Work Text:
_______
"Adios, chico maravilla"
"¡No! Jason!"
Peter despertó con un jadeo ahogado, incorporándose tan rápido que terminó cayendo de la cama de espaldas. El golpe contra el suelo apenas lo sintió. Su respiración salía rota mientras el corazón parecía querer escapársele por la garganta. Tenía las manos temblando, el cuerpo cubierto en sudor frío y los oídos zumbándole tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa aparte del eco de una explosión.
Una maldita explosión.
El reloj marcando cero.
La mirada desenfocada de Jason, con los hombros caídos, ya cansado... resignado
Y luego nada.
Peter se cubrió el rostro con ambas manos, apretando los dedos contra sus ojos como si eso pudiera borrar las imágenes que seguían reproduciéndose una y otra vez detrás de sus párpados.
Los golpes
Los gritos de Jason...
Y la maldita risa del Joker.
Después Robin, finalmente solo, golpeando desesperadamente las paredes del almacén hasta hacerse sangrar los puños. Pero poco le importaba, porque de todos modos ya estaba cubierto de sangre. De su sangre. De la sangre de su madre muerta en el suelo.
Los golpes desesperados se detuvieron lentamente cuando Jason finalmente entendió que ya no importaba.
Era tarde.
La última luz que Peter vio reflejada en sus ojos fueron los números rojos del temporizador llegando a cero.
Y entonces el mundo explotó.
Antes que todo se jodiera, Peter juró ver a Jason levantando lentamente la mirada hacia donde él siempre estaba.
Observándolo.
Como si pudiera verlo.
Como si supiera que Peter había estado ahí durante años.
Desde los doce...
Peter todavía recordaba la primera vez que soñó con él.
Un chico vestido de rojo, verde y amarillo corriendo por tejados oscuros mientras se reía en plena persecución policial. Había algo hipnotizante en él. Algo vivo. Peter despertó esa mañana completamente maravillado.
“Él es asombroso”
Eso pensó.
Y durante un año entero siguió pensando lo mismo, incluso cuando buscó desesperadamente “Robin” en internet y lo único que encontró fueron documentales de aves.
Mientras otros adolescentes soñaban con celebridades o con casarse con sus crushes, Peter soñaba cada noche con un justiciero que no existía.
Con una ciudad sombría llena de criminales vestidos de forma absurda.
Con un hombre vestido de murciélago que siempre permanecía en las sombras.
Pero en la realidad, solo existían en los sueños de Peter.
Nunca entendió por qué podía verlo todo tan claramente. Las patrullas. Las discusiones. Las heridas. Las noches donde Jason se quedaba dormido sobre libros de escuela mientras Batman seguía trabajando en la computadora de la cueva.
A veces incluso soñaba cosas absurdamente normales.
Jason robando cereal a medianoche.
Jason quejándose de matemáticas.
Jason llamando “B” a Batman cuando estaban solos.
Y Peter… Peter se enamoró lentamente de alguien que ni siquiera existía.
Batman no existía.
Robin no existía.
La Liga de la Justicia no existía.
Gotham no existía.
Y aun así Peter conocía esa ciudad mejor que la suya propia.
Un verano, cuando tenía trece años, pasó semanas enteras obsesionado buscando respuesta, investigando teorías ridículas en internet. Leyendas urbanas. Foros abandonados. Historias paranormales. Cualquier cosa que le dijiera por qué soñaba con con momentos tan específicos de personas inexistentes. Hasta que encontró un viejo hilo perdido en Reddit donde varias personas hablaban de “sueños de almas gemelas”.
Supuestamente algunas almas podían conectarse mientras dormían.
Ver la vida de la otra mitad.
Peter quiso creerlo.
De verdad quiso.
Pero las almas gemelas eran solo mitos.
Igual que Jason.
Así que eventualmente dejó de buscar respuestas.
Aunque nunca dejó de esperar dormir.
Porque siempre estaba Jason ahí.
Hasta esa noche.
Que fue la última.
Peter todavía podía sentir el vacío horrible que le dejó despertar después de ver morir a Robin.
Durante días no quiso dormir. Se obligaba a mantenerse despierto hasta desmayarse del cansancio porque el simple hecho de cerrar los ojos le provocaba náuseas.
Creyendo que volvería a ser arrastrado a esa pesadilla.
Pero ocurrió algo peor.
Nunca volvió a verlo.
Ni una sola vez.
Como si Jason realmente hubiera muerto.
Como si el vínculo entre ellos hubiese desaparecido junto con la explosión...
Y con el tiempo, Peter terminó convenciéndose de que quizá todo había sido producto de su imaginación.
Una fantasía extraña creada por su cabeza.
Porque Gotham no existía.
Porque Robin no existía.
Porque Jason jamás había existido.
Dos años después, Peter Parker murió en Titán.
El dolor fue extraño.
Ni siquiera tuvo tiempo de procesarlo realmente.
Un segundo estaba luchando junto a Tony Stark y al siguiente sus dedos comenzaron a deshacerse en cenizas.
Peter cayó de rodillas jadeando mientras sentía cómo su cuerpo se rompía lentamente.
"Señor Stark… no quiero irme…"
"Lo siento..."
Después vino la oscuridad.
Una oscuridad profunda y silenciosa donde no existía absolutamente nada.
Hasta que algo volvió a respirar.
El aire entró violentamente en sus pulmones y Peter se arqueó hacia adelante tosiendo mientras cenizas flotaban alrededor suyo. Fragmentos grises se pegaban a su piel reconstruyendo lentamente partes de su cuerpo. Dedos. Brazos. Tela. Sangre.
