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Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en un puesto de alto rango necesita un buen matrimonio.
Aunque apenas se conozcan sus sentimientos u opiniones cuando llega a un territorio, esa verdad está tan arraigada en la imaginación de las facciones circundantes, que todas le consideran propiedad legítima de uno u otro de sus descendientes. Como método estratégico de paz o una simple alianza.
–Mi querido Foolish –Le dijo un día el Rey Vegetta a su esposo–, ¿sabes quién es el nuevo propietario del casino en el centro?
El nombrado respondió que lo ignoraba.
–Pues acaba de venir Luzu, y me ha contado todos los detalles.
Foolish soltó un pequeño Uhh, pero no dijo nada.
–¿No quieres saber quién es? –preguntó el de ojos morados impaciente.
–Estoy seguro de que estás deseando decirlo, y yo no tengo inconveniente en escucharlo.
Esto parece ser suficiente para que el Rey del norte comience a contarlo.
–Bueno, querido, me ha dicho Luzu que el dueño de Zabka apareció el lunes cerca del spawn en una de esas máquinas que construyen allá en el Régimen, y los siguió para ver si planeaba algo; parece ser que tuvo una pequeña charla con un oficial de la federación antes de irse.
–¿Ewroon?
–Ese mismo, si. Deberías ir a hablar con él.
–No creo que sea necesario, podemos mandar a Juan.–
–Ay Foolish Foolish mi querido Foolish –Negó Vegetta con la cabeza,– Ewroon es un empresario exitoso con el que el Norte tendría conveniencia de tener una alianza, y es soltero, mientras que en el norte tenemos bastantes príncipes y princesas de donde puede elegir.
–No prometo nada…
–Piensa en tus hijos. Sería un matrimonio tan ventajoso para cualquiera de ellos…–
Foolish miró a su esposo inseguro,
–Creo que sería mejor si vas directamente tu, no tengo problema con dar mi aprobación para que se case con cualquiera de nuestros hijos, aunque en el caso de Aldo tendría que pensarlo más.
–Oh no te pongas así, sabes que de por sí Aldo busca renunciar a su título de príncipe y es más cerrado que los demás. Aunque parece ser tu favorito por servir a la fuerza militar…
–No tengo favoritos Vegetta –respondió él–; son igual de tercos todos; pero Aldo es más desconfiado que sus hermanos…
–Foolish irás a hablar con el tal Ewroon –Dice de forma definitiva Vegetta al de ojos verdes.
…
Foolish fue uno de los primeros clientes de Zabka al día siguiente.
Y cuando llegó de vuelta a la mansión del Norte anunció para todos las noticias de las que había hablado con Ewroon. Y que además, la federación planeaba celebrar un baile para todas las facciones y territorios.
–Mi querido Foolish, gracias por acatar mi orden –Dijo Vegetta con alegría.
–Molly deberías prepararte, no me sorprendería que Ewroon te sacara a bailar en el baile.– Comentó el consejero real, Juan, mientras continuaban todos su desayuno.
–Eso no me preocupa –exclamó Molly, con resolución–; además de ser la más linda, también soy la que más sabe etiqueta y bailes.
Pasarón el resto de la comida planeando la confección de sus trajes, ya que a pesar de todas las preguntas que le hizo Vegetta a Foolish, ayudado de sus cinco hijos, no sonsacó a su marido una descripción convincente del carácter de Ewroon. Los cinco le atacaron de diversos modos: con preguntas directas, con suposiciones ingeniosas y con vagas conjeturas; pero él logró eludir el asedio, y ellos no tuvieron más remedio que contentarse con la información de segunda mano de su vecino Luzu. Las palabras de éste fueron muy elogiosas.
También, Graf, un amigó aliado del la cueva polaca, les comentó que estaba encantado con el nuevo vecino de su taberna, decía que a pesar de ser bastante bromista, también era extraordinariamente apuesto y amable y, por si fuera poco, pensaba asistir al próximo baile con un numeroso grupo de amigos.
¡Las noticias no podían ser mejores! Un baile era el paso más fácil hacia el amor.
–Si pudiera ver a uno de mis hijos felizmente instalado con un empresario así –dijo el Rey Vegetta a su marido–, y a los demás igual de bien casados, todos mis deseos se verían colmados.
…
A los pocos días empezó a correr el rumor de que el renombrado polaco asistiría al baile acompañado de todos los miembros del Régimen. Lo que disgustó a algunos, pues aunque desconocidos para el Norte, el Régimen tenía una reputación por ser un grupo distante y rígido.
Finalmente llegado el gran día, cuando Ewroon abrió la puerta, entró acompañado únicamente de dos personas: su hermano y otro caballero; ambos de importantes cargos en el Régimen según los murmullos que los acompañaban.
