Chapter Text
Se miró al adolescente espejo "Muy bien. Hoy es el día". Sonrió, mientras sombras se aferraban a su rostro, impidiéndole verse con claridad en el reflejo. "Hoy... es el día en que invitaré a Hirose a salir conmigo!" dijo apretando los puños ahora emocionado. La luz de la luna que atravesaba su ventana, hizo que finalmente su identidad se revelara.
[Su nombre Nakamura Okuto, es un (17) tímido estudiante de secundaria. Realmente adora a su mascota Icchan. Y esta profundamente enamorado de su compañero de clases, Hirose Aiki.]
"¡Buenos días!" Una bola de sol sonriente llegó al aula atravesando la puerta en ese preciso instante. Su nombre, bueno, que te lo diga Nakamura...
¡Ahhh! ¡Es Hirose! ¡Y hoy a venido corriendo y sudando! ¿Qué debería hacer? Pensó Nakamura profundamente sonrojado, mientras que lo disimulaba detrás de su flequillo oscuro ¿Debería ofrecer mi pañuelo? Algo así como... "Hirose, he notado que vienes goteando, ¿te gustaría usar mi pañuelo para secarte el sudor?" o ¿qué tal mi camisa? M- ¡¿Mis labios te ayudaría más?! No... espera... ¿La lengua? ¡No! ¡NO! ¡¿PERO QUE ESTOY DICIENDO?!
Y mientras estaba tan enfrascado en su monologo interno, Hirose ya se había terminado de secar el poco sudor que le había salido, gracias a su propio pañuelo que siempre guardaba en su bolsillo.
Pero por supuesto a Nakamura le valió todo esto, sobre todo por que su mente seguía sumergida en un: "Ahhh, Nakamura-kun. Muchas gracias" dijo un Hirose todo tierno y sonrojado detrás del pañuelo que supuestamente Nakamura le había proporcionado. Y lo que en la fantasía, dejaría a Nakamura todo emocionado y feliz. La realidad lo traduciría a que Nakamura escupió sangre.
"¡AHHHHHHH ¡¿NAKAMURA?! ¡¿ESTÁS BIEN?!" alguien preguntó entre los chillidos del susto y la impresión.
... bueno, tal vez solo fue sangre de la nariz.
"Debes tener más cuidado Nakamura" le regañó el profesor Otogiri mientras lo veía desde arriba, en ese preciso instante el chico se encontraba en la enfermería de la escuela completamente inactivo, recostado en la camilla con dos pequeños trozos de papel higiénico sobrados en la nariz, mientras estaba mirando al techo.
"Lo shiento..." dijo apenas, mientras gemía débilmente del dolor.
El profesor simplemente suspiro colocando las manos en sus caderas "Como sea. Asegúrate de recuperarte" cuando finalizó miró su figura de manera indiferente, antes de darse cuenta media vuelta y volviéndose.
Ahora solo, Nakamura se quitó ambos papeles de la nariz y respiró con desgano No puedo creerlo, me emocione tanto con la entrada de Hirose y su atractivo, que termine humillándome a primera hora de la mañana... que horror... se llevó una mano a la cabeza y se revolvió el cabello ¡Ahora seguramente creerá que soy un bicho raro...! ¡HIROSE! Chilló internamente de forma lamentable, tapándose el rostro con sus manos.
"Si ya terminas de lamentarte de forma tan patética en tu cabeza, creo que lo mejor es que te vayas a tu clase ya"
Nakamura al recibir tales palabras alzó de forma lenta la cabeza, encontrándose de cara a cara con una vieja. Muy menuda y pequeña. Ella parecía ser la enfermera. Ah... pensó, congelándose en su lugar, con una pequeña sonrisa incierta en su rostro.
"¡LARGO!"
Solo eso se escuchó mientras echaba de una patada del lugar. Ahora Nakamura estaba regresando a clases. ¿Qué hago si Hirose ya no me vuelve a hablar? ¿y si me odia? ¡¿QUE VOY A HACER?! el sudor corría por su frente, mientras sus pasos rápidos lo mantenían vagamente cuerdo. Sin embargo, esa era la clave, vagamente. Por que al momento siguiente, se topó de lleno con la puerta.
