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Durante su reconstrucción del reino, Diamond se sorprendió y sintió un alivio que equivale a una paz universal al ver a su pequeño Peridot de regreso, quien se hacía llamar Battat ahora, nombre que no sentía que le encajaba, pero no podría reprocharle eso ahora, con tal de que su pequeño peridot estuviera acá es más que suficiente. Un encuentro muy casual, talvez demasiado.
A lo largo del tiempo desde que su tesoro ha regresado, Diamond sentía que algo no encajaba. Es lo natural que alguien en la cual no hayas visto desde hace mucho tiempo, eventualmente, cambie de personalidad y de perspectiva, algo que él podría llegar a entender. Pero... Todo parecía igual, y al mismo tiempo tan... distinto. Cómo podría describirlo? Parecía seguir haciendo su trabajo de consejero real de la misma calidad que tenía hace bastante tiempo, e incluso mejor. Parecía ser más servicial y efectivo en hacer tareas. Incluso daba muchos halagos que parecía que había preparado previo a sus encuentros, todo un adulador natural, por lo menos para el rey. Pero... en el sentido afectivo, parece todo tan vacío, tan poco genuino, no se siente nada igual. El rey trataba de darle mimos pero su pequeño tesoro no parecía mostrar alguna expresión relevante, solo manteniendo una sonrisa en su rostro. Lo que más llamó su atención, fue lo mismo que lo atrajo a su peridot en primer lugar: Sus ojos, que una vez han tenido una luz escondida pero notoria, ahora solo refleja un vacío y oscuridad, una luz completamente apagada.
Este... no sería su peridot, o si?
Diamond planeó una reunión privada con su peridot, bueno... Battat. Él iba deslizándose junto a su "consejero real" hacia la habitación donde se iba a entablar la conversación. Diamond no podía evitar mirar de reojo a Battat, quien no parecía devolverle la mirada, solo siguiendo sus pasos, con una sonrisa y ojos al frente.
Había una puerta enfrente, que Diamond abrió con lentitud. Al contrario de lo usual, fué Battat quién llegó a pasar primero, con Diamond detrás de él cerrando la puerta. Dentro de la habitación, solo estaba una silla y una mesa redonda enorme con una enorme alfombra que cubría gran parte del suelo, las paredes tenían repisas con una cantidad de libros, con una ventana grande que mostraba un paisaje del bosque tropical que rodeaba gran parte del reino.
"Toma asiento, Battat" Diamond señaló a la silla.
"Con gusto, su realeza." Battat dió una reverencia y tomó su asiento.
El rey no agarró un asiento, sino que se dirigió hacia la ventana, observando el paisaje.
"Ocurre algo, su alteza?" Battat preguntó
"Uhh, no es nada, exactamente..." El rey suspiró, "Solo que... había algo que te quería decir."
"Puede decirme lo que sea, su brillanteza." Battat sonrió, pero el rey no parecía estar muy complacido por este halago por esta vez.
El rey se mostró cabizbajo, "Sabes... En todo este tiempo que estuve encerrado, yo asumí que tu ya estabas muerto. Ya sea por estar en las garras de Spade, o por rondar por ahí en esas áreas oscuras y frías, fuera de nuestro reino. No podía evitar sentir la culpa, el miedo, la tristeza de que... No te vería nunca más... Hasta que te volví a ver. Reunirme contigo me hizo sentir que todos los años que estuve encerrado por fin han valido la pena. Es como si el Ángel se apiadó de mi sufrimiento, y me haya compensado con tu preciosa presencia."
El rey se volteó, mirando a Battat, "Así de importante eras para mí, mi vida... era tan vacía sin tí, mi precioso peridot."
Battat parecía estar un poco sorprendido, como si quisiera decir algo pero, no alcanzaba a hallar las palabras, hasta que...
"Yo también sentía lo mismo por usted, su alteza."
Ahí esta.
"Pero..." el rey añadió, "Desde tu llegada repentina, solo he sentido que... faltaba algo."
"Eh? Que podría ser?" Battat inclinaba su cabeza hacia un lado
"Yo estoy consciente de que el tiempo lleva a las personas a cambiar, sea de apariencia, actitud, entre otras cosas. Y veo que en gran parte, has llegado a ser igual, o incluso mejor que antes. Haces las tareas con mayor efectividad, tus consejos tienen una sabiduría que parecen sobrepasar los conocimientos de cualquier Darkner que viva en estos mundos, eres puramente efectivo pare este tipo de cosas. Pero, parece que hay algo que se quedó atrás durante todo eso..."
"Parezco tenerlo todo" Battat respondió, "Tengo el uniforme, mis modales, mis horarios, e incluso llevo el mismo amuleto que usted me ha regalado antes del caos."
El rey mostró una expresión melancólica, "Tus afectos... Tu cariño... El brillo y la calidez que transmitías en tus ojos al mirarme, ya no está."
Battat no dijo nada.
