Actions

Work Header

Una simple confusión

Summary:

Me quise declarar a mi Crush y sin querer termine declarandome al homofóbico de mi clase.

Una guía de Dazai Osamu sobre lo que NO deberías de hacer al momento de declarar tu amor a la chica que te gusta.

01:23 ━━━━●───── 03:45
⇆ ◁ II ▷ ↺

Un fanfic Soukoku inspirado en "Una perfecta confusión" de América Rodas, todos los créditos de la historia a su persona♡

Work Text:

En el mundo estudiantil, existían dos tipos de personas:

Por un lado, estaban los cerebritos. Esos seres prodigiosos que hacían su tarea antes de que el profesor la anunciara, los que nunca experimentaron la adrenalina de entregar un trabajo tarde ni el pánico de tener solo cinco minutos para terminarlo. Aquellos que eran los favoritos de los profesores, siempre listos con su tarea, y si el profe olvidaba mencionarla, ahí estaban ellos, como villanos silenciosos acechando en la oscuridad, listos para recordarle la tarea olvidada para el absoluto terror de todos. 

No les importaba si eso significaba ganarse el odio del resto del salón; para ellos, todo estaba bien mientras su nombre brillará en el glorioso ranking de los mejores estudiantes—El cuál se le hacía una estupidez, que maravillosa idea de deprimir adolescentes hormonales de apenas 17 años—Estos estudiantes eran llamados como los “Cerebritos” o más fácilmente conocidos como “las ratas de biblioteca”

Y sí, Fyodor, te estoy mirando a ti, 

Hijo de puta ¡Se que fuiste tú quien le dijo al profesor Ango que se me había olvidado la tarea de geografía!

Volviendo al tema.

Por otro lado, teníamos a los holgazanes como Dazai. Estos eran los reyes del "Lo hago mañana", “lo hago más tarde”, “solo cinco minutos mas…” Siempre dejaban todo para el último minuto, entregando sus trabajos justo cuando el profesor cruzaba la puerta. ¿Leer un libro? Por favor, preferían sumergirse en el mundo de los animes o jugar videojuegos antes de ponerse a estudiar. Eran los menos queridos por los profesores y ocupaban los últimos lugares en el ranking escolar.

Nikolai, su amigo, los llamaba con cariño y burla como “Los Snorlax de la escuela secundaria” Dazai, por supuesto, era un orgulloso miembro de este club, un líder innato que en varias ocasiones demostró el porqué se había ganado ese apodo con orgullo, el dolor en su mano y muñeca eran un testimonio, una prueba de su estilo de vida.

—No vas a lograrlo —murmuró Fyodor, hojeando el libro que cargaba en sus manos con una mezcla de diversión. El imbécil se burlaba aprovechando que él sí hizo la tarea con tiempo y sabía perfectamente que el castaño que miraba las fórmulas de química con desespero no, eran pocas las veces que el pelinegro podía burlarse abiertamente de su mejor amigo sin sufrir las consecuencias de sus acciones—. Faltan exactamente cinco minutos para que el profesor entre por esa puerta y, por lo que veo, todavía no ha terminado todos los ejercicios.

—¡Fiodor, cállate! —Respondió Dazai, apretando los dientes mientras escribía a toda velocidad.

«Maldito suertudo» pensó Dazai, deseando tener esa memoria fotográfica que el pelinegro tanto presumía. Eso haría las cosas mucho más fáciles para él y su estilo de vida.

Con toda la fuerza y ​​paciencia que le quedaba, Dazai se concentró en su tarea de química. Si fallaba, el director Ougai se enojaría, y aunque a Dazai no le importaba demasiado, la mirada del director era como un rayo que perforaba el alma, parecía leer tus pensamientos más profundos con solote y eso le daba miedo al castaño, quien en más de una ocasión agotó la paciencia del pobre anciano. Además lo más seguro es que le asignará un tutor, y Dazai, en su sabiduría infinita quería saltar esa etapa como si fuera un obstáculo en una carrera de autos al estilo de Mario Karts o mejor aún como esos obbys complicados en Roblox, esos de los que tanto se quejaba porque siempre perdía.

« Que tan inútil tienes que ser como para perder en un obby de Roblox …» Le dijo su mente, claramente burlándose de él.

En su defensa, él era una persona que se estresaba con facilidad y jugar ese tipo de juegos siempre le traía jaqueca.

Siguiendo con el tema: Uno de sus amigos de segundo año, Atsushi, tenía un tutor que, según lo que le contaba el pobre peliblanco, era un verdadero ogro. El tipo le daba miedo y solía ser tan borde que parecía que estaba afilando cuchillos con sus lápices mientras daba clases. La mente de Dazai, llena de imaginación, observó a su pobre amigo con las palmas de sus manos en la mesa mientras el pelinegro que prefería estar en la enfermería que pasaría tiempo con cualquier ser humano, las azotaba con una regla cada vez que veía un error en sus apuntes.

Así que sí, definitivamente se saltaría esa etapa. ¡Que viva la libertad!

El sonido estridente de la puerta estando azotada contra la pared, lo sacó de sus pensamientos. Se sobresaltó por el estruendo y, al parecer, no fue el único ya que su amigo a su lado saltó ante el repentino ruido en la vacía y silenciosa aula. Ambos levantaron la mirada, enojados por la interrupción, sólo para encontrar a otro de sus amigos mirándolos con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡HOOOOOLAAAAA!

Fyodor suspir mientras retomaba su lectura.

Pero estábamos hablando de nuestro amigo, Nikolai Gogol, el chico que parecía tener siempre un ataque de adrenalina y una dosis extra de hiperactividad. Obviamente, no iban a encontrar paz en ese momento, no si Nikolai estaba cerca. Era como intentar leer en medio de un festival lleno de fuegos artificiales o peor aún, tener a nuestra propia Pinkie Pie que brincaba y brincaba sin parar por todos lados mientras no dejaba de parlotear.

Ok, debes detenerse con las referencias.

—¡Fedya, cuidado! —Gritó Gogol, escondiéndose dramáticamente detrás del chico de cabellos negros, quien simplemente rodó los ojos mientras lo ignoraba—.¡Dazai está haciendo la tarea! ¡Se acerca el fin del mundo!

Dazai resopló.

Dios, solo quería hacer su tarea de química. ¿Qué tan difícil de entender es eso para los demás?

Es decir, sabe que es un flojo sin remedio. ¡Pero tampoco exageran! Era aplicado en ciertos temas como… eh… ya saben.

¿El arte de sobrevivir a la vida estudiantil sin fracasar o tirarse desde el tejado? además es un maestro en todo lo que cabe de la procrastinación.

De hecho, si existiera una carrera dedicada a la procrastinación, él tendría un jodido diploma con honores, una medalla de oro y un trofeo que diría "Maestro del Arte de Posponer sus actividades extracurriculares". Podría dar charlas sobre cómo evitar hacer lo que realmente importa.

¿Cuánto dinero creen que ganaría si lo hacía…?

Oh, decisiones, decisiones… 

Dios, si no lograba entregar esta tarea, iría al techo de este edificio y se tiraría como si fuera un héroe de acción en una película de bajo presupuesto. ¡O mejor aún! Dejaría de prestar atención a los autos que pasan en la calle justo en el momento de cruzar, bueno, tampoco es que actualmente suela prestarle mucha atención pero entienden su punto.

¡Diosito, escúchame! Te juro que si me deja o haces algo para evitar que entregue esta tarea, por favor, te juro que dejaré de procrastinar ¡Es más! Comenzaré a hacer mi tarea a tiempo y te ofreceré a mi gallo Leopoldo como ofrenda ¡Te lo suplico! No soy tu mejor guerrero.

¡O Mejor aún! si quieres, te ofrezco a Atsushi como ofrenda. ¡Él es más valiente y está siempre listo para la aventura! El chico en otra vida de seguro fue una especie de superhéroe, no cualquiera es capaz de soportar a Akutagawa, consideralo pero por favor, unecesito terminar esta tarea ¡Amén!

—Olvidé hacer la noche por andar jugando al Pokémon —bufó Dazai, acercándose su rostro confundido a los ejercicios de química. Con desdén, movió la mano, indicándole a Nikolai que dejara de dramatizar y lo dejara en paz—. Ahora, lárgate. Estoy en plena misión de salvar mi tarea de química.

Nikolai soltó una pequeña risilla que llamó su atención.

—¿No te enteraste?

—Enterarme de qué? —preguntó Dazai, con desconfianza.

—El profesor Kaaji no vendrá hoy a clases, sabes que a él le encanta esa mierda de mezclar comidas y todo eso —informó Nikolai—Pues, por andar combinando pizza con salchipapas y una mezcla extraña de leche con refresco, le dió una diarrea explosiva, no vendrá hasta la semana que viene.

Dazai soltó aliviado su lápiz con una rapidez inimaginable, como si hubiera liberado a un prisionero de su cárcel y lanzó su cuaderno de química muy lejos de él como si fuera un objeto sin valor y no el objeto que de alguna forma tenía cosas importantes que en algún momento de su vida le funcionarian. Luego, subió los pies sobre la mesa y comenzó a balancearse con mucha felicidad como si hace unos segundos no hubiera sacrificado a Atsushi ante Dios.

Por fin el mundo estaba de su lado, ahora nada podía detenerlo de flojear un rato en su escritorio.

—Bueno, eso es un alivio —soltó con tranquilidad Fyodor mientras seguía con su lectura. Pero no pudo continuar, ya que el albino a su lado le arrebató el libro y comenzó a hojearlo desinteresado—. ¡Dame eso maldito infeliz!

— ¿ Crimen y castigo ? —Leyó Nikolai el título con curiosidad—. Se ve interesante. ¿De qué se trata? ¿Es sobre un villano que se escapa de la justicia o algo así? ¿O acaso estás leyendo cochinadas, Fedya? —Preguntó mientras movía sus cejas de forma sugerente hacia el pelinegro que lo veía con una expresión de asco.

