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La última luz de Kivotos

Summary:

Tras diez años el ultimo rastro de civilización queda en Eridu, el ultimo refugio para todos los que lograron escapar de del fin de Kivotos, una ciudad que en antaño brillo hoy es una fortaleza nacida de la inquebrantable esperanza por la supervivencia de quienes la poblaron, en contraste del muerto mundo exterior, donde solo yace como un cadáver la antigua ciudad, poblada por horrores que les obligaron a encerrarse. Pero para Nelly, una joven que apenas recuerda el mundo exterior es distinto, y la esperanza encendida por un sueño colectivo la llevará a un viaje que será la ultima esperanza para este mundo en ruinas.

Chapter 1: Ante el filo del mundo.

Chapter Text

 

Hay mucho para ser escéptico en este mundo, por eso ya no me sorprende conocer tanta gente que realmente no creen en nada. Yo prefiero creer que el señor nos tiene un camino preparado.

.Mari


Canción recomendada para el capítulo (https://www.youtube.com/watch?v=Ay3PmxZJthk)

 

Capítulo 1.

Ante el filo del mundo.

—¿Quién anda allí?

            Nelly se giró sacando su ligera arma, y cargándola ruidosamente camino por el oscuro y degradado pasillo, cada paso se sentía inusual, y pese a que cada paso le provocaba unas incontrolables nauseas siguió, tenía que seguir, no lo comprendía, pero tenía que seguir esa era lo único que le llenaba la cabeza. Después de un par de horas llego a una escalera que al acercarse noto cuan larga era.

—Dos, Cuatro, Doce, Veinte, no pueden haber menos de cincuenta pisos aquí.

            Fue allí que se escuchó un rugido, uno que Nelly nunca había escuchado y con el terror en sus piernas corrió escaleras arriba, siguió sin detenerse, aun si sus piernas dolían, aun si se quedaba sin aliento, el rugido le recordaba, no podía detenerse, a unos pocos pisos de lo que parecía ser el límite lo escucho, el rugido venia exactamente de abajo, aun sin voltearse sintió los ecos de miles de punzadas en el concreto, subiendo, alcanzándola, y cuando alcanzo el último piso vio una puerta, con fuerza arremetió contra ella, primero trato de abrirla, después trato de empujarla con su peso, y tras unos intentos finalmente la pateo con todas sus fuerzas y pese al dolor de pierna continuo, para cuando el marco cedió sintió a esa cosa estar más cerca, corriendo dentro y buscando donde esconderse entro a una sala contigua, se colocó contra la puerta y espero, espero más tiempo de lo que sus piernas aguantaron, más tiempo del que su voluntad podía aguantar.

            Tras un largo rato el retumbar volvió a alegarse y Nelly con gran temor abrió los ojos, fue allí cuando noto que estaba delante de ella, una niña, o al menos eso parecía su silueta oscura, eso sabia ella, lo sentía, a ella buscaba, acercándose la logro ver mejor, una falda corta, un peto de marinera, y pelo corto, fue allí que ella abrió la boca, lista para hablar cuando le suelo retumbo, con el mismo aterrador rugido, pero sin las pisadas, cuando noto que paso estaba cayendo por el suelo, la niña intento alcanzarla, pero su corta altura no le permitió nada.

—¡Carajo! No, ¡así no!

            Luchando contra la propia gravedad, Nelly arremetió sus alas, aplastándose contra la pared, tratando de subir, tratando de aferrarse a algo, pero no había nada, no había esperanzas cuando resbalo, cuando se estampo contra la pared y callo.

—Ah!, no. Yo.

