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La sonrisa de la muerte

Summary:

Él conocía muy bien la soledad, era su amiga más antigua, pero eso no significaba que la quisiera; no había sido su elección, había planeado permanecer al lado de Jim toda la vida de este, quería contarle la verdad, toda la verdad, sabía que el chico lo entendería que nada cambiaría entre ambos, crearían su propio imperio y permanecerían juntos hasta el final de este

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Se le conocía como Black hat, pero antes, mucho antes fue John "Reaper" Grimm, luego fue John kennex, tiempo después Joseph Dredd y hace poco Leonard H. McCoy, aunque también era conocido por una persona como “Huesos”... Extrañaba que lo llamarán así.

Él conocía muy bien la soledad, era su amiga más antigua, pero eso no significaba que la quisiera; no había sido su elección, había planeado permanecer al lado de Jim toda la vida de este, quería contarle la verdad, toda la verdad, sabía que el chico lo entendería que nada cambiaría entre ambos, crearían su propio imperio y permanecerían juntos hasta el final de este, pero le habían arrebatado a su amado antes de poder hacerlo.

Si cierra los ojos aún puede ver el fuego que le quitó todo su mundo, sabía que tenían enemigos, no solo el y Jim, si no todo su equipo (su familia) los tenían, pero ellos habían cometido un error, él se había descuidado y había permitido que todos se sintieran cómodos, el imperio no perdona nunca lo hizo y si bajas la guardia era muy seguro de que perderías la cabeza, lo recordaron muy tarde y de la peor manera posible. Khan Noonien Singh fue ese recordatorio, un asesino de tiempos pasados despertado solo para un propósito: hacer sufrir a James T. Kirk; pero con una misión personal: hacer que Reaper se arrepintiera de haberlo detenido muchos años atrás.

Los Kirk siempre habían servido a la flota del imperio, habían sido los mejores doctores, ingenieros, navegantes, capitanes, la familia había dejado huella en todos lados, pero todos sabían que ellos tenían sus propios códigos, si, eran despiadados y estaban dispuestos a todo para conseguir lo que querían, pero eran leales a ellos mismos, por ejemplo George Kirk había sacrificado su vida y una de las mejores naves del imperio solo para salvar la vida de su esposa e hijo y su hijo, James había crecido sádico y cruel como su madre, pero con un fuerte código como su padre y deseando un cosa: una familia.

Tal cosa era una debilidad, el mundo en el que vivían no tenía lugar para algo tan débil como ello, en su mundo hermanos mataban a sus hermanos más débiles para garantizar más poder, pero a pesar de eso y habiendo vivido tantas vidas, el había hecho realidad el sueño del rubio, la Enterprise se había convertido en la familia de Jim y este había conseguido algo que nadie más había logrado, ser respetado y apreciado por toda su tripulación, lo cual era un peligro para todo el universo. Por años habían sido la pesadilla de muchos, almirantes habían intentado eliminar al Kirk, los asesinos enviados ni siquiera lograban ver al rubio antes de morir por mano de los tripulantes de la nave, muchos almirantes también habían muerto o desaparecido sin dejar rastro.

Sabía que solo era cuestión de tiempo para que todo cambiara, nadie estaba listo para pelear contra un súper humano, sólo él podía haberlo detenido, pero estaba demasiado lejos, demasiado distraído.

La nave había sido saboteada desde adentro, muy pocos habían logrado salir con vida antes de que la Enterprise se estrellara en un planeta con vida enemiga, Khan había sido rápido y preciso, sabía que Spock había hecho lo que pudo para defender a Jim, no fue suficiente.

Cuando recuperó la conciencia, cuando volvió a la vida, lo hizo en lo que alguna vez fue su enfermería, todo está destruido, no recuerda cómo llegó al puente de la nave, ni siquiera se molestó en buscar supervivientes en su camino, solo tenía un objetivo: encontrar a Jim.

Cuando finalmente llegó a él ya era demasiado tarde, Spock lo sostenía contra su cuerpo, sus manos estaban sobre el costado izquierdo del rubio, manchadas de sangre igual que la camisa que alguna vez fue dorada, Jim no se movía, pero aún podía escuchar el débil latido de su corazón. El Vulcano notó su presencia de inmediato y fue la primera vez que había visto tantas emociones en los ojos de este, todos sabían que Spock era leal al Kirk menor que incluso lo ayudó a conseguir la Enterprise.

Había tomado el cuerpo de Jim con cuidado y lo había abrasado contra su pecho, llenándose de más sangre, pudo ver al Vulcano alejarse y darles espacio, muy posiblemente iba a buscar a cualquiera que aún estuviera con vida.