"¡NAKAMURA!"
Un montón de risas le siguieron después.
"¡Nakamura! ¿Estás bien?" la voz de un ángel lo llamó.
¡No puede ser...! gimió esperanzado y adolorido.
Hasta que el demonio también habló: "¡NA- KA-MU-RA!" el profesor Otogiri lo estaba mirando con un aura de fuego alrededor.
El profesor Otogiri nunca se enojaba con nadie realmente... Así que tal vez esta vez Nakamura se había pasado un poco.
.... o tal vez abusó.
¿Por qué este día esta siendo el peor de todos? pensó Nakamura ahora si en medio de media clase, mientras el profesor estaba impartiendo la lección del día.
"Tal vez por que solo estás soñando..."
Nakamura alzó la vista de repente y se volvió para mirar a Hirose, que, como si nada, estaba sentado en el pupitre de al lado tomando notas. Nakamura parpadeó, sin poder creerlo. ¿Qué…?
"¿De verdad crees que cosas así pasan en la vida real?" Hirose, con el rostro apoyado en una mano, se giró a mirarlo con aire de superioridad. "La vida no es una comedia de fantasía, cariño".
Hirose... Nakamura lo miró absorto, antes de que toda la realidad se difuminara.
Jadeó una y otra vez, intentando recuperar el aire mientras su conciencia regresaba poco a poco. Estaba empapado en sudor y con el corazón latiendo a mil. Lo peor fue que, al mirar a través de las lágrimas causadas por el esfuerzo de no ahogarse, apenas distinguía algo más allá de su nariz. Lo que lo llevó a no reconocer absolutamente nada de su entorno.
Así que se llevó uno de sus brazos a la cara y con ese se limpió las lagrimas. Una vez finalizado este proceso ya pudo ver más allá.
...y no reconoció nada.
Esto lo llevó a asustarse: "¿H-Hola?" mirando a su alrededor solo pudo ver negro. Negro y... ¿esas eran escaleras? Pero ¿Por qué estaban al revés? No entendía nada, así que decidió intentar una vez más "¿Hay-Hay alguien ahí?" pero nada parecía existir, salvo él y... miró lo que estaba frente a él.
¿Por que había un caldero de líquido verdoso frente a él? ¿y por que parecía que él había estado zambullido allí hace unos momentos?
"Veo que despertaste" alguien gruñó cerca de él "Esa no era la idea..." finalizó murmurando.
Al alzar la mirada, Nakamura no pudo evitar sonrojarse un poco, incluso si lo miraba incrédulo: "¿H-Hirose...?" El joven frente a él se parecía mucho a su amor platónico, estaba hecho incluso de los mismos trazos perfectos: Su figura menuda, su cabello, su mirada... pero... "No. Tú... no eres él" El joven frente a él aunque mantenía cierto parecido, tal y como había enumerado, hasta ahí se acababa su parecido, ya que ese joven peliblanco de cabello largo, de ojos rojos intensos pero apagados, y vestimenta de príncipe azul del siglo pasado y personalidad distintivamente soberbia, en definitiva, le decía que, no era la persona que amaba "Q- ¿Quién eres?"
"Hirose, Hirose", siguió diciendo el joven en su ausencia, con cierto desdén, para luego reírse, comentando con tono frío: "Me repugna lo repetitivo que te pones con su nombre".
"No contestaste mi pregunta" la desconfianza de Nakamura creció aún más, mientras que con la mirada trataba de encontrar una manera de escapar.
El joven príncipe le envío una larga mirada, mientras se mantenía inexpresivo "No necesito hacerlo"
Trago saliva nervioso, en lo que picaba con su dedo el brazo izquierdo y el sudor le resbalaba por la frente.
Joder ¡realmente no tenía manera de escapar!
"Cómo sea" el príncipe retomo la conversación por su cuenta mientras lo seguía viendo, impacible "Lo mejor para mis planes en este momento es que te vuelvas a dormir. Así que..." sonriendo de lado "Buenas noches, querido prometido"
En estado de shock, Nakamura lo miró boquiabierto. ¡¿Qué?! P- ¡¿Prometido?! ¡Espera...!