—Eso no importa —gruñó el pelinegro mientras le arrebataba el libro y se sentaba con una expresión de desdén—. Ahora, dinos qué haces aquí. Por lo general, sueles estar con esos amigos tuyos haciendo desastres.

Nikolai, con una nueva sonrisa en su rostro que podría iluminar una ciudad entera, comenzó a acercarse lentamente al pelinegro, que no alejaba su vista del libro que tenía en sus manos.

No podía importarle menos lo que hacía el albino en su tiempo libre…

— ¿Estás celoso, Fedy? —Susurró meloso el de cabellos blancos, mientras jugueteaba con un mechón de cabello de Fyodor, como si estuviera acariciando la mismísima seda entre sus dedos—¿Sabes que al único que amo es a ti, no?

Fyodor bufó, claramente exasperado.

—Qué sexy te ves enojado —susurró Nikolai, tomando el rostro del más delgado entre sus manos, solo para acercarlo y plantar un baboso beso en su frente—. No estés celoso, Fedy. ¡Tú siempre vivirás en mi corazón! Oh, ma douce étoile du matin.

Fyodor se removió, tratando de quitarse al albino de encima como si fuera una garrapata.

¿Qué clase de mal estaba pagando? ¿Acaso fue un genocida en su otra vida?

—Por Dios, alejan sus cosas homosexuales de mí —gruñó Dazai, que estaba tratando de dormir, pero el ruido de sus dos mejores amigos interrumpía sus pocas horas de sueño.

Aprovecharía que el profesor de química no vendría para retomar las horas que pasó jugando Pokémon en la madrugada. Le costó tanto conseguir a ese Mew que estaba a punto de hacerle un altar en su habitación! Era como si el universo le estuviera diciendo: "¡Prioriza tus estudios!" y él respondió: "¡Pero Mew es la clave de mi felicidad!"

Y si que lo fue.

Pero claro, estábamos hablando de su amigo hiperactivo, quien aplaudió de repente, tal vez recordando a lo que venía desde un principio.

—¡Ah, cierto! Vine porque Tachihara y un grupo de amigos están jugando "verdad o reto" en el salón de artes. Me preguntaron si querían ir —anunció con una sonrisa tan grande que parecía que había ganado la lotería.

Dazai comenzó a negar rápidamente mientras estaba nervioso.

—¡No, para nada! Esta vez paso. —Sabía que su suerte no era la mejor; lo más seguro es que esos imbéciles iban a hacer las mismas preguntas de siempre, como por ejemplo: “¿Quién te gusta?”, “¿Alguna vez has dibujado penes debajo de tu escritorio?” Cosas ridículas que Dazai, en este momento, no quería responder, y mucho menos si hablabamos de la primera pregunta.

"Verdad o reto" debería volverse en realidad un juego satánico nada bueno salía de ahí. ¡Era como abrir una caja de Pandora llena de vergüenzas y traumas adolescentes, frente a otros adolescentes que probablemente usarían esa información en tu contra! 

Es decir, Dazai es idiota. Pero tampoco tan idiota como para ir con personas que no conocía —Agregando que eran amigos de Nikolai y no era por ser chismoso Pero Nikolai no es de los que tienen buenas amistades— de los cuales capaces le sacarían algún chisme y digamos que Dazai no es muuuuy bueno guardando secretos, prefería quedarse en su salón, durmiendo y tal vez tratando de jugar al Pokémon sin que lo descubran 

Yosano estará ahí .

Canturreó el albino, y esta vez sí logró llamar la atención del castaño vendado. Sabía cómo ganar su atención y cómo lograr que este hiciera cosas de las cuales anteriormente se había negado. Solo bastaba con decir un nombre y ¡Wuala! Tenías al castaño en la palma de tu mano.

Dazai se maldijo un momento; No debía decirle a Nikolai sobre Yosano. 

Ella era la chica que le gustaba desde el año pasado. Tenía su grupo aparte, conformado solo por tres chicos y una chica, quienes solían compartir algunas clases con él. Casualmente y ojo, casualmente. Con “C” de casa, esas eran las únicas clases a las que Dazai asistía a tiempo y tal vez las únicas materias en las que sí le ponían un mínimo de esfuerzo.

Alguna que otra vez ha conversado con ella; es decir, sus charlas no pasan del “¿Cómo estás?”. Y cuando lograban ir más allá de eso, normalmente era porque estaban haciendo algún trabajo en equipo. Dazai no se consideraba una persona tímida; por Dios, no tenía pelos en la lengua y solía soltar demasiadas babosadas por hora, pero cuando ella estaba cerca, era como si le hubieran apagado algún interruptor dentro de su cabeza para convertirse en una bolita temblorosa y sudorosa, incapaz de articular un "hola", como si estuviera intentando hablar en un idioma alienígena no identificado.

Y Por Dios, Yosano es perfecto. Es linda, inteligente, sexy, divertida y amable. En resumen, si hay un concurso de perfección, ella llevaría la corona, el cetro y probablemente también el micrófono. Aunque, claro, tampoco tenía pelos en la lengua; por lo que tenía entendido, se dirigió a un debate a favor del aborto y el feminismo, y salió victoriosa. Aunque claro Dazai también tenía lo suyo es decir… era divertido y…diria inteligente pero acaba de dejar aún lado su tarea por un tonto juego de Pokémon.

Yosano creía en los horóscopos y gracias a eso Dazai había desarrollado una pequeña obsesión con los horóscopos también.

También busco si sus signos eran compatibles y al descubrir que no era así, se deprimió por más de una semana, casi, casi le rogaba a su padre para que estuviera con alguien capacitado para que cambiará los días de su cumpleaños. Tal vez con un mes que si fuera compatible con sagitario, cuando esté dicho que no se deprimió aún más. Tanto que su padre iba a verlo constantemente para asegurarse de que todo estaba bien, y se burló de él cuando descubrió que estaba triste porque los signos Géminis y Sagitario no eran compatibles.

Tal vez lo subió a TikTok, pero ese es otro cuento y otra humillación que no quería mencionar y tampoco recordar.

Fyodor, anticipando que Dazai acababa de sufrir un cortocircuito debido al nombre de cierta señorita, decide golpear su frente con uno de sus dedos, ganándose la mala mirada del castaño quien comenzó a quejarse de un granito que acaba de golpear y que le había dolido mucho.

—Bien, iré pero solo porque estoy aburrido, no por otras intenciones ¿De acuerdo? —Nikolai avanzando con energía, no le creyó ni una sola palabra que salió de su boca pero por el bien de todos fingiría que sí.

Con una seña de sus manos el peliblanco le ordenó a los dos jóvenes que lo siguieran al salón de al lado, el cuál vendría a ser el salón de literatura. Por lo que sabía esa aula se encontraba vacía la mayoria de las veces debido a los horarios matutinos, casi nadie veía esa clase, mucho menos a esa hora de la mañana y era muy extraño que estuviera concurrida, más cuando se encontraba al otro lado de la entrada de la escuela. Ignorando eso, Dazai tomó sus cosas rápidamente para seguirle el paso a Fyodor quien ya se encontraba saliendo del espacio, dejando atrás a su pobre amigo quien tuvo que apresurar el paso para llegar a su lado.

A veces se preguntaba cómo alguien con anemia era capaz de caminar tan rápido sin tropezarse en el camino…

¡Pero como hablaban de Fyodor, alguien que probablemente tenía un pacto con el diablo decidió ignorarlo!

Ojalá le pagarán por ignorar lo que sucede a su alrededor con frecuencia…

Al llegar al salón pudo distinguir a un montón de adolescentes reunidos en un círculo con una botella medio vacía en el centro, si hubiera sido un transeúnte normal habría pensado que estaba presenciando un acto satánico y que si no salía de ahí en los próximos cinco segundos pasaria a ser su ofrenda, afortunadamente su ángel estaba entre ellos, así que esa idea descabellada desapareció de su mente con rapidez, se encontraba sentada mientras hablaba animadamente con una de sus amigas, si podía recordar bien creía que su nombre era Naomi y era unos cuantos años menor que ella. Yosano se veía absolutamente preciosa con ese tocado de mariposa en su cabello, no podía evitar preguntarse cómo lo había conseguido.

Ah, ella se veía tan bien que por un momento se sintió avergonzado de su aspecto. Su cabello siempre era una manía ¡Era imposible de peinar! Fyodor solía decir que su cabello le recordaba a un nido de pájaros porque parecía tener vida propia y en su defensa, su cabello es ondulado y ese tipo de cabello es indomable. 

Culpa suya no es.

Además precisamente hoy había decidido utilizar su camisa más arrugada, su chaleco de color negro se encontraba desabrochado y podía jurar que había una mancha de pasta de dientes en el centro, nunca fue alguien que se interesará en su aspecto, solían decir que su seguridad y su personalidad era suficiente para encantar a una que otra chica pero en este momento se sentía tan horrible, se sentía como un niño pequeño, que horror.

«Sip, fue una mala idea venir» pensó dándose la vuelta para escapar de aquel lugar antes de que alguien lo notará, Fyodor debió anticipar sus movimientos porque lo tomó de los hombros para darle la vuelta y sentarse en el círculo junto con otros dos estudiantes que no conocía y los cuales lo vieron con una mueca en sus rostros.

Para como amigos él para qué tener enemigos…

—Se saben las reglas del juego, ¿no?—Preguntó Tachihara recibiendo afirmaciones de los demás estudiantes, entre ellos Dazai quien se aferraba a su mochila como si la vida dependiera de eso—Bien, podemos empezar.

El juego comenzó de forma normal y muy divertido para su propia consternación, las preguntas no iban más allá de un “¿Si tuvieras un súper poder cuál sería?” Así que lentamente fue agarrando confianza hasta el punto de comentar una que otra cosa con los demás estudiantes. A veces le gustaría ser así de extrovertido con Yosano, tal vez si fuera un poco más valiente ya le hubiera dicho lo que sentía hace mucho.

¿Hubieran sido amigos si Dazai fuera un poco más atrevido?

—¿Verdad o reto?

