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Peter Parker despertó con el peso familiar de una resaca después de una borrachera, lo cual le parece extraño porque recuerda claramente no haber tomado nada anoche. Levantó lentamente los párpados que las sentía pesados. El techo tenía la misma grieta en forma de telaraña que prometía arreglar desde hacía meses, pero la luz que entraba por la ventana era distinta: más gris, más fría. No estaba en casa. No sabía cómo lo sabía, solo que no era su ciudad lo que se apreciaba por la ventana.
Se levantó despacio. El departamento era inquietantemente parecido al suyo: los mismos muebles gastados, la misma pila de dibujos infantiles pegados en la heladera… pero los nombres en los dibujos no eran May y Ben. Tenían la firma de un tal Damian, y ahora que los miraba bien los dibujos eran muchos más detallados y realista, todo lo contrario a los crayones coloridos que le encantaban utilizar antes sus hijos. Ni que decir de los héroes dibujados en las hojas, no reconoció a ninguno. Este sin duda no era su departamento pese a la familiaridad. Aunque, la ropa en el placard parecía suyas al igual que las zapatillas, pero sabía que no eran suyos.
"¿MJ? ¿Chicos?" llamó con voz ronca.
Silencio absoluto.
Se pasó una mano por la cara y sintió la barba espesa, las arrugas más profundas alrededor de los ojos. Cuarenta años. La edad que había aceptado con resignación el papel de Spider-Man, después de que Mary Jane lo convenciera, entre besos y lágrimas, de que el mundo necesitaba un Spider-Man. Había recibido sus poderes tarde, ya adulto, y había elegido ser el héroe porque ella le dijo que podía. Porque confiaba en él.
Ahora todo eso parecía a años luz.
Salió de la habitación y caminó por el pasillo. La ciudad al otro lado de la ventana era más oscura, más gótica. No había rascacielos brillantes de Manhattan, sino estatuas de gárgolas y nubes bajas.
Escuchó la puerta principal abrirse.
Entró un chico. Veintipocos, cabello negro desordenado con los muchos del fleco blanco, ojos verdes intensos y cicatrices. Se quedó congelado en la entrada, mirándolo como si hubiera visto un fantasma.
"¿Peter?" susurró el joven, y su voz se escuchó quebrada.
Peter frunció el ceño, poniéndose en guardia sin mover un músculo.
«¿Quién demonios es este chico y cómo sabe mi nombre?»
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Jason Todd se quedó clavado en la puerta del departamento, llave todavía en la mano.
El hombre frente a él era Peter… pero no lo era. Tenía cuarenta años fáciles. Barba castaña bien cuidada, algunas canas en las sienes, arrugas de expresión alrededor de los ojos y una postura más pesada, más cansada. Parecía Bruce en uno de sus días “soy demasiado viejo para esta mierda”. Pero seguía siendo Peter. Sus ojos, su nariz, esa forma de ladear la cabeza cuando estaba confundido.
Hacía dos días que su Peter —el de veinte, el que todavía se reía como idiota cuando Jason lo besaba— había desaparecido sin dejar rastro.
Y ahora aparecía este sujeto en su departamento tan parecido a Peter que Jason no sabe como actuar.
"Peter…" repitió Jason, cerrando la puerta detrás de él. "¿Eres realmente tu?" susurro confundido.
El hombre mayor parpadeó, claramente sin reconocerlo.
"¿Nos conocemos?" preguntó con cautela.
Jason soltó una risa corta y amarga.
"Al parecer no... Pero eres igual a mi Peter aunque mayor..." Se pasó la mano por el pelo. "O acaso por la falta de sueño estoy alucinando?" Jason entrecerró los ojos observando a 'peter'.
Peter grande lo observaba con esa mezcla de gentileza y distancia que Jason odiaba. Como si estuviera consolando a un simple civil.
"No soy una alucinacion pero tampoco sé quién sos, chico. Desperté en esta cama que no es mía, en una ciudad que no es la mía. Tengo una esposa y dos niños esperándome en casa. Necesito volver."
Jason sintió que el estómago se le caía a los pies.
"Genial" murmuró. "Posiblemnte sea un Intercambio dimensional. Justo lo que necesitaba."
El Peter grande arqueo una ceja cuando Jason saco un aparato pequeño con un botón y lo presionó. "Ya le mande la señal al viejo, el se encargará de llamar a ese mago ebrio para que te devuelvan "
"¿Me tengo que preocupar por ese 'mago ebrio'? No me suena muy confiable"
"No lo es, pero peor es nada"
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mientras tanto....
En otro universo, en un departamento de Nueva York mucho más luminoso, un Peter Parker de veinte años esquivaba escobazos mientras retrocedía hacia la cocina.
"¡Ya te dije que no sé cómo llegué aquí!" gritó, saltando por encima del sofá.
Una mujer pelirroja lo perseguía con una escoba. Era alguien mayor con algunas canas rebeldes y una mirada asesina que le recordaba un poco a la de Jason cuando lo atrapaba saliendo del departamento a patrullar aun con heridas que no se habían cerrados por completo.
"¡Mentiroso! ¡Desapareciste hace dos días y aparecés en mi cama con cara de bebé! ¿Qué clase de broma es esta, Parker?" Otro escobazo pasó rozando su oreja.
"¡No soy tu Parker! ¡O sea, sí soy Peter, pero obviamente no soy tu Peter! ¡Desperté al lado tuyo y casi me muero del susto! ¡Tengo un novio que me va a matar si se entera!"
La mujer bajó la escoba un milímetro, entrecerrando los ojos.
"¿Novio?" repitió, peligrosamente calmada.
Peter joven tragó saliva.
"...Jason. Se llama Jason. Llevamos dos años juntos, así que no soy el Peter que conoces." Se encogió de hombros. "Si lo que dijiste antes sobre que estábamos casados es cierto, entonces por alguna razón intercambié lugares con tu Peter. Es obvio. Aunque el lugar es parecido a mi apartamento, hay cosas que no cuadran. Sin mencionar que no estoy casado y tengo novio. Vengo de otro universo, y si estoy aquí, tu marido debe estar en el mío. Pero no sé cómo pasó esto porque lo último que recuerdo es irme a dormir con Jason, y de repente, me despierto a tu lado y..."
"Ya ya chico ya entendí, uff"
La pelirroja lo miró de arriba abajo, evaluándolo. Luego soltó una carcajada corta, casi incrédula.
"Dios mío. Sabía que eras bisexual, pero lo negabas por completo y ahora resulta que una versión suya de otro universo me lo tuvo que confirmar." Bajó la escoba del todo. "Siéntate, mini-Peter. Tenemos que hablar."
Peter se dejó caer en una silla, exhausto.
"Solo quiero volver con mi Jason… y que tu Peter me devuelva mi vida normal."
La mujer sonrió con tristeza.
"Bienvenido al club, chico. Bienvenido al club." la mujer tomó asiento en la silla frente a Peter y luego le tendió la mano. "Por cierto, soy Mary Jane Watson-Parker pero puedes decirme MJ"
Peter estrecho su mano "Soy Peter Parker, pero supongo que ya lo sabes"
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