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Red-Handed

Summary:

Hay cosas que Yoshiki no le cuenta a Hikaru.

Notes:

Ya se la saben.
Mi primer fanfic. El español no es mi primer idioma... Ah no Verdad?
Se aceptan críticas :)
Gracias por permitirme usar tu idea @Angel00974 💜

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

A la vista de todos la relación entre Hikaru y Yoshiki era de lo más común, después de todo esa cercanía era propia de un amigo de la infancia. Sin embargo, desde que “Hikaru” bajó de esa montaña maldita su relación se volvió aún más estrecha.

“Hikaru” pasaba la mayor parte del día ya sea en casa de Yoshiki o deambulando con él por las calles de Kubitachi y, aunque Yoshiki había aceptado a aquel ser desconocido como su nuevo amigo, le costó algo de tiempo dejar de sentirse fuera de lugar al convivir con él.
Era idéntico a Hikaru y a la vez tan diferente…
Incluso el género secundario de su mejor amigo ya no era el mismo.

Yoshiki aún recuerda lo confuso y abrumador que fue percibir los indicios de feromonas viniendo de “Hikaru”. Antes todos habían dado por sentado que Hikaru era beta, sin embargo después de algunos meses de convivencia con el nuevo ser desconocido era claro que este “Hikaru” podía perfectamente emitir feromonas, feromonas propias de un alfa.
En un intento de encubrir el descubrimiento, Yoshiki había contactado a la mamá de “Hikaru” explicándole que su hijo había sufrido una presentación tardía. Honestamente era algo prácticamente imposible debido a la edad de Hikaru, pero la euforia de que los Indou tuvieran un alfa de la nueva generación pudo más que la razón y nadie cuestionó lo extraño de la situación.

El problema fue más bien para Yoshiki pues tuvo que lidiar no solo con tener que explicarle a “Hikaru” el valor de la vida humana, sino también sobre géneros secundarios. Esto realmente era un dolor de cabeza pues Hikaru nunca experimentó cambios en su cuerpo y por lo tanto “Hikaru” no tenía referencia alguna para comprender qué significaba ser alfa.

Además había otro asunto, nadie en el pueblo sabía que él era Omega, solo sus padres y su hermana.
Y es que sería sumamente extraño que siendo varón su cuerpo pudiera procrear vida, ni siquiera su hermana o madre eran Omegas.

Decidieron mantenerlo en secreto pues siendo las personas del pueblo sumamente supersticiosas no faltaría quien al verlo pensara que había sido maldecido por algún dios, después de todo ¿No sería un error haber nacido como Omega cuando su principal labor como hombre debía ser proteger a su esposa e hijos en lugar de dar a luz?

La mentalidad de las personas de Kubitachi era simplemente aterradora para Yoshiki así que nunca reveló su género secundario a nadie… ni siquiera a Hikaru.
Honestamente la opinión de su amigo era la que más le preocupaba.

Sin embargo, no era tan difícil mantener su secreto, solo bastaba tomar supresores y listo. Siendo betas, Hikaru y aproximadamente el 70% de los habitantes en su pueblo no eran capaces de percibir feromonas así que incluso si los supresores no escondían su aroma al 100% había bajas posibilidades de exponerse.

Pero eso también tuvo que cambiar pues “Hikaru” ahora tenía el sentido del olfato de un alfa y ni bien percibió las feromonas de Yoshiki se lo hizo notar.

-Hey, Yoshiki hueles….Genial. ¿Que detergente usó tu mamá?

-Oye, tu olor me relaja, acércate más.

-Yoshiki!!!! Debes darme el secreto para oler siempre bien.

-¿Porqué solo puedo olerte a ti y a los demás no? ¿Tendrá que ver con que tú alma sea tan brillante y bonita?

De escuchar pregunta tras pregunta Yoshiki no tuvo más remedio que contarle la verdad. Pidiéndole extrema discreción le confesó que era Omega y que el motivo por el cual sus feromonas eran del agrado de Hikaru se debía a una reacción natural entre Alfas y Omegas.

Después de saber la verdad en realidad no hubo mucho cambio en su trato. Para “Hikaru” el género secundario no era para tanto, sin importar si eran Betas, Alfas u Omegas las almas eran igual de brillantes a sus ojos.

