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La salida no era nada del otro mundo, solo otra de las tantas salidas propuestas por Senritsu en su afán de compartir con su pareja. Había insistido mucho en ir a ese centro comercial diciendo que había algo que quería mostrarle y aunque Jin llegó a la hora acordada, no podía competir contra el entusiasmo constante del mayor, quien a pesar que tomar más tiempo para organizarse y esconder su rostro con el ascenso de fama de su banda sin perder "la esencia rockstar" (o algo así), lograba llegar antes que él.
Aún con algunos meses de relación, hasta hace poco hicieron avances respecto al contacto físico. Por un accidente en su pasado Jin no es muy abierto a tocar a otras personas y Senritsu por suerte, le ha tenido suficiente paciencia para esperar a que esté listo a dar los primeros pasos. Por ahora el avance ha sido tomarse de las manos y mordiscos totalmente necesarios con los afilados dientes de Momoido que el cantante parece demostrar de manera masoquista que disfruta. Algo sobre "Todo contacto de Jin es una muestra de amor", en su opinión está loco.
Locura que confirma cuando ve el lugar al que tan emocionado lo fué a llevar, una tienda de peluches.
—¡Mira Jin, aquí hay un montón de peluches! —dice con una emoción que parece no necesitar de baterías.
—Obviamente, la tienda se dedica a eso. —No diría que le parecen adorables varios de ellos, al menos, no en voz alta.
—No te traje solo por eso. Con los chicos de la banda vinimos aquí para mandar a hacer mercancía personalizada para los siguientes conciertos y dio la casualidad que vi está cosita adorable de aquí —señaló un peluche que hacía de llavero de una oveja enojada. Jin no le veía la ternura con tantas opciones a su alrededor, pensando que habían peluches más tiernos en las estanterías—, y pensé que se parecía mucho a ti, así que mandé a hacer uno personalizado. ¡Me dijeron que ya está listo! Y quiero verlo contigo.
La mirada que le dirige al albino es de incertidumbre y cierto grado de inconformidad, pero antes de poder reclamarle por gastar dinero en esas cosas la cajera llama alegremente a su novio para entregarle una cajita personalizada.
—Mira mira, incluso la cajita trae el diseño. —Y para su sorpresa, el diseño base si era esa oveja molesta, pero con los ojos de su mismo tono de gris, una cicatriz (siendo el vocalista uno de los pocos conocedores de esta) y algunos mechones de su color de cabello, incluyendo el más rebelde que se niega a aplacarse en su cabeza, ocasionando que el peluche sí tuviese parecido con el menor de los Momoido. Cuando la abre, el peluche es un calco a la imagen de la caja, lo más sorprendente es cómo los ojos del Momoo se iluminan incluso detrás de las gafas—. ¡Es un mini tú!
—Qué estupidez… —Cuando tenía al real con él se emocionaba más por un peluche.
—¡También mira esto! —Apretó el peluche y sonó "¡Senritsu!" con el tono de Jin a modo de regaño. Recuerda ese audio, le había reclamado por una canasta de postres que le envió la noche que terminó su primer semestre universitario con notas básicamente perfectas. Le había gustado pero no le hacía gracia que los demás (ni siquiera su novio) supiesen de su debilidad por los dulces—. ¡Es el mejor peluche de todos! —exclamó con ese tono tan alto suyo simulando un grito que le gana una petición de la dueña que por favor, baje la voz.
Las mejillas de Jin se pintan de un rojo vivo, porque significa que de todas las opciones adorables por escoger, su novio sigue prefiriendo al peluche con su cara, su cicatriz y que grita su nombre en vez de decir algo acaramelado como "Te amo". No sabe bien cómo digerir el bochorno y en cuanto se acerca, aún con la emoción del peluche, se baja la máscara y le muerde fuerte la mejilla.
—Eso fue cruel, Jin… —Pero por su sonrisa no opina que eso fuese lo que sintiese por completo—. ¡Ah! Si quieres comprar uno de nuestros peluches puedes pedirlo a la dependienta. Usas este tiquete y dices que quieres uno de los peluches exclusivos de Momoo Senritsu. —Le extendió un ticket, ignorando las marcas rojas de dientes en su mejilla y seguramente el ardor.
—¿¡Y yo para qué quiero eso?! —Se contiene de decir "esa porquería" porque sabe lo mucho que significan los avances para el logro de sus sueños para Sen y lo mucho que le lastima cuando su propio novio le hace de menos. Toma el tiquete de mala gana y lo guarda en su hoodie, no va a comprar… cualquiera que sea el animal en el que su novio decidió convertirse.
Tras salir de la tienda con el mayor dando todo tipo de halagos a las dueñas, Sen lo lleva a una tienda de Frappes e invita al cenizo a uno sin preguntar su opinión que Jin acepta con fingido rechazo, cosa que se vuelve evidente con la pequeña sonrisa que se le escapa mientras disfruta del dulce. Su novio para su desgracia sabía exactamente cómo le gustaba.
