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Papás por accidente, esposos por adopción

Summary:

Dos bebés y un sádico masoquista con cero ideas paternidad, que podría salir mal?
O
Jabber accidentalmente adopta dos bebés

Notes:

Malditos todos con la fiebre de bebés, me consumió. Técnicamente esto es parte del mismo au de otro fic que hice pero me da pereza conectar todo. DISFRUTEN

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Si alguien le hubiera dicho a Jabber Wonger que iba a trabajar con una doctora para crear tratamientos médicos de las toxinas que tanto amaba, se reiría en toda su cara; no obstante, véanlo aquí, tomando muestras de hongos que crecen entre la basura para crear medicina, en lugar de cargar a Mankira de veneno.

No era un mal arreglo para nada. Al menos así Jabber podía seguir jugando con sustancias aunque no fuera tan emocionante como probarlas en gente, esperando a ver si mueren o no directamente; pero valía la pena haber cambiado la dirección de su vida. Trabajar con los Limpiadores en la parte médica le daba buena comida y una cama cómoda, sin mencionar que Zanka, su amorcito, su capullo de hiedra venenosa, su- bueno, su novio, siempre estaba a una puerta de distancia si es que no lograba convencerlo de dormir juntos.

Básicamente, la vida de Jabber es bastante buena ahora mismo, por eso va ser un buen chico y traer todas las muestras sin probar…¡fuera de la casa! Nadie notará que falta un poco~

Apartando un frasco de muestras para uso personal, Jabber está por terminar su pequeña misión cuando escucha algo entre la basura. Es normal que haya algún animal tratando de buscar comida o refugio en esta zona y, con la esperanza de que sea una criatura venenosa, Jabber se acerca a investigar.

Nota entre la pila de basura un saco de tela y el ruido proviene de este. Revisando el interior del sucio saco, Jabber no puede creer lo que hay dentro.

—¿Bebés? ¿En serio?

¿Quién tira dos bebés reales y enteritos en la basura? Bueno, probablemente mucha gente, porque Terra está plagada de idiotas, pero que tiren bebés vivos es un poco raro.

Al ver las criaturas indefensas, Jabber duda sobre qué hacer. Así que recurre a su táctica clave: ¿Qué haría Zanka? Lo más seguro es que ayudaría a los mocosos y reportaría todo en un papelito.

Jabber, con su acto responsable del mes en mente, intenta sacar uno de los bebés del saco. No tienen nada de ropa y están sucios, el otro bebé llora apenas queda solo y, con un poco de esfuerzo, Jabber lo saca también. Con bebés en ambos brazos, Jabber se da cuenta de que esta misión está temporalmente comprometida. Por suerte, tras trabajar ya unos años con los Limpiadores, le dieron permiso de usar un vehículo por cuenta propia, con la condición de que siempre fuera en un área cerca de la ciudad.

Pese a que había estacionado el auto cerca, era incómodo tener a dos humanos pequeños llorando en sus brazos. Aunque solo sean ruidos, los bebés seguían moviéndose en sus brazos y tenía que prestar atención a que no se le cayeran por accidente. Es por eso que Jabber no entiende a la gente que le gustan los bebés, estas cosas se caen y sería el fin, solo apretar de más sería…

Jabber trata de no pensar en eso. Se permite pensar en sangre y huesos rotos hoy en día solo si involucran a Zanka, y la mayoría de veces ya no es algo que él persiga intencionalmente. Jabber ha matado y es algo que muchos Limpiadores aún no le perdonan. Él tampoco se arrepiente completamente de lo hecho, pero tampoco disfruta la intrusión de una idea violenta por unas criaturas que ni se pueden defender.

Colocando a los bebés en el asiento trasero del vehículo, Jabber se saca la chaqueta para cubrirles un poco y conduce despacio hasta la clínica de la Doctora Alice.

—¡Oye, Doc, tengo dos pacientes para ti! —anuncia Jabber, pateando la puerta dado que sus manos están ocupadas con los bebés, quienes deciden llorar en ese momento.

