Chapter Text
Desde que Lan WangJi obtuvo conciencia a muy temprana edad, supo inmediatamente que su vida estaría destinada a seguir las innumerables reglas que su Clan dictaba, siendo también su hogar: GusuLan.
No tuvo ningún inconveniente en aceptarlo, puesto que incluso su madre le dijo siempre, con una sutil pero hermosa sonrisa adornando su rostro, que sin importar que pasara o que les deparará el destino, tomada de la mano de su hermano mayor debían seguirlas al pie de la letra por su linaje, pero teniendo cuidado de que estas no interfirieran en las decisiones que sus corazones ordenarán.
Eso último no lo entendió el pequeño Lan Zhan de cuatro años en su momento, por lo que el cachorro solo atinó a asentir con su cabecita ante lo dicho por su madre, recibiendo mimos por parte de ella y dejando así el tema olvidado en el tiempo. Ahora en la actualidad, esa duda lo estaba comenzando a atacar nuevamente.
Luego de su partida , y que por fin el ya creció Lan WangJi comprendiera la situación con su madre, se vio envuelto en un continuo desarrollo de su vida basado solamente en las reglas escritas en el gran muro de piedra, obedeciendo a los Ancianos y escondiendo algo muy especial en el fondo de su corazón para no recibir regaños y castigos por parte de sus mayores.
Lan QiRen palideció al saberlo. Su sobrino menor se había presentado como un omega, cuando todo el mundo tenía la expectativa de que sería un grandioso y fuerte alfa como lo era su hermano mayor, Lan XiChen.
Los dos Jades de GusuLan.
Ambos debían haber sido grandes alfas preparadas para dominar y entregar al mundo del cultivo las posibilidades de mantenerse estable y tranquilo ante todas las adversidades, pero ahora que un omega era quién conformaba una de las posiciones, las cosas serían obviamente aún más complicadas de realizar.
Ya que llegados a este punto, Lan WangJi desde su nacimiento había sido considerado como una luz cegadora para el futuro, un prodigio y un modelo ejemplar a seguir para su generación por lo que por inercia debía ser un líder nato y alguien dispuesto a darlo todo para proteger a los suyos y aliados. No un simple joven, que aunque dotado de gran inteligencia, elegancia y destreza en el arte de la espada, lo único que podía ser capaz de aspirar sería a convertirse en concubina de algún Líder de Secta.
Y aunque por mucho que la mentalidad del mundo afuera hubiera madurado lo suficiente como para no seguir marcando un papel en específico a cada casta, a Lan QiRen le daba miedo saber de lo que aún era capaz de hacer la sociedad con tan poca información de alguien, puesto que seguía existiendo una gran variedad de despectivos e inhumanos seres que veían a los omegas como simples objetos para su propio beneficio insano, máquinas para engendrar herederos, o bien trofeos con los que jugar y divertido, sintiendo así también el derecho de rebajarlos a cosas inútiles y no una personas, tanto que incluso llegaban al punto de tomar sus vidas sin pudor, con la simple justificación de porque son más débiles e inferiores a las demás castas...
Por ello es que estaba tan temeroso Lan QiRen, incluso más de lo que llegó en ese entonces a sentir cuando vio a su hermano mayor caer rendido en aguas profundas por culpa de su propia mujer, encerrándose en esa meditación eterna como modo de expiación a sus pecados y errores cometidos contra la Secta.
Pei LanXi era su nombre. Había sido una bella omega de naturaleza bruta y toques surrealistas, proveniente de una familia poco adinerada y quien se convirtió a una muy temprana edad en una cultivadora errante destinada a vagar por tierras desconocidas buscando su libertad. Sin embargo, por azares del destino es que terminó en los brazos de quién se proclamó su esposo y alfa, ante todos los Ancianos de la Secta: Lan FengXin, QingHeng-Jun.
Y lamentablemente, la historia después de ellos fue totalmente diferente a lo deseado en un principio, pues no sólo habían condenado sus propias vidas al castigo eterno de la soledad y el dolor al casarse con el otro, estando en contra de los deseos de los Ancianos de la Secta; sino que también arrastraron a sus dos pequeños cachorros inocentes e indefensos a esa miserable situación.