La pregunta lo saca repentinamente de su mente, al dirigir la mirada hacia el centro podía notar que la botella estaba dirigida hacia él—y en el otro extremo estaba el maldito de Fyodor sonriendo de oreja a oreja, por cierto—mordió su labio sintiendo un repentino nerviosismo. Saben que, retira lo dicho, venir aquí fue una muy mala idea.

—¿Verdad?—decide preguntar.

— ¿Es cierto que no te bañas?

Hijo de…

Todos en el círculo dirigieron su mirada al castaño quien había comenzado a temblar como perro, no le gustaba ser el centro de atención en algunas ocasiones, mucho menos si Yosano estaba involucrado.

— ¿Cuántas veces tengo que decirte que ver anime no significa no bañarse?—Respondió armándose de valor al ver que su silencio comenzaba a ser sospechoso.

—Eso no responde a mi pregunta.

Maldito, se las iba a pagar.

—Si Fyodor, si me baño…—Guardó silencio un momento—A veces.

Todos voltean a verlos espantados.

Ya la cago ¿Verdad?

—¡Es decir, si me baño!—Se corrige —Como todos, solo que hay días en los que me da pereza…

Todos guardan silencio a excepción de Yosano quien suelta una pequeña risa ante la palabrería que salía de su torpe boca, siente sus mejillas sonrojarse debido a eso. Saben a esto se refería con que no era bueno guardando secretos, Dios, que vergüenza ¿Aún tiene tiempo de pedir un intercambio de escuela? 

Ahora Yosano creía que no se bañaba, Dios, por favor, iluminame o eliminame de una vez, le harías un favor a todos.

 

Las personas a su alrededor decidieron no prestarle mucha atención a su confesión arrepentida, así que continuaron el juego con tranquilidad. Giraron la botella y está apunto a una de sus amigas, Higuchi, no se había dado cuenta de que estaba ahí hasta que la botella lo apunto, ojalá le pagarán por ser así de distraído.

 

—Higuchi ¿Verdad o reto? —preguntó está vez Fyodor amablemente, llamando la atención de la chica. La rubia pareció meditar un poco su respuesta, aunque después de unos segundos la soltó.

 

—Verdad.

 

— ¿Es cierto que te gusta Chuuya?

 

Ooooh, chisme, esto ya se está poniendo interesante.

 

Todos parecieron sorprenderse por la pregunta, volteando a ver a la chica que había dejado escapar una expresión llena de asco. No la juzgaba, todos sabían la mala fama de ese sujeto.

 

—¿El homofóbico? —preguntó ofendida— Por dios, no.

 

—Aunque es muy guapo—Añadió está vez Lucy, una de sus más leales amigas que conoció gracias a Atsushi quien amablemente los presentó y gracias a que compartían una misma neurona, pudieron congeniar muy bien.

 

Pero volviendo al tema, Lucy en realidad no mentía. Chuuya era alguien sumamente guapo, era bajo, mucho más bajo que Dazai pero tenía unos ojos tan azules que era casi inevitable no quedarse prendado de ellos por un buen rato, su cabello era naranja, tenía una cintura minúscula y unos brazos que desde lejos se podía notar que estaban muy bien desarrollados, se notaba que era aficionado a ejercitarse; no podía encontrar otra explicación para su figura tan bien entrenada a pesar de ser tan bajo.

 

Y tampoco podía entender como no crecía a pesar de todo el ejercicio que hacía.

 

Pero Chuuya a pesar de ser ese tipo de chico que dejaba babeando a más de uno, tenía un gran defecto.

 

Era homofóbico, había golpeado un segundo por ser gay así que de nada servía su belleza si tenía esas actitudes. De hecho, Chuuya y él compartían clase pero nunca llegó a hablar formalmente con él, bueno, ninguno de su grupo lo hacía, todos parecían guardarle un profundo desprecio así que simplemente lo ignoraban.

 

Nadie en todo el colegio se atrevía a hablarle ¿Para qué hacerlo? No podía confiar en alguien que había golpeado a otro solo por sus gustos.

 

—Y es homofóbico, eso le quita todo su atractivo —agregó Sigma y todos asintieron de acuerdo con sus palabras.

 

Giran de nueva la botella y como si la vida tuviera algo en su contra, está se detiene justo frente a él.

 

Ah, ojalá tener está suerte en las respuestas al azar que solía hacer en los solicitudes que claramente no estudiaba.

 

—Verdad o reto?—Pregunta está vez Sigma y se sintió aliviado al saber que Fyodor no sería el que le haría las preguntas, se ahorró otra humillación.

 

Pat, pat hacia él por ese logro.

 

—Verdad.

 

—¿Te sigue gustando la misma chica?

 

Retiren lo que dijo.

 

Había olvidado que Sigma y Fyodor compartían una misma neurona, parecían cortados con la misma tijera a pesar de que sus personalidades fueran tan diferentes, parecían unirse cuando se trataba de avergonzarlo, debía pensar un poco más su respuesta.

 

-Si.

 

Ahí está, soltó la bomba. De todos modos no es algo que él se esfuerce en ocultar, todo su salón sabía sobre el enamoramiento que tenía hacia Yosano, claro le daba pánico que Yosano se enterará pero es mejor cortar el asunto de raíz, probablemente después de esta partida no volvería a tocarle y podría olvidar este tema para poder seguir jugando al Pokémon.

 

Spoiler: le volvió a tocar.

 

Calajo.

 

—Verdad o Reto? —Volvió a preguntar Sigma con una sonrisa socarrona naciendo en sus labios.

 

Según las reglas del juego solo tenía dos oportunidades para elegir “verdad” o “reto” y estás ya las había agotado, no le quedaba otra opción que caer ante las provocaciones de Sigma, solo esperaba que su reto no fuera tan malo o atrevido. Fuera de eso, que tanta mala suerte podría tener una persona, tal vez debería considerar seriamente esa sugerencia que le hizo Kaaji alguna vez sobre hacerse una limpia porque no era normal estar tan salado en esta vida.

 

—Reto.

 

DIOS, sintió que se había tirado con todo y sin condón hacia las manos malvadas de Sigma, él cuál al escuchar su respuesta sonoro de oreja a oreja con un toque de malicia.

 

—Te reto a declararte a la chica que te gusta antes de que acabe el día.

 

El alma de Dazai tomó sus maletas y decidió largarse para buscar a un dueño con más suerte.

 

¡No, alma, por favor llévame contigo!

 

Dazai quiso negarse pero conociendo como suele ser su suerte, justamente en ese momento suena el timbre que anuncia la siguiente clase. Todos tomaron sus cosas para dirigirse con rapidez hacia sus actividades, Dazai los observó a todos sintiendo cómo se llevaban su dignidad con ellos.

 

Fyodor quiso escapar silenciosamente pero el castaño anticipandolo lo detuvo sujetándolo del hombro.

 

—Todo esto es tu culpa.

 

—Nikolai fue quien te invitó. 

 

—Tú me obligas a quedarme.

 

Fyodor guardó silencio.

 

Bueeeeno, es cierto pero en su defensa no pensó que Sigma hiciera ese reto, bueno si, pero ese es un detalle que no le diría a Dazai.

 

—¡Fedya, no puedo declararme! 

 

—Osamu, toma esto como una oportunidad que la vida te está dando. Has estado enamorado de Yosano desde hace más de un año y aún no te has acercado a ella correctamente en todo este tiempo, ya es hora de que dejes de esconderte de tus propios sentimientos. —Mencionó el pelinegro despreocupado—Relájate, vivimos en una roca flotante en medio del espacio, no tengas miedo de nada. 

 

— ¿Eso que tiene que ver con mi situación?

 

—¿No te da miedo pensar que estamos varados en medio de la nada junto con otros planetas? 

 

-No.

 

—...

 

—...

 

—De acuerdo —suspiró Fyodor nuevamente— Entonces sigue la regla del cinco: “Si no te va a afectar en cinco años, entonces no dejes que esto te atormente cinco minutos” te esperaré en la cafetería, yo pago el almuerzo de hoy.

 

Y con eso Fyodor se retiró, no sin antes darle unas palmaditas en la cabeza. Lo dejo ahí, solo con sus pensamientos. Su corazón latía frenético dentro de su pecho y podía sentir como su espalda comenzaba a sudar por la idea de declararse a Yosano. No sé le acercó durante este año ¿Qué les hacía creer que ahora sería capaz? 

 

Decidió respirar un poco, las palabras de Fyodor no lo reconfortaron ni un poco pero era agradable saber que contaba con él en un día tan importante como este, el día en el que sería rechazado por Yosano o aceptado pero dudaba de esa posibilidad.

 

De todos modos, la sola idea de acercarse a Yosano para decirle lo que siente le hacía temblar las piernas de una forma inexplicable, si se atrevía a hacerlo probablemente terminaría memiéndose sobre sus pantalones y sufriendo una humillación que lo perseguiría hasta el día de su muerte.

 

Además ¿Que se supone que se debe de hacer en este tipo de situaciones?

 

01:23 ━━━━●───── 03:45

⇆ ◁ II ▷

 

Dime formas de declararme a mi crush sin que piense que soy raro o un acosador, preferiblemente que tampoco termine llamando a la policía

 

 

¡ Hola! Es un placer saludarte

Entender que declarar tus sentimientos puede generar cierta ansiedad, pero no te preocupes, ¡es algo muy valiente! El secreto para que el proceso sea fluido y natural radica en la comunicación asertiva y en la lectura de señales. Aquí te comparto algunas estrategias para hacerlo de manera respetuosa y auténtica:

 

No entendió ni la mitad de lo que le respondió Chat gpt.

 

—Tal vez a Yosano le gusta más lo tradicional…

 

Si, eso tenía sentido.

 

Con esto en mente, decidió escribir una carta, no hacia ni su propia tarea pero solo por Yosano este haría enorme sacrificio.

 

Oh mi dulce y amada Yosano.

 

Muy formal y obsesivo.

 

Te amo, ¿quieres salir conmigo?

 

No, el “Te amo” va de más, se ve intenso y tiene un peso demasiado enorme. Lo menos que quería era presionar a Yosano.