Aunque indiscutiblemente el alma de Yoshiki era la más hermosa para él. 

Y así fueron los primeros meses desde que “Hikaru” bajo de la montaña, realmente un caos, pero sin lugar a dudas aún faltaba lo peor… al menos para Yoshiki.

Debido al estrés de esas últimas semanas, él también empezó a experimentar cambios en su cuerpo.

Al principio era solo un suave dolor en el pecho, como si hubiera recibido un balón con mucha fuerza en clases de educación física. Eventualmente el dolor mutó a una sensibilidad que incomodaba en su día a día y finalmente una noche despertó sintiendo algo húmedo. Cuando prendió la luz y se miró al espejo vió como la humedad venía de su pecho, específicamente de sus pezones que goteaban un líquido blanquecino. Bajo una inspección más detallada asimiló con horror que su cuerpo por alguna razón estaba produciendo leche.

Cuando el suceso se repitió cada mes, inusualmente en su periodo pre celo, empezó a indagar en internet. Así se enteró de que la lactancia era síntoma de desbalance hormonal principalmente durante la pubertad y por periodos de estrés en la vida de los Omegas. Siguiendo las sugerencias que arrojó internet, Yoshiki decidió comprar un extractor de leche para hacer su carga más ligera. Fue toda una odisea entender el funcionamiento de aquel aparato pero con el tiempo se acostumbró.

Ahora cada vez que “Hikaru” se auto invitaba a su casa tenía que entrar apresuradamente para ocultar aquel aparato y cambiar sábanas cuando estás se humedecian por la leche… Realmente era un fastidio.

Afortunadamente para él, “Hikaru” alivio su preocupación al descubrir rápidamente qué estaba pasando y así evitarle el estrés de siempre estar ocultándolo.

Un día simplemente se apareció muy tarde por la noche con la excusa de no poder dormir y necesitar el aroma de Yoshiki para conciliar el sueño. Cuando entró en su cuarto el aroma a leche inundó sus sentidos. Pobre Yoshiki, aún dormido no supo descifrar la mirada de “Hikaru” quien parecía estar hipnotizado por algo.

Cuando Yoshiki salió del cuarto para ir al baño, olvidó completamente esconder evidencia y al regresar todo el sueño se le esfumó al ver a “Hikaru” con aquel extractor en sus manos muy cerca de su rostro, como si lo estuviera oliendo.

Pálido, Yoshiki paso la humillación de tener que explicarle su condición, pero para su sorpresa “Hikaru” parecía asombrado por el descubrimiento y con ojos de cachorro le suplicó:

-¿Me dejarías probarla?

Realmente la insistencia del albino siempre lograba su cometido porque Yoshiki no pudo negarse. O quizá fue por las hormonas que su pre celo había incrementado y nublaban su buen jucio que aceptó… Sea como fuere, desde esa noche “Hikaru” se hizo cargo de su problema.

Gracias a su excelente olfato, siempre podía prever cuándo empezarían a hincharse los suaves pezones de Yoshiki y sin falta lograba escabullirse en su casa para ayudarle.

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Un día cualquiera “Hikaru” se despertó sintiendo más calor de lo habitual.

Pensó que se avecinaba un día agotador, sin embargo su día a día como humano le parecía bastante entretenido así que sin reparos se levantó para ir a la escuela junto con Yoshiki.

Al verlo percibió un ligero aroma dulce y supo que aquel periodo empezaría pronto.  Yoshiki le había explicado lo que implicaba ser Omega y aunque no entendía demasiado y no le parecía un gran problema sabía que para el pelinegro era diferente así que nunca divulgó con nadie sobre su género secundario o condición. Sin embargo eso no lo libraba de tener que contenerse para no pegarse a su cuerpo e inhalar aquel aroma dulzón que tanto le encantaba cada vez que estaba a su lado en el salón de clases. Tampoco lo eximía de que cuando se encontraban en los pasillos y con una sonrisa juguetona “Hikaru” lo acorralaba contra la pared quisiera acariciar sus costados.

