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Miércoles 1 de septiembre, 1971
Severus acomodo su cabello detrás de la oreja de nuevo, se froto el ojo con una mueca. Le dolía desde la mañana por un golpe de su padre, para ser honesto él empezó al haber roto una de sus botellas de cerveza. Por eso tenía el ojo morado y no desayuno, lo cual no era bueno porque el viaje parecía largo y no estaba seguro de poder comer algo.
Miro atentamente las plataformas nueve y diez, apretó con fuerza la maleta descuidada entre sus manos, era vieja había sido de su madre cuando iba a Hogwarts, todo lo que llevaba fue de ella.
Severus solo entendió una parte de lo que le explico su madre sobre como acceder a la plataforma 9¾, más aún siendo que ella nunca había entrado desde la estación muggle y solo sabía cómo funcionaba por sus compañeros de otras casas. Ella le enseñó todo lo posible sobre el mundo mágico desde sus primeros destellos de magia -Como cuando hizo desaparecer el cabello de su padre a los cinco- de pequeño, hasta se aseguro de enseñarle lo mejor que pudo sobre pociones.
Pero nada de lo que pudo haberle contado se comparaba con vivirlo.
Tal vez en otro universo su padre lo despediría aquí con un abrazo y su madre pasaría con el hacia la plataforma para despedirlo, lo abrazaría y le desearía suerte, tal vez hubiese tenido mas dinero para asegurarse de poder comer algo durante el viaje. Pero ese universo no existía y él estaba ahí solo, porque no había suficiente dinero para que su madre lo acompañará y prefería perderse solo que ir con Tobías a algún lugar. En el bolsillo de su pantalón tenía diez knuts y un poco de dinero muggle que le sobró, probablemente ese sería el dinero que tendría todo el año y no podía permitirse gastarlo fácilmente.
Lily seguramente tendría algo de comida para compartir.
Miro a los costados apretando la manija de su equipaje hasta que sus nudillos dolían, al no ver a ningún guardia de seguridad suspiro. Podría ser su única oportunidad. Retrocedió un paso y jalo el equipaje hacia su costado. Empezó a correr hacia la columna, al acercarse más cerró los ojos esperando de corazón no chocar con el ladrillo. No necesitaba más heridas.
Pero el golpe nunca llegó.
Abrió los ojos notando una atmósfera diferente. Estaba en otra plataforma, rodeado de personas muy diferentes a los muggles, casi todos llevaban equipaje y varios pasaron frente suyo con algunos animales.
Eran magos, estaba rodeado de magos.
Había un cartel donde decía "Plataforma 9¾" sonrió un poco ante eso mirando con asombro el tren, era enorme por si solo y los niños que entraban y salían buscando lugares o reencontrándose con amigos solo lo hacían parecer más grande. Camino alejándose de la entrada, con la maleta frente a sus pies, observo alrededor.
Los niños pasaban emocionados llevando muchas cosas en un carrito de la plataforma, la mayoría tenía lechuzas, pero pasaba algunos que otros con sapos y gatos. Llevaban ropa informal, estaba iniciando otoño y la mayoría ya usaba algún buzo o abrigo fino para no pasar frío, hizo una mueca mirando su propia ropa. Llevaba un pantalón negro que le quedaba un poco grande y había sido remendado varias veces por la mamá de Lily, tenía una remera blanca manga corta un poco sucia y un abrigo viejo de su madre. Sus zapatos le quedaban un poco apretados, pero era lo mejor de su vestimenta.
Bajo la mirada sintiendo vergüenza, con una mano intento cerrar el abrigo sin éxito para ocultar las manchas de la remera. Suspiro frunciendo el ceño y volvió a sostener con las dos manos la manija. Entro en uno de los vagones del tren buscando un compartimiento.
Una chica paso corriendo al lado suyo y a penas alcanzó a esquivarla, avanzo algunos vagones buscando una cabellera pelirroja, Lily debió llegar antes. Él tuvo que esperar a que su padre se distraiga con el alcohol para poder salir sin que lo note, casi perdio el bus y apenas pudo despedirse de su madre.
Unas fuertes risas llamaron su atención, giro la cabeza mirando el compartimiento ligeramente abierto. Había dos chicos, probablemente de familias con dinero por su buena apariencia, sentados hablando entre si casi a gritos. Iba a irse hasta que vio a la niña que estaba sentada enfrente, Lily.