 

Oh, mi dulce y amada Yosano. Tu cabello negro brilla como la noche y tus ojos morados parecen dos amatistas bajo la luz del sol.

 

¡Qué ascooooo!

 

Por el bien de su dignidad decide arrugar la hoja dónde estaba ese último mensaje.

 

Hola nena ¿No te gustaría ser la Naruto de mi Sasuke? *guiño, guiño*

 

Muy Otaku.

 

Hola, me gustas ¿Puedo ser tu novio?

 

Bueno, a decir verdad está era la nota más decente que podría escribir, así que sin dudarlo decide firmar la nota con su nombre y apellido —Solo por si acaso, es decir, no habían otros Osamu Dazai en el colegio pero uno nunca sabe— y eso sería todo, no fue tan difícil como imagino, Fyodor tenía razón se estaba ahogando en un vaso con agua y hablando de Fyodor debería esperarlo para entregar la carta a Yosano.

 

Aunque de seguro el pelinegro se quejaría de que estaba buscando declararse a Yosano mediante una carta, le diría que era un cobarde por no decírselo cara a cara, así que creo que lo mejor es que él se encargue de este asunto solo, igual era su problema ¿No?

 

Así que con eso en mente, decidió armarse de valor. Tomó agua, se dió ánimos mentalmente y palmeó su propio rostro. Obviamente no hacía esto para ganar tiempo, por supuesto que no.

 

Una vez que se armó de valor, decidió dirigirse hacia el casillero de Yosano. Se encontraba en el segundo piso y sabía que dicho casillero se encontraba justo al frente del baño de los chicos y pensándolo bien, pobres hombres, tenían que hacer todo un recorrido para ir al baño. 

 

Pobres perros, por suerte Dazai nunca tuvo la necesidad de ir al baño en el colegio.

 

Una vez llegó, se fijó de que Yosano no se encontró cerca, al no ver ni un indicio de ella se acercó al casillero número tres y sin pensarlo más metió la nota entre las rendijas del casillero, por suerte, las personas que estaban a su alrededor no parecían prestarle mucha atención, lo que facilitó un poco más su situación.

 

Festejo mentalmente su logro con un ridículo baile mental, siendo sincero no sabía cómo podría mirar a Yosano a la cara después de esto, probablemente su cara se pondría muy roja pero si vemos el lado positivo ¡Pudo declararse después de un año! Dazai sabía que muy probablemente ella no correspondería a sus sentimientos, podía vivir con eso, le daba cierta tranquilidad el saber que ella lo sabría.

 

El sonido de la campana lo sacó de sus pensamientos, todos a su alrededor se apresuraron a tomar sus cosas para dirigirse a la siguiente clase, así que, rápidamente se alejó de la escena del crimen decidiendo apoyarse tranquilo frente a una pared que estaba considerablemente lejos del casillero de Yosano, también decidió tapar la mitad de su rostro con un libro que había traído consigo, así podría ocultar su identidad. 

 

(como si no tuviera una placa en el pecho que literalmente gritaba “Osamu Dazai” pero son detalles sin importancia)

 

Observó cómo todos los estudiantes pasaban a su lado, conversando sobre cosas de su día a día o planos que tenían al terminar la escuela. Ninguno pareció reparar en su presencia, lo que le dió una especie de calma a sus nervios. Entre toda la gente aún así busco el cabello negro de Yosano, cuando pudo divisarla subiendo las escaleras sintió que su corazón se detenía por un momento.

 

No mentía al decir que Yosano era la mujer más hermosa que había visto en toda su vida.

 

Sintió sus manos sudar y temblar, por un momento temió que el libro que tenía entre sus manos se cayera y llamara su atención. Si ella terminaba rechazando su carta, tirandola a la basura, se diría a sí mismo que estaba bien y que no pasaba nada pero si la aceptaba…

 

Ok, no tenía un plan en dado caso eso sucediera.

 

Él observa como Yosano se va acercando, por un momento piensa que camina en cámara lenta mientras una tonta canción de amor se reproduce con su llegada, siente su corazón latir aún más mientras más cerca está de su casillero y…

 

Algo extraño sucede.

 

Yosano no abre el casillero número tres, abre el de al lado. 

 

El número cuatro.

 

Dazai sintió que su alma se iba nuevamente de su cuerpo debido a la vergüenza y la inutilidad de su dueño.

 

¿A quién carajos se le declaró si no fue a Yosano? 

 

Mierda, mierda, mierda ¡Es un idiota!

 

¡Está bien! Se dijo a sí mismo, sólo tenía que esperar a la dueña del casillero número tres para disculparse por el malentendido, nada malo podría pasar, todos cometemos errores.

 

El problema es que efectivamente las cosas sí podrían ponerse peor.

 

Porque a lo lejos pudo divisar la figura de Chuuya acercarse, reconocería ese cabello naranja dónde sea. Tenía las manos en sus bolsillos y parecía estar masticando un chicle por el movimiento de su mandíbula, tenía la mirada baja mientras sobre su cabeza descansaban unos audífonos, estaba escuchando música a su parecer.

 

Sintió como el color abandonaba su rostro al ver cómo poco a poco el pelirrojo se iba acercando al casillero donde había dejado la nota por error, maldita sea, de todos porque precisamente él debía de ser dueño de ese casillero.

 

Ya valió.

 

Mataron, mataron a un inocente.

 

Chuuya abre su casillero e inmediatamente la nota que había dejado cayó justo en frente de sus narices, desde su sitio pudo observar como Chuuya frunció el ceño confundido para luego agacharse y tomarla entre sus manos, Dazai no sabía ni dónde esconderse, sabía que debía correr pero sus piernas no respondía debido al miedo que sentía.

 

Chuuya, al terminar de leer la nota comenzó a mirar a su alrededor buscándolo entre la multitud. Fue en ese momento en el que Dazai supo que debía huir pero no pudo dar ni tres pasos cuando aquellos ojos azules lo habían encontrado.

 

Mierda.

 

Dazai se había declarado como la persona equivocada.

 

A un chico.

 

Y no era gay, ojo.

 

Al homofóbico, precisamente.

 

Calajo.

 

01:23 ━━━━●───── 03:45

⇆ ◁ II ▷

 

 

¿Crees en la mala suerte? Dazai cuando era más pequeño solía creer que las cosas sucedían por algo, que las desgracias que día tras día lo perseguían al final le traerían una buena recompensa, como si Dios o el destino se disculparan por haberle hecho pasar un mal rato. A medida que fue creciendo, se dió cuenta de que era una persona sin remedio que debía vivir bajo las ataduras de la mala suerte, que todo esto había iniciado por culpa de sus padres y de aquel condón roto que lo trajo a la vida.

 

También todo era culpa de ese post en Facebook que le salió cuando tenía 14 años, ese dónde una tal “Debora Melo” había sufrido un accidente y que si no compartías ese mensaje con otros 8 amigos entonces llegaría ella y te jalaría las patas a las tres de la mañana. Y a ver, en ese tiempo solía creer en los Creepypasta, aquel mensaje para él fue como encontrar una piedra maldita o algo parecido. El problema es que en ese tiempo Dazai no tenía muchos amigos, tenía 4 y uno de ellos era su papá así que no pudo cumplir lo que le decía aquella señora, afortunadamente nadie le jalo las patas esa noche pero podía estar seguro de que la maldición de “100 años de mala suerte” si se habían cumplido.

 

¿Qué tiene que ver eso con su situación actualmente? Mucho, porque Debora Melo había cumplido su profecía y había triplicado su mala suerte, solo por no tener cadena los amigos suficientes para compartir esa, logrando que éste le diera duro contra el muro sin protección y sin lubricante. 

 

Ajá, así de grave y doloroso.

En sus 17 años, casi 18 años de existencia nunca la había caído de esa manera. Es decir, sí, es un tipo sin remedio y podía contar con sus dedos todas las estúpidas que había dicho y hecho, es más, le faltarían dedos ¡Pero aún así, tenía límites! Y declararse a Chuuya había rebasado dicho límite.

 

Dijeron arriba los pendejos y Chuuya de un puñetazo lo mandó a volar.

 

La situación se le hacía tan surrealista ¿Cómo pudo equivocarse de casillero? Solo tenía que hacer una cosa, una, y aún así la cagó. Está era una de las tantas razones por las que estaba tan reacio de declararse a Yosano, se conocía a la perfección y sabía que con él nada sale bien, debía de haberle hecho caso a su instinto que le decía que no fuera, pero claro, habían mencionado el nombre de Yosano y enseguida fue el a la boca del lobo solo porque quería pasar tiempo con ella.

 

¿Y eso cómo terminó?

 

En Chuuya dándole un puñetazo, eso seguro.

 

Aunque técnicamente el problema no recaía en la equivocación del casillero, sino en el dueño. De tantas personas ¿Por qué tenía que ser Chuuya? El homofóbico que le había dado un puñetazo a otro chico solo por ser gay, un chico que a pesar de que no le dobla el tamaño era capaz de romperlo con un soplido en su rostro. Por lo que sabía de aquel accidente, el golpe que Chuuya le había dado a ese chico fue tan fuerte que lo terminaron llevando al hospital de emergencia, se dice que su familia pagó una enorme cantidad de dinero para evitar que el pelirrojo fuera expulsado mientras que al otro pobre chico le tuvieron que hacer una rinoplastia gratis y terminó ganando dinero por su silencio…

 

Ahora que lo pensaba, no sonaba tan mal…

 

No, no es cierto que quería vivir aunque sonara muy loco. Aún era muy joven y aún no subían la tercera temporada de los Diarios de la boticaria, necesitaba ver cómo Mao Mao y Jinshi se besaban porque su vida era tan miserable que ese iba a ser el único acercamiento que tendría con referencia al amor, además aún no había visto la tercera temporada de Jujutsu kaisen y tampoco había terminado el anime que estaba viendo con Nikolai. Apostaba que recibir un puñetazo por parte de Chuuya debía de doler más que una patada en los huevos y de solo pensarlo ya le dolía la cabeza.

 

Ay dios, qué escándalo.

 

A lo lejos pude escuchar como su alarma sonaba sobre su escritorio, las ganas que tenía de levantarse eran nulas.