Sabía que si sus caricias subían hasta su pecho y apretaba ligeramente,  la leche podría salir y manchar la camisa pulcra de Yoshiki. Afortunadamente su altura le ayudaba en esas ocasiones pues su rostro quedaba convenientemente a pocos centímetros de dónde la leche brotaba y si subía su mirada se encontraría con la vista de Yoshiki con los ojos cerrados estremeciéndose por la sensación….

“Hikaru” apretó su puño en un intento de ahogar aquella urgencia y respirando hondo decidió esperar hasta que terminarán las clases y volvieran a casa juntos. No pudo evitar sonreír levemente al saber que toda la tarde la pasarían juntos.

Finalmente la campana sonó y Hikaru rápidamente guardó sus cosas. Busco a Yoshiki con la mirada y cuando lo encontró este aún se encontraba hablando con Asako.

Al tener la fuente del olor que lo hipnotizaba tan cerca, “Hikaru” sentía como el autocontrol que tenía poco a poco se le escapaba de las manos, la misma sensación que cuando se mezclaba con Yoshiki y alcanzaba a rozar su alma.

Con algo de brusquedad tomó de la muñeca de Yoshiki al salir del salón, su agarre firme y decidido. Apresuradamente el pelinegro tuvo que despedirse de Asako quien los miró algo confundida por la prisa que llevaban.

Yoshiki pudo sentir que algo estaba más fuera de lo normal de lo habitual con “Hikaru” y solo pudo confirmarlo cuando al llegar a su casa y cerrar la puerta de su habitación el albino lo empujó suavemente a la cama para acorralarlo debajo de él.

-Yoshiki, tengo calor…

Cómo si tuviera fiebre y estuviera débil, “Hikaru” dejó caer casi todo su peso sobre Yoshiki y ladeando su rostro olfateó el cuello de Yoshiki para después lamerlo despacio. La sensación de su lengua sobre su piel quemaba.

De pronto Yoshiki sintió un ligero dolor y no había que ser muy inteligente para saber que “Hikaru” lo había mordido.

-Oye, no dejes marcas. Y si alguien las ve y-

-¿Qué importa si alguien las ve? ¿No fuiste tú quien dijo que entre Alfa y Omega es normal marcarse? Vamos, muerdeme tu también

“Hikaru” se separó de Yoshiki y apoyándose con solo uno de sus brazos, se desabotono los primeros hojales para poder deslizar su camisa escolar dejando a la vista su hombro derecho.

Yoshiki no pudo evitar desviar la mirada y sonrojarse. A pesar de lo física de su relación Yoshiki aún se sentía mortificado por tener pensamientos impropios sobre el cuerpo de su amigo.

Hikaru siempre fue atlético así que aunque su complexión era pequeña a comparación de la suya, las líneas que marcaban el músculo en su piel siempre le parecieron atractivas. Y eso que aún estaba en etapa de crecimiento, pronto “Hikaru” se desarrollaría más, llegaría a ser un joven alfa con un cuerpo atractivo y seguramente múltiples pretendientes…

-También te explique que marcarse debe ser entre parejas. Nosotros no somos una, Hikaru.

Decirlo en voz alta dolía más de lo que pensó.

-Seamos pareja entonces. Tú eres Omega y yo Alfa, no veo el problema.

-No seas tonto, deberías ser pareja de una Omega mujer, no de mi…

La mirada de “Hikaru” se tiñó de un rojizo brillante, lo usual cuando lo que sea que estuviera dentro de él se hacía presente y algo le molestaba. Pero rápidamente se esfumó y nuevamente cerrando la distancia entre ellos se acercó a su oído para decirle:

-Creo que estás muy preocupado por eso de ser Omega. Te ayudaré a relajarte.

Sin darle tiempo de protestar comenzó a desabotonar la camisa de Yoshiki de abajo hacia arriba, cuando llegó al último botón pudo apreciar cómo su pecho ya estaba ligeramente inflamado. No estaba haciendo frío pero al estar expuesta su piel reaccionó y pronto sus pezones se irguieron.

“Hikaru” no perdió tiempo y comenzó a acariciar con la yema de sus dedos sus costados. Le gustaba arrastrar sus manos lentamente hasta llegar a su cintura y apretar ligeramente ahí. 