Niños que ahora ya eran todos unos hombres justos y derechos formándose para enfrentarse al desconocido camino del destino, pero obviamente nunca solos mientras él estaba ahí como la figura protectora que era, su misión siendo guiarlos por un camino recto y sin torceduras, porque estuvo para cobijarlos bajo su ala protegiendolos y enseñándoles sobre la vida cuando sus propios padres no pudieron, y lo seguiría estando hasta dar su último aliento, costará lo que costará.
Y aunque fueran sus sobrinos, Lan QiRen seguiría amándolos y cuidándolos como si se tratara de sus propios hijos incluso sí el mundo caía en el infierno. Lo que significaba, no tenía tiempo ni espacio en su vida para permitirse sentir miedo por algo banal como ello cuando el plan original debía seguir en pie: transformar a su sobrino Lan WangJi, en alguien fuerte sin importar su segundo género. Ese debía ser el resultado final.
Y Lan WangJi no tenía ningún problema con aceptar tal hecho. Por ello, encontrándose en el presente pero recordando su pasado, un nuevo suspiro salió de su boca en señal de cansancio. Fue pequeño, silencioso e imperceptible, para así no llamar la atención del Anciano que le estaba haciendo compañía esa tarde en el Pabellón de la Biblioteca.
Como pronto empezarían las clases en el Receso de las Nubes, cada día que pasaba llegaban más jóvenes maestros y estudiantes a GusuLan, mayormente todos mandados por sus padres para que fueron enseñados e instruidos por el Gran Maestro Lan QiRen, a dominar el arte de exorcizar el mal, refinar sus conocimientos y pulir sus modales.
Él, que desde cachorro llevó toda su educación de manera estricta y solitaria, repentinamente el deseo de querer tomar ese año estudiantil junto a otros jóvenes de su edad le atacó, dejándole una pequeña pero muy molesta espina enterrada en lo más profundo de su corazón.
━¿Ya terminaste, WangJi? ━preguntó el Anciano, acercándose lentamente hasta la mesilla dónde se encontraba el menor pasando un manuscrito antiguo a hojas nuevas. La manera en que escribía los caracteres, todos y cada uno de ellos detallados con elegancia, porte y delicadeza habían sido siempre la mejor firma que podía tener el menor de los Lan.
━Mmmm. ━respondió seguidamente Lan WangJi, intentando despejar su mente de todos esos hermanos anteriores que había tenido. La idea de presentarse ante su tío para pedir el permiso de entrar a sus clases no era difícil de realizar, sin embargo el desenlace de dicha acción sí era difícil de predecir, por lo que el debate de sí hacerlo o no seguía arremolinando más pensamientos intrusivos en su cabeza.
Perfecto, limpio y sobre todo conciso, había sido el trabajo final de pasar los manuscritos, así que satisfecho del resultado, Lan WangJi dio una reverencia a su mayor agradeciendo la atención y el apoyo prestados, para luego llevar sus pasos hacía el Gran Salón principal, donde estaban su hermano, y tío esperándolo.
━Llegas a tiempo, WangJi. ━llamó Lan QiRen mientras observaba a su sobrino menor entrar saludando cortésmente a los Ancianos que se cruzaban en su camino. Todos los presentes habían sido parte de formar la educación de ese joven discípulo que tenían enfrente, por supuesto que estaban más que orgullosos de verlo crecer recto y genuino.
━Shufu. Xiongzhang. ━saludo Lan WangJi a la par que se acomodaba a un lado de Lan XiChen, quien instintivamente había notado algo diferente en el comportamiento del contrario.
La mirada dudosa y frágil, el pequeño y casi imperceptible levantamiento en sus labios como si de un puchero se tratara, y los movimientos ligeros e involuntarios de sus manos por un nerviosismo bien oculto, eran las señales de que Lan XiChen había podido captar en su hermano menor. Una sonrisa tranquila salió de sus labios y con una voz que solo entre ellos conocían, preguntó. ━¿Estás bien, WangJi? ¿Ocurrió algo en tu camino hacia aquí?
Viéndose descubierto por el mayor, Lan WangJi solo soltó un resoplido pequeño intentando calmar su expresión para poder contestar lo más neutral aquella preguntá. Aunque ciertamente ¿ estaba bien? no lo sabría responder a la perfección, la emoción que tenía estancada en su pecho lo estaba haciendo sintiéndose aparentemente mal, ¿había algo que le molestaba? sí, pero no importaba ahora, el punto era ir a pedir el permiso sin obtener tantas objeciones en contra.
