Work Text:
El trayecto de regreso al condominio de Joss estaba extrañamente silencioso.
No porque el staff no hablara (todavía se escuchaban voces bajas al frente de la camioneta, P’Palm revisando horarios para el siguiente evento y el sonido constante de su teléfono vibrando), sino porque Gawin no había dicho una sola palabra en casi veinte minutos.
Joss lo notó desde que salieron del edificio.
Normalmente, después de promociones largas, ellos mismos terminaban manejando de regreso aunque estuvieran cansados. Gawin decía que conducir le ayudaba a despejar la cabeza, y Joss ya se había acostumbrado a verlo golpear suavemente el volante siguiendo canciones viejas mientras atravesaban Bangkok de madrugada.
Pero esa noche P’Palm prácticamente los había obligado a subir a la camioneta.
“Ustedes duérmanse aunque sea media hora”, había dicho ella antes de cerrar la puerta.
Durante toda la promoción del final de OFDO, Gawin había sonreído exactamente cuando debía hacerlo. Había respondido preguntas, bromeado con los demás del cast e incluso había cantado el OST cuando se lo pidieron. Nadie sospecharía nada viéndolo ahí sentado ahora mismo con su gorra azul de tipo de mezclilla cubriéndole los ojos y los audífonos descansando alrededor de su cuello.
Nadie excepto Joss.
Porque Gawin siempre hacía pequeños sonidos cuando estaba despierto. Tarareaba sin darse cuenta, golpeaba los dedos contra su pierna siguiendo ritmos invisibles o le enseñaba memes horribles a mitad del camino solo para escuchar a Joss decir que daban miedo.
Ahora solo estaba quieto. Demasiado quieto.
Joss bajó la mirada discretamente hacia sus manos. Gawin seguía sosteniendo el celular, aunque la pantalla llevaba apagada varios minutos.
“¿Sigues revisando el setlist para el LOL?” preguntó en voz baja.
Gawin tardó un poco en responder.
“Mm”.
Mentira. Ni siquiera había desbloqueado el teléfono.
Joss sintió algo incómodo apretándole el pecho desde hacía días. Tal vez semanas. Pero cada vez que intentaba mencionarlo, Gawin simplemente sonreía cansadamente y decía que estaba bien, que solo necesitaba dormir un poco más después de los conciertos.
Como si dormir pudiera arreglar diez conciertos en tres meses, promociones y ensayos hasta la madrugada.
La camioneta giró bruscamente y Gawin cerró los ojos un momento, apoyando la cabeza contra la ventana.
Se veía agotado. No el tipo de cansancio normal después del trabajo. Era algo más profundo, metido debajo de la piel. Joss lo había visto quedarse dormido sentado mientras lo maquillaban días antes. Ayer había rehecho la misma parte de una coreografía cinco veces seguidas porque olvidaba los pasos a mitad de canción. Y hacía tres noches que despertaba sobresaltado revisando la hora porque juraba haberse quedado dormido para un ensayo inexistente.
Pero seguía diciendo: “Estoy bien.”
Joss suspiró suavemente y tomó el celular de las manos de Gawin antes de que terminara cayéndosele.
“Descansa un rato” dijo Joss mientras le sonreía tiernamente a Gawin.
“No, todavía tengo que ver unas cosas para mañana…”
Gawin no pudo terminar su frase porque, apenas terminó de decirla, Gawin volvió a cerrar los ojos.
Su cabeza cayó despacio sobre el hombro de Joss, como si su cuerpo simplemente hubiera decidido rendirse por él.
Joss se quedó inmóvil inmediatamente, temiendo despertarlo ya que él sabía que Gawin no había podido dormir bien en las últimas 3 semanas. Ya sea por el final de su serie, los ensayos para su gran concierto “LOL” y más aparte los conciertos solitarios que tenía Gawin en camino.
Acomodó el celular en silencio, bajándole el brillo a la pantalla antes de guardarlo. Después miró alrededor instintivamente, pero nadie parecía prestándoles atención. El manager seguía hablando adelante y uno de los maquillistas dormitaba con la cabeza hacia atrás.
