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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-24
Words:
996
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
30
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2
Hits:
271

Francés limón

Summary:

Y en medio de la oscuridad, Aarón no puede evitar el profundo deseo de besar a Spencer, así que toma lo que quiere.

Notes:

algo corto, ¿por qué? No sé, no les importa 🥀

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La mente de Aarón olvida como terminó en una misión internacional encubierta, lejos de casa. Quizás lo hace con alevosía, para centrarse únicamente en la tentación que se posiciona frente a él, tan cerca de sus labios que puede sentir aquel aliento fresco de vino que le impide tomar distancia.

Observa a Spencer batir sus pestañas con una pasividad que no suele demostrar ante los demás; él sabe lo que hace. Juega con la psiquis de Aarón, como si fuera su rival en una partida de ajedrez. Y, honestamente, cree que es injusto, porque jamás entendió como se le puede ganar a un genio.

La atmósfera es exquisita, una oscuridad perfecta dónde la luna es la única capaz de ofrecer un atisbo de luz blanca a través de los grandes ventanales de la piscina, por las horas abandonada, del hotel. Se mecen lado a lado en el silencio, lo que sostiene y aumenta la tensión, tal como una liga que se estira para comprobar el límite que ha de alcanzar antes de convertirse finalmente en dos mitades.

Contiene la respiración cuando nota como los ojos de Spencer viajan a sus labios por un segundo, antes de retomar el contacto visual, en un mal fingido acto de inocencia.

Esto se siente ilegal.

Finalmente, Aarón pierde toda cordura y autocontrol tras el primer roce que el chico provoca con maliciosa intención. No le importa caer en la trampa, menos cuando tiene la oportunidad de escuchar el gemido maravilloso y agudo que brota desde la garganta de Spencer tras empujarlo contra la pared, sin dejar de saborear los restos de alcohol que aún permanecen en su lengua.

El movimiento no fue suave, cauteloso o considerado; al contrario, sabe que pudo haber lastimado su espalda. Lo averiguará después, le pedirá disculpas si lo hizo. Por ahora, necesita obtener más, más y más de él, como un profeso a la religión. Igual de devoto, descomunal y divino.

Entre ambos no existe diferencia de altura, y aun así, Spencer se siente más pequeño entre sus manos. Puede ser la delgadez de su cuerpo o la manera tan insistente en que se inclina hacia abajo, como si le ofreciera más acceso y control a todo lo que desee tocar.

—No deberías abusar de tu subordinado alcoholizado —susurra tras separarse, no demasiado, de los labios de Aarón.

El hombre se da cuenta de lo que hace con ese tono bajo, seductor; es lo que sintió Eva cuando la serpiente le habló por primera vez. Esa incitación al pecado y lo prohibido, pese a que sus palabras intentan emular una broma, empujan a Aarón al borde de un colapso mental.

—Tienes mi autorización para quejarte con Recursos Humanos.

—Lo pensaré. —Sonríe, antes de iniciar un nuevo contacto.

Aarón no desaprovecha la oportunidad: sus dedos se hunden sobre la tela en la cintura de Spencer, quien vuelve a sonreír ante la sensación. Pero aquello no es suficiente, necesita contacto de piel con piel. Por eso, con la niebla del deseo estorbando en su lóbulo frontal, se atreve a tirar de la camisa del chico hacia arriba, y como no existen quejas sigue adelante con sus planes.

Cuando finalmente tiene acceso a la carne tierna y blanda de su abdomen, Aarón cree que despertó enfermo en la mañana y todo este día es parte de un sueño con fiebre. No hay explicación lógica para que un roce tan mundano se sienta como tocar el cielo con las manos.

¿Cómo se sentirá entonces relevar más piel y tocar lo que no debería?

—Tus dedos... —Gime Spencer a través de su respiración agitada—. Están fríos.

Aarón sonríe al escucharlo.

—¿Te cuesta tanto hablar? —pregunta con malicia. Luego, sin esperar una respuesta, su lengua saborea la parte sensible de su cuello—. Es un honor ser capaz de hacer tartamudear a un experto en divagaciones.

—Hotch... Las... —Se esfuerza por usar su voz, aunque no puede evitar que escape un nuevo gemido; más largo, tentador—. No debes... Mierda, ten cuidado de no dejar... Marcas.

—¿Te molestaría?

Spencer sonríe. —No es lo que dije... Hablo sobre esta misión, es peligroso que dejes marcas... ¡Hotch!

Los dientes de Aarón raspan la piel, cerca de atravesarla con un mordisco, como una clara reprimenda. Con ello siente a Spencer temblar debajo suyo, una reacción pasiva y genuina que demuestra quien sigue teniendo el control.

—No la menciones frente a mí —exige él. Se separa del cuello de Spencer y vuelve al contacto visual—. No ahora, no así.

—¿Ella? —Las piezas del rompecabezas parecen encajar dentro de su mente tras analizar las palabras de Aarón—. ¿Estás celoso?

—¿Que te parece? Siempre que utiliza ese maldito acento francés contigo solo quiero entrar allí y ponerle las esposas de una vez, así dejará de tocarte.

—No lo ha hecho...

—Aún —completa con un gruñido.

No miente, sabe que aquella mujer espera el momento adecuado para clavar sus garras en Spencer. La ha visto, estudiado; sus movimientos son calculados, como la viuda negra que captura a sus víctimas. Es paciente, inteligente, mucho más que otros criminales que han debido enfrentar, algo peligroso si tiene los ojos puestos en Spencer, como si el chico fuese su próxima presa a diluir con su veneno.

En el fondo, la entiende. En un salón de baile atestado de personas, hallar el rostro de Spencer debió ser lo más parecido a una aparición divina. Notar su intelecto también debió generar una reacción inesperada que rompió sus propios límites, tras permitirle un momento más a su lado después de esa primera conversación.

Sin embargo, no es merecedora de todo lo que el chico representa. Quizás el propio Aarón no lo es, pero es mejor fingiendo que es suficiente para él.

—Entonces —susurra Spencer— asegúrate de ser quien la lleve a prisión.

El tono enloquece a Aarón, pero se atreve a sonreír. Le gusta la sensación, el cosquilleo dulce que se asienta en su estómago al escucharlo, como una melodía relajante.

Por supuesto que lo hará.

Notes:

OIGAN, u oye... Cuestión que, la declarada fan número uno ya no comenta, me llega su kudo pero guarda silencio, ¿QUE HICE MAAAAAL?

fue por no contestar los comentarios¿ VUELVEEE 😭

estado: tristeza 🍃