—¡MALDITO MOCOSO, YA TE DIJE QUE NO PATEES LA PUERTA! —La doctora estaba lista para maldecir a Jabber aún más pero, al ver a los bebés, su modo profesional se activa—. ¡Tráelos a la camilla! ¡Apresúrate!

Obediente, Jabber coloca ambos bebés en la cama médica y deja que la doctora haga su magia, revisando cuidadosamente a las criaturitas.

Cuando ella termina, se voltea hacia Jabber.

—¿Dónde las encontraste?

—En el área donde estaba tomando muestras, afuera de la ciudad.

Ella sabe dónde es, ya que le dio la tarea de buscar ese hongo en específico; además, Jabber no es bueno con las indicaciones, así que preguntar más sería inútil.

—¡Hmph! Tienen suerte de que no hayan estado más lejos o la contaminación las hubiera matado, sin mencionar el calor. Están deshidratadas, así que tendré que inyectarles un poco de suero. Probablemente no hubieran pasado del día de hoy.

—Hmm…

Jabber mira a las sucias bebas. Siempre pensó que los bebés eran de los seres más débiles, pero al menos pueden soportar por su cuenta un día. También pensó que serían más frágiles ya que todos actúan como si por mirar mal a un bebé pudieras matarlo.

—¡No te quedes parado! ¡Ven y ayúdame a sujetarlas! ¡Necesito desinfectar y administrar el suero! Vamos, ¡usa esas manos jóvenes que tienes!

—Ya, ya, ya voy, Doc.

Es incómodo cuán suave y blandos se sienten los bracitos que Jabber sujeta. Tienen fuerza, lo suficiente para al menos tratar de resistir la inyección, pero definitivamente no pueden contra la sujeción de un adulto. El pensamiento de que Jabber también fue así en algún punto.. es rato. Ja, ahora que lo piensa, Jabber nunca se preguntó cómo era Zanka de bebé, debería preguntarle luego a Riyo por si sabe algo.

Después del tratamiento en el que se le forzó a estar de asistente, la doctora le apunta con el dedo.

—Ya deberían estar bien con un baño y una buena alimentación, deben tener alrededor de ocho meses si estoy en lo correcto.

—Ah, sí. Pues qué bien por ellos.

Ellas, son ambas niñas, parecen ser gemelas y será mejor que cuides bien de ellas.

Jabber inmediatamente levanta ambas manos.

—¡Wow, wow! Doc, usted sabe que los bebés no son exactamente mi fuerte, digo, ja, ¡por favor!

—¡Pues qué lástima, porque esto es una clínica, no una guardería! ¡Tendrás que llevártelas tú!

Jabber se queja, ladeando la cabeza, pero sabe que no puede ganar un argumento contra la vieja, así que se ve forzado a aceptar.

En lo que va saliendo de la clínica, Alice le sigue gritando instrucciones sobre qué hacer.

—¡Asegúrate de ponerles pañales y bañarlas bien!

Como si Jabber fuera a simplemente elegir cuidar un par de mocosos solo porque se apiadó de ellos, ¡no le hagan reír! De haberlo sabido, ni se hubiera molestado en salvar-

Jabber mira hacia abajo y ve que los bebés se han dormido en sus brazos. Qué envidia ser tan ingenuo, no tienen idea de quién está sujentádoles, un ex-vándalo que ni siquiera es del todo aceptado en su redención, un arma viviente. Obviamente, las bebés no podrían saberlo, pero el hecho de que presionen sus caras contra el pecho de Jabber es definitivamente inesperado.

— … Tch, maldición, jódanse ustedes y sus estúpidas caritas.

Jabber no soporta cómo las bebas están sujentádose a su ropa con sus manitas, como si él fuera algo seguro a lo que aferrarse. Al llegar al auto y tratar de recostarlas en el asiento, se niegan a soltarlo.

Este va a ser un largo viaje.

Al llegar al cuartel, Semiu apenas levanta la mirada de su revista.

—Vaya, ¿qué tenemos aquí?

—Un error, ¿los quieres?

Semiu pasa la de página de la revista.