Entonces volvió a mirar a Gawin. Dormido así, se veía todavía más cansado pero no podía evitar ver lo hermoso que se veía así, con sus grandes y largas pestañas descansado sobre sus bellos ojos, esos que tanto Joss amaba.
Joss se dio cuenta de las ojeras apenas cubiertas por maquillaje. Los labios entreabiertos. La respiración pesada de alguien que llevaba demasiado tiempo sin descansar bien.
Joss tragó saliva lentamente. Porque conocía a Gawin.
Y sabía perfectamente que quedarse dormido así, en medio de una conversación y rodeado de gente, significaba que ya estaba llegando a su límite.
Joss no pudo evitar soltar una pequeña risa entre ternura y angustia, no le gustaba ver a su novios así de cansado. Se inclinó un poco hacía él para darle un beso en la coronilla, un beso que transmitía ternura y protección.
Cuando llegaron al hotel, P’Palm junto a demás personas del staff, apenas tuvieron tiempo de despedirse antes de empezar a hablar otra vez sobre horarios y cambios para el siguiente evento. Joss respondió automáticamente, demasiado distraído mirando a Gawin despertarse lentamente a su lado.
Parecía confundido. Se quedó quieto unos segundos, parpadeando como si hubiera olvidado dónde estaba, hasta que finalmente miró por la ventana.
“¿Ya llegamos?”
La voz le salió ronca, todavía cargada de sueño.
Joss asintió mientras se bajaba primero de la camioneta. Normalmente Gawin era el primero en levantarse apenas se detenían, pero esta vez tardó un poco más. Incluso al ponerse de pie se veía desorientado.
Y aun así, apenas entraron al elevador, volvió a actuar como si nada.
“Mañana tenemos que salir temprano, ¿verdad?” preguntó mientras revisaba el celular otra vez.
Joss soltó un suspiro silencioso. Ni siquiera habían llegado a la habitación y Gawin ya estaba revisando horarios.
“Sí, G. Pero todavía faltan horas para eso”.
Gawin solo hizo un sonido distraído, demasiado concentrado leyendo algo en la pantalla.
Cuando entraron a la habitación, el silencio cayó inmediatamente sobre ambos. Después de todo el ruido del día, el cuarto se sentía extrañamente vacío.
Gawin dejó la mochila y su guitarra en cualquier parte y se sentó en la orilla de la cama sin quitarse siquiera la sudadera. La luz del celular iluminaba tenuemente su cara mientras seguía leyendo algo con el ceño apenas fruncido.
Joss se quedó observándolo unos segundos desde la puerta.
Porque ahí estaba otra vez. Ese mismo gesto agotado que llevaba viendo días enteros.
“G”.
“Mm”
“Deja eso un rato”.
“Solo estoy viendo lo de los horarios de mañana y algunas notas que me mandaron para practicar”.
Joss caminó hasta él y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, le quitó el teléfono de las manos antes de que pudiera protestar.
Gawin levantó la vista inmediatamente. No molesto. Solo cansado.
Tan cansado que verlo así le apretó algo horrible a Joss en el pecho.
“Joss…”
“Cinco minutos” dijo en voz baja.
“Solo siéntate cinco minutos sin pensar en trabajo”.
Gawin soltó una risa pequeña por la nariz.
“Tú también estás cansado, J”.
“No estamos hablando de mí”.
Eso hizo que Gawin bajara la mirada por un momento. Sus hombros seguían tensos incluso sentado, como si hubiera olvidado cómo relajarse.
Joss se acercó todavía más hasta quedar frente a él y le apartó suavemente el cabello de la frente. Ahí, tan cerca, las ojeras eran imposibles de ignorar.
“¿Dormiste algo hoy?” preguntó.
Gawin tardó demasiado en responder.
“Sí…”
Mentira otra vez.
Joss ya ni siquiera sabía cuántas veces lo había escuchado decir “estoy bien” esa semana. Y cada vez sonaba menos convincente.
Pero no quiso presionarlo. No todavía.
Así que solo suspiró bajito y empezó a quitarle los accesorios lentamente, dejándolos sobre la mesa de noche uno por uno. Gawin ni siquiera protestó; simplemente dejó las manos quietas entre las de Joss, observándolo en silencio.