 

 Ayer después de ver cómo Chuuya se acercaba hacia él después de haber leído su carta, no pudo evitar salir huyendo de ahí, se perdió dos clases importantes pero por lo menos su rostro había sobrevivido un día más. No tenía muchas ganas de ir al colegio, de solo imaginar lo que sucedería le hacía temblar la cola de una manera que no podía explicar. 

 

Bueno, lo hecho, hecho estaba, no podía cambiar el pasado pero sí podía cambiar su futuro. Capaz y solo estaba exagerando, probablemente le daría una pequeña golpiza o quien sabe, Dazai siempre fue una persona escurridiza, podría escapar de esta situación con facilidad.

 

O eso creía.

 

Con el poco ánimo que le quedaba decidido levantarse para alistarse para el colegio, no podía seguir perdiendo clases, no participaba en ellas pero su presencia le daba más puntos en sus exámenes y conociendo que siempre le iba mal, no estaría demás uno que otro punto extra por asistencia.

 

Al bajar hacia la cocina encontró a su padre grabando un Tiktok, desde que descubrió la aplicación para promocionar sus recetas y estás se había viralizado no dejaba de grabar videos en todo momento. Alguna que otra vez soltó un storytime vergonzoso sobre él, como el detalle que no le gustaba bañarse y como ya sabrán obviamente que se viralizó, en los comentarios hubieron tantos padres quejándose del mismo problema, le reconfortó saber que no era el único cochino. 

 

—Buenos días, cariño, tu desayuno está sobre la mesa. Ten un buen día —respondió su padre mientras guardaba su teléfono en su delantal.

 

—Papá, no me siento bien ¿Puedo abandonar la escuela? ¿Si? Genial, eres el mejor. —Dijo apresuradamente mientras regresaba a darse la vuelta para volver a su habitación para lamentarse toda la mañana, lastimosamente su padre fue más rápido al tomarlo del brazo y regresarlo a su sitio para mirarlo con preocupación.

 

— ¿Todo está bien? —Preguntó mientras apartaba el cabello sobre su frente para tomarle la temperatura.

 

Se había prometido a sí mismo que no le contaría nada a su padre sobre el accidente con Chuuya, primero porque era muy vergonzoso y segundo porque no quería participar nuevamente en uno de sus tiktoks virales donde hablaba de sus desgracias.

 

—No, sin querer provocar a alguien que es capaz de partirme el cuello con sus brazos.

 

Odasaku parpadeo.

 

—¿Te están haciendo bullying? —Preguntó mientras se cruzaba de brazos y miraba la cocina tratando de ordenar sus pensamientos—Sabes que puedes hablar sobre eso sin problema, Dazai. Si alguien te está molestando, no dudes en decírmelo, es más iré a hablar ya mismo con el director.

 

-¡No! —gritó Dazai deteniendo a su padre—No es nada de eso…

 

—Entonces ¿Qué sucede? 

 

Dazai guarda silencio y eso ocasiona que su padre pierda la poca paciencia que le quedaba.

 

—Osamu, si no está sucediendo nada malo y no te están haciendo bullying entonces continúa con tu camino, vas a llevar tarde al colegio.

 

—¿Me estás corriendo?

 

-Si.

 

Dazai se queja mientras daba unos cuantos pistones.

 

—¡Todo esto es tu culpa, no te pedí nacer! —Odasaku le lanza una mala mirada por su comentario—¡Es decir, woooow amo la vida muchas gracias papá por darme motivos para respirar aunque me humilles públicamente en tiktok! 

 

—Lo haré nuevamente si no me explicas en cinco segundos lo que sucede.

 

—¡Pero!

 

—5…

 

-¡Papá!

 

—4…

 

—¡No es justo!

 

—3…

 

—¿Me estás ignorando?

 

—2…

 

—¡Si regreso sin vida que conste que será tu culpa, cuando te des cuenta ya estarás en medio de una batalla de rap contra satanás!

 

—¿Por qué una batalla de rap?

 

—No sé, estaba pensando en el rap de Blancanieves vs Elsa.

 

Odasaku Reunión paciencia mientras soltaba un largo suspiro, debía de haber tomado más ácido fólico ¿Verdad? 

 

— ¿Qué tan grave es? —Decidió preguntar está vez su padre regresando al tema inicial, de seguro él pensaba que su pobre hijo había caído en manos de un pandillero que tarde o temprano lo convencería de unirse a la mafia.

 

—Le hice algo a alguien que no me dobla el tamaño pero si es capaz de doblarme como una ramita con solo uno de sus brazos, pero te juro que fue un error, ya sabes que estoy medio wey.

 

—¿Estás asustado por alguien que es más pequeño que tú?

 

—¿Qué parte de “me doblará como una ramita” no se entendió? 

 

Odasaku masajeo su frente, que haría con este niño.

 

—Solo dile eso Dazai, te estás ahogando en un vaso de agua otra vez. Si te comunicaras más y hablaras con esa persona podrían llegar a un acuerdo —aconsejo y Odasaku sintió que sus hombros se relajaban al ver cómo Dazai asentía mientras analizaba sus palabras.

 

Claro hasta que abrió la boca, otra vez.

 

— ¿Que evite nuevamente mis problemas con los dados? Ah, sabía que eras alguien sabio padre, gracias por sus sabios consejos. Los tomaré en cuenta, tal vez así podré evitar la golpiza que me espera después de declararmele a un chico y….

 

Ya la cago ¿verdad?

 

Ni siquiera se quedó a esperar la reacción de su padre, tomó su desayuno como pudo y con una rápida despedida se marchó para dirigirse a la escuela y escapar del interrogatorio de su padre. ¿Acaba de salir del closet sin tener ni siquiera un pie dentro? No salía de un problema para medirse en tres más, de verdad necesitaba sacar un maestro en mala suerte e idiotez.

 

Con un respiro hondo decide detener su carrera una vez que se da cuenta que está lejos de su hogar, apenas son las seis de la mañana y ya acaba de arruinar aún más su día. Si así fue la charla con su padre no quiere imaginar cómo será cuando llegue de la escuela.

 

Si lo pensaba bien, tal vez está era una oportunidad para aprender a resolver sus propios problemas él solo. Ya tenía 17 años y seguía huyendo cada vez que metía la pata, debía de aprender a enfrentar sus miedos y dejar de comportarse como un bebé que llora por estupideces.

 

¿La cagó con Chuuya? Sí y es por eso que debía de actuar como un hombre y plantarle cara de una vez ¿Quería golpearlo? ¡Que lo intentara! Él mismo recibiría y devolvería los golpes como pudiera, no debía de sentirse avergonzado por haberse equivocado, no más.

 

Está vez, iba a ser hombre y no un bebé…

 

01:23 ━━━━●───── 03:45

⇆ ◁ II ▷

 

Es mentira, no era un hombre, era un bebé y uno muy llorón.

 

El sonido de la campana que anunciaba que era hora de comer lo sobresalta en su propio sitio, quería decir que había enfrentado a Chuuya una vez que llegó a la escuela pero apenas lo vio en frente de su casillero no pudo evitar darse la vuelta y huir como todo un cobarde aprovechando que el pelirrojo no lo había visto.

 

No estaba listo para enfrentarlo, lo admitía. 

 

Caminar hacia la cafetería fue todo un martirio, observaba hasta la más pequeña esquina en busca del pelirrojo de 1.60, su padre tenía razón ¿Cómo podía sentir miedo de alguien que era 20 centímetros más bajo que él?

 

Pero es que es Chuuya…

 

Y Chuuya da miedo.

 

Si se escondía en la cafetería dudaba mucho de que aquel chico lo confrontará, no parecía ser tan idiota como para golpearlo enfrente de millas de personas. Además confiaba en que la capucha de su abrigo ocultaba parcialmente su cabello e identidad, todo estaría bien.

 

Hasta que sintió una mano sobre su hombro.

 

Dios, soy yo de nuevo.

 

Dazai no se sintió orgulloso del chillido que escapó de sus labios.

 

—Oye, está bien, soy yo. —Su cuerpo se relajó al escuchar la voz de Fyodor a sus espaldas.

 

No, no estaba bien pero esa era una información que Fyodor no necesitaba saber. Se burlaría de él por años si descubre el fallo de su declaración a Yosano.

 

— ¿Dónde estabas? —Preguntó mientras tomaba un poco de su comida con ayuda de una cuchara que amablemente la cocinera le administra.

 

Fyodor es un estudiante extranjero, de Rusia más específicamente, había terminado en esta escuela gracias a una beca que se ganó. El pelinegro se sentía muy orgulloso aunque a veces la barrera del idioma lo golpeóa con fuerza en el rostro, aún le daba risa como su acento cambiaba parcialmente en japonés volviendolo aún más divertido.

 

—No entraste a clase ayer, tampoco a la de hoy y no respondías mis mensajes ni llamadas —preguntó preocupado y Dazai se sintió mal por haberle ocasionando ese sentimiento a su mejor amigo—Diría algo como: Quise ir a tu casa pero estaría mintiendo, no cruzaría media ciudad solo para visitarte.

 

Maldito, tenía que ser libra.

 

Puede que haya sido un poco dramático y puede que haya apagado su celular, pero en su defensa tenía miedo de que Chuuya encuentre sus redes sociales y comenzará a bombardear su bandeja con insultos, su corazón de pollo no lo resistiría, además, no esperen mucho de él cuando está asustado y entrando en pánico.

 

Carraspeó su garganta un poco incómodo, tratando de ganar tiempo para pensar bien lo que le diría a Fyodor sin arruinarlo como lo hizo con su padre está mañana. Debería contar la verdad pero mejor se ahorraba la humillada de su vida.

 

—No me sentí del todo bien, eso de declararme a Yosano me afectó ¿Sabes? —mintió mientras llevaba una de sus manos a su estómago —Vomité mucho y entre en pánico, por eso decidí irme y sobre la clase de hoy; la verdad verla me da un poco de náuseas, así que decidí tomar un poco de aire.

