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hace dos años que doyoung había terminado con jaehyun para estar con alguien más. habían terminado en buenos términos o al menos eso era lo que jaehyun intentaba creer para sobrellevar la situación. el primer año había sido el más difícil, especialmente en el día de su aniversario, cuando jaehyun había pensado en buscarlo en más de una ocasión. ahora, en el segundo año, jaehyun se encontraba solo en su trabajo, mirando el calendario en su escritorio. la fecha del 15 de abril aún estaba marcada con un corazón, un recordatorio de un día que había sido especial para él, al menos cuando doyoung estaba a su lado.
el día se sentía pesado, lleno de recuerdos que invadían la mente de jaehyun. intentaba ignorar la situación con la gran carga de trabajo que tenía, pero cuando esta acabó, no quedó más que aceptar los pensamientos intrusivos que se cruzaban por su mente. sentía la presión en su pecho, sabía que no tenía nada que hacer, que doyoung quizá ya había hecho su vida lejos de él.
—¿vas a ir con nosotros al bar o te vas a quedar llorando por la fecha? —preguntó sicheng, su compañero de trabajo, quien lo había aguantado y cuidado en momentos en que más lo necesitó. jaehyun lo miró de reojo, pensativo. podía salir y olvidar ese día, pero los pensamientos le ganaban. no podía hacerlo, no cuando aún su corazón pensaba en doyoung.
—será a la próxima.
constantemente, jaehyun se preguntaba si realmente hacía lo correcto al seguir pensando en la persona que más había amado en su vida. no era alguien fácil de olvidar, menos cuando doyoung había sido su primera experiencia en muchas situaciones.
una llamada fue suficiente para que jaehyun acabara con su poca tranquilidad. era un número desconocido, y usualmente no respondía ese tipo de llamadas, pero en esta ocasión creyó necesario responder. su corazón se detuvo al escuchar la voz al otro lado de la línea. conocía aquella voz.
—¿jaehyun, estás ahí?
—¿doyoung? —respondió Jaehyun, sorprendido.
—sí. mmm, solamente quería hablar contigo. ¿aún vives en tu departamento? ¿puedo ir? —jaehyun titubeó por un momento antes de responder—
– sí, aquí te espero.
los recuerdos volvieron a jaehyun, y no sabía la razón por la que doyoung lo estaba buscando justo ese día. la mezcla de emociones era obvia, y no sabía si alegrarse o no. sabía que no había nada peor que no tener a doyoung a su lado.
arregló un poco su departamento, acomodó sus prendas, se peinó y buscó alguna bebida para compartir, tal como antes solían hacerlo. al escuchar el timbre, sus manos temblaron de nervios. la emoción era obvia, había estado dos años enteros sin saber nada del amor de su vida.
al abrir la puerta, admiró el rostro del chico que estaba enfrente suyo. no había cambiado, era la misma persona de la que se había enamorado hace tantos años.
—adelante, sabes que eres bienvenido, siempre lo serás —dijo jaehyun, intentando sonar calmado casi ignorando que por dentro solo quería abrazarlo y besarlo tal como antes lo hacía.
doyoung sonrió y pasó, agachando la mirada. apreció el lugar, y notó que era tal como lo recordaba, especialmente los cuadros de ambos que jaehyun aún no había quitado. algo que le causó cierta incomodidad, pues en su idea, jaehyun había rehecho su vida tal como él.
– no pienso quitarte mucho tiempo, jae, realmente quería hablar contigo y por eso quise buscarte después de tanto tiempo.
ambos se miraron por unos momentos, jaehyun se podía esperar de todo en ese momento e incluso en su pensar más loco podía imaginarse nuevamente junto a él aunque sabía que eso estaba lejos de suceder. no quería aceptar alguna nueva realidad así que antes de permitir al ajeno hablar toma su mano, doyoung no separó el amarre, lo miró.
– no me digas nada aún, déjame disfrutar tu visita ¿si?
– jae, sabes que lo nuestro acabó hace tiempo...