Y eso, honestamente, preocupaba más.
…
Ya habían pasado cinco días desde el final de su serie. Un trabajo menos del que preocuparse, o eso creían. Ahora se encontraban en la sala de ensayo de la GMMTV.
Solo faltaban tres días para su gran concierto, “LOL: LOVE OUT LOUD”. Ambos sabían que esta sería una gran oportunidad para ellos, tanto personal como profesionalmente.
Gawin estaba ensayando una parte de una coreografía que haría junto con Prem, Dunk y Book.
Tal vez Gawin nunca había sido bueno bailando, pero siempre hacía todo lo posible por mejorar sus habilidades y coordinarse junto con sus compañeros. Aunque, extrañamente, esa mañana estaba siendo todo lo contrario.
Gawin empezaba a perderse entre pasos simples y entraba tarde en partes que ya venía practicando desde el mes pasado. Todos se lo tomaban con humor, incluso él. Tal vez pensaban que solo estaba un poco distraído.
“Perdón, otra vez”, dijo con una sonrisa avergonzada.
Pero cada vez se equivocaba más. Empezaba a frustrarse consigo mismo y su respiración comenzaba a volverse más pesada. Veía cómo sus compañeros lo hacían bien mientras él seguía equivocándose.
Desde una esquina, Joss observaba cómo Gawin se ponía cada vez más serio. Empezaba a fruncir el ceño en respuesta a la frustración que estaba sintiendo, y cada vez parecía costarle más trabajo respirar. Fue ahí cuando Joss se dio cuenta de que Gawin ya no estaba realmente ahí. Estaba ensayando en automático.
Joss estaba a punto de levantarse para ir con él y distraerlo un poco, hasta que el coreógrafo detuvo la música de golpe.
“Gawin, cariño, ¿estás bien?”, preguntó con cierta preocupación en la voz. “Te noto un poco distraído”.
“No, estoy bien. Simplemente me agobié un poco, pero todo bien”, respondió con un leve tono de nerviosismo.
“Solo necesito cinco minutos para despejar la mente”.
El coreógrafo solo asintió y les dio cinco minutos a todos para descansar un poco.
Joss iba a seguir a Gawin después de notar el claro temblor en sus manos, pero se detuvo en seco. Si bien había logrado entrar en su cueva y hacer que confiara en él, todavía sabía que había cosas para las que Gawin no sentía la suficiente confianza como para hablarlas. Como, por ejemplo, sus problemas.
Joss le había dicho muchas veces que siempre podía confiar en él, que siempre estaría ahí para lo que necesitara. Aunque Gawin aceptaba la ayuda, jamás la pedía.
Sabía que a Gawin no le gustaba hablar de sus problemas por miedo a preocuparlo o agobiarlo. Joss quería meterse todavía más en su cueva y sacarlo completamente de ahí, pero sabía que eso solo empeoraría las cosas. Así que decidió darle su espacio, aunque por dentro se estuviera muriendo de preocupación al verlo así.
Pasaron los diez minutos y Gawin regresó con un semblante diferente, el cabello peinado hacia atrás por el agua y la cara ligeramente brillosa.
Joss se acercó a él para preguntarle si ya se había calmado.
“G, no te sobreesfuerces. Podemos practicar después”, dijo Joss mientras le secaba las gotas de agua que caían por la cara.
“No, J. Estoy bien, lo prometo”.
Y Gawin se apartó con ese claro tono de nerviosismo que Joss ya conocía demasiado bien; ese que aparecía cada vez que estaba ocultando algo y no quería que él se diera cuenta.
Joss solo pudo quedarse ahí, viendo cómo Gawin seguía sobreexigiéndose…
…
Joss ya se había acostumbrado a dormir con Gawin entre sus brazos.
Después de tantos meses juntos, incluso dormidos terminaban buscándose inconscientemente en medio de la noche. Una mano en la cintura, piernas enredadas o Gawin escondiendo la cara contra su cuello cuando hacía frío.
Por eso, cuando despertó y el otro lado de la cama estaba vacío, supo inmediatamente que algo no estaba bien.
Abrió los ojos para comprobar que claramente no había nadie a su lado. Volteó hacia la puerta del baño y esta seguía cerrada.