-Ngh…

Siempre tenía la misma reacción de parte de Yoshiki y le encantaba.

Sin poder contenerlo más, sus feromonas se comenzaron a esparcir por la habitación y como reacción subsecuente Yoshiki también empezó a liberar las suyas. Poco a poco el ambiente se llenó de la mezcla de ambos.

-Ya te lo he dicho, tú me gustas. No me interesan mujeres Omegas o Betas o Alfas. Para mí tú eres el único Yoshiki. El único que sabe realmente quien soy y el que me ha aceptado.

Si lo pensaba bien, “Hikaru” tenía razón.

En realidad Yoshiki quizá era el único que podía tratar a esta versión de Hikaru tan íntimamente sin morir en el intento. Se había ganado su confianza y ahora también parecía que su corazón. 

-¿Estás seguro de lo que sientes?

Preguntó en un susurro, más para convencerse a sí mismo que porque dudara de “Hikaru”.

-Claro! Cuando crezcamos vayamos a Tokio y vivamos juntos allá, así no tendrás que preocuparte del qué dirán.

Escucharlo hablar con tanto optimismo de sus planes futuros le hacía sentir mariposas en el estómago. Vivir libre y sin miedo a ser juzgado… debía ser hermoso.

 

-Sabes? Hoy en clase de biología el profe nos habló de ustedes.

-Uh?

-Si, sobre los Omegas. Ustedes son geniales. Yo nunca podré tener una vida creciendo dentro de mi y si la tuviera probablemente desaparecería… ya sabes cómo soy.

El discurso un tanto triste no cuadraba con las caricias que retomó sobre la sobre la piel expuesta de Yoshiki, pero aún así se podía escuchar un tinte nostálgico en sus palabras.

¿Acaso “Hikaru” añoraba tener una familia?Yoshiki supuso que al ser una entidad que un día de pronto cobró conciencia se sentía un tanto alejado de los demás. Quizá por eso se esforzaba por ser aceptado por él. 

-Aunque si tuvieras un bebé la leche sería para él…

Su mano derecha bajo desde su pecho hasta su vientre y ligeramente ejerció presión ahí. Después con su pulgar dibujo pequeños círculos sobre su piel. Aquellas caricias relajaban al Omega interior de Yoshiki a la misma vez que lo excitaban.

Finalmente “Hikaru” dejó de molestarlo con suaves caricias y acercó su rostro a su pecho para directamente capturar su pezón derecho entre sus labios. Tan solo tuvo que succionar un par de veces para que el líquido blanquecino empezara a brotar. Después repitió el proceso con el lado izquierdo, la sensación enviando espasmos al cuerpo del más alto.

Todo parecía ir “normal” dentro de lo usual en sus sesiones, pero de pronto Yoshiki escuchó la respiración de “Hikaru” acelerándose y poco después el sonido de algo metálico caer al piso. Al haber cerrado los ojos para evitar morir de la vergüenza no supo distinguir el sonido pero su curiosidad pudo más y acabó por dar una mirada rápida.

Cuando enfocó la escena que sucedía su pulso se aceleró.

“Hikaru” había desabrochado su cinturón provocando que este cayera y que sus pantalones se deslizaran igeramente. Ahora se encontraba pasando su mano sobre la erección que apenas se formaba entre sus piernas.

-O-oye, Hikaru q-que…

-Shhh… Hace calor Yoshiki.

Cuando por segunda vez escuchó esas palabras algo en la mente de Yoshiki hizo "clic". 

El día no era particularmente caluroso pero sin lugar a duda la temperatura corporal de “Hikaru” estaba más elevada que la suya. Eso acompañado con su comportamiento previamente posesivo al salir de la escuela y con el atrevimiento que estaba demostrando ahora, eran una clara señal de que sus instintos alfa estaban comenzando a aflorar más libremente.

Quizá estaba próximo a su celo también…

-Ahh

No pudo seguir formando pensamientos lógicos cuando “Hikaru” empezó a suspirar. El sonido de fricción delatando sus acciones.