—No, gracias. ¿Ya sabe Zanka que trajiste un par de bebés que, espero, no sean tuyos?

—Obvio no son míos… ¿o mías? Solo las cuido porque Alice no quiere que se las deje. Pensaba dárselas a Bro o algo, él podría soportar otras bendis más.

—¿En serio? Bueno, a mi parecer sí se parecen un poco a ti, y con esas cejas casi me recuerdan a Zanka.

Jabber no está de humor para las bromas de Semiu, así que solo se queja y se va a su habitación.

Deja las bebés en su cama apenas llega al cuarto para ver cómo carajos limpiar las bebés, apestan y están terriblemente sucias. Optando por lo seguro, solo moja una toalla con agua caliente. Eso bastará, no es como que necesite aprender cómo bañar a un infante, porque apenas pueda, las hará problema de alguien más.

Limpiando la suciedad, puede ver el tono canela de las bebés. Tienen algunos rasguños superficiales, pero no parecen nuevos, sus cabecitas tienen un poco de cabello rizado oscuro y, ahora que piensa en lo que Semiu dijo, ambas tienen cejas circulares y cortas, que le recuerdan un poco a las de Zanka si las afeitara un poco de más.

Zanka y Jabber son hombres, así que nunca se preguntó como serían sus hijos, tampoco se le pasó por la cabeza si serían así o más como Zanka- Okay, hora de enterrar esa idea en el cementerio de ideas estúpidas.

— … Ah, cierto, pañales, ¿dónde se consiguen? Eh, le preguntaré a Chispita. —Jabber presiona el botón de su choker—. Eishi, necesito ayuda con algo.

—¿Jabber? ¿Qué ocurre? ¿Reaccionó mal un veneno?

Jabber rio al escuchar a Eishia intentar adivinar.

—No, no es nada divertido. Necesito pañales, dos, tengo un par de bebés acá y no sé dónde se consiguen.

—¡¿Qué?! ¿Bebés? E-Espera, ¿dónde estás? ¡Voy para allá!

—En mi habitación, trae las cosas si tienes.

Tras colgar, Eishia no tarda en llegar con un botiquín a mano, sorprendida de encontrar bebés reales ahí.

Eishia le ayudó colocándoles pañales de tela suave a los bebés.

—No puedo creer que alguien tirase unas bebitas, pobrecitas.

Con pañales frescos puestos y ya limpias, las bebés se ven mejor. Eishia sostiene una para mecerla con gentileza.

—¿Y qué pasará con ellas?

—Pues pensé en tirárselas a Bro o a alguien más. Digo, obviamente yo no puedo, sin mencionar cómo Zanka se enojaría, jaja. Seguro diría algo como: Estás loco, no puedes cuidarte ni tú o algo así.

Jabber se sorprende al ver la cara triste de Eishia.

—No creo que Zanka diga eso y tampoco creo que sea ridículo, después de todo, tú las salvaste.

—Ugh, primero tu abuela y ahora tú, Chispita. No soy material para padre, o sea-

El llanto de la bebé lo interrumpe. Diablos, esa cosa llora fuerte ahora que el suero hizo efecto. Eishia intenta mecerla, pero claramente está entrando en pánico, así que, rodando los ojos, Jabber toma a la bebé y la sujeta en brazos.

—Shhhh, hace rato estaban tan calladas, ¿qué pasa ahora? —Tras mecerla un poco, la bebé deja de llorar, su manito diminuta aferrándose a la camiseta de Jabber de nuevo.

Eishia mira a Jabber con una sonrisa.

—Eres bueno en eso.

Jabber parpadea y frunce el ceño.

—Yo no voy a entrar en pánico porque un bebé lloriquea, a diferencia de cierta médico —dice en broma, pero a Eishia no parece afectarle.

—Iré a conseguir fórmula para bebés y unos biberones con Augi, ¿necesitas algo más?

A Jabber le molesta que Eishia parece confiar en él con dos bebés, ¡¿acaso todos se volvieron locos?!

—Nada más porque no las voy a conservar, ¿oíste?