Hasta que desvió la mirada hacia la puerta de su habitación y vio la luz pasando por debajo.
Sabía perfectamente dónde estaba Gawin.
Se levantó de la cama con pasos perezosos y miró el reloj: las 2:30 de la mañana.
Se le hacía extraño ver a Gawin despierto a esa hora. Él amaba dormir.
Joss se dirigió a la habitación que ya ni siquiera parecía una. Entre guitarras, micrófonos, libretas y cables que habían traído de la casa de Gawin, ese espacio había terminado convirtiéndose en su estudio improvisado. Su lugar seguro.
Desde afuera se escuchaban claramente los acordes de la guitarra. Y desde hacía días, Joss había empezado a notar que algo no estaba bien con Gawin.
Tocó la puerta dos veces suavemente y desde adentro escuchó un pequeño:
“Entra.”
Al entrar, encontró a Gawin sentado en medio de la habitación con la guitarra sobre las piernas y su libreta de anotaciones abierta sobre la mesa de enfrente.
Rápidamente notó su apariencia. Los ojos rojos por la falta de sueño. El cabello despeinado. La mala postura.
Y no solo eso. Las hojas de la libreta tenían palabras tachadas tantas veces que el papel empezaba a romperse.
“¿Te desperté, Joss?”, preguntó Gawin, un poco apenado.
“Por supuesto que sí, babe. De la nada dejé de sentir tu calor y me preocupé”, respondió Joss mientras se acercaba a él.
Y fue ahí cuando terminó de confirmar que realmente algo estaba mal.
En la tableta de Gawin había una grabación de cuatro horas reproduciéndose en bucle. Se suponía que ambos se habían ido a dormir a las diez de la noche.
A un lado, había una cafetera vacía.
“¿Llevas despierto cuatro horas ensayando sin parar, G?”, preguntó Joss con una preocupación imposible de esconder.
Ya no parecía que estuviera tocando por amor o pasión. Ahora parecía que lo hacía únicamente por trabajo.
Gawin solo bajó un poco la cabeza, avergonzado. Sabía que Joss estaba empezando a notar su ansiedad.
No era la primera vez que se subía a un escenario ni que tocaba la guitarra, pero esta vez se sentía diferente. Había demasiada presión. Demasiado miedo a fallar.
Últimamente se equivocaba demasiado en las coreografías y hasta en acordes simples, y eso lo estaba consumiendo lentamente.
Tanto, que ya ni siquiera podía dormir. Necesitaba seguir ensayando hasta que saliera perfecto. Solo así sentía que podía tranquilizarse.
“Lo siento, J. Realmente no podía dormir y no quería molestarte. Te veías tan tranquilo dormido… no quería despertarte”, dijo Gawin mirándolo por fin.
“No importa, Gawin. Por algo te traje a dormir aquí conmigo hoy”, respondió Joss mientras le quitaba suavemente la guitarra de encima. “Porque sé que si estuvieras solo en tu casa, te quedarías despierto toda la madrugada haciendo esto.”
Y antes de que Gawin pudiera protestar, Joss lo levantó entre sus brazos.
“Joss, nooo. No me cargues así”, se quejó Gawin en voz baja, aunque aun así terminó sujetándose de su hombro y escondiéndose contra su pecho.
Joss solo sonrió con ternura y dejó un beso sobre su mejilla mientras caminaba de regreso a la habitación.
Por fuera parecía tranquilo. Pero por dentro, ver a Gawin así le estaba rompiendo el corazón.
Jamás lo había visto de esta manera. Ni siquiera durante el fancon.
Cuando volvieron a la cama, Joss acostó a Gawin cuidadosamente y lo cubrió con las sábanas. Después pasó un brazo por debajo de su cabeza mientras Gawin volvía a acurrucarse contra su pecho casi por inercia.
“Descansa, G. Aquí estoy.”
Joss le acarició el cabello lentamente, intentando arrullarlo. Y aunque esta vez Gawin finalmente parecía empezar a relajarse…
Ahora era Joss quien no podía pegar el ojo.
…
Un día antes del gran concierto, estaban dando una entrevista junto con las demás parejas. Todos bromeaban entre ellos y se reían constantemente.