Cuando iban saliendo, Sen vio una cabina de fotos e insistió en tomarse fotos juntos, pero Jin se negó de manera rotunda. Aunque recibió el puchero esta vez no hubo ruegos o abrazos fuertes instándole a que por favor una foto y ya; no, esta vez solo le pidió que lo esperase después de inflar sus mejillas como protesta, dejando a Jin fuera de lugar.
Cuando regresó, le mostró las fotos que había tomado y jamás creyó llegar a sentirse desplazado por un peluche. Una tira de tres fotos donde Sen se veía dichoso con el animalito que incluso, parecía que el muñequito afelpado le hubiese hecho la mordida y no él. Odiaba reconocerlo (jamás admitirlo) pero se sentía… celoso.
—Este amiguito es lo mejor, cuando Jin grande no quiera hacer algo, puedo darle su espacio con Jin chiquito, That's Rock and Roll!
—Sí… —Fue lo único que salió de su boca, antes de seguir con su camino con Senritsu llenando el silencio con palabras y el menor con la cabeza dándole vueltas a cómo lo había reemplazado un estúpido peluche.
Llegaron a la moto y el cantante lo dejó en la puerta de su casa, enviándole un beso en el aire (ante el cual se quedó quieto y solo volteó la mirada) para notar, mientras abría la puerta, como colocaba al peluchito de manera que estuviese asegurado delante suyo.
Esa noche el cenizo no durmió, solo pensaba sin parar en lo ocurrido ese día y cómo devolvérselo, recordando el ticket para el peluche que le dio su novio.
Ni corto ni perezoso fue a la mañana siguiente a canjearlo, con la dependienta diciendo que ese peluche en específico era diferente al resto. Jin solo veía el canario con los colores característicos de su pareja y aunque era adorable, solo quería apretujarlo de la impotencia. Al hacerlo, con la voz de la víctima de su enojo el pajarito dijo "I LOVE YOU JIN!" ocasionándole un calor en el rostro y risas cómplices de la cajera.
Agradeció y huyó del lugar entrando a tomarse fotos con su peluche, que a diferencia de las de su novio mostraban que agarraba al animalito con fuerza y, en la mayoría de fotos, saliendo más colorado que hace unos momentos con la cajera y siendo incapaz de mirar a la cámara pues otras frases que tenía integrada la caja del muñeco eran "You are my muse!" Y "I want to be forever yours!". ¿Por qué su peluche sonaba tan cursi?
Al regresar a casa, el más alto le estaba esperando con su moto aparcada, una sonrisa de idiota y su … mini Jin o lo que fuese.
—¡Amor! No sabía que habías salido, no contestabas el celular.
Ahora recordaba y entendía por qué su pájaro de peluche era tan excesivamente azucarado. Saca las fotos, mostrándoselas decidido.
—Yo también tengo una pequeña molestia de bolsillo con tu cara. —Esperaba con eso molestarlo, darle los celos que le generó. En lugar de eso, el más alto le quitó las fotos y se quedó apreciandolas.
—¡Fuiste por tu Sen canario! Me alegra que lo hicieses, hice uno suuuuper especial solo para ti para que siempre me recuerdes. ¿Te gustó? —Ahí Jin se sintió explotar.
—¡No! No me gustó el canario con sus estúpidamente adorables mejillas, con sus gigantescos ojos azules y sus palabras bochornosas así como no me gusta que consientas a esa oveja cuando me tienes a m… —Se detiene, cayendo en cuenta muy tarde de lo que acaba de revelar.
El albino extrañamente, no parece burlón, solo sonríe con delicadeza y se le pega despacio, de manera que no lo espanta rozando sus mejillas.
—Jin, si querías que te diese cariño solo tenías que hacérmelo saber. No quiero forzar siempre avances físicos contigo y pensé que tanto tú como yo veríamos el peluchito como algo positivo —dijo mirándole con cariño y desarmando al Momoido—. ¿Puedo darte un beso? O te pones celoso si mejor se lo doy a…
No lo deja terminar cuando lo agarra del cuello y junta sus labios, no lo suele hacer, pero desea demostrarle a todos que quien está con él es el de carne y hueso. Incluso a su misma pareja se lo quiere dejar en claro.
Sen parece embobado, totalmente en shock tras el beso y Jin solo se pone el casco, montándose en la moto y esperando al músico.
—Y solo para que sepas lo diré una vez… Ese pájaro tuyo es lindo, pero te prefiero a ti. —Se le escapa como un susurro, incapaz de decirlo más alto.
—¡Oooooh, Jin! —Ahí está el idiota enamorado que tiene de novio.
—Sí no arrancas te dejo afuera.
—¡En seguida, amor!
Jin también es un idiota enamorado.