 

Al parecer la mentira pareció ser lo suficiente creíble porque Fyodor apoyó una de sus manos en su hombro para brindarle un poco de apoyo y ánimo ante su situación.

 

—Vaya, pensé que todo había salido bien —Comentó mientras se alejaba para continuar con su desayuno—Ya sabes, por lo de tu casillero.

 

Dazai se detuvo mientras fruncía el ceño y volteaba a ver a Fyodor confundido, no tenía ni idea de lo que estaba hablando.

 

¿Su casillero?

 

No recordaba haber ido hacia allá, por un momento lo pensó porque necesitaba su libro de historia pero al ver a Chuuya…

 

Oh.

 

Oh .

 

¡Carajo, Chuuya! ¿Qué habrá puesto en su casillero?

 

Dazai se levanta repentinamente de su mesa llamando la atención de Fyodor quien lo miró enojado por haber tumbado sin querer su jugo de naranja, ya después le compraría uno nuevo. Necesitaba ver con sus propios ojos lo que Chuuya le había hecho a su casillero, ni siquiera se despidió correctamente de él cuando ya estaba trotando hacia la salida.

 

En el camino empujó a una que otra persona, pero estaba tan preocupada que ni siquiera se le pasó por la cabeza pedir disculpas. Sentía su corazón latir frenético dentro de su pecho y las palmas de sus manos sudaban demasiado como para considerarlo normal, los peores escenarios se reproducían en su mente, escenarios que iban desde grafitis insultandolo o imágenes extrañas de él en situaciones iguales de raras.

 

O tal vez había colocado su carta para que todos pudieran observarlo, no tenía el derecho de hacerlo ni siquiera era gay.

 

Todo era culpa de Débora Melo y su cadena innecesaria.

 

Al llegar pudo observar con más detalle sobre lo que hablaba Fyodor, no pudo evitar que su mandíbula se aflojara ante lo que veía.

 

No había ninguna carta, muchos menos mensajes llenos de odio.

 

Habían flores.

 

Nunca había recibido flores.

 

Las personas a su alrededor comenzaron a cuchichear a su alrededor al darse cuenta que él era el dueño del casillero y por lógica de aquellas flores, sintió sus mejillas arder al observar cómo todos los señalaban y comentaban sobre su situación, lo más probable es que habían visto al pelirrojo colocar las flores en su respectivo lugar.

 

Un momento..

 

Las flores se veían muy frescas…

 

Eso significaba que Chuuya estaba cerca.

 

Necesitaba huir.

 

Decidió darse la vuelta para escapar lo más rápido de ese lugar, lo que no esperaba era encontrarse de lleno con dos ojos azules que lo miraban con mucha intensidad.

 

Dazai no admitiría como se le hizo muy tierno que Chuuya tuviera que levantar un poco su cabeza para mirarlo fijamente a la cara y tampoco admitiría que le gustaba el tono azul de sus ojos que parecían brillar como el mismo sol.

 

Si, ese mismo chiquitín es capaz de golpearte hasta que necesites una operación de rostro…

 

Bueno, fue un gusto conocerlos. Espero que les haya gustado mucho este fanfic, lamento mucho que su protagonista estrella pase por esta situación tan lamentable, recuerden darle a la estrella y también comentar mucho. Cualquier chisme que tengan por favor comunicarselo mediante la ouija.

 

Siente su boca secarse y sus piernas temblar, su mente comienza a maquinar millas de escenarios para escapar y sus ojos no podían dejar de recorrer el lugar buscando hasta la más mínima oportunidad de huir.

 

Siente su corazón detenerse y sus ojos cerrarse por un momento al ver cómo Chuuya levantaba su mano.

 

Pero solo para acomodarse un mechón que se había escapado de su coleta.

 

— ¿Podemos hablar? —Santos perros callejeros, que voz—Claro, si no estás ocupado.

 

Dazai no iba a admitirlo que verl

o avergonzado lo sorprender ¿Por qué aún no lo estaba golpeando? Si tuviera más confianza con el pelirrojo probablemente lo habría sacudido mientras le gritaba: ¿¡Quién eres y qué hiciste con mi enano bravucón!?

Por un momento pensé en decirle que no, tenía miedo de que esto fuera una trampa y lo golpeara en la mínima oportunidad que se descuide, buscó con la mirada a algún maestro que pudiera ayudarlo pero lo único que encontró fue a estudiantes mirándolos con mala cara.

 

Dios que iban a pensar de él después de esto…

 

Decidió ajustar aún más la capucha de su suéter a su cabeza, y cuando se sintió satisfecho tomó del brazo al más bajo para llevar a trompicones hacia el baño más cercano para hablar, lo que siendo sincero era toda una estupidez; se iba a quedar solo con el pelirrojo dándole la oportunidad de golpearlo sin que nadie lo interrumpiera.

 

Dios, que estaba haciendo.

 

Al abrir la puerta del baño no dudó en empujar a Chuuya, una vez dentro cerró la puerta y le puso el seguro para que nadie más entre, podía sentir la mirada azulada del pelirrojo en su nuca y eso le ponía muy nervioso. 

 

¿Por qué su rostro sigue intacto?

 

—Vaya, ¿Tan pronto? —Mencionó de repente y Dazai hundió sus cejas mientras volteaba a verlo confundido—Nunca pensé hacerlo en un baño, pensé que necesitábamos una cita antes de esto.

 

¿Qué?

 

¿Se refiere a…? Ay, santamadredediosayudamealibrarmedeunadetonada.

 

—¡No es lo que parece! —Exclamó escandalizado—Dijiste que querías hablar, así que hazlo.

 

Al darse cuenta la vuelta sintió como su corazón se detenía al ver cómo Chuuya se sacaba su suéter de la cabeza ¡Y padre santo que estás allá arriba que vista! 

 

—¡¿Qué se supone que estás haciendo!? —Grito exaltado.

 

Chuuya lo miró confundido mientras doblaba su suéter.

 

—Quitarme mi suéter porque hace calor?—Respondió con una clara confusión en su rostro, el castaño sintió sus mejillas arder al darse cuenta de que el pervertido era él.

 

Necesitaba un baño de agua bendita con urgencia, pasar tiempo con Nikolai fue muy contraproducente.

 

Un tenso silencio se forma entre ambos ya decir verdad Dazai no sabe qué decir, toda esta situación es tan confusa. Se supone que Chuuya tendría que estar golpeandolo ¿Por qué aún no lo hacía? Incluso colocó flores en su casillero ¿Por qué lo hizo? 

 

Suelta un suspiro, bueno como él no dice nada lo mejor es que sea Dazai quien inicie la conversación.

 

—Sobre la carta, te juro que tengo una explicación no gay —Comienza a explicar nervioso—Sucede que yo no quería declararme… —Chuuya frunce el ceño y el movimiento de su mandíbula al apretarse le hizo reconsiderar toda esta situación, así que decide mentirle para que el pelirrojo no lo mate— Es decir, no quería declararme porque se que eres mucho para mí. Tú eres increíblemente guapo, perfecto y maravilloso, mientras que yo parezco sacado de una mala imitación de los Rugrats, además no me baño y me obsesiono con animes, no soy un buen partido, lo siento, acepto ser rechazado. Mi corazón sufrirá las consecuencias de no estar contigo pero podrás soportarlo.

 

Suelta cada una de las palabras mientras fingia ser una damisela desconsolada, incluso llevó una de sus manos a su pecho para darle más veracidad a sus palabras.

 

No sé que le hizo creer que esto funcionaría.

 

Spoiler: No funcionó.

 

—Está bien, acepta ser tu novio.

 

Comenta con tanta tranquilidad que pudo escuchar a Débora Melo reírse de sus desgracias.

 

¿Cómo dices qué dijiste?

 

—¿No eras homofóbico?

 

—¿Y tú no eras hetero?

 

Oh, el enano tiene agallas pero touche.

 

—Y lo soy.

 

—Pero me pediste ser tu novio. — Discute mientras cruza sus brazos sobre su pecho confundido.

 

No era el único.

 

—Y tengo una explicación —Decide tratando de arreglar su desastre—Te cuento, mira, sí eres muy guapo, inteligente y tienes unos brazos…—Se aproxima a él mientras acerca una de sus manos para tocar su brazo y oh vaya, sí que son enormes y duros—Wow, ¿Haces ejercicio?, ¿Me pasas tu rutina? —suelta emocionada pero decide dejar sus brazos en paz al ver que lo estaba tocando—Pero cabe aclarar que soy gay, no hetero.

 

Chuuya Inclinación.

 

Así no era.

 

—¡No, espera es al revés!—explica—Soy hetero pero no soy gay, yo respiro heterosexualidad, cago heterosexualidad, como heterosexualidad. Todo esto es una confusión ¿Sabes? Estoy medio pendejo y…

 

—Lo sé—interrumpe Chuuya mientras le dedicaba una suave sonrisa —Se que no te gusto, babeas por Yosano cada vez que la ves.

 

Dazai lo observa confundido ¿Cómo él sabía eso?

 

—Esto sonara raro pero los observa—dice mientras rasca su nuca viéndose genuinamente avergonzado, ahora puedo confirmar que Chuuya es todo un taller ¿Quién lo diría? —Nadie me habla, paso mi tiempo viendo a los demás y es divertido ver cómo tratas de hablar con ella.

 

¿Divertido? ¿Acaso soy un tipo de payaso para él?

 

—No entiendo, entonces ¿Por qué aceptas ser mi novio? —Arruga la nariz un poco incómodo— O sea, sabes que fue una confusión pero, ¿Qué fue toda esa escena de las flores? 

 

¿Porque tiene el presentimiento de que se está burlando de él?

 

Chuuya bajó la mirada hacia sus zapatos mientras comenzaba a balancearse, parecía que le costaba decir lo que pasaba por su mente.

 

—No eres gay.

 

Afirma y bueno, pensé que era demasiado obvio ¿No?

 

—Aja…

 

—Pero ¿Podrías serlo?—Pide mirando a Dazai con esos enormes ojos azules ya penas soltó esas palabras el castaño no dudó en darse la vuelta para retirarse. Muy guapo y todo pero parece que tiene un maní en la cabeza.