Pero Gawin no.
Para cualquiera que no lo conociera demasiado, tal vez solo parecía más callado de lo normal. Después de todo, Gawin siempre había sido introvertido y rara vez intentaba convertirse en el centro de atención. Pero esta vez era diferente.
Se veía apagado. Tenía una expresión demasiado seria, la mirada perdida y parecía completamente ausente por momentos.
Todos lo ignoraron. Todos excepto Joss.
Joss sabía que algo estaba mal con Gawin.
Sí, era serio y tímido, pero no hasta ese punto. Veía cómo se mordía el interior de la mejilla con mucha más fuerza de lo normal, cómo movía la pierna sin parar y cómo llevaba casi toda la entrevista con los brazos cruzados sobre el pecho.
Como si estuviera intentando sostenerse a sí mismo.
Al final de la entrevista empezaron a hablar del concierto y de las canciones que presentarían al día siguiente. En algún momento, Book terminó mencionando lo bueno que era Gawin tocando la guitarra.
Todos estuvieron de acuerdo inmediatamente.
“Gawin, danos un adelanto de alguna canción para los fans que nos están viendo en YouTube”, dijo P’Leo mientras volteaba hacia él.
Pero Gawin no respondió. Por un momento, todos se quedaron mirándolo.
Parecía perdido en sus pensamientos otra vez, como si algo lo estuviera consumiendo lentamente desde adentro.
Joss, que estaba sentado detrás de él, le dio un pequeño apretón en el hombro para hacerlo reaccionar.
Gawin parpadeó un par de veces antes de girarse.
“Perdón, ¿qué pasó? Me distraje un segundo”, dijo rápidamente, intentando sonar tranquilo para que nadie notara que mentalmente ya no estaba ahí.
“Jajaja, no pasa nada”, respondió P’Leo con naturalidad. “Te preguntaba si querías darnos un adelanto de alguna canción del concierto.”
Mientras hablaba, hizo una seña al staff para que le acercaran una guitarra.
Y ahí fue cuando el ambiente cambió. Porque Gawin simplemente se quedó mirando la guitarra que uno de los staffs estaba acercándole.
No la tomó. Ni siquiera hizo el intento.
“Hoy no”, respondió después de unos segundos, con una pequeña sonrisa cansada. “Otro día mejor.”
El silencio que cayó después fue breve, pero incómodo.
“Está bien, no te preocupes. Continuemos”, dijo rápidamente P’Leo antes de seguir con la entrevista como si nada hubiera pasado.
Y para el resto, realmente no había pasado nada. Probablemente pensaron que Gawin solo estaba cansado o que simplemente no tenía ganas de tocar.
Pero Joss sabía que no era eso.
Vio cómo evitó mirar la guitarra incluso después de rechazarla. Cómo su pierna empezó a moverse todavía más rápido. Cómo la frustración comenzó a aparecer lentamente en su cara.
Joss no recordaba la última vez que Gawin se había negado a tocar la guitarra.
La entrevista continuó normalmente para todos los demás.
Menos para ellos dos. Porque mientras los demás seguían hablando y riéndose, Gawin sentía que cada vez le costaba más respirar. Quería salir de ahí lo antes posible, pero todavía había cámaras grabando y gente observándolo.
Tenía que seguir actuando normal. No quería verse débil frente a todos.
Así que simplemente permaneció serio el resto de la entrevista, mordiéndose el interior de las mejillas con fuerza para evitar romperse ahí mismo.
Sabía perfectamente lo que le estaba pasando.
Era ansiedad. Y ya no sabía cómo detenerla.
En cuanto terminó la entrevista, fue el primero en salir del estudio. Caminó rápidamente hacia el camerino que compartía con Joss. Normalmente habría esperado a que lo desmaquillaran junto con los demás, pero sentía que ya no podía soportar un minuto más ahí adentro.
Sabía que si veía a Joss en ese momento, terminaría rompiéndose. Y no quería que él lo viera así.
Entró al camerino, agarró su mochila, se puso la gorra y se dirigió hacia la puerta intentando salir antes de que Joss llegara.