La realidad se desvaneció de nuevo.
Nakamura se despertó de golpe en su cama. Su corazón desbocado y su mente confusa no pudo decir si ya finalmente había despertado a la realidad a la que pertenecía o si todo seguiría siendo un sueño borroso y abrumador. Sin embargo, el sonido de su alarma no le permitió mantenerse mucho tiempo entre sus pensamientos ya que el tiempo que tenía para llegar a la escuela era mínimo. Así que, alistándose de forma torpe salió corriendo por la bicicleta, antes de alejarse de su casa a toda velocidad, hasta dejando atrás una nube de polvo.
¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡SOY UN IDIOTA! Nakamura siguió mirando al frente sin detenerse, corriendo con las manos cerradas en puños, aferrando con fuerza el manubrio con sus palmas sudorosas y mordiéndose con intensidad el labio inferior ¡¿COMO SE ME OCURRIÓ OLVIDÓ MIRAR EL RELOJ?!
El cielo radiante de aquella mañana parecía anunciar un día lleno de energía. Y, aunque el aire fresco recordaba que el invierno estaba a la vuelta de la esquina, los rayos del sol aun así acariciaron cada parte de los tejados y los árboles. Por otra parte, aunque esto aun sucedió no lograba disipar del todo la sensación de frío que se colaba entre las calles.
En la escuela, los alumnos se prepararon para la jornada. Algunos ya habían sacado sus bufandas y guantes, mientras otros aún se resistían a abandonar las prendas ligeras del otoño.
Siguió a ese ritmo hasta llegar a la entrada de la escuela, soltando todo como un loco y poniéndose rápidamente los zapatos adecuados. Nakamura salió corriendo otra vez y subió hasta el segundo piso, donde estaba su salón de clases.
Finalmente...pensó con el rostro iluminado. Sintió cómo el alma le volvía al cuerpo, sobre todo al darse cuenta de que no había llegado tarde como creía. Colgó su mochila en el gancho junto a su asiento y se sentó triunfante.
En ese instante, justo frente a la puerta del salón, se veían unos elegantes zapatos femeninos, quietos y firmes sobre el suelo, como si su dueña hubiera esperado con calma la llegada de aquel chico. Permanecieron allí unos segundos más, inmóviles, antes de empezar a avanzar con paso lento, alejándose por el pasillo.
Vaya, parece que será un día tranquilo... pensó nuevamente Nakamura, en lo que empezaba a sacar de su mochila su manga BL Love Bento para distraerse mientras con él Eso es perfecto, tal vez pueda sacar algunas grandes ideas de aquí sonrió para sí mismo con entusiasmo. Después de ese momento, se concentró sintiendo que todo iba súper bien. Al menos por entonces parecía estar a salvo, ya que a nadie le interesaba hablarle ni nada, así que nadie descubriría su preciada afición.
Al menos, eso es lo que pensó...
"¡Yo! Nakamura" con una palmada en la espalda, Hirose se presentó sonriendo.
El chico se congeló en seco. Para después erráticamente temblar en su lugar "B-¡Buenos días, H-Hirose!" A Nakamura, siempre le costaba hablar con Hirose. Siempre. Ya sea por nerviosismo, por que siente su corazón explotar o simplemente por vergüenza. Pero nunca- nunca pensó que algún día sentiría miedo. Y como si su vida dependiera de eso, tapó el manga con sus brazos echándose de lleno en su escritorio, riendo como un loco "C-¿Como estás hoy?" preguntó por puro reflejo. Pero por primera vez, él no quería que Hirose se quedara por mucho tiempo.
"¿Bien? Eh ¿Nakamura?" Hirose, a pesar de ser tan ajeno como siempre, miró lentamente el lugar donde se encontraba su amigo "¿Te encuentras bien tú?"
