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Vuelo nocturno

Summary:

Twilight y Rainbow deciden dar un paseo por los aires como en los viejos tiempos.

Notes:

Ey! Hace muchos años que no escribo sobre este fandom, y es la primera vez que lo hago sobre uno de mis ships favoritos. He de decir que llevo años sin ver la serie por lo que quizá salió un poco ooc, pero espero que no, haha xD

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

— ¿Recuerdas la vez donde te enseñé a volar?

Twilight se sorprendió ante aquella inesperada pregunta. A su costado, recostada en el balcón que daba una vista panorámica a toda Canterlot, Rainbow Dash susurró aquellas palabras en un tono tan tranquilo y dulce, disonante de su habitual hablar. Llevaban un tiempo sin verse, pero nunca la había visto tan nostálgica como aquella noche.

— Wow, eso… ha sido hace bastante tiempo. — recuerdos relucientes aparecieron en su memoria, con dos yeguas más jóvenes, más energéticas y más libres que en la actualidad.

Twilight Sparkle seguía siendo joven y llena de vitalidad, incluso había ganado altura y porte. Rainbow Dash, por su parte, ya relucía el cansancio que los años mortales le hacían pesar, aun si su actitud energética se rehusaba a desaparecer por completo.

La princesa de la amistad se mordió el labio antes de seguir.

— Debí serte un dolor de cabeza.

— Sí, lo fuiste. — un “¡ey!” acompañado de un golpe del ala izquierda de la alicornio cayó en su lomo — Pero ahora eres toda una experta.

— Eso es halagador viniendo de ti. — sonrió levemente — ¿Estás pasando mucho tiempo con Applejack que se te pegó lo honesta?

Rainbow rió. Era ese tipo de risas que Twilight recordaba con anhelo, aquella que mejoraba su día con el solo pensamiento.

— Más de lo que me gustaría.

Twilight imaginó las conversaciones que sus dos amigas tendrían cada vez que se encontraban y ansió tanto formar parte de ellas. Aun si se veían esporádicamente, no era lo mismo a vivir en Ponyville y encontrárselas cuando desease.

Estaba por preguntar por las demás, sin embargo, su boca no se movió al ver como las alas celestes de la pegaso se abrieron y se alzaron hasta dejar a Rainbow encima del balcón.

— ¿Dash?

Ahora, la crin arcoíris y los ojos magenta estaban frente a ella. Más arriba, para ser más precisos, al grado de que Twilight debía alzar la cabeza para verla. El contraste de la luna con el cuerpo de la pegaso daba a Rainbow un porte majestuoso, con la luz nocturna rodeándola, y la princesa no pudo pensar más que estaba viendo frente suyo un retrato del cual no era digna de admirar.

— ¿Por qué no damos un paseo esta noche?

Hipnotizada ante aquella petición, Twilight no respondió con palabras, solo extendió sus alas y alzó el vuelo ante la mirada de aprobación de la pegaso.

El frío recorrió sus alas y Twilight sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo. Rainbow la retaba con la mirada a seguir, y esta así lo hizo, elevándose de manera grácil hasta llegar a su costado.

Ambas, ahora en el cielo nocturno, sonrieron para la otra antes de marchar sin rumbo fijo por la adormilada ciudad.

— ¿Tienes algún lugar en específico? — preguntó la princesa.

— ¡Solo vivamos el momento!

Luego de decir aquello, Rainbow Dash aceleró la marcha y comenzó a dar vueltas por todos lados. La sensación de adrenalina era algo que adoraba, el recuerdo de su tiempo en los Wonderbolts era prueba innata de ello.

— ¡A que no puedes seguirme!

Twilight alzó una ceja, estaba emocionada de recibir el desafío.

Las dos siguieron avanzando, entre nube y nube que desaparecía ante el choque con sus cuerpos, o la brisa que les pegaba la cara cual agua; el frio que se extendía por sus plumas y desaparecía ante la emoción de ser una con el aire pero, sobre todo, la felicidad que sus corazones experimentaban al tener ese paseo celestial la una con la otra.

¿Hace cuánto que no tenían un tiempo solo las dos?

La alicornio intentaba estar a la par de su compañera, siendo solo capaz de ver el destello arcoíris de la crin y colas frente suyo como su guía interminable. Recordó nuevamente sus lecciones, cuando ni era capaz de guardar sus alas a voluntad, aceleraba de más o le era imposible frenar. En todos esos momentos Rainbow siempre fue su antorcha, ayudándola e incluso invitándola a tantos paseos por los cielos como lo hacía ahora.

Era algo de ellas, íntimo y precioso, que recordaría por el resto de su vida.

Twilight Sparkle no se rindió y logró sobrepasar a su amiga antes de llegar a la “meta” que decidieron a último momento.

— Lo lamento Rainbow, parece que ahora yo soy la me….¡Wooh!

Sus alas, quizá por la velocidad o el tiempo volando, se descoordinaron e hicieron que la princesa perdiera el equilibrio, cayendo a una gran velocidad que le era imposible de arreglar.

— ¡Twilight!

Estaba tan concentrada en querer volver a estar en sincronía que olvidó por completo que podía usar su magia para detenerse. Dolía ¿era un calambre? El pánico se apoderó de ella y solo pudo pensar en el dolor que le causará el golpe contra el piso.

