La primera vez que la usó creyó que era simplemente provocadora, sobre todo por los detalles que dejaban su espalda al descubierto, pero ahora bajo otra perspectiva luce más bien obscena, decadente.

Minho lo observa en silencio desde su cama, su celular está abandonado a un lado y sus brazos permanecen tensos atrás de su cabeza, la atención completamente en él, y en la manera en que la blusa estrecha su cintura aún más. Sus ojos destellan de auténtico placer cuando Seungmin apenas se da la vuelta y su pecho está dispuesto para él, pequeño, suave, sensible. 

Gatea a través de la cama para atrapar entre los brazos a su bebé, deslumbrándose casi de inmediato por la suavidad de su abdomen desnudo como si no viviera amasando y pellizcando esa cosita bonita que tiene de novio. No puede evitar sonreír perverso en cuánto Minnie lloriquea consentido, sobre estimulado por el peso de sus manos, de su mirada, de su boca que ahora mismo empieza a repartir chupones por toda la planicie de piel pálida. 

-Hyung… no, le prometimos a Lix que íbamos a estar puntuales en el bar - sus dedos largos y elegantes miman el cabello rubio de su novio, sin intentar realmente apartarse de las manos traviesas que le acarician deliciosamente. 

-Lo sé, lo sé… No planeo faltar, y menos si puedo quitarse esa blusa allá como lo tengo planeado, bebé - su boquita hace un puchero pueril como si no estuviera revelando los planes perversos que tiene pensados con él, en un evento social, donde van a estar todos sus amigos.

-Ni se te ocurra, Lee Minho - “.