Eishia asiente, risueña, y se va a conseguir los bienes, dejando a Jabber solo con las bebas.

Como la bebé en brazos no quiere dejar ir su camiseta, Jabber se acuesta en la cama de costado, cerca de la otra bebé. Ya tenía el hábito de ver a Zanka respirar mientras dormía, de observar su pecho subir y bajar con aire, evidencia de que el rubio seguía con vida. Lo mismo se repite por accidente ahora, ve esos cuerpecitos minúsculos respirar, moverse mientras duermen.

Ver a Zanka dormir usualmente le daba a Jabber tranquilidad, y era bizarro ver una sensación similar cocinarse en su pecho. Culpa a Semiu por la idea de que se parecen a Zanka y Jabber, porque no se parecen excepto por la carita de enojadas como Zanka, ja, y con los cachetes inflados se parecen a cuando él está de mal humor. ¿Zanka de bebé habría tenido la carita así? Jabber ríe suavemente ante la idea, acariciando con ternura el cachete de una de las bebas sin pensarlo, esta frunce el ceño ante la molestia y le intenta alejar con su bracito.

—Jeje, como Zan por las mañanas… Carajo.

Los humanos tienen pre programada la maldita función de querer proteger cosas tiernas e indefensas, aunque a Jabber no le suele importar un comino esas cosas. Adversarios fuertes, givers poderosos, ¡esas son las cosas que le rascan el cerebro y bombean su corazón a mil! No bebés, ¡jamás bebés!

Jabber maldice mentalmente a Zanka por esto, pese a que él no es para nada parte de esta situación. Bueno, Zanka es la razón por la que Jabber pensó que sería correcto salvar a las niñas, códigos éticos y eso son cosas con las que Zanka no era tan flexible a excepción de Jabber.

Por ende, esto solo es una excepción por culpa de Zanka. Desde que salen, Jabber es más blando o cambia para mejor según los compañeros de su novio. En parte sí porque Zanka le deja atontado al punto de disfrutar el amor gentil, pero eso era exclusivo de ellos dos, no debería afectarle un par de bebés que encontró por ahí.

Jabber le da otro toque en la mejilla a una bebé y esta atrapa su dedo con su manita. Es un bebé, algo frágil y suave que Jabber debería despreciar por su naturaleza débil, pero no siente una pizca de odio o asco. Intenta apartar su mano, pero la bebé no la suelta, la fuerza terca le sorprende.

Jabber acaricia con su pulgar esa pequeña mano alrededor de su dedo índice, tan cálida. Puede sentir el peso de la catastrófica idea asentarse en su mente. ¿Sería tan mala idea intentar cuidar a unos bebés? Enjin había traído varios niños a los Limpiadores, Bro crio dos, no suena tan descabellado…, si tan solo no se tratara de Jabber.

Pero Zanka ama a Jabber, y Zanka es bueno; por ende, Jabber no es tan malo. El problema ahora es convencer a Zanka de que esto funcionará.

Jabber sabe que está absoluta y totalmente jodido. En cualquier momento, Zanka vendrá a verle y va encontrar dos bebés y un montón de cosas de bebé y Jabber va a tener que convencerlo de que no es una idea estúpida criar juntos a dos seres humanos en miniatura.

El plan no sería tan evidente si August no hubiera hecho ropa para bebés en tiempo récord, pero está bien. Jabber puede tratar de calmar a Zanka, tal vez se deje dar unos buenos golpes para luego hablar y que así todo funcione.

Bueno, al menos habrá golpes que hagan que esto valga la pena.

La puerta se abre y, como era de esperar, es Zanka. Cansado, con ojos semicerrados, busca a Jabber para darle un beso y descansar su rostro contra el cuello del moreno. Jabber le abraza, nervioso, porque tiene que sacar el tema antes de que Zanka se dé cuenta.

—Hola, amor, ¿día largo en el trabajo?

—Cansado, quiero dormir. —Zanka levanta su rostro para besar el mentón de Jabber.

Maldición, sería una buena oportunidad de llevar a Zanka a la cama si no estuviera ocupada por las nenas.