Las preparaciones del salón por fin estaban culminando, siendo estos pequeños detalles que habían salido del último momento pero que ya por fin estaban siendo atendidas. Lan QiRen dio unas cuantas órdenes más para dar por finalizado el trabajo, que junto con su sobrino mayor y un Anciano Sanador que le acompañaron desde el principio del día, suspiraron sabiendo que habían terminado una tarea más en un tiempo excelente para la bienvenida de los estudiantes.
━Shufu, deseo hablar con usted un momento. ━dijo Lan WangJi, una vez que el lugar quedó en silencio, en su rostro la expresión fría y serena de siempre estaba grabada como lo era normalmente.
━¿Ocurre algo, WangJi? ━volvieron a preguntarle por segunda vez en el día, aunque podrían ser solo simples alucinaciones suyas, Lan WangJi sintió que podría estar preguntando más profundamente aquello de lo que con normalidad harían. No, todo está bien intentando convencerse en su mente.
Trago saliva un poco nervioso, pues teniendo la mirada de todos los presentes en él, de alguna manera lo habían hecho sintiéndose nuevamente ansioso por pensar que podría recibir negativas a su propuesta. ━Deseo ir a sus clases, Shufu. ━por fin pidió, aunque en el último instante bajo su mirada al suelo por instinto.
El lugar siguió en silencio por un largo momento, Lan XiChen se sorprendió por la petición soltada por su hermano menor, mientras que los otros dos adultos sopesaban lo anterior dicho.
Cuando quiso volver a hablar Lan WangJi, la voz del sanador repercutió suavemente entre los pilares del salón. ━Esa es una buena idea, WangJi.
━Tampoco veo el problema en ello, WangJi, aunque es sorprendente que quieras esto, no veo porque no entres a estas clases. ━también dijo Lan QiRen, al parecer ambos adultos satisfechos por lo que dijo el menor, puesto que eso en sus mentes significaba acarrear con más diligencia la educación de los demás discípulos, mostrándoles el mayor orgullo que la Secta podía tener, presentándoselos enfrente de todo el tiempo.
Lan WangJi solo suspiro en sus adentros tratando de calmar la ansiedad que en atrás momentos había crecido en aumento dentro de sí mismo, cuando aquel silencio reinó por instantes en el lugar.
━Pero ¿ya te sientes en condiciones de regresar a tu rutina natural, WangJi? ━preguntó el Sanador luego de pensar un poco más la situación. Pasaba que apenas unos pocos días atrás Lan WangJi había salido de su primer calor luego de presentarse como un omega, lo que ocasionó diferentes cambios en su vida como estudiante, como persona y como futuro sujeto en el mundo del cultivo.
Tuvo varios días de meditación solitaria en su habitación, tal vez justamente los mismos en que las puertas del Receso de las Nubes se abrieron de par en par para dejar entrar a todos los nuevos discípulos de los demás Clanes; porque había empezado a sentirse extraño, exhausto pero sobre todo, enfermo de cierta manera que nunca antes había sentido.
Todo empezó con un calor indescriptible atravesando su cuerpo con rapidez, recorriendo su corazón hasta alcanzar su estómago caído, sus brazos y piernas hormigueaban picando por lo que parecía ser falta de fuerza. Los latidos de su corazón se volvieron erráticos dejándolos sin aire por breves momentos, mientras sus piernas flaqueaban si intentaba mantenerse recto en una postura, fuera de parada o estando sentado.
Aparte de esas incómodas sensaciones físicas, en su mente una bruma espesa se arremolino de manera tan irreal, que le era difícil discernir si su conciencia iba o venía a ratos, era tanta la sensación de pérdida queriendo abrazar sus sentidos que llegó un punto en que desconoció su entorno, su propia persona, su cuerpo y su vida.
El fuerte ardor de su vientre nunca paró, pero cuando fue en aumento, la ansiedad de sentirse tan vulnerable ante tan situación, hizo que también su mente terminará colapsando por el miedo de estar en ese estado de frenesí.