"¿Bien?" le echó una mirada con los nervios a flor de piel y sudado un motón, aun en la misma posición incómoda "¡BIEN! ¡ESTOY bastante BIEN"
Hirose, confundido, esbozó una sonrisa forzada “Ya veo” permaneció de pie, incómodo, por un segundo más antes de decidir que lo único que quería era marcharse "Bueno, entonces nos vemos luego" con una despedida con la mano, Hirose solo se alejó de una vez.
Nakamura suspirando pesadamente, una vez que se fue, gimió para sus adentros de forma dolorosa. Incluso después de que había pasado bastante tiempo desde que fueron al viaje a Yokohama. El realmente él y Hirose no habían hablado mucho y ahora... ¡AHORA LO HE ARRUINADO TODO! lloriqueó para sus adentros. Se quedó allí por varios minutos reposando sobre su manga con la mirada perdida. Aun sin poder creer lo que había pasado "Esto es una pesadilla..." murmuró.
Sin embargo, el recuerdo de una verdadera pesadilla lo asaltó de repente, haciendo que Nakamura se sobresaltara. Por lo que llevó a reprimir un escalofrío, abrazándose a sí mismo No, olvídalo. Olvidalo ahora mismo... suspiró, regresando su postura a la normalidad, volviendo a sentarse bien, miró su manga.
Mmm, Otogiri-sensei está tardando pensó el chico, mientras ahora tamboreaba la punta de su lápiz en su escritorio. En eso, al oír algunas risas, su mirada se desvió, entonces una enorme sonrisa sonrojada le iluminó la cara: ¡Bueno! ¡Mejor! ¡por qué así, tengo tiempo para ver mucho más de lo que hace Hirose! Sonrió para sí mismo. Antes de marchitarse nuevamente Tan solo espero que de verdad no me odie...
"Hirose, Hirose", siguió diciendo el joven borroso en su ausencia, con cierto desdén, para luego reírse, comentando con tono frío: "Me repugna lo repetitivo que te pones con su nombre".
Sus lamentos se cortaron en seco. Haciendo que Nakamura parpadeara ¿Eh...? ¿Qué fue eso?
Antes de que logrará pensarlo mejor, Otogiri-sensei entra por la puerta principal.
"Ah... Lo siento jóvenes. Tuve que retrasarme gracias a un asunto muy importante" se disculpó el profesor tranquilamente. Antes de avanzar hacia su escritorio, bajo la mirada atenta de todos sus alumnos.
"¿Esta bien, sensei?" preguntó una chica en el asiento de enfrente.
"Si. Estoy perfectamente" le contesto antes de pararse enfrente de la clase "Ahora sí. Iniciaremos con la lección de hoy. Por favor abran su libro de texto en la página 43. Qué la leerá... Oomori"
"¡S-Si!" Dijo el chico un poco nervioso antes de comenzar a leer con voz monótona.
Pero, él no tenía nada de eso. Así que, aburrido, se dedicó toda la mañana a lanzarle miradas furtivas a su amor platónico, disculpándose en silencio.
"Nombre; Nakamura Okuto, tiene 17 años y va al grado B. Su número de matrícula: 91079311. Está en el salón: 1-10. Y no tiene amigos cercanos. Lo mucho que tiene son conocidos, a excepción de dos que son especiales: Hirose Aiki y Kawamura Hifumi. Aunque, en lo particular, no son una amenaza de que sean muy cercanos". Una chica envuelta en sombras sonrió misteriosamente, en lo que recitaba todo eso en medio del aula oscura, avanzando hacia una de las mesas. Se encontraba dentro del cuarto de utilería, allí, nadie podría molestarla, por lo que podría seguir su plan a la perfección. Así que, inclinándose sobre su mochila la abrió y sacó una fotografía impresa del chico en cuestión. Sus ojos chocolate, por supuesto, se clavaron en la imagen con una mirada calculadora, mientras una sonrisa arrogante se dibujaba lentamente en sus labios. "Él es perfecto…" murmuró para sí misma con orgullo "¡Es justo a quien estaba buscando!".
La imagen de Nakamura, que viajó a Yokohama y se encontraba de pie en el puente, con un Hirose borroso al fondo, resaltó en medio de aquella foto.