Pero justo cuando abrió la puerta, Joss apareció del otro lado.
Sus miradas se cruzaron inmediatamente.
Y fue ahí cuando Joss terminó de entender que esto era mucho peor de lo que imaginaba.
Los ojos de Gawin estaban completamente aguados. Su respiración empezaba a volverse irregular y parecía estar haciendo un esfuerzo enorme por mantenerse entero.
“Gawin…”
Joss apenas alcanzó a dar un paso hacia él antes de que Gawin retrocediera ligeramente.
“Te veo en el coche, Joss”, dijo rápidamente, evitando mirarlo demasiado tiempo. “No te tardes, por favor.”
Y antes de que Joss pudiera responder algo, Gawin simplemente pasó a su lado y salió caminando apresuradamente por el pasillo.
Dejándolo completamente inmóvil. Con el corazón roto porque jamás lo había visto así.
Joss tomó sus cosas casi automáticamente y salió detrás de él.
Y aunque Gawin estaba intentando alejarse para no mostrarse vulnerable frente a él, una parte de él seguía queriendo exactamente lo contrario.
Quería que Joss lo siguiera, quería que estuviera ahí. Aunque fuera en silencio.
Cuando Gawin llegó al coche, se subió directamente al asiento del copiloto. Normalmente él siempre manejaba. Le gustaba hacerlo; decía que conducir lo ayudaba a despejar la cabeza después de días largos.
Pero esa noche ni siquiera tuvo energía para eso y sabía que Joss lo entendería sin necesidad de explicaciones.
Se acomodó la gorra un poco más abajo apenas vio a Joss acercarse rápidamente hacia el coche desde el estacionamiento.
Y ahí fue cuando lo vio.
Esa expresión de preocupación que había intentado evitar todo el día.
La culpa le apretó el pecho inmediatamente.
Así que solo giró la cabeza hacia la ventana, evitando mirarlo.
Joss entró al asiento del piloto sin decir una sola palabra.
No preguntó nada.
No insistió.
No intentó forzarlo a hablar.
Porque sabía que Gawin no estaba bien.
Y lo último que quería era hacerlo sentir todavía más abrumado.
Tal vez, pensó Joss mientras encendía el coche, solo necesitaba llegar a casa primero.
El camino a casa fue tortuoso para Joss.
Gawin no había dicho una sola palabra desde que salieron del estudio. Dentro del coche solo se escuchaban las direccionales, la lluvia golpeando las ventanas y la respiración irregular de Gawin.
Joss lo observaba de reojo constantemente. Veía cómo se bajaba todavía más la gorra y cómo se limpiaba los ojos con las mangas de la sudadera creyendo que él no se daba cuenta.
Y eso solo hacía que el pecho le doliera más. Quería detener el coche a media calle, girarse hacia él y preguntarle qué estaba pasando.
Pero sabía que eso probablemente empeoraría las cosas. Gawin necesitaba espacio primero.
Y luego, cuando estuviera listo, él entraría poco a poco para intentar calmarlo.
Cuando llegaron al condominio de Joss, el silencio seguía siendo igual de pesado.
Mientras terminaba de estacionar el coche en el garaje, Joss decidió que iba a hablar con él ahí mismo. Aunque fuera un poco.
Pero justo cuando abrió la boca para decir algo, Gawin se adelantó y bajó rápidamente del coche. Joss suspiró bajito antes de salir también y seguirlo.
Ambos subieron en silencio por el ascensor hasta el piso del departamento de Joss mientras el ambiente se sentía cada vez más tenso.
Por un lado estaba Gawin, llegando lentamente a un límite de agotamiento físico y mental del que ya no sabía cómo salir. Necesitaba a Joss más que nunca, pero no tenía el valor suficiente para pedir ayuda.
Y luego estaba Joss.
Muriéndose por invadir completamente el espacio de Gawin, abrazarlo y obligarlo a descansar aunque fuera por una noche… pero conteniéndose porque no quería hacerlo sentir todavía más abrumado.
Ninguno dijo una palabra durante el camino hacia el departamento.
Una vez frente a la puerta, Joss puso el código y ambos entraron.