Hablando de las nenas, ellas deben estar conspirando contra Jabber, porque deciden que es buen momento para llorar, despertando inmediatamente a Zanka de vuelta a sus sentidos.

El rubio mira a los bebés llorando y luego a Jabber, su expresión pasa de sorpresa a furia tan rápido, que Jabber sabe que está arruinado.

—Jabber, ¿por qué hay bebés en tu cama? Y quiero una explicación coherente.

—Bueno, ¿recuerdas que hoy salí a buscar ese hongo que suele crecer entre basura? Pues me encontré los bebés ahí, en un saco, y pensé: «Que raro» y luego los llevé con Doc Alice y me dijo que no los podía dejar ahí y bueno…

—¿Estás demente? ¡¿Cómo vas a adoptar dos bebés?! ¡Ni siquiera estamos casados, Jabber! ¡Esto no es un juego!

Zanka claramente está estresado y el llanto de las bebés no ayuda, así que Jabber se pone como primer objetivo de momento para calmar a los bebés y luego calmar a Zanka. Mecer a ambas bebés en brazos es difícil, pero no imposible, además de que no se atreve a pedirle a Zanka ayuda cuando está enojado.

Tras unos momentos de mecerlas, las bebitas se calman y Zanka mira estupefacto a Jabber.

—¿Qué?

—Uh, no pensé que podrías calmar a un bebé, ¿cómo aprendiste a hacer eso?

—No sé, ¿solo lo hice?

Zanka frunce el ceño.

—Claro, hasta en eso eres un natural.

Jabber se ríe.

—¿Te preocupa no tener talento como papi, Zanka?

—No empieces, que no te vas a librar de esto, deberías llevarlas a un orfanat-

Jabber mira inmediatamente a Zanka con ojos fríos y niega con la cabeza.

—No, cualquier lugar, menos uno de esos.

—Pero-

—Créeme, Zan, entre eso y simplemente matarlas, preferiría matarlas, porque esos lugares no son lo que probablemente crees.

Zanka y Jabber habían hablando muy poco de sus pasados entre ellos, principalmente porque Jabber apenas recuerda fragmentos, pero Zanka es lo suficientemente listo como para intuir porqué Jabber rechazó la idea de esa forma.

Rendido, Zanka se sienta en la cama, mirando a la pila de cosas de bebés.

—Conseguiste sus cosas.

—Eishia y August lo hicieron, solo pedí los pañales. —Jabber se sentó al lado de Zanka pero sin mirarlo.

—¿Te das cuenta que es una locura?

Jabber lo mira de reojo.

—Me dicen eso seguido.

—Hablo en serio, Jabber, no puedes arrepentirte si es que hacemos esto.

Jabber parpadea, mirando a Zanka a los ojos.

¿Hacemos? ¿Juntos?

Zanka se sonroja.

—Sería ridículo si no te ayudo, eres mi novio y no voy a dejarte con bebés sin supervisión.

Jabber sonrió de oreja a oreja.

—Zanka, casémonos.

Zanka pasó de tener las mejillas rosadas a que todo su rostro pareciera el de un tomate en milisegundos.

—¿Qu-qué?

—Dijiste que uno de los problemas es que no estemos casados, nos casamos y así las nenas tendrán dos papis casados, ¡listo!

Zanka alza una mano para que Jabber se detenga, mientras que la otra esconde su rostro.

—Espera, no es justo si solo lo pides así, ¿qué dirán los demás?

—¿Eso es un no?

Jabber usa su truco más sucio: ojitos de cachorro pateado, extra potenciados por las bebas en sus brazos, también mirando a Zanka con sus orbes marrones.

Zanka se doblega ante el triple ataque y suspira.

—Podrías haber sido más romántico. Obvio que acepto.

Jabber se ruboriza ahora de la emoción.

—¡Seremos los mejores Zan, tú y yo y las nenas!

—Deja de gritar, harás que lloren. —Zanka peina su cabello hacia atrás—. ¿Y cómo se llaman?

Jabber mira a Zanka boquiabierto.