– por favor. – su mirada se fijó en sus manos, jaehyun acarició la mano de doyoung como antes lo hacía, conocía al completo cada parte de su cuerpo.– no sabes cuánto tiempo deseé volver a verte, yo sé que ha pasado tiempo pero aún te pienso y supongo siempre lo haré.
nuevamente una pausa se hizo presente, doyoung sentía una presión en su pecho, no podía ni enfocar su mirada en jaehyun, se sentía nervioso y no sabía el porqué, los recuerdos llegaron a su mente con todas esas noches que pasó junto a jaehyun, con el tiempo que pasaron juntos, las promesas y palabras que se espumaron aquél día que por su cuenta terminó todo, algo que al día de hoy a veces se preguntaba pero no cambiaría sus decisiones, no por más que pueda llegar a pensar en el otro.
– estoy feliz de verte, doyoung. no espero una respuesta de tu parte, solamente quiero que sepas que aún te amo y creo siempre lo haré.
eran palabras fuertes que pegaron directamente en los sentimientos de doyoung quien no tardó mucho en callar al más alto acunando su rostro y acercando este al propio iniciando un largo beso que bien podía demostrar lo cuánto habían necesitado uno del otro. no sabía exactamente lo que hacía pero estaba seguro que lo correcto no era.
jaehyun no se negó al beso, respondió tan pronto al mismo atrayendo al contrario tomándolo de la cintura, sabía que justo así le gustaba ser tomado y lo confirmo al momento en el que escuchó un suave suspiro por parte del contrario, algo que lo hizo casi sonreír entre aquél beso. sus manos tan pronto se dirigieron a las caderas ajenas, acaricia de su cuerpo con delicadeza como si fuera la primera vez que lo tocaba pues aunque no era así se sentía de esa forma, como si fuera la primera ocasión en donde sus cuerpos se conocen.
las manos del más alto se mantenían atentas sobre el cuerpo contrario apretando desde su cintura hasta su cadera e incluso se atrevía a también repartir apretones sobre sus muslos tentando más sus cuerpos a la perdición. doyoung estaban encantado con sentir el calor del ajeno contra su piel, parecía que sus prendas quemaban ante cada apretón pero aquello lo ponía más necesitado haciendo saber lo mismo entre suaves gemidos que se escapaban en aquél acelerado beso que tenían.
los dos sabían que no era lo correcto pero sus cuerpos demostraban lo contrario, parecía que ambos se buscaban como si nunca hubieran querido separarse. doyoung terminó sobre el regazo de jaehyun en busca de cercanía; jaehyun quien no tardó en posar sus manos en el trasero del mayor, apretando y tocando del mismo antes de cargar por completo su cuerpo para dirigirlo a su habitación.
era demasiado tarde para que alguno de los dos se niegue a la situación, doyoung terminó acostado sobre la cama con jaehyun encima suyo quitando con ansia cada prenda en su cuerpo así como en el cuerpo del pelinegro quien solo gemía dejándose del ajeno. mentiría si dijera que no había extrañado ser tocado por él. los besos por parte de jaehyun no tardaron en posarse en la piel del ajeno, besa desde su cuello hasta su abdomen. quería marcarlo como antes lo hacía, morder de él, dejar hasta la más mínima prueba de que aún le pertenecía.
– sin marcas, por favor.
jaehyun soltó una risita, suponía que doyoung aún estaba con aquella persona por la que fue dejado hace dos años y aunque su corazón dolía al pensarlo, en ese momento era lo que menos le importaba, lo tenía nuevamente a su disposición, en su cama, a su merced. eso era lo único que importa en ese instante.
el menor no tardó mucho en volver a besar los labios de doyoung, y una vez más, este le permitió que su lengua entrara en su boca. el beso era intenso y acelerado; jaehyun siempre había sido hábil en lo que hacía, y pensaba que nadie como él podía hacer sentir tan bien con solo un beso.
las caricias estaban presentes durante ese beso tan apasionado. jaehyun apretaba la cintura de doyoung, mientras este le acariciaba la espalda, buscando mayor cercanía, más de la que ya compartían. doyoung abrió sus piernas con naturalidad, rodeando las caderas del chico que estaba encima suyo, y lo acercó más, moviendo sus cuerpos en deseo mutuo.
aprovechando al máximo la situación, jaehyun separó nuevamente sus labios después de deslizar su lengua en la cavidad bucal del otro, buscando captar cada sensación que él podía ofrecerle. disfrutaba de cada instante, cada roce, cada suspiro, hasta que tomó la distancia suficiente para encontrarse con la cremallera del pantalón ajeno, la cual no tardó mucho en abrir. su atención permaneció en el otro, apreciando cada detalle de su piel desnuda, lo mucho que había extrañado de él.