Gawin esquivó rápidamente a Joss para dejar la mochila tirada en la sala antes de dirigirse casi corriendo hacia el baño.
Pero esta vez no logró escapar. Joss lo alcanzó antes de que pudiera encerrarse.
“Gawin…”
Gawin intentó apartarse inmediatamente, pero Joss lo sostuvo suavemente de la cintura para detenerlo. No con fuerza, solo lo suficiente para evitar que siguiera huyendo.
Con la otra mano, le tomó la barbilla con cuidado.
“Babe… mírame tantito.”
Y fue ahí cuando Gawin finalmente se rompió.
Levantó la cara lentamente y Joss sintió que algo dentro de él se hacía pedazos al verlo así.
Tenía los ojos completamente rojos, llenos de lágrimas contenidas desde quién sabía hace cuánto tiempo. Los labios le temblaban por el esfuerzo de intentar no llorar y su respiración salía entrecortada, como si incluso respirar le estuviera costando trabajo.
Se veía agotado, agotado de verdad.
Y verlo así le destrozó el corazón a Joss.
Con cuidado, le quitó la gorra y la dejó caer en cualquier parte del suelo antes de limpiar las lágrimas que seguían escapando con su pulgar.
“Hey, mírame. Está bien”, susurró Joss inmediatamente, acercándolo más a su pecho apenas sintió cómo Gawin empezaba a temblar entre sus brazos.
Pero Gawin ya no podía detenerlo.
Todo el cansancio, el estrés y la ansiedad que llevaba acumulando durante semanas terminaron saliéndole de golpe. Se cubrió la cara con una mano mientras intentaba respirar, pero solo consiguió quebrarse más.
“Lo siento…”, dijo entre lágrimas. “Lo siento mucho, J.”
Joss frunció el ceño de inmediato.
“¿Por qué te estás disculpando, hm?”
Gawin negó con la cabeza rápidamente, incapaz de explicarse bien entre el llanto.
“Ya no puedo hacerlo bien”, confesó finalmente con la voz rota. “No puedo dormir, no puedo concentrarme… siento que si me equivoco mañana voy a arruinarlo todo.”
Y escuchar eso terminó de romperle el corazón a Joss.
Porque Gawin siempre había cargado todo él solo. Incluso ahora, completamente destruido frente a él, seguía preocupándose más por el concierto que por sí mismo.
Joss lo abrazó todavía más fuerte inmediatamente, escondiéndole la cara contra su cuello mientras le acariciaba lentamente la espalda.
“No tienes que hacerlo perfecto, G.”
Gawin soltó una pequeña risa ahogada entre lágrimas.
“Sí tengo…”
“No.” Joss negó suavemente mientras le besaba la cabeza. “No tienes que destruirte para demostrarle nada a nadie.”
Gawin intentó responder algo, pero la voz simplemente se le quebró otra vez.
Entonces Joss solo decidió sostenerlo.
Así.
En silencio.
Dejando que llorara todo lo que llevaba guardándose desde hacía días.
Y poco a poco, Gawin terminó aferrándose a él con fuerza, escondiéndose completamente entre sus brazos como si por fin pudiera dejar de sostenerse solo.
“Estoy cansado, J…”, admitió en voz bajita después de un rato.
Y esa confesión fue probablemente la que más le dolió escuchar. Porque sonó genuinamente derrotado.
Joss cerró los ojos un segundo antes de volver a acariciarle el cabello.
“Lo sé, babe”, murmuró contra su frente. “Ya no tienes que cargar todo tú solo.”
Después de varios minutos, cuando el llanto de Gawin finalmente empezó a calmarse, Joss lo llevó despacito hasta la habitación.
Le quitó los zapatos, le ayudó a acostarse y lo cubrió con las sábanas antes de meterse junto a él en la cama.
Apenas Joss abrió los brazos, Gawin se acurrucó automáticamente contra su pecho, todavía respirando de forma temblorosa por el llanto.
Joss empezó a acariciarle el cabello lentamente, igual que siempre hacía cuando quería ayudarlo a dormir.
“Descansa”, susurró. “No tienes que pensar en mañana ahorita.”
Y por primera vez en días…
Gawin finalmente dejó de intentar mantenerse fuerte.