Estaba aburrido al terminar la clase, pues la voz de Otogiri-sensei le daba sueño. Así que, gimiendo y suspirando. Nakamura empezó a cerrar su libro de texto y libreta. Estaba a medio cerrar su mochila con todas sus cosas adentro cuando vio una sombra que pasar muy rápido ¿Me pregunto que era eso? se dijo a sí mismo, mientras parpadeaba desconcertado. Antes de negar con la cabeza. Y ya, justo cuando ya había decidido olvidarse de eso, un escalofrío recorrió su columna en ese preciso instante.
De repente el entorno de su alrededor se oscureció. Haciendo que el chico se quedara sin aliento.
Fue entonces, que el chirrido de una silla se escuchó por todo el salón "Nakamura..." era la voz de alguien conocido que lo llamaba, a él y solo a él. Tal y como siempre lo había anhelado... pero esta vez: "Todos van a morir pronto" alzó la mirada viendo finalmente el rostro de esa persona, pero se lamento ya que este solo lo estaba viendo con esa horrorosa expresión totalmente vacía.
"¡Hirose...!" jadeó en lo que lo miraba alarmado. La expresión del joven frente a él era una completamente desconocida, que jamás hubiera querido verle si hubiera podido.
"Pero está bien" dice ahora sonriendo. Pero eso solo lo hizo más inquietante por que las sombras al rededor de su rostro no se habían apartado en ningún momento. "Por que no dejarás que nada de eso nos pase en primer lugar ¿verdad?" su cabello se fue tornando de un tono blanquecino poco a poco, alargándose. También sus ojos cambiaron de color lentamente.
"T-Tú.. no eres..." Nakamura asustado no le quedó de otra más que quedarse allí en su asiento paralizado de terror.
"Na- ka -mu-ra" deletreó el joven en lo que finalizaba riéndose de él.
Entonces todo volvió a la normalidad. Como si no hubiera pasado nada. Todos sus compañeros estaban ahí charlando y riendo. Hasta Hirose. Mientras que él, por su parte, se encontraba jadeando en su lugar, en lo que bajaba la cabeza y enterraba su cara entre sus manos, sudando frío.
Luego, un pequeño cambio desencadenó muchas cosas.
"¡Oigan, los edificios...!" gritó un alumno desde uno de los pupitres de más adelante, atrayendo la mirada de los demás.
Entre los jadeos colectivos de los demás, Nakamura se giró y alcanzó a ver a lo lejos cómo varios edificios se desmoronaban.
Entonces, el suelo vibró.
... y toda la estructura se tambaleó de forma horrible. Haciendo que tanto Nakamura como sus compañeros temieran por sus vidas. Algunos gritaban, otros lloraban, otros corrían por los pasillos como podían como pollos locos. Pero, nada de eso los hizo salir de todo este desastre que estaba ocurriendo. Nakamura jadeó mientras estrujaba entre sus puños su mochila. Moviéndose de un lado a otro involuntariamente acorde a las sacudidas que daba el suelo. Algunos compañeros en el suelo gimieron cuando ya no pudieron sostenerse de pie. Otros gritaron sobresaltados cuando algunos estantes y casilleros que tenían en las áreas traseras cayeron al piso sin problema alguno, incluso si estos estaban clavados a la pared. Entonces, una grieta enorme se extendió de la parte baja del piso hasta las paredes y el techo. Un crujido atrajo la atención de la multitud en pánico. Haciendo que sus corazones se paralizaran al ve como restos de granitos de polvo y piedra caía de la grieta.
Oh, carajo, esa mierda se iba a caer ¿verdad?
Nakamura no supo que hacer mientras seguía paralizado allí. Impotente, asustado, con ojos llorosos y completamente inmóvil, con el pulso latiéndole en la garganta. Entonces, una voz de repente atravesó la ola de pánico y los sacó brevemente de su parálisis. Justo lo que necesitaban.
"¡R-Rápido...!" la voz de Hirose se hizo presente en lo que con angustia, miró a todos de reojo antes de apoyar a sus amigos que parecían estar en trance por el miedo o mareados "¡Salgamos de aquí! ¡Vamos!"