            Nelly volvió a abrir los ojos, el miedo, el pavor y el terror se esfumaron, pero quedo la urgencia, aun necesitaba ir por la niña, sentándose para respirar mejor comprendió una cosa, el terror solo fue por una pesadilla, una que ya había tenido antes, múltiples veces ya durante casi un mes y todas terminaban igual, pero siempre lo recordaba, como ninguna otra pesadilla o sueño, mirando a su alrededor noto cuan sudada estaba su camilla y su almohada, tras colgar la almohada tomo su ropa, lo último fue su chaqueta, la última de las pertenencias de su academia, de la cual ya ni recordaba el nombre, ya daba igual, como los cordeles en las mangas que alguna vez fueron Azules como la noche, como su ya ploma tela que antes fue blanca, y su símbolo en la espalda que alguna vez estuvo marcado, ahora no era más que una mancha de un tono un poco más oscuro que el resto de la tela, lo poco que le quedaba era el brazalete de un azul oscuro, nunca recordó el por qué estaba, ni nunca se lo volvió a colocar desde que su hermana la encontró, y esta vez no sería distinto.

            Tras colocarse la chaqueta Nelly salió de su pieza a un casillo oscuro, apenas alumbrado por unas luces rojas tenues, el antiguo hangar apenas si lograba hacer un pasillo para dos personas, el resto era espacio para las piezas, habitaciones, hogares para las familias, en el hangar siete apenas si tenían espacio, y solo las parejas con hijos jóvenes tenían derecho a las más grandes, construidas con tablones, lonas y lo que se tuviera a mano, o lo que los Stoker trajeran del exterior, después de todo, este hangar era de las primeras líneas de defensa de la ciudad, y las puertas blindadas lo demostraban.

            A medida que caminaba Nelly logro ver su lugar, llegando unos minutos antes a su puesto simplemente saludo a sus compañeras y se sentó detrás de una barricada, frente a una ametralladora calibre veinte, lo suficientemente poderosa para causar daño real a cualquier cosa que entre sin permiso, sin importar quienes o que fueran.

—¡Hola Nelly!

            —¿Néstor? Sabes que no puedes estar aquí tan- —cortando sus palabras Nelly noto como su viejo amigo venia con cables, más de los que podía cargar solo, su amigo un pequeño “perro” como su hermana decía que se llamaban, su raza no era muy grande, ni muy resistente, por eso ninguno de los no “Estudiantes” como otros les llamaban podía estar cerca de las entradas, o la superficie, era demasiado riesgo para ellos.

—Lo siento solo vamos a preparar un par de cosas para las tropas que vienen.

—¿Quién viene? No me dijeron.

—Ja! Seguro que no te dijeron rata sin olfato.

—¡Hey! Se serio.

—Bien, bien, vienen el equipo cinco, y una recón, ¿de verdad no te contaron?

            Nelly se hecho en su silla y miro al techo tratando de recordar, y pese a que lo intento solo encontró una reunión, a la cual no le prestó mucha atención, solo recordaba algo de que saldrían a explorar, así que, dándose por vencida miro a su amigo y simplemente negó con la cabeza —realmente creo que lo mencionaron.

—Jah, nunca cambias eh, desde pequeña eres así, ¿segura que no te golpearon la cabeza cuando pequeña?

            Riéndose Nelly se reposicionó y se preparó, a los minutos llegaron más personas, cada una cargaba una clase distinta de suministros, cuando de repente las alarmas sonaron, y Nelly se preparó, tapándose parcialmente la vista las alas de su cabeza tomo el cañón y lo preparo, sintió como los que estaban cargando las cosas se pusieron detrás de ella, o al menos los más cercanos.

            Cuando las compuertas bajaron lo vio, un automóvil o eso parecía, solo que este no tenía ruedas, y tenía un cañón sobre una torre de metal, con dos enormes protuberancias a sus lados y una cosa que parecía estar vigilándola, pues apuntaba directo a ella. De un segundo a otro escucho un enorme rugido, y esa cosa comenzó a moverse, vio como las cosas que tenía por ruedas giraron y la malla de placas giro con ella, por cada metro que avanzaba el espacio a su alrededor temblaba más y más, hasta que las puertas comenzaron a cerrarse y el “carro” se detuvo. Cuando una compuerta se abrió sobre él y salió alguien con los brazos arriba.

—Perdón, pero no queríamos arriesgarnos a salir de otra forma, ¿les gusta?