Ewroon era un joven apuesto y distinguido; tenía un rostro muy agradable, y maneras sencillas y afables. Su hermano vestía con auténtica elegancia, a la última moda. Su amigo, Ashswag, llamó enseguida la atención de los presentes por su elevada estatura, hermosas facciones y porte aristocrático; y porque a los cinco minutos de su llegada corrió el rumor de que era el mismísimo Líder Supremo del Régimen. Algunos reconocieron su atractivo, y otros directamente dijeron que era más guapo que Ewroon. Y todo el mundo le contempló con admiración durante la primera mitad de la velada, hasta que sus modales indignaron a todos y dieron un vuelco a su popularidad; pues se hizo patente que era un hombre orgulloso, que se sentía superior a los demás y no se contentaba con nada.
Por el contrario, Ewroon no tardó en hablar con todos, era un joven alegre y expansivo, bailó todas la piezas, lamentó que el baile terminara tan pronto, y prometió organizar un baile cortesía de la cueva Polaca. Semejantes cualidades hablan por sí mismas. ¡Qué contraste entre él y su amigo! Ashswag se limitó a bailar una vez, y solo con Tubbo, no quiso que le presentaran a nadie, y pasó el resto de la velada dando vueltas por el salón, y hablando de vez en cuando solo con Ewroon o Tubbo. Todos se formaron la misma opinión de él. Era el hombre más orgulloso y desagradable del mundo, y ojalá no volviera a aparecer por allí.
Entre sus críticos más feroces estaba Vegetta, que, además de censurar su conducta en líneas generales, se sentía indignado por el hecho de que hubiera desairado a uno de sus hijos.
Aldo se vio obligado, debido al número impar de asistentes, a quedarse sin bailar dos piezas; y el tal Ash pasó parte de este tiempo tan cerca de el que el príncipe no evitar oír una conversación entre éste y Ewroon, que había abandonado el baile unos minutos para pedirle a su amigo que no se mantuviera al margen.
–Vamos, Ash –dijo–, tengo que conseguir que bailes. Verte ahí solo y aburrido me deprime. Sería mucho mejor que te unieras a los demás.
–No pienso hacerlo. Ya sabes cuánto detesto bailar, a menos que conozca bien a mi pareja. En una reunión como ésta, me resultaría insoportable. Ya baile una vez con Tubbo, y no hay ninguna persona en la sala con la que no considerase un castigo bailar.
–¡Me horrorizaría ser tan quisquilloso como tú! –exclamó el polaco–. Te aseguro que nunca he conocido gente tan encantadora como la que hay aquí esta noche; y algunos son extraordinariamente atractivos.
–Tú estás bailando con el único buen partido de la reunión –dijo el Líder del Régimen, mirando al mayor de los principes del Norte.
–¡Oh, sí! ¡Es la criatura más bella que he visto en mi vida! Pero justo detrás de ti está sentado uno de sus hermanos, que, además de bonito, seguro que es muy simpático. Déjame pedirle a Roier que te lo presente.
–¿A quién te refieres? –y dándose la vuelta, contempló por unos instantes a Aldo, hasta que, al tropezarse con sus ojos, desvió la mirada y añadió con frialdad–: Digamos que puede pasar; pero no es lo suficientemente atractivo para tentarme. Y no estoy de humor para prodigar atenciones a alguien que desdeña a otros caballeros. Será mejor que vuelvas con tu pareja y disfrutes de sus sonrisas, deja de perder el tiempo conmigo.
Ewroon siguió su consejo. Ashswag se alejó; y en el corazón de Aldo anidaron unos sentimientos muy poco cordiales por ese supuesto Líder Supremo. Pero eso no le impidió pasar el chisme a sus hermanos y amigos, con gran regocijo, ya que era una persona muy alegre y con sentido del humor, a la que gustaba sacar partido de las situaciones ridículas.
La velada fue, en conjunto, muy agradable para toda la familia. El rey Vegetta pudo ver la admiración que su hijo mayor despertaba en el grupo de los polacos. Ewroon le pidió dos veces que bailara con él, y sus amigos se mostraron especialmente atentos con él.
Roier se sentía tan dichoso como su padre, pero su alegría era más reposada. Aldo estaba feliz por el éxito de Roier. Senpai oyó que alguien decía delante de Tubbo que él era el príncipe con más talento del Norte; y Pac y Molly tuvieron la fortuna de no quedarse nunca sin pareja, que, a la sazón, era lo único que les importaba en un baile. Así que regresaron de muy buen humor a la mansión.
Encontraron todavía levantado a Foolish. Trabajando en sus pociones perdía la noción del tiempo; y en aquella ocasión tenía curiosidad por saber cómo se había desarrollado una velada que había levantado tantas expectativas.
–Mi querido Foolish –dijo el de ojos morados al entrar en la habitación y darle un beso en la mejilla a su esposo–, hemos pasado una velada maravillosa, ¡el baile ha sido un éxito! Es una lástima que no hayas ido. Roier ha causado sensación. Todo el mundo lo elogió; y Ewroon lo sacó a bailar dos veces. Ya verás tú ¡dos veces! Y ha sido el único al que ha pedido un segundo baile. Pareció muy impresionado al ver a Roier, así que preguntó quién era, hizo que se lo presentaran y le pidió que bailara con él las siguientes dos piezas. Bailó la quinta y la sexta con Quackity, la séptima y la octava con Katie, la novena y la décima otra vez con Roier, y las dos siguientes con Aldo…–
–Si hubiera tenido alguna compasión por mí – exclamó su marido mareado entre tantos nombres–, no habría bailado ni la mitad.