¡Hirose...! Nakamura se sintió revitalizado, no solo eso, si no que gracias al grito sintió esperanza. Esperanza de salir vivo de eso.
"¡Vamos Hifumi!"
Oyó al grupo de tres amigas pasar a su lado, ayudando a una de ellas. Pero realmente no les prestó la debida atención. Seguía embobado con el aliento y la valentía de Hirose, luego negó con la cabeza, realmente ese no era el momento correcto para perderse en sus fantasías. No, debía salir de allí con vida si quería tener el resto para vivirla a lado de su amado. Y justo cuando ya testaba en la puerta, con una mano colocada en el marco, se congeló de nuevo, notando una vez más como todo el mundo quedaba quieto, mientras su visión se oscurecía una vez más.
"¿Hasta cuando te vas a quedar allí babeando?"
Girando dramáticamente su cabeza, se encontró al fondo del salón a aquella persona nuevamente. Se sobresaltó asustado "¡Waaa! ¿Tú otra vez?" lo acusó Nakamura confuso, pero ahora con el ceño fruncido. "¿Q-Qué es esto? ¡¿Es obra tuya?!"
Hirose se rió "Yo no he tenido nada que ver" su sonrisa de satisfacción, se nubló, borrándose tan rápido como había aparecido "Al contrario de ti que deberías involucrarte"
"¿Yo?" tragó saliva "¡No!. ¡Yo solo debo salir de aquí! ¡Ahora déjame en paz! ¡Alucinación!"
Hirose alzando la cabeza, frunció el ceño confundido: "¿Alucinación?" luego se burló "¿Crees que soy una alucinación?" se agarró el estomago y se rió abiertamente.
Asustado y confundido, Nakamura se fue alejando lentamente dos pasos antes de echarse a correr. ¡Ese tipo no es Hirose! Pero ¡¿porque me persigue?! jadeando siguió corriendo por el pasillo, pero cuando se dio cuenta de la verdad, observó asustado a sus compañeros, congelados allí en medio del camino como si alguien les hubiera puesto pausa "¡Ah!"
"Oye Nakamura, estás siendo muy malo conmigo" dice el sombrío Hirose mientras se acerca caminando detrás de él, hasta que se posa abrazando por detrás al verdadero Hirose congelado. "Dime ¿Cómo puedes ser tan malo con tu prometido? ¿eh?"
Su aspecto volvió a cambiar a como Nakamura recordaba en el sueño y al ver eso, siente un aire asfixiante al ver esa escena.
"Tu solo dices Hirose, Hirose, Hirose cientos de veces en tu cabeza, pero ¿que hay de mi?" ahora parece decepcionado "No deberías hacerme algo así ¿sabes? Eso es de muy mal gusto~"
"¡Cállate!" le gritó temblando un poco, aunque no sabía si por la rabia o el miedo "¡Y aléjate de él!"
El sombrío Hirose en vez de hacerle caso más se le pega al original haciendo que Nakamura le gruña furioso "Mmm" dice sonriente "Creo que entiendo por que te gusta un poco. Pero...." nuevamente el mundo a su alrededor vuelve a temblar "¡No es suficiente para arrebatarte de mi lado!"
Asustado, mira a todas direcciones viendo como cada pared se agrieta más y más.
"Nakamura" pasándose un poco de flequillo detrás de la oreja, el sombrío Hirose empezó a sonreí de forma inquietante "Tú y yo..." para después manejar su brazo hacía atrás volviéndolo puño. Lo que logró que inmensas ráfagas de viento que ayudaron a abrir aun más las grietas: "¡ESTAREMOS JUNTOS PARA SIEMPRE!"
Pedazos pequeños de escombros comenzaron a caer nuevamente.
"¡Y nadie nunca nos va a separar!" el edificio retumbó "¡¿entiendes?!"
