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La hipótesis del amor

Summary:

Nasiens es extremadamente lógica en todos los aspectos de su vida, ya sea en el ámbito académico, profesional o incluso en el amor. Para ella, las decisiones deben tomarse con la razón, no con el corazón.

Pero, cuando su amiga insiste en decir que ella todavía tiene sentimientos por su exnovio, Nasiens termina haciendo algo totalmente imprudente, y nada lógico.

Besar a la primera persona que ve… y afirmar que él es su novio.

Lo que ella no sabía era que acababa de besar al chico más popular del campus, y que la noticia de su “relación” se correría rápidamente.

Y al final del día, Percival se convert
iría en su novio falso.

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Los personajes de esta historia son originales del manga Mokushiroku no yonkishi del autor Nakaba.
La trama de este fanfic está basada en la obra literaria La hipótesis del amor, de la autora Ali Hazelwood.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Hecho.

 

Científicamente hablando, el amor es un subproducto de la bioquímica cerebral. Lo que los poetas llaman pasión es, en realidad, una respuesta del sistema nervioso a la liberación masiva de dopamina y oxitocina. La primera vuelve adicto al cerebro a la presencia del otro a través del sistema de recompensa, mientras que la segunda consolida el apego biológico necesario para la preservación de la especie.

 

Hipótesis.

 

El sentimiento que los seres humanos definen como "pasión" es, en realidad, una herramienta biológica desarrollada para garantizar la unión entre los individuos. Por lo tanto, entregarse emocionalmente a alguien no es un acto espiritual o romántico, sino una reacción química involuntaria del cuerpo. Este proceso sirve únicamente para asegurar la supervivencia de la especie a través de la creación de lazos afectivos.

 

—¿Cómo puedes estar tan segura de que ya no te gusta? —La voz de Rosebank estaba empezando a sonar irritante. 

 

—Simplemente lo estoy, Rose. ¿Cuántas veces tengo que repetirlo? —Nasiens cerró los ojos con fuerza, sintiendo que el cansancio la dominaba—. No me gusta Edlin. No me importa si sales con él. 

 

—¡Pero salieron por casi un mes! Y decías que te gustaba, Nasiens. 

 

—Error. Dije que no me desagradaba —rebatió Nasiens, poniendo los ojos en blanco—. Nunca llegué a sentir nada por él; era solo una experiencia nueva que estaba probando. 

 

—Eso es imposible. Nadie sale con alguien por meses sin sentir nada. —Rosebank hizo un puchero ante las negaciones de su mejor amiga—. Si todavía te gusta, puedes decírmelo. Somos amigas y lo último que quiero es lastimarte o que haya un ambiente pesado entre nosotras. 

 

Nasiens respiró hondo. Adoraba a la pelirrosa, pero su terquedad al no aceptar los hechos la agotaba, especialmente tras los eventos de la última semana. 

 

Cuando Edlin y Rosebank empezaron a asistir a algunas clases juntos, no pasó mucho tiempo para que se volvieran cercanos, lo que terminó en una invitación del rubio para una cita. Sin embargo, por más que Rosebank estuviera claramente interesada, se negaba a llevar la relación adelante. 

 

¿El motivo? El hecho de que Nasiens y Edlin hubieran tenido un breve romance recientemente.

 

Nasiens ya había intentado explicar que no había sido nada serio; solo una curiosidad sobre cómo era estar en una relación. Eventualmente, ella se aburrió y todo terminó de forma amistosa. Al fin y al cabo, ni ella ni Edlin estaban enamorados; solo estaban matando el tiempo y probando algo que no funcionó.

 

Para su desgracia, Rose no se convencía. Ella pensaba que era imposible que dos personas se involucraran sin sentimientos, lo que, en opinión de la morena, era un argumento irrelevante. Después de todo, lo que los humanos llamaban “amor” o “pasión” no era más que una liberación biológica de hormonas. 

 

Por eso, era la más pura verdad cuando Nasiens decía no haber sentido nada por Edlin durante las citas o los besos que intercambiaron. Pero Rose no compartía esa visión clínica e insistía en que su amiga simplemente no se había dado cuenta de lo que sentía. 

 

—Rose, eres una gran amiga por preocuparte tanto —comenzó Nasiens, tratando de mantener la paciencia antes de estallar—. Pero ya lo dije: no me gusta. Tú le gustas, y él también te gusta a ti. Punto final. 

 

—Pero, Nasiens… 

 

Ella cerró los ojos con fuerza. No soportaría un discurso más sobre el poder del amor o cualquier otro concepto abstracto que consideraba inútil. 

 

Necesitaba un argumento definitivo. 

 

Algo que le diera a Rose la libertad de quedarse con el chico sin cargar con una culpa innecesaria. 

 

Podría inventar una mentira drástica. 

 

¿Tal vez decir que se estaba preparando para el celibato en un monasterio? 

 

¿O que su orientación sexual había cambiado repentinamente? 

 

No, nada de eso sonaría plausible. 

 

Tenía que ser algo concreto. 

 

Un motivo que imposibilitara cualquier recaída con Edlin. 

 

—Ya tengo novio —soltó ella, interrumpiendo el monólogo de Rose sobre el rubio. 