Yoshiki se quedó estático, no sabía qué hacer. Si realmente “Hikaru” estaba por entrar en celo sería muy peligroso estar a solas y mucho más haciendo lo que estaban haciendo. Aún con eso una parte de él se sentía bien al saber que tenía al chico que le gustaba jadeando mientras lamía su pecho y se daba placer.

Una vez más sus hormonas nublaron su mente pues de la nada se sintió lo suficientemente atrevido como para desabotonar la camisa de “Hikaru” y acariciar su piel expuesta.

Todo se sintió surreal cuando Yoshiki pudo ver qué la abertura del pecho del albino se encontraba ligeramente dilatada y humeda. Pasó saliva al pensar en sus siguientes movimientos pero se dejó llevar. Cerrando los ojos con fuerza dejó que su mano acariciara la zona por la circunferencia. La respuesta de “Hikaru” fue inmediata, separándose del pezón que lamía gustosamente y deteniendo los movimientos de su mano sobre su miembro exclamó:

-Ahh! Y-yoshiki.

-Esto… esta bien?

Preguntó sintiendo sus mejillas calientes.

-Mnn, sí. Tócame más… por favor.

Lo dijo tan tímidamente que el pecho de Yoshiko dolió.

Preparándose mentalmente siguió con sus caricias hasta que, conteniendo su respiración ya de por sí elaborada, metió poco a poco su mano.

Realmente debía estar enamorado de “Hikaru” por que no había otra explicación para meter su mano dentro de lo que parecía un agujero negro y desconocido.

El interior de “Hikaru” era viscoso y frío. Un contraste interesante con su piel que irradiaba calor. Subió su mano hasta donde recordaba que se sentía particularmente bien para “Hikaru”. Y vaya que había dado en el punto correcto pues sus gemidos comenzaron a incrementar.

Para este punto comenzaba a ser doloroso no poder liberar su propio miembro y tocarse, después de todo su cuerpo reaccionaba al estar en una situación como está con un alfa. Así que con su mano libre intentó quitarse el cinturón pero fue detenido por un delgado apéndice negro que había emergido de “Hikaru”.

Previendo hacia donde quería ir su mano, aquel tentáculo iridiscente llegó a su cinturón y hábilmente se lo quitó, enseguida se escabullo entre su boxer y se enrolló desde la base hasta el glande comenzando un vaivén constante. Yoshiko ahogó un gemido más por vergüenza que por otra cosa. Nadie lo había tocado de forma tan directa y sin escrúpulos…. Ni siquiera él mismo lo hacía cuando tenía la necesidad. Normalmente le tomaba un tiempo hasta que la excitación podía más que su razón y simplemente se dejaba llevar.

Pero ahora la situación estaba escalando peligrosamente rápido y al ser ambos inexpertos sus movimientos aunque torpes causaban sensaciones intensas en el cuerpo del otro.

Sin saber dónde más colocar sus manos, Yoshiki apretó la sábana de su cama entre su puño y con la otra instintivamente tomó de los blanquecinos cabellos de “Hikaru”.  Olvidó completamente que a su amigo le gustaba cuando pasaba su mano entre las hebras de su cabello, pero lo recordó cuando “Hikaru” gimió su nombre al sentir su agarre.

El vaivén que comenzó lento subía de intensidad con cada minuto que pasaba y Yoshiki trataba de mantener un ritmo semejante en la entrada del albino metiendo y sacando su mano. Sin embargo sabía que no duraría más tiempo, la situación era demasiado para él. Jamás en su vida creyó estar en su cama con “Hikaru” sobre su cuerpo… El mismo cuerpo que tanto tiempo aborreció e incluso llegó a pensar que era defectuoso ahora siendo adorado por “Hikaru”. De pronto ser Omega no le pareció tan malo, no si eso significaba poder tener la atención de “Hikaru”.

Al final entre tantas sensaciones ambos llegaron al clímax. El corazón de Yoshiki palpitaba con fuerza, ya ni siquiera le importaba si sus jadeos se escuchaban muy fuerte, lo único que llenaba su mente era la sensación eléctrica que recorría su cuerpo, sus pezones siendo estimulados …. Y aquel tentáculo que seguía ejerciendo fricción pero ahora más fluida por el líquido seminal que escurría por su longitud.