— si supieras cuántas veces deseé tenerte así una vez más —susurró, besando nuevamente su abdomen hasta llegar entre sus piernas, las cuales abrió un poco más para acomodarse mejor entre ellas. jaehyun comenzó a dejar suaves besos en los muslos de doyoung, que se alargaron hasta llegar a su entrepierna, donde lamió casi saboreando el sabor salado antes de levantar con delicadeza las caderas del otro. esto no le costó mucho, pues doyoung conocía bien lo que iba a recibir.
— dime, conejito, ¿él te toca como yo? estoy seguro de que no conoce tu cuerpo como yo lo hago. cuéntame — susurró. doyoung quedó en completo silencio tras aquellas palabras, tenía toda la razón; su cuerpo pedía el más mínimo roce; sus caderas se movieron nuevamente intentando provocar al menor, y no tardó en conseguirlo.
jaehyun introdujo su lengua en la rosada entrada de doyoung, quería prepararlo antes de tomarlo.
—más, jaehyun… más. sigue.
los gemidos se hicieron más presentes en la habitación, jaehyun embestia con tranquilidad a doyoung con su lengua, no tenía prisas, quería gozar de todo momento junto al otro como tanto lo había estado deseando. sus manos se encajaban sobre los lechosos muslos ajenos donde muy posiblemente quedaría marca pero no le importaba en lo absoluto, doyoung era suyo y eso jamás iba a cambiar.
las piernas de doyoung reposaban sobre los hombros de jaehyun quien no se detenía ni un poco, mantenía embestidas usando aleatoriamente sus dedos para preparar bien del pelinegro.
su mirada no se separó ni un segundo de las expresiones del pelinegro debajo suyo. cada suspiro, cada gesto, cada minuto que pasaba dentro del mundo del otro le hacía recordar lo felices que fueron juntos. quería volver a esos momentos donde solo eran ellos dos y nadie más, tal como en ese instante.
doyoung intervino después de un tiempo, pues sus piernas estaban adoloridas, temblorosas y ya bastante marcadas. no tiene ni la menor idea de esto último, pero a ese punto solo se encuentra rogando por la polla del más alto que solo lo somete más y más.
jaehyun no se contuvo por mucho, pues de un segundo a otro ya se encontraba rozando su erección contra la dilatada entrada de su amante, repartiendo lamidas, besos y suaves mordidas sobre el pecho contrario. doyoung temblaba y casi gritaba, pero jaehyun no le quería permitir disfrutar de él por desquitarse un tiempo.
doyoung conocía los juegos de jaehyun y sabía cuánto le gustaba hacerlo esperar. estaba consciente de que debía rogar por lo que deseaba, ya que Jaehyun no cambiaba su forma de actuar. conocía a jaehyun a la perfección.
– vamos, jaehyun, solo follame. necesito sentirte, quiero sentirme lleno. por favor, follame como te gusta hacerlo.– sus caderas se movieron buscando sentir más de la erección contraria, lo necesitaba dentro suyo.
las palabras fueron suficientes para que jaehyun cediera contra el más bajo. no podía resistir más, especialmente sabiendo cuánto anhelaba volver a ocupar de su cuerpo como antes podía hacerlo. sus manos buscaron las contrarias, y una suave caricia recorrió los brazos de doyoung. jaehyun aprecia el anillo en el dedo anular de doyoung, y en ese momento entendió el motivo de su visita. los pensamientos vuelven a él; quizá doyoung nunca volvería a ser suyo, y esa idea le dolía profundamente.