Como si el tiempo se hubiera descongelado, todos comenzaron a moverse de nuevo, corriendo y gritando mientras pasaban a su lado. La expresión de estupefacción marcada en su rostro siguió en lo que estaba enraizado en el suelo. A lo lejos, detrás de él, Hirose quien aun arrastraba a sus compañeros, se detuvo un momento junto a las escaleras, para después gritar: "¡Oye! ¡Nakamura! ¡¿Qué pasa?!" al ver que no respondía de inmediato, dejó a Takeuchi a cargo de Oomori antes de salir corriendo a donde se encontraba el pelinegro. "¡¿Nakamura?! ¡¿estas bien?! ¡Nakamura!"
Agitado y sudoroso, salió del trance gritando como loco, mientras apartaba bruscamente la mano de Hirose: "¡Déjame en paz!"
El castaño abrió los ojos como platos en lo que se quedaba allí mudo.
"¡Ah!" dándose cuenta, Nakamura todo arrepentido, quiso decir algo para arreglarlo.
Pero fue interrumpido salvajemente por un Otogiri-sensei quien había venido corriendo hasta donde se encontraban "¡¿Qué están haciendo?! ¡Vamos! ¡de prisa!" los tomó a ambos de las muñecas y rápidamente los arrastro en dirección al primer piso.
En ese instante, comprendió que había perdido la oportunidad de disculparse, así que no le quedó más remedio que dejar que el sensei lo arrastrara a toda prisa para salvar su vida. Una vez afuera, Nakamura solo pudo quedarse de acuclillado, respirando con dificultad. Se dio cuenta tarde de que, de alguna manera, habían tenido mucha suerte de sobrevivir para ver otro día. Sin embargo, no pudo evitar sentir un dolor en el corazón por haber rechazado tan bruscamente a Hirose de esa manera. ¡Tonto! ¡Tonto! ¡Tonto! se gritó con autodesprecio, reconociendo la gravedad de la situación ¡¿Y ahora que voy a hacer?! se agarró la cabeza con las manos en desesperación ¡SEGURO AHORA SÍ ME ODIA DE VERDAD! Pasó un rato así en sus pensamientos hasta que, de repente, unos pasos se escucharon, hasta que un par de tenis rojos se detuvieron a su lado.
"¿Ahora sí estás bien?"
Al alzar a mirada no pudo evitar abrir los ojos enormemente al ver que no era otro que Hirose que parecía mirarlo como... como algo así, no sé, una expresión extraña con los ojos un poco entrecerrados... parecía casi tímido... ¿era eso reproche lo que veía? ... Nah, este era Hirose del que estábamos hablando, un ángel entre ángeles en el cielo. Seguro solo era parte de su imaginación. Nakamura simplemente continúo pasmado en su lugar.
A lo que Hirose, simplemente suspiró. "¿Qué te pasó? En un momento, estábamos corriendo por nuestras vidas y al siguiente tú..." lo miró brevemente antes de apartar de forma rápida su mirada hacía otro lado "Solo gritaste" Nakamura siguió sin responder. Lo que hizo que Hirose regresara aquella mirada hacía él "¿Así que, no quieres decirme? ...Ya veo"
Nakamura en un murmulló salido de extraer toda su fuerza para responder, habló: "Yo... Hirose..."
"Ah..." dijo Hirose de repente, cortando en seco al pelinegro "¡Ya sé!" sonrió volviendo su semblante a la normalidad "Hiciste todo eso por que tenías miedo ¿no?" expresión del chico se volvió empática lentamente "Esta bien, Nakamura. No hace falta que te sientas mal." dio un paso hacía él, se agachó también y le colocó una mano en el hombro "Yo también tuve miedo. Todos lo hicimos, de hecho" se carcajeó un poco "Pero, ya pasó ¿vez?" eso hizo que el chico pelinegro mirada a su alrededor con una expresión de estupefacción, que por alguna razón hizo que Hirose riera nuevamente aunque esta vez con más fuerza "Así que, ya puedes tranquilizarte"
"Mmm" desvió la mirada al suelo "...sí"
"Vamos, deja de castigarte" le tendió la mano con una sonrisa amable "Acabamos de sobrevivir ¿no?"