            —A mí no, hace mucho ruido — dijo otra chica saliendo de otra compuerta en el tejado de la torre, dejando a todos estupefactos, pues ese “carro” vino de afuera, funcionando y aparentemente por los rasguños que tenía en algunos lados, había combatido.

            —Vamos, no hay mucho tiempo —dijo una chica que Nelly no había visto, estaba sentada en unas bolsas de arena cerca de la entrada, claramente no entro en el “carro”, pero lo que más le llamo la atención fue la apariencia de la chica, pues solo llevaba un poncho negro sobre su cuerpo, o al menos eso aparentaba pues este le cubría desde el mentón hasta las rodillas y un poco más abajo si contabas los desgarros que tenía, y otra cosa que noto con sorpresa fue el bolso que estaba a su lado, negro y grande casi tan grande como ella. Fue en ese momento que la chica se levantó y Nelly noto con asombro lo que tenía en la cabeza, una diadema con lo que parecían ser dos placas parecidas a las orejas de los antiguos conejos que aparecían en un libro de animales que su hermana le pudo conseguir cuando aún era pequeña.

            Fue en ese entonces que una voz familiar retumbo por el lugar —Bienvenidas equipo Cinco, es un gusto tenerlas aquí —era su hermana, su hermoso pelo plateado y su oreja de lobo era una vista que le tranquilizaba hasta el día de hoy, y para su sorpresa también estaba su otra hermana mayor, aunque menor que su hermana Shiro, aun así gracias a ella había logrado aprender mucho, y por eso no fue sorpresa verla con sus lentes y mirando una tabla de datos, y constantemente comparándola con lo que habían traído.

            —El gusto es nuestro —dijo la segunda chica que había salido del carro mientras se acercaba y así Nelly le pudo ver mejor, era una chica de pelo rubio oscuro, aunque apenas visible por el casco que tenía, y con extrañeza vio lo que parecían ser gafas protectoras sobre su casco, aunque eso no explicaba por qué eran tan grandes, pues, Nelly supuso que serían del tamaño de su mano si pudiese tomarlas, ni tampoco era normal ver a alguien con protectores auditivos en Eridu, aunque supuso que sería por tener que salir mucho.

            Para cuando Nelly salió de sus pensamientos noto como todo se había reanudado, la gente estaba cargando más cosas, pero por algún motivo solo cosas para construir, algo que ella no podía comprender, que se suponía que harían, un puesto de avanzada sería muy peligroso, y no pareciera que fueran suministros para el interior.

—Hey pequeña, ¿qué piensas?

            —Ah —dando un pequeño salto Nelly se giró y así pudo ver quien era, era su hermana Aya, sus dos pares de orejas puntiagudas, sus lentes rojos y sus hermosos ojos dorados eran demasiado únicos como para no reconocerla, aunque también noto como tenía ojeras, unas demasiado marcadas, y su pelo estaba sorprendentemente desordenado, eso era muy inusual para ella, iba más con el estilo de Shiro que con ella.

—Oye, estas bien, ¿Nelly?

—Si, so-solo que te ves cansada, no es muy normal en ti.

            —Si, han pasado muchas cosas últimamente, la mitad del sector Oeste de Eridu se está revelando, en los sectores norteños están teniendo problemas con las setas y en el este volvió a estallar la guerra entre los negros y los Rojos, vamos lo mismo de siempre, solo que ahora todo a la vez, la administración está al límite, Hhhaa. ¿Y tú?, como estas tu?, también te vez cansada.

—Si, de hecho, si, eh estado teniendo la misma pesadilla desde hace unos días, y no me deja dormir bien.

—Si quieres puedes dormir con nosotras, ya te lo hemos dicho antes.

—Ya, pero estoy bien así.

—Claro, entiendo descuida, después de todo a una chica de tu edad le gusta tener su privacidad después de todo.

—No es eso, bueno si, ¡pero no por lo que estás pensando!

            Y así entre las risas de su hermana Nelly pudo notar como su hermana Shiro se acercaba, firme como siempre, y para cuando llego se sentó sobre una bolsa de arena y detrás de ella apareció la chica con la extraña diadema.

