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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-16
Updated:
2026-07-21
Words:
20,665
Chapters:
14/32
Comments:
4
Kudos:
23
Bookmarks:
4
Hits:
432

Competencia de Cultivo

Summary:

Sizhui desea ingresar a la gran competencia de cultivo… pero por ahora, es solo un deseo. Después de todo, ¿qué puede hacer un niño sin entrenamiento frente a cultivadores entrenados durante años? Solo es un huérfano con una cinta blanca con su nombre y una bolsa de emergencia capaz de guardar cualquier cosa.

Todo cambia cuando, por accidente, entra a la Ciudad Fantasma… y un hombre vestido de rojo le sonríe y lo llama ‘sobrino’.

Con una arma capaz de hacer lo que sea y ropa gastada, intenta sobrevivir a la competencia mientras descubre por qué tantos adultos parecen seguirlo.

Notes:

Esta historia combina elementos de varias versiones de MDZS. Tomo principalmente la novela, pero también hay detalles del donghua y de la adaptación live action. Por lo tanto, puede que encuentren cosas que no coincidan exactamente con una única versión del canon.

SVSSS y TGCF también tendrán pequeñas incorporaciones de sus tramas.

(En términos generales: me vi todo y elegí lo que me gustó ¡JA!)

Chapter 1: Capítulo 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Sizhui no sabía exactamente dónde estaba. Pero la copa de los árboles en lo alto le supo decir que no estaba en el hogar temporal.

Suspiró agotado cuando notó que, nuevamente, estaba en medio de un bosque perdido.

Se levantó del suelo y sacudió su ropa.

Se había acostumbrado a que, de la noche a la mañana, apareciera en otro lugar. Él simplemente lograba abandonar el nuevo hogar temporal que le había asignado y aparecer en cualquier otro punto de la ciudad.

Cuando tocó la puerta de la casa temporal, la mujer y el hombre que habían decidido tomarlo bajo custodia estaban asombrados.

—¿Cómo escapaste ahora? —chilló la mujer furiosa tomándolo del brazo y llevándolo de vuelta a su cuarto.

—Lo lamento —susurró Sizhui dejándose arrastrar. Hace tiempo dejó de intentar de explicar que él no sabía cómo escapaba. Sólo lo hacía.

—¡Te dije que teníamos que sellar la ventana! —gritó el hombre volviendo a su sillón que estaba frente al televisor.

Sizhui se estremeció cuando el hombre lo miró fijamente por un tiempo prolongado antes de ser arrastrado por la mujer.

—¡Cállate, tú no quisiste hacerlo!

El grito de la mujer y el portazo de la puerta hicieron saltar a Sizhui. Miró nuevamente el cuarto donde estaba. Era pequeño, olía a humedad y estaba lleno de cosas viejas y rotas. Había una pequeña colchoneta con algunos trapos que usaba para dormir.

Ya era una costumbre ponerse los zapatos antes de dormir y guardar el bolso de emergencia entre la ropa.

Sizhui se sentó en la colchoneta y se revisó los pies. Las medias estaban ennegrecidas y, al retirarlas, había pequeñas heridas en la piel.

Jovencito —la voz gastada del anciano que estaba sentado en la mecedora rota le llegó como un eco lejano—... eso se ve feo.

El hombre era aterrador, se veía demasiado delgado, con la piel tan pegada sobre sus huesos que era capaz de ver las líneas de las venas trazadas. Las mejillas estaban hundidas y sus ojos eran dos cuencas blancas y lechosas. Era como ver un esqueleto vistiendo piel.

Sizhui sonrió amablemente.

—Hola, señor.

El anciano no le respondió. Sizhui se había acostumbrado a que apenas reaccionara.

... eso se ve feo —volvió a murmurar. Se levantó de la mecedora rota y atravesó la puerta del cuarto cerrado.

Sizhui suspiró y volvió a revisar sus pies. Buscó, entre el montón de trastos, su bolso. Dentro, sacó una pequeña botella de agua oxigenada. Tanteó buscando algunas tiras de gasa para limpiar, pero era evidente que no había. Cortó una pieza de los trapos que usaba de sábana para limpiar los cortes. No era mucho, pero era algo.

Mientras estaba enfrascado en eso, pudo escuchar del otro lado de la puerta ruido. Mucho ruido. Estaba acostumbrado a que estos cuidadores no fueran... del todo cuidadores. Por lo que gritos, reclamos, ruido de golpes y otras cosas, eran normales para él. No tenía dónde ir, era sólo un niño de once años y sabía que, de no volver, moriría de hambre en la calle.