Entonces la mirada del pelinegro cambió: "S-Sí, tienes-"la expresión del otro lo dejó un poco con la garganta seca "...razón"
"¡Mierda! ¡Jamás había estado más asustado en mi vida." De repente llegó Takeuchi, quejándose y pareciendo todo aun tembloroso.
"¡Cierto! ¡Tenía tanto miedo!" Hirose dejó de prestarle atención para ocuparse de su amigo, alejándose de él una vez más.
"Pero ¡a la vez fue tan genial" agregó de nuevo Takeuchi.
La mirada no tan segura de Hirose no le siguió. Así que, ignorando su inquietud, removiéndose en su lugar, añadió algo más: "Y ¿como te sientes? ¿Parecías algo muy mal allá atrás?" Algunos compañeros, al escuchar vagamente su comentario, voltearon a ver con curiosidad a su grupo. Una de esas era Hamaoka.
"¡¿QUÉ?!" ¡Si yo me sentía perfectamente bien!" se rió torpemente todo nervioso y estúpidamente.
"Si tú lo dices", añadió finalmente Oomori a la conversación, mientras parecía calmarse de los escalofríos que aún recorrían su cuerpo.
"Muy bien, ahora ustedes" de repente apareció Otogiri-sensei entre la multitud "Díganme" observando uno por uno, el profesor fue mirando a cada uno para asegurarse de que nadie se había lastimado.
Hirose, con una sonrisa, no pudo evitar exclamar un alegre "¡Sensei!" antes de abrazarse a su cuello, riendo como un tonto. Lo que dejó a todos los demás mirándolos sin remedio. O suspirando.
"Bueno, al menos ya empieza a ver algo de normalidad en medio de todo esto." Mukai habló justo antes de suspirar de alivio.
¿Normalidad? ¡¿Normalidad?! ¡¿Como todo el mundo puede estar tan tranquilo después de lo que acaba de ocurrir?! pensó Nakamura agarrándose la cabeza con desesperación O tal vez no lo están. Pero tal vez solo... ¿lo disimulan? se giró para ver a algunas chicas que se encontraban a unos metros de él, una de ella mirando con una sonrisa a los chicos que estaban haciendo payasadas, se limpió una lagrima. Antes de romper a reír. Cierto, no hay que perder la cabeza... reflexionó pensativamente.
Todo se oscurece de nuevo.
"Qué patético", dice alguien.
Más allá, una sombra lo paraliza, como si nada de lo que hiciera importara. Era lo que más lo aterrorizaba, susurrándole que jamás podría escapar de ella. Sintió frío y tragó saliva con fuerza, mientras los escalofríos comenzaron una vez más. Lo odiaba. Sus dedos se clavaron como garras en cada lado de su cabeza. Bando y arañándole crudamente cada centímetro, dejando atrás una gruesa linea roja. Nakamura sabía que no debía voltear. Por que si lo hacía, sabía que no importaba que nada volvería a ser igual. Sin embargo, no hizo falta que lo hiciera.
"Oye" la sombra se cernió sobre él ahora también de cuclillas. "¿Acaso pretendes ignorarme aun más?"
Nakamura abrió grande los ojos.
Este ser se rió: "Definitivamente eres un completo desperdicio."
Esa voz, esa sonrisa torcida, esa mirada y esa cara. Sabía quien era, incluso sin que esa persona lo tomara de la barbilla y le susurrara palabras venenosas al oído. Por que cada una de esas palabras ya las había oído antes y también lo había visto despreciarlo en el espejo.
"No. Un fracaso." dijo mirándolo con indiferencia en lo que alejaba el agarre de la barbilla y se ponía de pie suavemente. Su expresión oscura no cambio mientras le echaba un vistazo fijo. Antes de bufar con sorna. "Y tu cara... por dios, solo me hace confirmar mis palabras."
Nakamura lentamente comenzó a levantar su mirada: "Por que... tú-"
Como si estuviera frente a un espejo, sombrío Nakamura le devolvió la mirada, no sin antes hacer una expresión que el propio Nakamura jamás haría enserio. Sonreír con locura "¿Todavía no lo adivinas?"
