Work Text:
—Siempre he pensado que de los dos tú eres el más atractivo.
Dio levantó la mirada de su libro. Jonathan lo veía con esa sonrisa amistosa que siempre le daba.
—Vaya, entonces tampoco eres inmune a mi belleza —dijo con vanidad.
—No es solo tu apariencia. Todo en ti es atractivo, tu voz, tu carisma, tu intelecto. Eres maravilloso.
Dio no dijo nada. Volvió a enfocarse en su lectura, fingiendo que no le importaban los halagos. Pero su piel era tan pálida que su leve sonrojo era evidente.
Jonathan no lo mencionó, pero pensó que eso lo hacían más hermoso.