 

Tal vez su cerebro era muy pequeño, si consideramos su estatura no suena tan loco…

 

Desafortunadamente el más bajo era demasiado rápido porque a penas Dazai tomó la perilla entre sus manos, este lo tomó de los hombros para evitar que se fuera. 

 

Debió de irse en la primera oportunidad que le dio la vida.

 

—No te vayas, escúchame por favor —Le suplicó mientras se aferraba a su uniforme —No me refería a eso, sino a qué finjas serlo. Necesito tu ayuda.

 

¿Su ayuda?, ¿Por qué o qué?, ¿Acaso no sabía de su mala suerte? No, ni de chiste, se largaba de aquí.

 

—Todo el mundo cree que soy homofóbico, pero es un malentendido —Sus palabras lo descubierto por completo —Nadie quiere escucharme ¿Sabes lo que es estar solo durante todo un año? Eres la única persona que quiere oírme a pesar de todo, por favor. —Súplica y en sus ojos azules puedo ver esa chispa de esperanza brillando incandescente, eso solo ocasiona que su corazón se ablande.

 

Si se ponía en sus zapatos, no se imaginaba lo doloroso que debía estar solo por más de un año. El solo imaginarse sin Fyodor y Nikolai a su alrededor le dolía y si agregaban el hecho de que nadie te dirigió la palabra por algo que “se supone” no hiciste... 

 

Y decía se supone porque no sabía si creerle o no.

 

Oh, mi Shayla.

 

Decide respirar hondo.

 

—Escucha, no puedo ayudarte. Las personas creerán que yo también soy homofóbico si me ven contigo y no te lo tomes a mal pero mi vida está bien como está a pesar de que sea todo un desastre —Se disculpa sin poder mirarlo a la cara, se sintió mal pero de verdad que no era el indicado para esta misión.

 

—No te pido que estés conmigo o que salgas a desmentir todo, lo intenté y no funcionó. Por favor, solo escúchame —Sigue insistiendo y su estúpido corazón de pollo le dice que es lo mínimo que puede hacer por él. Chuuya suelta el agarre en sus hombros y por un momento pensó en irse pero algo dentro de sí mismo le pide que no lo haga.

 

Que se queda a escuchar su versión.

 

—Entonces? ¿Cómo te ayudaría?—Pregunta y siente un mal presentimiento cuando Chuuya le sonríe a pesar de que se ve muy bien contento.

 

—Sal conmigo y sé mi novio o mejor dicho, finge serlo, por favor.

 

Dazai parpadea y probablemente el más bajo leyó su expresión porque rápidamente lo toma otra vez de los brazos.

 

—Si las personas ven que salgo con un chico tal vez olvidarían el malentendido.

 

Que tipo tan idiota y que plan tan estúpido.

 

—Esa es una pésima idea, ¿De verdad crees que olvidarán todo ese asunto solo porque decidiste salir con un chico? Las personas no son tontas, Chuuya, solo creerán que eres una hipócrita que es incapaz de salir del closet y por eso tiene que joder a los que si tienen el valor de hacerlo.

 

Dios, pensaba que él era un idiota pero Chuuya lo supera con creces.

 

—Lo siento pero me niego, busca a alguien más para que sea tu novio. Además, ni siquiera te conozco—Finaliza retrocediendo para salir de ahí lo más rápido que pueda y olvidar que esto sucedió.

 

—¡Te pagaré!

 

Dazai suelta un bufido.

 

—¿Qué clase de persona cree que soy como para venderme?—Pregunta molesto pero dicha ira se desvanece al darse cuenta de que en otras circunstancias sí habría aceptado —Bueeeeno, puede que sí pero ahora no.

 

Abre la puerta dispuesta a irse pero Chuuya suelta algo que llama su atención y le hace cerrar nuevamente la puerta.

 

—Te ayudaré con Yosano.

 

Ah, está clase de tratos si van con él.

 

—¿Y cómo lo harías?

 

Chuuya mordió su labio indeciso.

 

—No lo sé, pero lo que si se es que soy bueno en las relaciones —Presume ocasionando que Dazai rodará los ojos—Sabes ninguna de mis parejas se ha quejado de mí por ahora.

 

Ah, vaya el enano salió presumido.

 

—Solo consideralo, puedes irte, confesarte y ser rechazado o puedes ayudarme, recibir mis consejos y gustarle a Yosano —Propone mientras extiende una de sus manos, esperando que el castaño la tomara para sellar el trato—No duraremos ni un mes, solo ayúdame, por favor. 

 

—Claro genio, porque le gustare si se entera que soy gay —Bufó mientras le daba una palmada a la mano del pelirrojo para que la alejara de él.

 

—La bisexualidad existe—Añade mientras se acerca unos pasos a él—Mira, podemos estar juntos unas semanas así las personas se darán cuenta de que no soy lo que ellos creen que soy, recibirás mis consejos, tendrás a Yosano, te pagaré y te ayudaré con tus tareas ¿Qué opinas?

 

Dazai lo pensó seriamente y eso es sorprendente si consideramos como solíamos actuar día a día. Fácilmente podía negarse y seguir con su vida, algo dentro de sí mismo le decía que Chuuya no insistiría más y dejaría el tema a un lado para respetar su espacio y su decisión, tampoco pensaba mucho sobre el tema del dinero, Yosano y sus calificaciones; lo que le hacía pensar la situación con un poco más de detenimiento era Chuuya, porque el tipo le daba un poco de pena, sabía que no era su responsabilidad ayudarle, ni siquiera eran amigos antes del accidente de la carta pero aún así…

 

Dios, porque lo estaba considerando.

 

Todo era culpa de esos ojos azules, no podía creer que lo estuvieran viendo ahora mismo como su salvador. Si supiera todas las cagadas que se mandaba por día de seguro no estaría igual de encantado.

 

—Bajo mis condiciones—aceptó aún un poco inseguro de su decisión, Chuuya inmediatamente pareció iluminarse ante su respuesta—Y quiero que sepas que solo lo hago por el dinero y Yosano ¿Quedó claro?

 

El pelirrojo asiente efusivamente, ocasionando que algunos mechones de su coleta se escapen de su agarre. Sin esperarlo del todo, Chuuya se lanzó hacia sus brazos para darle un fuerte abrazo que de seguro rompió una que otra costilla, ya en serio, qué clase de ejercicio hacía este tipo.

 

—Seré el mejor novio falso de todos, lo prometo —Juró el más bajo al separarse mientras seguía dándole esa sonrisa—No te vas a arrepentir.

 

Dazai decide empujarlo y salir con rapidez de aquel lugar.

 

Fyodor lo iba a matar…

 

01:23 ━━━━●───── 03:45

⇆ ◁ II ▷

 

Dazai nunca fue una persona que se dejará llevar por lo que decían los demás, siempre había opinado que si él no estaba presente o no tenía las pruebas suficientes para acusar a alguien de, que se yo, equis problema ¿Entonces que le daba el derecho de atormentar a un inocente? 

 

Y claro, él puede decir eso pero por alguna razón con Chuuya fue distinto y eso lo convertía en una persona hipócrita. Cuando sucedió el problema de la golpiza que le dió a aquel chico, todos en su salón hablaban de eso, incluso Lucy, Sigma e Higuchi quienes no dudaron en acribillar al pobre pelirrojo que se sentaba a solo unos puestos lejos de ellos. Decían cosas hirientes sobre él, cosas que si hubieran sido dirigidas a su persona estaría avergonzada mientras se escondía en un rincón para alejarse de todo y de todos. Gracias a eso no pude evitar soltar uno que otro comentario, se había dejado llevar por lo que todos decían sobre él.

 

Era todo un salón, en contra de una sola persona.

 

Igual, eso no debió haber sido motivo suficiente como para juzgar a Chuuya. Desde que llegó del colegio y enfrentó el interrogatorio de su padre con respecto a su (no) salida del closet, había estado conversando con él un rato, había encontrado sus redes sociales y no había dudado ni un solo segundo antes de darle como a absolutamente todas, incluso obtuvo su número y estuvo hablando de temas que a ambos les interesaba.

 

Descubrió que su cantante favorito era Harry Styles, que su canción favorita era Girl Crush; un cover hecho por el mismo artista, que le gusta ejercitarse y tenía toda una historia destacadas con respecto a eso—Dazai no iba a admitir que se quedó un buen rato observando su six pack — y que tiene un perro que se llama Arahabaki, además también le gusta mucho la lectura y la poesía.

 

Ah, pobre alma de seguro salir con él iba a arruinar aún más su reputación y su imagen de niño bueno. 

 

Que conste que Dazai se lo advirtió.

 

Pero a pesar de todo, entre más hablaba con Chuuya menos creía ese tonto rumor de que era homofóbico ¿Tal vez Dazai era un idiota que se dejaba llevar por primeras impresiones? Es decir, solo miren a Chuuya, le puso flores en su casillero, fue lo suficientemente atento hacia él como para preocuparse por su situación con Yosano. ¿De verdad había golpeado a un tipo por ser gay? Además, si quiso salir con él fue por algo ¿No?

 

Emoji de ceja levantada y bandera elgibitiplus.

 

Y en sus 17 años existiendo, tal vez es la primera vez que llega tan temprano a la escuela. Siente sus piernas temblar como pollo y sus palmas sudar de una forma muy desagradable, no importa cuantas veces las limpie contra el borde de su pantalón, siempre vuelven a estar húmedos. Ayer por la noche tanto él como Chuuya habían acordado llegar temprano para comenzar el tema de su relación falsa, no pudo dormir en toda la noche por culpa de los nervios.

 

Cuando camina hacia la entrada, ahí estaba él observando su celular como si nada más importará. Llevaba su uniforme bien acomodado y su mochila estaba colgando de uno de sus hombros…

 

Y luego estaba él que llevaba calcetines de Bob Esponja en sus pies…

 

Si, Chuuya de seguro va a sentir mucha vergüenza de decir que era su novio…

 

Falso, ojo, no homo 

 

Chuuya, al sentir su mirada, se dió la vuelta y lo saludo con una sonrisa en el rostro mientras agitaba una de sus manos en su dirección, por un momento pensado en salir corriendo y decirle que renunciaba, casi, ojo, casi, tuvo el impulso de decirle que había tenido un accidente y que no recordaba quién carajos era pero le había hecho una y él no es de romper sus promesas.