jaehyun aprecia el rostro del mayor, lo amaba con todo su corazón, siente aquella presión en su corazón logrando que vuelva a su realidad; en ese instante doyoung era suyo, nunca dejó de serlo. con ambas manos tomó las muñecas del pelinegro y las sostuvo por encima de su cabeza, deteniendo con una de sus manos ambos brazos contrarios. estaba preparado a tomar de su cuerpo. jaehyun posa su mano a la cintura de doyoung apretando la misma mientras se alinea a él frotando su miembro contra el agujero de doyoung como si no hubiera suficiente humedad en la zona. doyoung no dejaba de mover sus caderas casi implorando que lo folle. el menor no aguantó más, lo necesitaba tanto como él así que finalmente ingresa en él, gimiendo en alto apenas la glande se desliza en doyoung, adorando lo bien que este podía apretarle.
su miembro se sentía apretado gracias a su amante y al mismo tiempo que se encontraba acomodándose entre sus piernas, aprovechó para morder su oreja y retirar de su dedo aquel anillo que le causaba un gran problema. no le importa si doyoung lo cuestionaba después, solo deseaba olvidarse de que este mismo ya no sería suyo.
– ese anillo no significa nada para mi y lo sabes, doyoung. jamás dejarás de ser tan mío como yo soy tuyo.
miró una última vez a doyoung y se deleitó con su hermoso rostro demostrando placer, cosa que lo llevo a iniciar los movimientos de su pelvis totalmente rápidos, emanando su furia, tristeza y decepción a través de esta acción. doyoung había comenzado a sollozar entre gemidos por la fuerza en la estaba recibiendo al más alto olvidando por completo que el ajeno le había quitado su anillo de bodas. eso era lo menos importante en ese instante. se enfoca en lo bien que podía sentir a jaehyun, le dolía la forma en la que lo podía recibir, sentía su molesta pero le gustaba, amaba sentirse completamente lleno. el dolor era nada comparado al placer que sentía, su miembro estaba completamente duro, sentía que no duraría mucho si seguía recibiéndolo con tal fuerza.
jaehyun aprecia las lágrimas en el lindo rostro de doyoung, había olvidado lo bien que se miraba su amado cada que follaban, la manera en la que las mejillas contrarias se coloreaban así como sus finos labios tomaban un color rojizo mientras se mantenían abiertos gimiendo en alto el nombre de jaehyun. era precioso en todo sentido.
mirar a doyoung en tal estado solo incita aún más a jaehyun a manipular más fuerte la entrada de doyoung. sus cuerpos estaban cubiertos de sudor demostrando lo acelerada que era la situación.
no hizo falta una gran cantidad de embestidas para que el más alto estuviera golpeando la próstata contraria hasta que este mismo arqueara su espalda ante tan buen placer. doyoung solloza con cada entrada mientras jaehyun solo pensaba en lo tanto que deseaba ser nuevamente él quien se encargue de tener a doyoung de tal forma. estaba siendo tan egoísta, lo entiende, sin embargo la sola idea de que alguien más sea quien se encargue de llenar de placer al otro lo destruía completamente.
– vuelve conmigo, doyoung. vuelve a mi una vez más. – besa con delicadeza del rostro ajeno como si no se encontrara en su interior.– por favor, vuelve conmigo.
doyoung no pudo evitar ignorar aquellas palabras. lo miró con cierta tristeza, pero sabía que no podía volver a él, no cuando estaba a nada de casarse con otra persona y menos aún cuando entendía que lo que estaba ocurriendo ahora se trataba de un simple error producido por su nostalgia.
