Chapter Text
*POV Blyke*
Lentamente daba pasos, hacía tiempo que no salía del refugio, meses tal vez, pero hospedar a tanta gente hacía que escasearan los recursos.
Rodeado de rascacielos llenos de tierra, destruidas construcciones que parecen cascarones de los imponentes edificios que conquistaban al cielo, un olor a muerto, desolado y sin algún alma que habitara este lúgubre lugar, caminaba a ritmo lento, buscando alimento, me sentía cansado, había caminado kilómetros
Hacía tanto que no probaba un bocado de delicioso pan, aquel que huele recién horneado, desde la cocina junto a la mujer con el delantal, aquel que partes y migaja por migaja recoges, suavemente abriéndose, aquel que en tus dedos calenté está, tanto como los brazos de tu madre, gesto tierno que tan solo refuerza tu debilidad humana.
Esta tierra que alguna vez fue una poblada región, ahora es una distopía, en donde solo reposan cuerpos en descomposición, rancia carne putrefacta de esos seres de origen desconocido para la gente común, los medios de comunicación rápidamente se fueron, dejando tan solo objetos como la radio, que se volvió nuestra última esperanza de sentir contacto con el resto de seres humanos.
Me sentía tan cansado, sudaba tanto, ellos lo podrían oler, y con mi estado físico actual, dudo poder escapar, si me pillan, seré uno de ellos, o seré su cena, que dolor, lo que sea que guíe mi vida me ha abandonado, sea Dios, sean dioses o diosas, sea el destino o la suerte misma, todo me ha puesto de carnada para inertes monstruos que se alimentan de lo que fueron sus prójimos.
Agotado, agotado me sentía, lo sabía, era irrealista pensar que lograría esto solo, buscar comida entre la nada de edificación que logró sobrevivir, tal vez otra gente ya lo saqueó, ellos me avisaron que no vaya, me suplicaron que me quede.
Les mentí, les dije que no iría, que esperaría, pero el hambre, no solo mía, de todos, se apoderó de mí, el hambre.
Caí rendido, chocando con una pared, sabía bien que si no continuaba moriría, y mis amigos también... Remi e Isen, ¿que pensaran de mí entonces? Que los he abandonado supongo, tal vez lo hice, accidentalmente, no volveré, aunque de verdad esperaría un milagro para sentirlos cerca una vez más, no puedo seguir.
Sentí pasos, el único sonido provocado por algo que no era el viento, a ese punto deseaba estar alucinando, no quería creer que ese era el fin, pero al levantar la mirada lo vi, un destartalado zombie de cabello negro y ojos algo grises, debido a posible infección, pero se notaba su color natural, ámbar, en su cara se mostraba una gran apertura cerca de su boca, que lograba revelar algunos dientes, un brazo agarrándose de algunos músculos sueltos al hombro, y un cuerpo herido.
¿Cómo habrá sido cuando éramos símiles? Cuando él era uno de nosotros, parecía de mi edad, tal vez un poco mayor. El zombie estaba hambriento, pero era débil, no había consumido nuestra carne en tanto tiempo, que repugnante ser.
Aquel "hombre", si todavía se me podría llamar así, se abalanzó a mí, torpemente, de modo que pude esquivarlo.
Corrí un poco y traté de dispararle con el arma que tenía guardada, sin embargo, solo le atiné a su hombro, pero sirvió para aturdirlo, lo que me dió tiempo de escapar, un par de segundos.
Él se aferró a mi brazo y lo mordió, arrancando mi piel, como una bestia feroz, desgarró mi brazo fácilmente, ¡oh! Nunca olvidaré su sonrisa de satisfacción, que asco, que disgustante, agarré mi arma de nuevo y le dí un disparo en la cabeza, aquél tiro directo, le desfiguró la cara, y logré escapar.
Caí rendido, chocando con una pared, sabía bien que si no continuaba moriría, y mis amigos también... Remi e Isen, ¿que pensaran de mí entonces? Que los he abandonado supongo, tal vez lo hice, accidentalmente, no volveré, aunque de verdad esperaría un milagro para sentirlos cerca una vez más, no puedo seguir.
Sentí pasos, el único sonido provocado por algo que no era el viento, a ese punto deseaba estar alucinando, no quería creer que ese era el fin, pero al levantar la mirada lo vi, un destartalado zombie de cabello negro y ojos algo grises, debido a posible infección, pero se notaba su color natural, ámbar, en su cara se mostraba una gran apertura cerca de su boca, que lograba revelar algunos dientes, un brazo agarrándose de algunos músculos sueltos al hombro, y un cuerpo herido.
¿Cómo habrá sido cuando éramos símiles? Cuando él era uno de nosotros, parecía de mi edad, tal vez un poco mayor. El zombie estaba hambriento, pero era débil, no había consumido nuestra carne en tanto tiempo, que repugnante ser.
Aquel "hombre", si todavía se me podría llamar así, se abalanzó a mí, torpemente, de modo que pude esquivarlo.