Todo daba vueltas.
Peter apenas logró apoyarse sobre sus manos mientras intentaba entender qué demonios estaba pasando.
El suelo estaba húmedo y una ligera lluvia humedecía su traje junto a los rizos castaños pegados sobre su frente.
Frío.
Todo estaba muy frío.
Y entonces escuchó una voz.
"No… no, no, no… esto no tiene sentido…"
La voz era grave. Rasposa. Frustrada.
Peter levantó lentamente la cabeza.
Había un hombre parado al borde del edificio, (por que estaba en un edificio? No había muerto en Titán?) completamente de espaldas a él.
Llevaba una chaqueta de cuero marrón oscuro con placas tácticas negras ajustadas al cuerpo. Correas cruzaban bajo su espalda baja, al parecer sosteniendo cargadores y armas. Sus botas parecían militares, pesadas y marcadas por años de uso. En los muslos llevaba pistolas enfundadas y cuchillos adheridos al traje negro reforzado que cubría el resto de su cuerpo.
Y también llevaba un casco.
Un casco completamente rojo, brillante bajo las luces distantes de la ciudad.
El sujeto se pasó una mano por el casco, claramente alterado.
"Él murió…" murmuró con incredulidad. "Murió en ese maldito planeta… ¿cómo demonios puedo volver a soñar? Se supone que ya no podía… "
Peter se quedó inmóvil.
Algo dentro de su pecho dolió, fue extraño. Esa sensación lo confundió mucho. Porqué escuchar a ese sujeto le dolía tanto? Ni siquiera sabia quien era.
¿Que diablos estaba pasando?
El hombre finalmente pareció reconocer dónde estaba parado. Su postura se tensó mientras observaba alrededor del edificio abandonado y luego hacia la ciudad.
"…Gotham" su voz se esucho tan confundida como lo estaba ahora Peter.
Como si tampoco entendiera por qué estaba ahí.
Entonces se volteó.
El casco rojo reflejó por un segundo las luces de la ciudad antes de quedarse completamente quieto al verlo.
Peter escuchó claramente el jadeo ahogado que escapó del hombre.
Asombro.
Miedo.
Incredulidad.
Y algo mucho más emocional que Peter no logró identificar.
El sujeto dio un paso involuntario hacia él.
"¿Peter?"
Que dijiera su nombre había sido como si le hubieran lanzado un ladrillo en la cabeza. Peter no sabia quien era, pero él sabía quien era Peter.
Peter retrocedió apenas un paso, "¿Como sabes mi nombre? ¿Quien eres?"
El hombre quedó inmóvil.
Peter sintió el corazón latiéndole con fuerza enfermiza dentro del pecho.
La única persona con la que había soñado durante años había sido Robin.
Su Robin.
Jason.
El chico de dieciséis años a quien vio morir.
No este hombre enorme vestido como una mezcla de un mercenario y el soldado del invierno.
No alguien cargando suficientes armas como para iniciar una guerra. (Peter ya estaba lo suficiente cansado como para querer participar en otra guerra)
El sujeto pareció entender lo que Peter estaba pensando porque lentamente levantó una mano hacia el casco. Por un momento creyo que se lo quitaría, pero no lo hizo. Solo le pregunto con voz vacilante, casi temblando.
"¿Puedes… verme?"
Y entonces algo pinchó violentamente el cuello de Peter.
—¡AUCH!—
Peter despertó de golpe, llevándose una mano al cuello mientras casi se golpeaba contra una pared.
"Buenos días, Peter. Sufriste un colapso físico por estrés extremo, así que decidí electrocutarte ligeramente para que reaccionaras."
"¡Karen! ¡¿Me electrocutaste?!"
"Solo un poco."
Peter respiró agitadamente mientras miraba alrededor. Nada cambio, seguía en el techo de un edificio abandonado. La única diferencia es que estaba solo.
No había nadie más.
Peter sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Eso... Eso había sido demasiado real.
Karen habló nuevamente con esa voz mecánicamente calmada que a veces sonaba demasiado seca.
"Intenté conectarme a los satélites Stark hace aproximadamente cuarenta y tres minutos. Fallé rotundamente."
Peter todavía seguía mirando la ciudad. Por alguna razón parecía reconoce el lugar, pero no sabía donde, no se parecía a nada a Queens.
"¿Qué quieres decir con fallaste?"
"No existen aquí."
Eso hizo que Peter finalmente apartara la vista del horizonte.
…¿Qué?
"Sin embargo, logré interceptar otra red satelital extremadamente hostil. Intentó hackearme nueve veces. Honestamente, me cayó mal."
Peter parpadeó lentamente.
"Karen…"
"También descubrí algo importante. Probablemente quiera sentarse para esto."
Peter sintió el estómago hundirse. Ya temiendo por las siguientes palabras que diría.
"Posiblemente estamos en otro universo."
Silencio.
El viento helado golpeó su cuerpo.
Y Peter lentamente volvió la mirada hacia el horizonte de la ciudad.
Inmediatamente supo porque había reconocido calles que nunca había visitado.
Edificios que solo conocía por sueños.
Las estatus de gárgolas observando desde las alturas.
La niebla que no parecía nunca irse.
Sombras que se extendían sin límites.
Su respiración se volvió irregular.
Karen continuó hablando.
"Tu ubicación actual es.."
Y Peter susurro a la vez completamente asombrado. "Esto es...."
" Gotham City."