Lograba escuchar a duras penas los gritos de Rainbow. Oh, que avariciosa de ella por querer vencer a la mejor de la historia. Al menos, podía satisfacerse con que lo último que vio fue ese arcoíris reluciente guiándola por una hermosa noche.

Que Rainbow sea lo último en su mente no estaba mal…

Pero el impacto nunca llegó.

En vez de eso, un colorido celeste la rodeaba con firmeza.

— ¿¡Por qué no usaste tu magia!?

Y una preocupada Rainbow Dash la tenía cargada con todas sus fuerzas.

Twilight dio un saltito del susto y finalmente cayó, aunque el golpe no fue doloroso al estar solo a centímetros del suelo. Rainbow había logrado llegar a tiempo y cargarla para evitar el choque, usando su energía restante pues sus alas dejaron de moverse y también cayó al pasto que ahora mecía a ambas.

Echadas en el piso, la princesa habló.

— ¿Rainbow? ¡No debiste hacer eso!

— ¡No estoy tan vieja para salvar a una amiga!

Pero Twilight podía ver lo cansadísima que estaba por el esfuerzo. Los años no pasaban en vano y se culpó mentalmente, sintiéndose una decepción por hacer que su tan querida amiga hiciese un esfuerzo de más.

— No te comas la cabeza con ideas que no son, Twi, que te conozco. — le recriminó, y la de crin morada solo asintió sonrojada al ser exhibida. — Sigo joven.

— Lo sé, es solo que fue una carga al fin y al cabo y…

— Te falta práctica. — Rainbow ya se había parado, sacudiéndose antes de acercarse a la princesa — Debemos retomar las lecciones de vuelo.

— ¿Eh?

— No dejaré que la princesa haga un acto vergonzoso como ese otra vez.

Sonrió de nuevo. Esta vez, el sonrojo de Twilight se debió a lo increíble que Rainbow Dash era, veinte por ciento más genial que cualquier otro pony.

La pegaso pareció notar la expresión de la antes unicornio, por lo que usó una de sus alas para tapar su rostro ahora igual de rojizo.

— Soy la mejor maestra que podrás tener de todos modos. — sacudió su cabeza — No he perdido el toque aun si los años quieren irse en mi contra.

— No lo dudo.

El silencio nocturno entre ambas era sonoro, aunque no por ello molestoso. Rainbow, dubitativa en un inicio, se acercó a ella, poniéndola nerviosa, acercando su cabeza a la alicornio y juntando su frentes y narices en lo que pareció un intento novato de un beso esquimal.

Twilight se quedó quieta, sin respuesta, pero con el corazón a mil por hora.

— Esto es raro viniendo de ti. — alcanzó a decir.

— Nah, solo no es habitual. — se alejó, y Twilight anheló que siguiera por unos segundos más — ¿No puedo mostrar afecto a una amiga tan querida? A una muy especial, además.

— ¿Especial en qué sentido?

— Bueno… eres la princesa de la amistad, ¿no? Ese tipo de amistad.

Twilight sonrió, no estaba siendo para nada honesta.

— Sí, una amiga muy especial.

Pero ella tampoco.

Se levantó del suelo por fin, haciendo que su cuerno brillase y acercándose a Rainbow para que la magia de teletransporte las lleva a ambas de vuelta hacia el castillo. Extendió su ala, ya recuperada, y rodeó el cuerpo de la pegaso quien se sorprendió ante el gesto, mas no se alejó.

— Volvamos, mi leal profesora, que he mandado a preparar la habitación más genial para ti.

— Claro que sí, princesa.

Un brillo intenso las rodeó, y ambas desaparecieron entre la calmada noche.

A la mañana siguiente, a las puertas del tren con dirección a Ponyville, ambas amigas se despedían entre promesas de volver a verse y reencuentros pactados con el resto del grupo. Rainbow llevaba una bolsa llena de presentes para las demás, a pedido de Twilight, un poco ofuscada de que para ella no hubiese nada.

— Te recompensaré bien con cada clase de vuelo, lo prometo, Dash. — dijo la alicornio entre risas, divertida ante el refunfuñar de la pegaso.

— Más te vale, no serán gratis.

— ¿Besos esquimales te sirven?

Rainbow tosió de la impresión; Twilight había ganado esta vez.

Una última llamada para que los pasajeros subiesen al tren las sacó de su diversión. Ambos no querían despedirse, pero no tenían opción.

— Saluda a todas de mi parte. Diles que nos veremos pronto.

— Lo haré.

— Y… ¿Rainbow?

— ¿Sí?

La princesa de la amistad se acercó y la abrazó.

— Me alegra mucho haberte visto.

Rainbow Dash agrandó los ojos de la sorpresa ante tales palabras, pero solo aceptó el abrazo cubriendo lo más que pudo a Twilight con sus alas.

— El sentimiento es mutuo, Twi. Mucho más de lo que crees.

La alicornio quiso responder que lo sabía, pero se contuvo. Sería injusto para una mortal.

Rainbow ingresó al tren y, luego de una última despedida, el camino de las dos se separó. Twilight voló de vuelta al palacio, aunque con una sensación reconfortante en el pecho pues, estaba segura, aun le quedaban muchos más momentos con Rainbow a su lado que no pensaba desaprovechar.

Notes:

Espero que les haya gustado!! :D