Corrí un poco y traté de dispararle con el arma que tenía guardada, sin embargo, solo le atiné a su hombro, pero sirvió para aturdirlo, lo que me dió tiempo de escapar, un par de segundos.
Él se aferró a mi brazo y lo mordió, arrancando mi piel, como una bestia feroz, desgarró mi brazo fácilmente, ¡oh! Nunca olvidaré su sonrisa de satisfacción, que asco, que disgustante, agarré mi arma de nuevo y le dí un disparo en la cabeza, aquél tiro directo, le desfiguró la cara, y logré escapar.
Corrí y corrí, no se a dónde, donde sea, me duelen las piernas, ¡no importa! Logré escapar, necesito esconderme.
Después de tanto correr, estaba exhausto, al punto de caer, una y otra, y otra, y otra vez, dolía, creía ya sentir mi hueso, pero ya casi lo lograba, abrí la puerta, e ingresé a aquel antiguo local, de los pocos edificios conservados en buen estado, cerré la puerta y reposé en un sillón cercano, a los minutos dormí, pacíficamente, olvidando el dolor, olvidando la mordida, olvidando el mundo, dormí.
Y dormí...
...
Al abrir mis ojos una vez más y mirar a mi derecha, ví un rojo reloj en la pared, era tarde, debieron pasar ya unas cuatro horas.
Al levantarme y caminar, noté algunos gabinetes, tenías algo de comida en bolsa, y algunas bebidas, tomé algunas bolsas, y empecé a guardar todo, algo de esto debe estar bueno, meh, si no, aun así, logrará apaciguar un poco aquella hambruna.
Con el nuevo peso en mi brazo decidí volver al refugio, a paso lento, débil, cansado, en cierto punto terminé tropezando con el cuerpo de aquel zombie sin cara, al verme, movió un poco la cabeza, el único ojo que sobrevivió a mi disparo se posó en mi figura, aquel cuerpo no tenía ganas de pelear más, y cerró su ojo, no estoy seguro de que puedan morir, pero probablemente él habría querido que sí, una pena como terminó todo, quizás solía ser buen tipo como humano.
Hizo levemente un gesto, que pretendía ser una sonrisa, en vez de ser dulce me causó asco, y recordé mi brazo, aquel trozo de carne que devoró, todavía estaba fresca la herida, sangre se desprendía, este ser me ha condenado.
Me arrodillé a su lado, al tomar mi arma una vez más, desaté mi ira en un simple tiro a su torso, despedazando ese putrefacto ser, su brazo que se sostenía en poca carne salió volando, y del otro cayó desde el antebrazo en adelante.
Una vez ví satisfecho la sangre que salía de él, me senté y empecé a cubrir mi herida con unos vendajes, me puse un polerón que llevaba en la pequeña mochila, escondiendo ése, como mi pequeño secreto.
Tomé mis bolsas, la mochila en el hombro, le dediqué una última mirada al zombie, y me fui, sabía bien que yo fuí quien se sometió a este castigo, debí escucharlos cuando dijeron que me quedará, era un imbécil, yo fuí quien salió y escapó, ahora vuelvo, y con la mordedura que fácilmente podría arruinar nuestras vidas, por siempre.
.
.
.
Tras caminar de vuelta al refugio, y llegar a la entrada, me retracte, no quería entrar, ahora, en poco tiempo, mi sentencia se cumplirá, y los pondré en peligro, antes que pueda pensarlo más, Isen me abrió la puerta, me debió haber visto desde dentro por la ventana.
El peli-naranja tenía lágrimas en los ojos, y rápidamente corrió a abrazarme, Remi notó esta acción, y desesperadamente nos alcanzó, para unirse al gesto, "perdón", tartamudeé, pero fue un simple balbuceó que no lograron entender, perdón.
"¡Blyke! ¡No vuelvas a hacer algo así! Estamos juntos en esto, prometimos ir juntos, es más seguro "
"Remi, yo... Lo sé... Es que... Perdón fue una estupidez, pero verlos con hambre fue... Insoportable... Traje algunos bocadillos, espero a que estén buenos todavía... "
Isen me arrancó la bolsa de las manos y se marchó, ambos estaban molestos, lo sabía, como es que les contaré, que no solo escapé para conseguir comida por mi cuenta, ¿pero que me llevé la infección de paso? Remi aún tenía lágrimas en los ojos, y sus mejillas se entintaron de un color carmesí, me dejó un sentimiento amargo verla así.
Caminé por el empolvado, desordenado lugar, lleno de muebles, desorganizado, puesto que al tener a tanta gente viviendo en un solo espacio, es difícil elegir un verdadero orden, habían tantos colores discordantes, junto a basura tirada, que una que otra vez se limpiaba, era insoportable vivir aquí, los quiero a todos, pero no son mi familia para estar con ellos todo el tiempo, soportar sus costumbres, la suciedad, estilos, son amigos, más no con quienes pasaría mi vida entera.
Me siento tan culpable por aquello, tal vez merezco simplemente irme, tal vez hubiera sido la mejor opción no volver.