–Oh, Foolish –prosiguió Vegetta–, estoy tan feliz, es muy carismático, él y sus acompañantes eran muy elegantes.
De pronto recordó con amargura otro de los sucesos de la noche, y se lo comentó a Foolish, describió con cierta exageración la imperdonable falta de cortesía del tal Ashswag.
–Pero te aseguro –añadió– que Aldo no se pierde nada al no gustarle, pues es el hombre más antipático y desagradable del mundo, y no merece la pena buscar su aprobación. ¿Cómo se puede ser tan arrogante y engreído? Decir que Aldo no es lo bastante atractivo para bailar con él, que uno de mis hijos no es atractivo uhm…
…
Cuando Roier y Aldo se quedaron a solas, el primero, que hasta entonces había medido sus palabras de elogio a Ewroon, comentó a su hermano lo mucho que le agradaba.
–Es que es exactamente como debe ser –dijo–: sensato, alegre, bromista; y se comporta con tanta naturalidad…
–Y además no es feo –exclamó Aldo–, algo que debería ser lo mínimo. Parece un modelo de hombre perfecto.
–Me sorprendió que me sacara a bailar por segunda vez… No esperaba semejante cumplico.
–¿De veras? Pues a mí no me extrañó nada. Pero ésa es una gran diferencia entre nosotros. A ti los cumplidos te sorprenden siempre; a mí, nunca. Que te sacara a bailar es lo más normal del mundo. ¿Cómo no iba a darse cuenta de que eras cinco veces más guapo que todos los demás? No necesitas ser un genio para verlo. Bueno, la verdad es simpático y te doy permiso para que te guste. De hecho, te han gustado personas peores.
–Apoco si
–Tienes una gran tendencia a que te guste la gente, ya lo sabes. Nunca ves defectos en nadie. Para ti todo el mundo es bondadoso y amable.
–Pero siempre digo lo que pienso.
–Lo sé; y eso es lo que me sorprende… Así que supongo que también te cayó bien el hermano de Ewroon ¿no? Aunque sus modales no sean tan buenos como los de él…
–No, es más difícil de tratar al menos al principio. Pero escuche que es el ingeniero en jefe detrás de toda la tecnología del Régimen.
Aldo lo escucha en silencio, pero no estaba nada convencido; el comportamiento de ese tal ingeniero Tubbo había sido, en general, bastante displicente.
Él más perspicaz y menos dúctil que su hermano, y capaz de analizar aquel asunto con mayor frialdad, puesto que no había sido nada amable con él, se sentía muy poco dispuesto a darle su aprobación. Claro, era un tipo listo y distinguido y que seguro que podía ser agradable si quería; pero era orgulloso y engreído. Trabajaba con la tecnología de vanguardia del Régimen y poseía probablemente una gran fortuna, en consecuencia, se mirara como se mirara, estaba en su derecho a tener mejor opinión de sí mismo que de todos los demás.
Por su lado, Ewroon buscó un prospecto fuera del Régimen, y así es como terminó fundando Zabka, empresa que le convirtió en uno de los principales líderes en ventas. Y ahora que este negocio le era auto rentable, buscaba abrir uno nuevo. Lo que lo llevó a interesarse por abrir un casino en el centro de la ciudad.
Entre Ashswag y él existía una firme amistad, a pesar de lo disparates que eran sus caracteres. Ash se había encariñado con Ewroon por su simpatía, franqueza y lealtad, aunque fuera difícil de imaginar un temperamento más opuesto al suyo. El polaco estaba seguro de lo mucho que le apreciaba su amigo, y admiraba su buen juicio. El de tez morena era el más inteligente de los dos. No es que Ewroon fuera torpe en absoluto, pero Ash era un hombre brillante. También era altanero, reservado y exigente, y sus modales, aunque corteses, eran distantes y fríos. En ese aspecto, su amigo era superior. Ewroon tenía la certeza de caer bien allí donde aparecía, Ash se las arreglaba siempre para hacer algún desaire.
Los comentarios de ambos sobre el baile fueron un fiel reflejo de sus caracteres. Ewroon nunca se había divertido más, y en seguida tuvo la impresión de conocer a todos los presentes. En cuanto al príncipe Roier, era incapaz de imaginar un ángel más hermoso.
Ashswag, por el contrario, había visto a una colección de personas de escaso atractivo y ninguna elegancia, que no lograron despertar su interés, ni se mostraron atentos o complacientes con él. Admitió que el mayor de los príncipes era atractivo, pero sonreía demasiado. Tubbo estuvo de acuerdo con él en este último punto, pero reconoció, asimismo, que le gustaba, y que no tendría inconveniente en tratar con él. El príncipe Roier fue calificado de adorable, lo que autorizó a Ewroon a pensar en él con entera libertad.