 

—¿Lo tienes? —Rosebank parpadeó con sus ojos morados, perpleja. 

 

—Claro. ¿Por qué mentiría? —Mintió, irónicamente, solo para terminar con el asunto—. Entonces, ¿ves? No hay la menor posibilidad de que todavía tenga… “sentimientos” por Edlin. 

 

Listo. Una pequeña mentira para acabar con su dolor de cabeza. Ahora Rose no tendría más excusas. 

 

La pelirrosa la miraba en shock, como si acabara de escuchar una noticia que era irreal. Sin embargo, la expresión de sorpresa pronto se transformó en desconfianza. 

 

—Estás mintiendo —acusó Rose, entrecerrando los ojos. 

 

—¿Por qué haría eso? 

 

—Si estuvieras saliendo con alguien, me lo habrías contado. ¡Soy tu mejor amiga desde hace años! —dijo Rosebank en tono serio. 

 

—Bueno… es que empezamos hace poquísimo tiempo. 

 

—¿Y quién es él? —La pelirrosa levantó una ceja, desafiante. 

 

—Yo… no voy a decíertelo. —Nasiens tragó saliva. 

 

—¡Porque no existe! —Rose golpeó el suelo con el pie. 

 

—¡Claro que existe! Pero decidimos mantener la relación en secreto por ahora. 

 

—Ah, ¿sí? ¿Secreto incluso para mí? 

 

—Sí —respondió demasiado rápido, lo que solo empeoró la situación. 

 

—¿Y qué tipo de hombre es para que te escondas así? —Rosebank cruzó los brazos, ganando claramente el duelo—. ¿Estudia aquí, por casualidad? 

 

—No… ¡Quiero decir, sí! —Ser una buena mentirosa definitivamente no era una de las cualidades de Nasiens. 

 

—¿No? ¿Sí? ¿Ni siquiera sabes si tu propio novio estudia en el mismo campus? 

 

—¡Sí, estudia aquí! —afirmó con un poco más de firmeza. Era mejor decir que era de allí; inventar a alguien de fuera sería más difícil de sostener. 

 

—¿Y yo lo conozco? 

 

—No conoces a todo el mundo de la universidad, Rose. 

 

—Conozco mucha gente, pero dudo que conozca a alguien que no es real. —Rose se encogió de hombros, victoriosa. 

 

—¡Él es real! 

 

—Entonces demuéstramelo. Enséñame una foto, llámalo ahora mismo. 

 

—Yo… no tengo fotos en este momento. Y no puedo llamar. —Nasiens sentía un sudor frío. Su cerebro buscaba desesperadamente una salida, pero el pánico bloqueaba cualquier idea lógica. 

 

—¿Y por qué no? —Rose la miró, esperando. El silencio de Nasiens era casi una confesión—. ¿Ves? No es real. Solo estás mintiendo para complacerme. Si todavía te gusta Edlin, puedes admitirlo. No nos guardamos secretos, ¿recuerdas?

 

—¡No es eso! No voy a llamar porque él… —Nasiens necesitaba algo visual. Algo irrefutable—. ¡Porque él está justo allí! 

 

Ella señaló hacia uno de los pasillos laterales. El lugar estaba prácticamente desierto, excepto por un único estudiante de espaldas.

 

—¿Qué? 

 

—¡Sí, allí está! —Nasiens asintió frenéticamente con la cabeza—. ¡Nos vemos más tarde, Rose! 

 

Antes de que su amiga pudiera cuestionarla, salió disparada en dirección al desconocido. Su cerebro no procesó las consecuencias; solo sabía que necesitaba validar la mentira. 

 

Rose estaba observando. 

 

Necesitaba algo que no dejara dudas. 

 

Un gesto que solo los novios harían en público. 

 

Necesitaba… besarlo. 

 

—¡Hola, querido! ¿Viniste a buscarme? —exclamó lo suficientemente alto para que el sonido llegara hasta Rosebank. 

 

—¿Cómo…? —El chico empezó a darse la vuelta, tomado por sorpresa. 

 

En cuanto él quedó de frente, antes de que Nasiens pudiera siquiera procesar las facciones de a quién estaba a punto de abordar, rodeó su rostro con las manos y selló sus labios con los de él. 

 

Cerró los ojos con toda la fuerza que tenía, deseando que, al hacer aquello, su nerviosismo y la vergüenza iminente simplemente desaparecieran. 

 

Y, lo más importante, para no tener que enfrentar, en ese preciso segundo, la expresión del extraño al que acababa de besar solo por una mentira. 

Notes:

Notas de la autora

Hola, ¿cómo están?

Recientemente vi el tráiler de la película “La hipótesis del amor” y terminé recordando que ya leí el libro hace algún tiempo. Pensando en la historia, me pareció que encajaría muy bien con Nasiens y Percival.

Este fanfic no estará basado en el libro, ya que no recuerdo gran parte de la trama; solo estará inspirado en él.

El español no es mi idioma, así que es probable que haya algunos errores ortográficos o incoherencias en la historia.

Además, soy… horrible en química y biología. Gran parte de la información proviene de investigaciones que hice recientemente, así que, si alguien nota algo incorrecto, por favor, discúlpenme.