—Eh, pues no tienen nombre.

—¡¿ESTÁS MAL O QUÉ?!

Las bebés lloran porque Zanka alzó la voz y Jabber las mece de nuevo.

—Uf, esta va a ser mi rutina de brazo.

—Cómo es que no tienen nombre y me pides adoptarlas.

Jabber hace un puchero.

—Pues pensé que ibas a decirme que no, así que no lo pensé aún. ¿Quieres escoger tú?

—Fue tu idea, piensa tú el nombre.

—Mankira Junior y-

Zanka alza la mano.

—Perdiste tu privilegio inmediatamente, ¿cómo vas a llamar a un bebé «Mankira»? No seas ridículo.

Jabber gruñe.

—¿Manky?

Zanka mira a Jabber con una mueca.

—Maki o Mika son nombres comunes en Kamuatari, podría ser algo así.

—Mika… Manky y Mika —dice Jabber emocionando.

—Manky es terrible.

—Estás celoso porque no se te ocurrió.

Zanka cubre su cara con sus manos.

—Aún no nos casamos y ya quiero el divorcio.

Jabber inclina la cabeza para descansarla sobre el hombro de Zanka.

—Me extrañarías.

—Te vería todos los días, torpe.

—Y yo me quedaría con la custodia.

Zanka se endereza un poco para tocar la cabeza de Jabber con la suya.

—No seas tonto, seguro me tirarían la custodia a mí y tú te las quedarías los fines de semana.

Jabber muerde su labio inferior, Zanka en serio no es muy consciente de cuánto afecta el corazón de Jabber.

—Semiu dijo que parecen nuestras, ¿tú qué opinas, cariño~?

—Ja, quizás se parecen a ti pero solo por el color de piel… Vas en serio con esto, ¿verdad?

Jabber tararea un ajá.

—Siempre voy en serio contigo, Zan.

—Pero casarnos y adoptar dos bebés es un poco… ¿no es muy serio? Digo, ni siquiera pensé en casarnos.

—¿No? —Jabber pregunta inocentemente y Zanka toma una bocanada de aire, de esas que toma cuando va a hablar de su familia o sus problemas.

—Contigo siempre espero que rechaces lo normal, aún no me puedo creer que te hicieras médico o que aceptaras ya no matar.

«Aun no me creo que me elijas a mí», no se dice.

La implicación es clara como el agua para Jabber.

—Yo hago lo que quiero, y lo que quiero es estar contigo, Zanka, pero, creo que está bien si quiero probar esto, sobretodo si tú aceptas porque eres lo mejor que cualquiera podría tener. ¿Verdad que sí, niñas?

—No, tú eres lo mejor que cualquiera podría pedir. No hagas que me arrepienta, ¿okay? Aún quiero dormir.

—Ah, pues, puedes ir a tu habitación y yo las cuido por esta noche.

Zanka tararea algo entre un sí y un gruñido, recostando su peso contra Jabber.

—¿Zan? Zan, ¿te dormiste sentado?

La pregunta de Jabber no recibe respuesta y, en pocos segundos, Zanka comienza a roncar. Eso solo pasa cuando está muy cansando, normalmente Jabber to arroparía, pero ahora tiene que maniobrar para levantar sin tirar a Zanka o las bebés al piso.

Primero deja a las bebés en la cama y luego levanta a Zanka, quitándole las botas para taparlo con la manta.

Jabber se acuesta al extremo opuesto de la cama para evitar que las bebés rueden de la cama o algo.

Un déjà vu golpea a Jabber ahora que está en la cama y puede disfrutar de Zanka durmiendo pacíficamente. Es bizarro cómo las caras de las bebas sí se asemejan a la de Zanka así, al menos para Jabber, cuya sonrisa le hace doler las mejillas.

—Buenas noches, Zan. Buenas noches, Manky. Buenas noches, Mika —murmura Jabber y suspira, sin irse a dormir, solo disfrutando de ver esta hermosa e irreal familia que se acaba de conseguir.

Notes:

No prometo parte dos porque prometiendo me saboteo y me olvidó 😭😓