—Bien, con permiso, Ayane, Shiroko, y. Eh, ¿Nelly?, ¿es ella?

—Nn, Si, ha crecido mucho estos años, incluso ya es independiente.

—¿Hola?

—Ella es Miyu Nelly, es una antigua amiga de Shiro, la tendrías que haber conocido cuando llegamos, ¿no te acuerdas?

—No. Yo.

—Ella era muy pequeña para acordarse, aunque ya esta hecha toda una estudiante real, incluso tiene un arma ya, aunque creo que sería mejor algo más potente —Dijo Miyu dándole palmaditas al bolso que traía con ella.

—No creo que ella pueda manejar algo así.

—Nn, solo tú puedes de hecho.

—Nah, de más que tú también, te eh visto levantar más peso de lo que yo eh intentado siquiera.

—Fue en otras circunstancias.

—¡Shiroko, Miyu!, ¡Vengan Ahora!

—Mierda.

—Bien, nos vemos —Shiroko se le acerco sorpresivamente a nelly y le abrazo con mas fuerza de la que nelly podía aguantar.

            Cuando el dúo sorpresivo se alejo Nelly observo a Ayane sonreír tan cálidamente que la dejo sin palabras —Tenles paciencia ¿sí?

—¿Claro? —Nelly solo pudo responderle con gran confusión, antes de que Ayane también se levantara y partiera detrás de Shiro y Miyu mientras se despedía con la mano.

            Así Nelly se quedó sola con su ametralladora nuevamente «Ahh, ella olía distinto, una mescla extraña entre pólvora y algo más, bueno da igual, allá afuera solo hay peligro» se dijo a si misma mientras se asomaba tímidamente para mirar la puerta, puerta que la llamaba, le seria imposible salir, pero podría intentarlo, casi como un pájaro encerrado todo su cuerpo le pedía salir de estos depresivos túneles, no importaba donde fuera, solo que fuera al aire libre, después de todo no podía ser como su hermana le contaba, no podía ser que todo allá fuera estuviera perdido, no podía ser que este agujero fuera lo único que tuviera esperanzas para reformar el mundo, los hediondos, y húmedos túneles de Eridu no podían ser lo último que quedara en pie. Y casi como una señal sintió como un trozo del yeso del techo callo a su lado, pequeño pero notorio, para ella una demostración clara de la miseria del lugar, pero nunca comprendió el por que sus hermanas lo ignoran «Ayane casi no duerme y Shiroko apenas si pasa en la estación por tener que estar vigilando la entrada a Eridu, como si no pudiéramos confiar en ellos tampoco»

            Tras horas sentada revisando las líneas de munición de la ametralladora junto al ritmo de la guitarra de Sasa, ella solo se dejaba guiar por la melancólica melodía, una que siempre tocaba durante su turno, una canción que le recordaba cuan horrendo era el lugar, pero jamás olvidaba a su gente, por cada tono desesperanzador ella le agregaba algo que solo se podía describir como una esperanza que llena el corazón, una que ningún otro guitarrista lograba según Nelly, por eso adoraba simplemente escucharla, algunas melodías le recordaban hermosas memorias con sus hermanas, y a veces memorias que no entendía bien, un lugar en ruinas, pero cálido para ella, casi tan cálido como cuando se encontró con sus hermanas, casi tan cálido como su infancia con ellas. Así Nelly paso por el resto de su turno y un poco tiempo más hasta la última canción de Sasa.

            Con paso ligero Nelly se acercaba al restaurante mas cercano, el restaurante de Yoshiba el más reconocido de la estación pues, en palabras de los visitantes “El mejor cocinero de todo Eridu” tenia platos que realmente agradaban y precios que eran descaradamente bajos, cuando por fin le sirvieron su sopa de carne y setas logro notar como dos de las chicas de la expedición estaban comiendo mientras hablaban, y ajustando su oído logro escuchar —Si, otra vez esa niña—

—Si, y no soy la única, y lo sabes.