 

Es por eso que armándose de valor decide apresurar el paso para dirigirse a su lado, volteó a ver a su alrededor pero afortunadamente nadie parecía prestarles atención. 

 

El verdadero reto sería cuando entrara.

 

— ¿Qué se supone que tengo que hacer? —Le preguntó una vez que llegó a su lado, ni siquiera le dio la oportunidad de decirle buenos días. Era todo un grosero pero culpaba a los nervios—Nunca he tenido una relación seria.

 

Chuuya solo lo mira y le dedicó una sonrisa para tranquilizarlo, dios, era perturbador lo guapo que se veía está mañana.

 

—Solo dame tu mano.

 

Por un momento dudó, nunca había tomado la mano de otro hombre ¿Su padre contaba? Después de pensarlo por un momento, decide extender su mano y una vez que Chuuya la toma, entrelaza sus dedos y esa simple acción casi hace que Dazai se desmaye.

 

Sabía lo que pasaría hoy y sabía lo que dirían de él después de este día y Chuuya pareció ver su batalla mental porque simplemente presionó su mano, como si le dijera «Tranquilo, estamos juntos en esto» y le avergonzaba como ese simple presionado parecía haber calmado al menos una parte de sus inseguridades.

 

Sus manos eran sorprendentemente cálidas y suaves, debería pedirle la crema que usa para la piel…

 

Respir hondo una ltima vez y asentado.

 

Si le hubieran dicho a su yo del pasado que estaría caminando por los pasillos, agarrándole la mano a alguien que no era Yosano se habría infartado.

 

Más si le dijera que se la agarró a Chuuya.

 

 

Eso sonó muy mal.

 

Que conste que él hablaba de manos, no es que en algún momento de su vida terminará agarrándole otra cosa al pelirrojo, carajo ¿En qué estaba pensando? Los nervios le hacían considerar unas estupideces demasiado grandes.

 

Dios, se sintió tan nervioso y sus nervios aumentaron aún más cuando comenzaron a caminar hacia la entrada de la escuela. Apenas pisó un pie adentro bajó la mirada con rapidez, no era lo suficientemente valiente como para enfrentar la mirada juzgadora de todos, quiso repetirse a sí mismo que nadie les estaba prestando atención pero bastó un pequeño vistazo para darse cuenta de que no era así.

 

Todos les estaban prestando atención para su mala fortuna.

 

Todos los veían con una mezcla de sorpresa y confusión, eran demasiado obvios y él era un rey de la obviedad, podía notar cuando las personas no se esforzaban en ocultar lo que pensaban. Nos veían como si Harry Styles y Louis Tomlinson estuvieran caminando juntos de la mano por las calles de Londres, aunque pensándolo bien a ellos les dirigirían una mirada diferente, tal vez algo con más emoción.

 

En términos de otakos, algo así como esa escena en la que Naruto y Sasuke se dieron su primer beso ¿Saben?

 

Creo que debía de pensar un poco más en el impacto que esto iba a tener, fue fácil creer que los demás no les darían más de dos miradas antes de volver a sus asuntos. Que tonto fue al creer que era lo suficientemente flop como para que alguien volteara a verlo, debía culpar a Chuuya y su mala reputación por esto.

 

Y bueeeeeno entendía un poco la sorpresa.

 

¿Hola? Estábamos hablando de Chuuya, alguien al que decidió llamar homofóbico sin más ni menos, alguien que había golpeado a otro por ser gay, el de mal temperamento.

 

Suelta el micrófono.

 

¡BAM!

 

El jiji de Michael Jackson.

 

Y los llantos de un bebé, que en realidad eran de él arrepintiéndose por haber aceptado esto.

 

No obstante tuvo demasiadas oportunidades para negarse, ya estaba aquí y no podía dejar a Chuuya solo en esto. Él solito se metió y él solito sabría cómo salir de este intacto y llevándose del brazo al pelirrojo de 1.60, claro que sí.

 

Ah, pobre Chuuya. Todo hubiera sido más fácil si habría elegido a alguien más con mejor reputación, casi nadie sabía de su existencia, no era un bad boy o un fuck boy de esos que salen en los libros, era un chico corriente, Otaku, que a veces no se bañaba y para disimular solía echarse demasiado perfume.

 

Chuuya está saliendo con un Otaku que tiene pecas hasta en el culo, que no sabe peinarse y que con esfuerzo recuerda la tabla del cuatro y que para rematar tenía uno de los peores signos del zodiaco.

 

Ah, siente que se va cagar en sus pantalones y probablemente piensen que está siendo exagerado pero no saben lo difícil que es para él recibir tanta atención.

 

Dios, soy yo de nuevo.

 

Todos comienzan a murmurar a su alrededor, lo que le motiva a bajar la mirada nuevamente al suelo, intenta ignorar las palabras de los demás pero es una tarea tan difícil, puede escuchar claramente los “¿No sé supone que es homofóbico?”, “¿Quién es el chico que lo acompaña?”, “Hipócritas”, “Closeteros de mierda”

 

¡Él nunca pisó el armario! ¿De acuerdo?

 

Gente toda idiota que abre la boca solo para decir estúpidos que nadie pidió, los odio a todos.

 

Dazai muerde sus labios y decide echarle un vistazo al más bajo de ellos, se sorprende al ver que el pelirrojo conserva una expresión que no revela nada a los demás, no se ve nervioso y mucho menos afectado por lo que dicen los demás. Solo masca su chicle como una vaca con la paja.

 

Casi parecía decirles que se jodieran con una sola mirada ¿Cómo lo hacía?

 

Bueno, en ese caso él sería el nervioso de los dos. No te preocupes, chibi, yo manifestare los nervios que se que se ocultan en el fondo de tu estómago.

 

Bueno, si lo pensaba con más detenimiento de seguro fue difícil para él sobrevivir a lo que los demás decían sobre él, mentiras que lo único que hacían era arruinarle la vida. No podía imaginar cómo era vivir con ese sentimiento por meses, con miedo de dar la cara, de decir algo porque todo lo podían usar en tu contra, los abusos que de seguro recibió después de que esa noticia se regara por todo el colegio.

 

Ah, déjenlo, solo se le metió un: “Quiero regresar al pasado para proteger y defender al chibi de las personas que lo juzgaron” en el ojo.

 

Y hablando del chibi, por estar sumido en sus pensamientos no se dió cuenta de que este ya lo observaba.

 

Bajó la mirada nuevamente sintiéndose más nervioso de lo que ya estaba.

 

Aaaah, ahora pensará que es un acosador. 

 

Bueno, no es su culpa que los pasillos sean tan largos y que el aula de historia esté tan lejos, literalmente sus piernas se movían solo porque Chuuya lo estaba sujetando, de no ser así se hubiera tropezado y hubiera sufrido una humillación que lo hubiera perseguido hasta su muerte.

 

—Es una pena que bajes la cabeza —Susurró Chuuya a su lado mientras se apegaba aún más a él— Te ves lindo sonrojado.

 

Oh vaya.

 

La próstata me hizo grrrr.

 

No, espera él no dijo eso ¿Escucho bien? ¿Dijo lo que en verdad creyó que dijo? ¿Él? ¿Lindo?

 

Queeeeeeee.

 

Decir que lo que dijo le sorprendió es poco a comparación de cómo se sentía. No es que sus palabras le hayan afectado, es solo que no estaba acostumbrado a recibir elogios de alguien más que no fuera su papá en facebook. No sabe exactamente qué hacer en estás situaciones ¿Tiene que regresar el halago? Ah, todo es tan complicado.

 

Dazai carraspeó su garganta llamando la atención del pelirrojo.

 

—Lamento ser un cobarde que no es capaz de dar la cara—Se disculpa y Chuuya simplemente aparta la mirada para volver a mirar al frente con una sonrisa.

 

—Dejaste de temblar —menciona aliviado.

 

¿Qué?

 

Chuuya aprieta nuevamente su mano, tratando de mandarle ánimos con esa simple acción al sentir como Dazai vuelve a temblar como un cachorro, su comentario se lo había recordado.

 

Dazai apostaba que Chuuya hubiera apreciado que alguien sostuviera, no solo su mano, sino todo lo que sentía cuando hablaban mal de él a sus espaldas y lo insultaban.

 

La diferencia de ese Chuuya y del actual, es que ahora sí tenía a alguien que sostendría su mano cuando más lo necesitara.

 

Y con ese solo pensamiento.

 

Dazai alzó la mirada.

 

Jurándose a sí mismo que estaría ahí para apoyar a Chuuya en lo que necesitará, que estaría ahí para sostener su mano, que lo escucharía y que lo defendería de todo aquel que se atreviera a decir algo en su contra. Aunque claro, su ayuda es mínima si consideraba que el más bajo podía callar a alguien de un puñetazo pero la intención es lo que cuenta.

 

Era una promesa que transmitió hacia el más bajo con un apretón, el cual no dudo en levantar sus manos unidas para plantar un beso en sus nudillos.

 

Todo estaría bien, mientras ellos estuvieran juntos.

 

Y tal vez, con el tiempo se darían cuenta de que ambos tenían demasiado en común, que eran más compatibles de lo que imaginaban.

 

Estaba feliz de haber conocido a Chuuya y se juraría a sí mismo que no dejaría que aquel bello rostro que parecía tallado con mucho amor, sufriera nuevamente, él mismo se encargaría de su felicidad del mismo modo en que Chuuya lo hizo con él.

 

Era una promesa.

 

Era su promesa.

 

Porque cuando uno está enamorado, suele hacer muchas estupideces.

 

Y tal vez, equivocarse de casillero no fue lo peor que pudo pasarle en su vida porque gracias a eso, había conocido al hombre que en un futuro llamaría su esposo.

 

Fin.