Sujeto su maleta con una mano mientras abría más la puerta, los niños detuvieron un momento su charla para ver quien entraba observando un momento el nombre en su maleta, pero no tardaron en volver a hablar entre si. La pelirroja miraba a la ventana y no se molestó en girar a ver quien había llegado. Con cuidado coloco su equipaje en la estantería del compartimiento y se sentó a su lado.
-¿Puedes ir a otro lugar? Ese es para mí amigo Sev, lo estoy esperando. -La pelirroja se gira mientras habla sin verlo, Severus resopla ante sus palabras y ante el ruido Lily lo mira sonriendo repentinamente al ver quien era.- ¡Sev! No vi que eras tú ¿Por qué tardaste tanto?
-Tuve algunos problemas antes de salir, no es importante. -Se encoge de hombros para restarle importancia, ella lo mira sería sabiendo que eran esos "problemas". -¿No estás emocionada?
Su mirada fija en el moretón alrededor de su ojo se mantiene unos segundos, antes de dejarlo pasar como él quería. Al igual que él dejó pasar la pequeña lágrima que asomaba por los ojos verdes de ella.
Se imaginaba que Petunia debía tener algo que ver con eso.
-¡Sí! Creo que la carta solo me emociono más ¡El callejón Diagon era increíble!-Acepta fácilmente el cambio de tema, Severus sonríe escuchándola hablar sobre como le fue con las compras de todo. -Ya leí algunos de los libros ¿Y tú?
-Si, mamá me dio los que uso de pequeña. Creo que ya leí un montón de veces el libro de pociones -Responde, había pasado todo el verano sumergido en esas páginas. Si bien los libros estaban bien cuidados, algunos estaban desactualizados y tendría que mirar los de Lily para corregirlos.
-¡Estoy emocionada por la selección! ¿Qué casa crees que nos toque?
-Ojala nos pongan en Slytherin. -Ella sonríe ante sus palabras, aunque no sabe mucho sobre las casas de Hogwarts había escuchado hablar a su amigo sobre esa. Su madre le contó muchas cosas de Hogwarts, pero siempre repetía como era su casa y a él siempre le gustaba escucharla.
La charla de los otros dos niños que estaban en el compartimiento se detuvo casi abruptamente, ellos se giraron para mirarlos.
-¿Quién va a querer que lo pongan en Slytherin? Si me pasa eso me largo ¿Tú no?-El chico con anteojos dijo con una mueca de desagrado mirándolo de arriba abajo, Severus bajo la mirada he intento ocultar con las manos las partes remendadas de su pantalón mientras sus mejillas se ponían rojas de vergüenza.
-Toda mi familia ha estado en Slytherin -comento el otro chico. Él de lentes se giro a verlo sorprendido.
-¡Yo que te creía de los buenos! -No sabría decir si eso era una broma o no, pero al parecer el otro lo tomo así porque se río y acomodo su pelo hacia atrás antes de hablar.
-Quizá rompa la tradición. -Se encoge de hombros. -¿A dónde irías tú si pudieras elegir?
-¡A Gryffindor dónde habitan los valientes, como mi papá! -Dice con orgullo.
Severus resopla molesto por los comentarios del contrarió.
-Si prefieres tener músculos en lugar de cerebro -susurra entre dientes. Los otros dos chicos lo miraron mal antes de que uno de ellos le contestara.
-¿Y dónde te gustaría ir a ti, que no tienes ninguna de las dos cosas?-El otro chico, de cabello negro y rulado, lo mira despectivamente y se ríe, el de anteojos se suma a la risa. Apretó los puños sobre la tela de su pantalón, sabía que no era cierto. Había pasado todo el verano aprendiendo y siempre lo habían considerado inteligente.
Lily se levantó molesta ante las burlas de los otros.
-Vamos Sev, buscaremos otro compartimiento. -Se gira hacia él ofreciéndole la mano, pero antes de poder agarrarla los dos chicos se levantan y abren la puerta para irse.
El de anteojos se detiene un momento en la puerta, ladea la cabeza con una risa socarrona.
-¡Hasta luego, Snivellus! -Se despidió, riéndose entre dientes de su propio chiste.
Con eso se cerró el compartimiento. Severus escucho los pasos alejarse por el pasillo.
Lily lo miro con lastima, sintió el calor subirle a la cabeza por la vergüenza. Cómo si las palabras se le hubieran quedado atascadas en la garganta.
Evito la mirada de Lily.