—Si. Es extraño que haya tantos viendo a la misma.

—Aunque ninguno es igual, salvo la niña.

—Si, talvez les pidamos a las chicas de investigación que revisen.

—¿O tal vez debamos ir con las hermanas no crees?

—No, no creo que sepan nada sobre esto.

            «¿De que niña estarán hablando?» se preguntaba Nelly, aunque ella creía ya saber la respuesta, la niña que ella también veía, la misma que Sasa llego a mencionar una vez, pero algo no le cuadraba, Sasa le había mencionado semanas atrás que nunca tuvo ese sueño en un pasillo, para ella era solo un cuarto que se alejaba, y para estas chicas parece que también era distinto, algo no calzaba si todos compartían la misma niña.

—Hola chica, ¿nos estabas escuchando?

            —¿Eh? —Nelly miro torpemente a la chica que le hablo, chica de aspecto frágil, ojos de un color morado y turquesa, con unos lentes trizados en algunas partes, y lo mas sobresaliente, un pelo color rubio platinado, aunque muy claro y apenas visible gracias al casco que llevaba junto a las gafas que sobresalían, y viéndola a detalle era notorio como no tenían cristales, en cambio parecían estar conectadas directamente a unos audífonos que llevaba colgando alrededor de su delgado cuello, por el cual apenas si se asomaba una trenza casi desecha por su derecha.

—¿Estas bien?

—¡Si!, yo. Perdón. ¿Pero esa niña con la cual sueñas por casualidad es una pequeña marinera de peto celeste y falda blanca?

—Y pelo del mismo tono que su peto, sí. ¿Tú también? —Nelly observo como la chica se sentaba a su lado dándole la espalda a la mesa, mirándola fijamente con unos ojos casi muertos, pero brillantes.

—Si, desde hace tiempo.

—¿Qué vez tu?

—Parte con un pasillo, después escaleras y al final me persigue algo que me separa de la niña.

—Eso es nuevo, nunca escuche que persiguieran a alguien. A yo simplemente la veo al final de un interminable pasillo, y por casualidad ¿tu logras llegar a ella?

—Algo así. Nunca la eh tocado sí.

—Oh —la chica dijo mientras miraba el techo, claramente pensativa y tras un rato así la vio pararse y girándose hacia ella le dijo —Bien, no te consumas mucho por ello, simplemente debe de ser casualidad. Nos vemos.

—Adiós —Le dijo mientras la extraña chica se marchaba, y para cuando termino Nelly devolvió el plato y se marcho a su tienda, la cual cerro y se recostó tranquilamente.

            Cuando Nelly comprendió lo que miraba observo un cuarto vacío, lleno de sillas y mesas, mochilas estaban colgadas en la parte de atrás del cuarto, y mirando a su alrededor noto como habían ventanas rotas a su alrededor, y más allá de ellas un lago enorme, mucho mas grande de lo que cualquiera podría imaginar, embobada-mente empezó a correr contra las ventanas para mirar mas de cera ese hermoso lago, sumado a un cielo despejado, y de un tono celeste mas hermoso de lo que ella había visto nunca, no le importo sentir los pies húmedos, pues que era un poco de agua ante esta belleza, para Nelly una vista así solo se podía dar en sueños.

            Pero la desgracia le llego cuando sintió pisadas, pequeñas, pero definitivamente eran pisadas, y cuando se giro vio quien las hacía, una niña blanca como la nieve, con un peto de marinera celeste y blanco, una falda blanca y el pelo de color celeste le miraba asombrada, y antes de que Nelly pudiera reaccionar esta niña corrió hacia ella mientras dejaba caer un palo blanco con tela al final. Cuando la alcanzo Nelly no logro empujarla ni evitarla, o mejor dicho no pudo, como si su cuerpo la aceptase, le aceptase el abraso que esta niña le estaba dando. Y cuando la miro hacia abajo despertó. Esta vez sin sudor, sin miedo, solo vacío, y la necesidad de ir a buscar a la niña.