– jae... solo tómame, ¿sí? termina en mí, hazme tuyo por ahora, por favor.
jaehyun no necesitó escuchar nada más para aceptar la situación; sabía que no era nada más que un desliz en la vida contraria, una impulso que quizá traiga consigo consecuencias, mismas que estaba dispuesto a pagar.
atendió a las palabras y gemidos dulces de doyoung. ambas de sus manos se posicionaron contra la fina cintura del más bajo, empujándose una y otra vez contra el mayor. siente que con cada embestida, el contrario le aprieta más y más, motivándose a sí mismo a seguir ocupándolo hasta que sus cuerpos lleguen a su final.
doyoung sentía el cosquilleo incrementar en su abdomen, no pensó ni dos veces en llevar su mano a su miembro. comenzó a acariciar a lo largo mientras seguía recibiendo de jaehyun. la sensación de placer era más presente aún, sus piernas temblaban atrayendo lo suficiente al ajeno. aprieta más su entrada y con aquello suelta su semilla, manchando de ambos cuerpos y emitiendo un gemido precioso que enloquece al mismo jung jaehyun.
no pasó demasiado tiempo para que jaehyun pudiera terminar de igual forma, gruñendo por el exquisito placer que le causó dejarse salir dentro de la persona que más amaba en la vida. no le iba a perdonar esto jamás, pero está seguro de que si doyoung volviese a pedirle lo mismo cientos de veces, se lo cumpliría sin objeción.
doyoung se levantó como pudo de la cama apenas sintió a jaehyun salir por completo de él. su corazón ardía por el dolor, pero sabe que no debía mostrarse de otra manera ante él.
tomó una ducha mientras jaehyun intentaba reanimarse; él no notaba lo destrozado que estaba después de eso. al salir de la ducha comenzó a tomar sus pertenencias y cambiarse justo frente al contrario quien lo miraba con tristeza, lo podía sentir.
jaehyun lo miraba, no podía dejar ir una vez más al amor de su vida, no podía aceptarlo.
– ¿te vas a ir? quédate conmigo, solo esta noche. – desde la orilla de su cama buscó la mano del contrario intentando acariciar la misma para convencerlo o al menos ese era el plan pues ante el más mínimo contacto doyoung se alejó de él, como si sus cuerpos no se conocieran.
– jaehyun, yo no tengo nada que hacer aquí.– su voz era fría y distante.
la diferencia dolía más de lo que jaehyun había imaginado. la presión en su pecho se intensificó, y sus ojos se llenaron de lágrimas.
– ¿nada? ¿acaso lo que acaba de pasar fue nada para ti?
– fue un error, un error que jamás debió pasar.
sus miradas se cruzaron una vez más, ambos sabían que sus corazones latían por el otro pero doyoung jamás lo aceptaría.
– no puedes dejarme después de lo que paso. no lo hagas otra vez, por favor.– sus ojos se cristalizaron, era inevitable no dejar salir sus emociones.– doyoung, eres el amor de mi vida, no quiero dejarte ir.
– dios mío, jaehyun ¿te estás escuchando? lo nuestro acabó hace mucho tiempo, me voy a casar. – el silencio se hizo presente en la habitación, solo la mirada triste y desesperada de jaehyun– a eso vine, quería que estuvieras ahí porque fuiste importante en mi vida pero fue un grave error venir.
doyoung terminó de tomar sus pertenencias, acomodó sus prendas y le dió una última mirada al menor.
– él me trata bien, con él tengo lo que contigo jamás pude tener.– sabía que sus palabras eran mentiras, él no lo podía hacer sentir como jaehyun pero era demasiado tarde, su boda era al otro día, no había nada por cambiar.– solo, olvídate de esto y olvídate de mí, jaehyun.
fue lo último que dijo doyoung antes de irse dejando a jaehyun solo en la habitación, rodeado de tristeza y nostalgia. no había más por hacer, podría aceptar la realidad por más que esta doliera.
perdido en sus sentimientos jaehyun no tuvo de otra que levantarse a olvidar lo sucedido, un error, un grave error que le costaría su poca estabilidad.
el sonido de algo caer llamó su atención. se acercó con curiosidad y vio que se trataba del anillo de compromiso de doyoung. el anillo olvidado que parecía una prueba tangible de que doyoung había sido suyo, jaehyun se aferró a esa idea con desesperación.
la visión de tal anillo despertó en jaehyun una mezcla de emociones; tristeza al recordar el rechazo y por otro lado una pequeña esperanza de que doyoung aún sintiera algo por él.