Estaba sudado, pegajoso, ansiado por algo que nunca antes se había detenido a pensar y sobre todo, cansado y temeroso de tener que pasar por el resto de su vida aquella situación. Por supuesto eso último solo fue su mente intentando engañarlo ante la vulnerabilidad en la que se había encontrado, pero de igual forma ahora estando en un mejor aspecto, no dejaba de sentirse raro por lo que le esperaba un futuro ahora teniendo su segundo género.
━Mmmm. ━fue lo único que respondió Lan WangJi. Su dulce pero fuerte aroma ya hacía tiempo había sido controlado con un supresor que un Anciano Sanador le había dado al atenderlo cuando todo comenzó, además de que había comenzado a usar ropa aún más gruesa para esconderlo mejor. Lo adolorido de su cuerpo también ya había desaparecido luego de haber meditado un poco en su habitación y trabajado en el Pabellón Biblioteca.
━Sí es realmente así, puedes comenzar hoy con ayudarnos a recoger materiales para la clase de mañana. ━dijo Lan QiRen, esperando con ansias el día siguiente...
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La oscuridad plateada de la noche siempre había sido una fiel cómplice de todos los movimientos que Lan WangJi hacía, ya que cuando la luna llena se abría paso en el cielo estrellado, ella con su luz radiante enmarcaba la silueta del joven en el suelo, besando con dulzura su rostro y bañando sus pestañas de un brillo antinatural que hacia resaltar sus dorados ojos. Cuando se escondía entre espesas nubes grisáceas, está aún así no se permitiría abandonar a su nacido hijo en la tierra por lo que para dar a saber su presencia bañaba de dulce rocío el pasto que sabía usaría el joven para hincarse en el jardín donde mil gencianas glaseadas descansaban, buscando liberar su mente del desastre que sus emociones hacían dentro de él.
Por lo que la luna, en esta ocasión también vio como terminaron dos destinos entrelazados entre sí, comenzando a tejerse lentamente para formar solo uno al momento en que dos personas chocaron sus miradas por primera vez ante ella.
━Esta es la Sonrisa del Emperador. ━dijo emocionado el joven alfa, quien sostenía alegremente dos jarras del famoso licor dulce y puro de la región. ━Si comparto una contigo ¿pretenderías no haberme visto? ━preguntó intentando persuadir al portador de tan hermosos ojos claros, una vez que se sentó en la fría piedra de la pared.
Nadie podría ser más lindo que él pensó Wei WuXian por un segundo, antes de volver a recibir una negativa por parte del otro, esta vez con una espada desenvainada ordenandole bajar la pierna que ya estaba en el lado dentro de la pared.
━Muy bien, muy bien. El licor está prohibido dentro de la Secta, pero diez centavos ¿qué cosa no está prohibida aquí? ━volvió a decir Wei WuXian. Parecía que no hablaría al joven de belleza inigualable, ojos cristalinos y rostro estoico, aunque también podría decirse que tenía un carácter poco fácil de disipar.
━Ya que esto está prohibido, por que no simplemente bebo esto aquí y luego entró sin nada en mis manos ¿eso ya no cuenta como violación o sí? ━dijo por fin Wei WuXian para luego tomar de un solo trago todo el contenido de una jarra en unos cuantos segundos, sin dificultad alguna.
Lan WangJi afilo su mirada observando la escena frente a su persona. Este joven de túnicas oscuras no solo había rotó varias reglas con haber salido después del toque de queda sino que incluso se había tomado el descaro de burlarse de ellas frente a él, de esa manera.
Solo les tomó un instante caer dentro de una pelea, comenzando por una persecución de muro en muro, saltando y jugando intentando escapar y atrapar al contrario, después aunque el joven de túnicas intentará tocar al joven de túnicas negras, el último siempre sería más rápido al soltarse de un agarre que buscaba tomarlo.
Todo terminó sino hasta que a Wei WuXian se le ocurrió una idea muy brillante, después de haber perdido su última jarra de licor ante las manos del Lan. En un momento dado, y tomando desprevenido a Lan WangJi, Wei WuXian se dio media vuelta para tomar de la cintura al otro y así abalanzar sus cuerpos uno contra el otro, justamente del otro lado del muro de la Secta. Vaya, que sí iba a ser castigado por algo, al menos no iría solo.
Y aunque ninguno de los dos conoció el nombre del contrario, el rostro ajeno ya había quedado grabado en la memoria del otro, incluso si sólo se habían visto por escasos minutos…