"Lo primero que me atrajo a ti, fueron esos ojos brillantes que siempre resplandecían cuando solíamos estar juntos, nuestro cariño y afecto parecía ser mutuo pero, todo ese sentimiento parece ya no estar. No se siente ese amor, en absoluto. Por un momento pensé que ya no me amabas, pero nisiquiera que tus ojos sean igual..."
Battat parecía estar silencioso, hasta que murmuró
"Soy un ser incapaz de amar."
El rey observó a Battat fijamente, "Tú... no eres mi peridot, verdad?"
Battat sonrió.
"No, solo soy un AMIGO. Y lamento informarte que tu querido peridot, desde hace un tiempo, ya no está en esta realidad."
"Que... Que me quieres decir?"
"Mucho antes de mi llegada a tu castillo, el pippins llamado Battat había desaparecido de la faz de este mundo. No está vivo, pero tampoco esta muerto. Sólo está en un lugar del que no puede salir, y por ende, no puede interactuar en este mundo de forma indefinida. Vine acá en su lugar a llenar tu vacío interior, pero parece que aún tengo que trabajar en mi actuación."
La expresión de preocupación del rey fué cambiando a una de cólera.
"Donde está?"
"Ya le explique que-"
"DONDE ESTÁ MI PERIDOT!" El rey rápidamente se deslizó hacia el falso Battat, derribando la mesa hacia un lado mientras miraba al impostor con sus ojos filosos.
El falso Battat encogió los hombros, "Está en un lugar donde no puede sufrir más. Si usted supiera el dolor que estaba pasando en esta realidad, tal vez lo entendería. El no podía lidiar con el dolor de su pasado, ni con la agonía de su entonces presente. Entonces, fué llevado a otro lugar donde no puede pensar ni sufrir, ni sentir ni amar. Una clase de limbo sin ser exactamente uno. Sencillamente, ahora está en paz."
La cola del rey se agitaba con más agresividad. Diamond agarró al impostor con una mano y lo empujó contra la pared con una fuerza que hizo retumbar los muros y las repisas que habían alrededor. Diamond mostraba sus afilados colmillos que podrían inyectar un veneno mortal.
"NO TE CREO! TRAEMELO! TRAEME A MI TESORO DE NUEVO!" El rey exclamó con furia, pero incluso ante sus gestos intimidantes, el falso Battat sólo soltó una carcajada.
"No lo puedo traer de vuelta, aunque eso quisiera, ya está fuera de mis manos. Pero mejor piénselo, su alteza. No puedo morir, pero incluso si usted pudiera matarme, usted sería capaz de matar la última memoria viviente que queda de lo que usted más ha amado en toda su vida? Aunque no sea su tesoro verdadero, usted querría olvidarlo completamente con el tiempo?"
Por más que el rey no quería dejarse convencer, la lógica que traía el impostor era irrefutable. Lo que más temía Diamond no sólo era perder su peridot, sino también olvidarlo, su presencia, su memoria. No sabía que hacer, entre seguir su corazón engañoso, o dejarse llevar por esta lógica distorsionada.
El rey fue soltando su mano de a poco, soltando el impostor hasta que cayera. Diamond se volteó y se deslizó hacia la ventana mientras lloraba desconsoladamente. No podía creer que su tesoro se haya perdido para siempre, no quisiera aceptarlo, pero tampoco quería ser el único que lo recordara, solo para olvidarlo con el paso del tiempo. Se sentía tan desesperado que acepto a un impostor así no más. De verdad, acaso de verdad amaba a su peridot como para hacerle tal cosa?
"No llore, su realeza." El falso Battat dijo mientras se acercaba al rey, "Mientras yo esté aquí, estaré a su servicio. Para eso fuí hecho."
Mientras más se acercaba, su cuerpo iba cambiando, las piernas de Battat se volvieron en múltiples patas de gato, o algo similar, "Habrá cosas que tengo que cambiar pero, haré lo mejor que pueda para hacerlo sentir mejor. Lo prometo."
A medida que iba más cerca, el impostor iba cambiando de forma, la túnica y los brazos fueron desapareciendo y trasformándose en una masa amorfa negra, de múltiples brazos con garras, mientras se agitaba una cola hecha con esferas y una flecha, similar a la de un demonio. El rostro ha cambiado a dos puntas negras con ojos heterocromaticos, con una sonrisa grande y siniestra.
La masa amorfa se detuvo detrás de el rey, rodeando sus brazos alrededor de su cuerpo, "No llore, su alteza.", dijo mientras apretaba más su agarre, acercando al rey en su abrazo, "Yo le propongo hacer un juego de mentiritas, le parece? Finjamos lo más que podamos, nosotros cumpliendo con nuestros papeles como si todo estuviera en orden, y podría ser que, eventualmente, nuestras mentiras se vuelvan una realidad."
Diamond fue dejando de llorar por unos instantes, pero se rehusaba a observar a quien lo estaba abrazando por detrás, es más, tenía miedo de ver el verdadero rostro de este "AMIGO", pero no había necesidad de eso, ya que este "AMIGO" immediatamente puso sus manos con garras filosas en los ojos de su rey.
"De todas formas" añadió este "AMIGO", "La ignorancia es lo mejor que le puede traer a usted, su alteza."