Las luces que se filtraban bajo la puerta se apagaron de golpe. Sizhui se quedó con medio trapo húmedo frotando en el pie izquierdo.

Los ruidos fueron más fuertes y luego un portazo.

La ventana del cuarto era pequeña, Sizhui no podía pasar por ahí aún cuando era tan flaco como una vara de incienso, pero tenía una persiana rota con herraduras que le permitía ver el exterior.

Vio a sus cuidadores subir al coche aparcado en la entrada e irse. Cuando las luces del vehículo se perdieron al doblar la esquina, Sizhui se sintió angustiado. Estaba sólo otra vez y aún no había comido.

Un suave chasquido desvaneció el pensamiento. Al girar, la puerta estaba abierta pero todas las luces apagadas. En medio del oscuro pasillo, el espectro fantasmal del anciano apuntaba con su dedo hacia el final del pasillo.

—¡Gracias, señor! —agradeció el niño encantado tomando su pequeño bolso y corriendo hasta el baño.

El espectro se desvaneció en una neblina espesa.

Sizhui no sabía quién era el anciano. Pero siempre lo ayudaba a salir del cuarto cuando lo necesitaba y se sentaba en la mecedora como un guardián silencioso. No siempre estaba, pero cuando lo veía, Sizhui sabía que estaba a salvo.

Una vez logró limpiarse las heridas de los pies, se puso unas medias limpias y fue a la cocina a buscar comida.

De un paquete de fideos abiertos, tomó una pequeña porción y los hirvió. No podía hacer una gran cena, porque notarían la comida faltante y Sizhui no quería problemas.

Mientras dejaba los fideos en el fogón, prendió el televisor para darle un poco de luz, con el volumen bajo mientras lavaba sus medias en el fregadero de la cocina. No tenía forma de acceder al lavadero debido a que fue cerrado desde que Sizhui llegó a la casa.

«¡Señores, al fin estamos a fecha de que comience la gran competencia!»

Sizhui miró sobre su hombro cómo en la pantalla mostraban un gran letrero de 'Competencia de cultivo'.

«Después de los sucesos de años pasados, al fin tenemos otra gran competencia ¡Y esta vez no solo las grandes sectas podrán participar!»

El presentador, un hombre joven, sonreía gratamente a la pantalla. A su lado, una mujer igualmente joven asentía.

«Es correcto, por primera vez se abre la competencia para todo miembro capacitado para pasar las pruebas de ingreso»

La mujer sonrió a la pantalla y a su lado se desplegó una imagen de un gran estadio.

«¡Quien sea, podrá inscribirse en la competencia de este año!»

Sizhui miró maravillado las imágenes del gran estadio que estaban en la pantalla.

«¡Después de tanto, al fin!» el hombre en la pantalla parecía encantado « ¿Quién crees que nos innovará este año?»

«Oh, hay grandes expectativas de la Secta Lan, como siempre. Pero ¡Quién sabe! Nunca habían abierto la competencia para los cultivadores errantes.»

¿Vas a ir?

El anciano lo miraba desde el otro lado del pasillo del comedor. Entre la bruma espectral y la oscuridad, porque Sizhui se negó a prender las luces.

Sizhui negó con la cabeza.

—¿Cómo podría? —frotó con más fuerza sus medias—. No tengo el dinero, ni el entrenamiento.

Te sientes como un cultivador —fue la llana respuesta del espíritu.

Sizhui lo sabía. Todos los espectros que había conocido de niño lo mencionaban: 'Pareces cultivador', 'hueles a núcleo'.

¿Lo perturbaba un poco? Sí. No entendía el concepto de 'oler a núcleo'. Pero él no estaba muerto, así que no podía imaginar el motivo. Sizhui asumía que algo tenía que ver su capacidad de ver los espíritus tan claramente, pero no estaba seguro.

—Gracias... creo —susurró lo último.

Terminó de lavar sus medias y las dejó secando dentro de su pequeño cuarto. Volvió y sirvió una porción para él y en un pequeño plato dejó una porción de ofrenda al espectro del anciano.

Notes:

Yo debería estar estudiando para mi parcial... debería. jajaja

He descubierto que en momentos de profundo estrés mi cerebro encuentra divertido enfrascarse en otra historia.

Wei Ying siendo el fundador del Camino Fantasma.
Also Sizhui un martes cualquiera jugando a las cartas con un espectro.
—¿Tienes un dos?
El fantasma intenta levantar las cartas y atraviesa la mesa.
—Um… tomaré eso como un no.