Poco a poco Yoshiki retiró su mano del interior de “Hikaru” provocando que este suspira y dejará caer todo su peso nuevamente sobre él.

-Whoaaa... eso se sintió genial, Yoshiki.

Dijo algo agitado aún. 

Se quedaron en esa posición un rato más hasta que “Hikaru” se levantó y se sentó al lado suyo. Por instinto Yoshiko volteó a verlo aún acostado pero se arrepintió al instante.

“Hikaru” tenía los pantalones abiertos y su camisa desabotonada. Incluso podía ver cómo algo de semen pintaba su ya de por sí blanquecina piel y al ser un poco más consciente de sí mismo noto como también las sábanas dónde se habían revolcado estaban un poco húmedas debajo de él. 

Sé sintió avergonzado y abrumado por las consecuencias que sus actos traerían después. 

Pero lo peor era que entre el pantalón y los boxers de "Hikaru" se asomaba su virilidad. Antes por la posición en la que se encontraban, Yoshiki denajo de él, no había podido apreciar bien pero ahora podía ver qué en efecto y como sería propio de un alfa “Hikaru” era grande… Yoshiki pensó que algo debía compensar su altura, después de todo.

Sin querer sus labios formaron una pequeña sonrisa y cubriendo sus ojos con su brazo se rió para sí.

-¿Mnn? ¿Qué es lo gracioso?

Pregunto “Hikaru” con curiosidad pero se quedó sin respuesta pues ni el propio Yoshiki podía descifrar porqué “Hikaru” siempre lo ponía de buen humor, lo hacía sentir menos presionado y más relajado. Incluso cuando sus pensamientos se volvían demasiado para él, de alguna manera “Hikaru” lo traía a la realidad.

Lo hacía sentir vivo y agradecido de estarlo.

-Me gustas.

Soltó sin más y sin esperar la respuesta del albino se levantó para quedar a su lado e inclinado su cuerpo se recargó sobre el pecho de “Hikaru". Despacio y sin querer levantar sospechas inhaló su aroma.

Al sentir la vulnerabilidad de su compañero “Hikaru” abrazo al Omega y acaricio su espalda con movimientos lentos.

-A mí también me gustas mucho Yoshiki. No importa lo que los demás piensen, para mí eres perfecto.

Aunque las palabras venían de una entidad desconocida y de quién cualquier persona pensaría era un monstruo, para Yoshiki tuvieron un impacto profundo pues sabía que contaba con el apoyo de “Hikaru”, de su alfa.

-¿Y si nos escapamos a Tokio mañana? Hay escuelas allá, ¿No? 

Yoshiki no pudo contener la risa ante el pensamiento tan simple del otro. En cierta manera lo envidiaba un poco.

-No podemos, preocuparemos a nuestros padres.

-Ahh ¿entonces cuando podemos irnos?

-Cuando nos graduemos, así que más vale tener buenas calificaciones.

-Bueno…

Como si fuera un cachorro regañado “Hikaru” bajo la mirada luciendo desilusionado. Para Yoshiki la vista era divertida y a la vez tierna pero como no le gustaba ver a “Hikaru” triste pensó en algo para animarlo.

-¿Sabes? Si logramos irnos podremos hacer muchas cosas más…. 

-¿Ah? ¿Cómo cuáles?

-Pues vamos a vivir juntos… ¿Tu qué crees?

Le tomó un tiempo a "Hikaru" asimilar la idea hasta que aquel brillo rojizo se hizo presente en sus ojos y sin poder esconder su emoción “Hikaru” se acercó a susurrarle

-¿Me dejarás tocarte más seguido y seguir bebiendo tu leche? 

Yoshiki se sonrrojo y simplemente asintió.

Sin querer había firmado su sentencia, pero honestamente la idea le emocionaba. Aún había cosas que descubrir junto a su alfa.

Mientras estaba en los brazos de "Hikaru" y poco a poco el sueño se apoderaba de su cuerpo pensó que aquel día en el que el albino se escabullo en su casa y descubrió su secreto sin querer. Sin duda una de las mejores cosas que le pudieron haber pasado.

Fin

 

Notes:

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@Kittyoon_min