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Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-06-23
Words:
1,088
Chapters:
1/1
Hits:
1

I'll Come Back Tomorrow

Summary:

Un chico que quiere ser amado descubre que el intento de suicidio de su mejor amigo fue su culpa.

Work Text:

Sobre una camilla —al parecer incómoda para él—, se encontraba recostado el mismo chico que en su época decía ser invencible. Ahí estaba James, quien, a opinión de Charley, era solamente un soñador y que su pasado le había robado sus sueños y deseos, mas no su última petición, que era quedarse el mayor tiempo posible junto a su mejor amigo.
Mientras Charley estuviera con él, el sentimiento de seguridad estaba garantizado.
El chico sentía que su ansiedad sobre los resultados del análisis iba aumentando mientras miraba a un punto fijo en el suelo y no dejaba de mover los pies, comiéndose su propio nerviosismo mientras sus uñas pagaban el precio siendo mordidas lentamente.
Una cosa era segura: James amaba a su gatito más que nada, y sería capaz de dar la vida por él aunque nunca hubiesen demostrado mutuamente ninguna muestra de afecto. En segundo lugar, había intentado anteriormente hacer lo mismo cuando el felino le hizo creer que se había ido al cielo de los gatitos, cuando en realidad tenía un sueño bastante profundo. No le extrañaba. Ni siquiera se notó que le hayan afectado las múltiples veces que lo engañó con la misma tipa. O eso creía...
Al entrar a la habitación no se veía tan preocupado; de hecho, sólo se quedó mirando la escena con una expresión sombría y luego se fue. Pero no es tan fácil, James sabía cómo disimular bien sus sentimientos. Era como jugar poker: su expresión te confundía mientras más intentaban descifrar su significado.

«Lunes 15 de agosto

Portaba la misma sonrisa (estúpidamente linda) que siempre cada vez que se acercaba a él.
Mientras sostenía con su brazo la correa de su mochila y lo miraba con sus profundos ojos grisáceos, se preguntaba cómo hacía su Jamie para verse tan natural con su cabello desordenado y su "mirada de cazador", haciendo temblar de nerviosismo y miedo a cualquiera que se le colocase en frente...
—... a veces pienso que la música ha evolucionado bastante, y que tiene sus ventajas y desventajas... ¿tú qué opinas? —decía James.
—Pienso lo mismo...
—Está bien —respondió, con el mismo tono de voz con el que lo hacía al sentirse ignorado.
Lo conocía bien. Bastante, para ser preciso. Sabía el tono de voz que usaba para cada emoción que sentía y casi todas sus expresiones de memoria; lo cual era una ventaja para él y algo perturbador de afirmar.
—¿Qué hiciste la semana pasada? —preguntó Charley para romper el incómodo silencio que había.
—Nada importante..., ¿y tú?
—Salí a comer con mis padres a un restaurante, que por cierto, era gigante... Incluso tenía un sótano... y había mucha gente viendo bailar a un tipo desnudo al centro —comentó con incomodidad—. Le lanzaban hasta fajos de billetes...
—Dios..., definitivamente no debías de estar en ese lugar...
—Debí imaginarlo antes de entrar...
—Bueno —dijo con entusiasmo—, es tu primer día en la preparatoria, ¿cómo te sientes?
—Bien, creo...
—Ok, entonces entra —lo tomó por los hombros. Empezó a caminar y de pronto sintió que las manos de James dejaban de estar sobre sus hombros. Inmediatamente se dió la vuelta, mirándolo con nerviosismo.
—Tranquilo, Chad, todo estará bien... y si no lo está puedes avisarme y yo veré cómo hacerte sentir mejor, ¿sí? —recibió un asentimiento—. Bien, ahora corre, que es tarde. Nos vemos luego —se despidió agitando la mano izquierda.
James se dió la vuelta y despareció en por medio de toda la gente que pasaba por ahí.
Dió un leve suspiro y se aferró con fuerza las correas de su mochila, entrando al paso de todas las personas que entraban por ahí.
«Clase 1A», rezaba un letrero que colgaba al lado de la puerta. Sus documentos de admisión decían que era el aula que él tendría, así que tocó.
Unos segundos después, una mujer atendió la puerta: su cabello cobrizo caía sobre sus hombros y sus delgados labios, intensamente rojos, dibujaban una sonrisa en su afilado rostro.
—¡Qué tal! Yo soy la profesora Roman, Aria Roman, tú debes ser Charley Yang… —el chico asintió—. Muy bien, pasa, por favor
El aula estaba vacía, excepto por una chica sentada al fondo, quien le sonrió al verlo, recibiendo de vuelta el gesto.
Se sentó en la primera fila, junto a la puerta y esperó a sus otros nuevos compañeros mientras miraba su teléfono, en busca de un mensaje de James donde afirme que ha entrado a la universidad.
Minutos después de espera, el aparato vibró, en señal de un nuevo mensaje, al que no pudo responder por que estaba a mitad de su clase de filosofía.
Los temas de conspiraciones y teorías no eran lo suyo, y simplemente no podía evitar sentir sus párpados pesar a cada palabra que la profesora Roman pronunciaba.
El sonido del timbre, anunciando la llegada del primer receso, se hizo presente. La profesora indicó que podían salir del aula y los alumnos comenzaron a guardar sus pertenencias en sus mochilas.

Conclusión del analepsis.»

Charley abrió los ojos. No sabía cuándo ni cuánto había dormido, hasta que sintió el peso de su reloj de muñeca: «8:35 a.m.»
La silla le había entumido las piernas. Miró hacia la camilla y en ella se situaba un chico sentado, mirando fijo hacia la pared, desesperadamente blanca, como si tratara de ser una lámpara más.
—¿Estás bien, James? —preguntó, provocando que el mencionado desviara su atención hacia Charley.
—¿Qué dices...? —su voz estaba ralentizada, y su mirada vacía.
—Te pregunté si estás bien, te ves un poco raro...
—No sé... ¿por qué estoy aquí?
—Dicen que intentaste suicidarte lanzándote desde la copa de un edificio, y que probablemente estabas ebrio y no te diste cuenta, ¿realmente no recuerdas lo que hiciste...?
—Sí, de hecho me acuerdo de cuando la ambulancia llegó...
Odiaba tanto de él que fuera tan sarcástico, pero a veces hacía preguntas algo obvias, así que se le pasaba la frustración.
—Pues eso pasó.
—Ah.
—¿Eso es todo? ¡¿Vas a hacer como que todo está bien?! —explotó de frustración, con una expresión de incredulidad—. ¡James, pudiste haber muerto de verdad!
El mencionado dirigió su mirada hacia abajo. El relieve de la sábana terminaba antes de lo que debía. Intentó mover la pierna, pero nada respondió.
—¿En qué mierda estabas pensando...? —Charley suspiró, con los dedos en el puente de su nariz.
—Ya no importa... de todas formas... No...
—De verdad que eres idiota...
Charley se quedó hasta que las enfermeras cambiaron el «el tiempo de visita ha terminado, tiene que retirarse» por su simple presencia.