— Huesos…

— Estoy aquí, amor, estoy aquí — no se le conocía por ser romántico o utilizar apodos cursis, pero por Jim estaba dispuesto a hacerlo.

Sabía que podía haber evitado la muerte de su pareja, pudo haber hecho lo mismo que Sam hizo con el, pero no tenía los materiales ni el tiempo para ello, abrazo a Jim y le dijo cuánto lo amaba hasta que su corazón finalmente se detuvo, estaba seguro que su grito de desesperación y dolor pudo escucharse en todos los rincones de ese planeta, pero no le importó por primera en años lloro de manera desconsolada, permitió que todo saliera, había perdido a su corazón y nunca lo iba a recuperar.

El junto a los pocos sobrevivientes del choque de la nave habían preparado explosivos en partes clave de lo que quedaba de la Enterprise, había sido él quien había oprimido el detonador, observaron como su hogar desaparecía y como el fuego posterior se encargo de eliminar cualquier cosa que hubiera sobrevivido incluyendo el cuerpo de sus conocidos, amigos y parejas, no podían llevarlos no cuando no sabían cómo escaparían de aquel planeta.

Ese día Leonard McCoy oficialmente había muerto, pero por primera vez en mucho tiempo no quería dejar ese nombre atrás, no podía.

Habían pasado años desde ese día, aquellos que vivieron habían tomado su camino lejos del imperio, sabía que muchos habían ido tras Khan, Spock fue uno de ellos, pero el asesino de su familia había desaparecido sin dejar rastro y nadie tuvo éxito en su misión.

El en cambio había encontrado un mundo similar a la tierra, demasiado religioso pero lleno de caos y muerte y lo mejor de todo no tenían conocimiento de nada más que su tonta guerra, era lo que necesitaba para desahogarse y escapar de todo, de alguna forma había conocido a la reina vampiro de ese sitio y por alguna razón el C24 había adaptado la sangre de esta a su propio cuerpo haciendo mucho mejor que antes, más fuerte, más rápido… pero a pesar de todo eso aún veía las estrellas recordando a Jim, el único que le había dado una razón para vivir, el único que lo había hecho amar, nunca había deseado tanto la muerte como en esas noches donde lo único que quería era volver abrazar a su amado.

Black hat, ni siquiera era su nuevo nombre, los únicos supervivientes que dejaba de sus matanzas lo habían apodado así, para nada original si le preguntaban, estaba seguro de que Jim se burlaría de él por ello, sobre él como su apodo era mejor y el no lo negaría. No pudo evitar la risa que escapó de su labios al imaginar las burlas de Jim, antes de que el dolor en su pecho lo obligará a detenerse.

Conocía la sensación de morir, ya había muerto muchas veces antes, pero había una voz en su cabeza que de decía que está vez no iba a regresar, su mirada se dirigió al cuerpo inmóvil a cierta distancia de el, finalmente Khan, el maldito bastardo, estaba muerto, le alguna forma el imperio había logrado encontrarlo, o tal vez solo había sido el hombre mejorado genéticamente, este había hablado sobre su venganza y muchas cosas que Leonard no se había molestado en escuchar, no cuando todo en el gritaba por la muerte del bastardo.

En algún punto de la pelea Khan había logrado inyectarle algo antes de dispararle múltiples veces en el pecho, él a su vez le había arrancado la cabeza de una manera muy literal, ahora estaba muriendo. Con más dolor del que esperaba sacó su comunicador y envío un único mensaje al duende.

“Está muerto… nos vemos en el infierno”

Sonrió al observar cómo el mensaje fue enviado y dejó que su cabeza cayera contra la pared a la que estaba apoyado, sus ojos no tardaron en observar el cielo nocturno, nunca había logrado imaginar que su muerte sería así, era pacífica.

— Ya voy, Jim

Vagamente se preguntó si el infierno era real y, de ser así, si Jim logró conquistarlo y sentarse en el trono que se merecía, ansiaba volver a ver eso ojos azules, esa sonrisa que se deformaba por la cicatriz que tenía en la mejilla izquierda, anhelaba besar esos labios carnosos una vez más, besar cada parte de su cuerpo.

Permitió que sus ojos se cerraran con la imagen de Jim sonriéndole en su memoria, agradece morir como Leonard McCoy, como Huesos.

Cuando finalmente lograron encontrar su cuerpo, descubrieron que había muerto con una sonrisa serena en sus labios.

Notes:

Debo admitirlo... Estoy muy orgullosa de mi misma, escribi todo esto en menos de un día!

Espero que les haya gustado y si tienen alguna idea u opinión sobre este trabajo, o algún otro, no duden en decírmelo!

Nos leemos luego!

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