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Enchanted

Summary:

This night is sparklin', don't you let it go
I'm wonderstruck, blushin' all the way home
I'll spend forever wonderin' if you knew
I was enchanted to meet you

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

No podría decir que no le gustaban las fiestas. Le gustaba la parte en que había música muy fuerte y bandas under tocando en el sótano. Incluso diría que ver parejas besándose y metiéndose mano en lugares no tan privados y más bien a la vista de todos, no era tan terrible. Gerard podía lidiar con eso. Con lo que no podía lidiar era con la cantidad de gente que siempre estaba en esa mítica casa de la disquera, esa casa donde la mitad de New Jersey y toda la escena punk rock había estado (aunque no todos en sus mejores condiciones) y que de alguna manera siempre encontraban formas de verlo entre toda la multitud.

—¿Te aburres? — Gabe Saporta. Gerard subió los hombros sin pensarlo mucho, y Gabe pasó su brazo encima de estos —Claro, no ha habido nuevas caras últimamente, pero siempre puedes revisar de nueva cuenta a las viejas. Estás buscando guitarra ¿no? Sería buena oportunidad.

—Ray normalmente se encarga de eso, de hecho, me dijo la vez pasada que tenía en mente a alguien, pero —“¡Toro, claro!” interrumpió, como si su mente no hubiera oído lo que dijo justo después del nombre porque estaba más preocupado en recordar de quién estaba hablando, y luego de eso le llamaron desde el otro lado de la habitación. Gabe salió casi corriendo. No es que a Gerard le ofendiera, pero eso había sido un poco grosero.

La verdad es que Gerard estaba muy aburrido, se había dedicado a beber y fumar en su ahora esquina favorita de la casa, y a nadie parecía realmente importarle que fuera en su décimo vaso, ni siquiera a su hermano que había sido el principal agente del desastre cuando llegó a sacarlo de su cama con la promesa de que “iba a ser muy divertido”.

Gerard comenzó a buscar con la mirada a Mikey, si lo iba a obligar a estar metido en esa casa del demonio, al menos se aseguraría de arruinarle el ligue de la noche; eso le enseñaría a dejarlo en paz. Cuando lo encontró sonrió maldoso, y se fondeo su bebida antes de ir con él.

—Mike-

—¡Gee! Mira, te quiero presentar a alguien.

La música sonaba en el fondo, las personas gritando para intentar sobrepasar el volumen de las bocinas. Había risas y una que otra discusión. La habitación olía a cigarro, alcohol y posiblemente marihuana, mezclado con perfumes y desodorantes.

Sacudió la cabeza para concentrarse en la conversación.

¿Qué era? Algo de ¿pansy? ¿pency? ¿prency? Mikey seguía hablando de algo que Gerard a penas y alcanzaba a distinguir. Los oídos le zumbaban como si alguien hubiera desconectado una guitarra sin apagar el amplificador y Gerard fuese el pobre diablo al lado de este. Atinó a sonreír mientras veía, esperaba él, de manera normal a su hermano.

 —¿Qué te metiste? Creí que solo querías tomar.

Gerard era malo en las conversaciones cuando le presentaban gente, pero no era así de malo. Se forzó a ver al otro chico que estaba al lado de su hermano, el cual estaba siendo presentado con él por alguna razón. Considerablemente más bajo, delgado, aunque no tanto como Mikey, con la frente sudada y ropa completamente desalineada, como si solo se hubiera puesto lo primero que encontró en su armario y ni siquiera se molestó en verse medianamente presentable para los demás.

—¿Necesitas agua, hermano? También podemos salir un rato a que respires algo que sí sea aire —El muchacho lo veía con unos ojos enormes, brillosos, enrojecidos y con unas pupilas medio dilatadas que tenían detrás unos hermosos iris hazel.

—Yo lo llevo, no te preocupes Frankie, tú sigue divirtiéndote.

Mikey lo tomó del brazo y Gerard solo pudo seguirlo mientras mantenía la mirada fija en “Frankie”. Al alejarse más notó que el chico traía unas rastas mal hechas que se le veían terribles, pero que igual estaría gustoso de oír la historia detrás de ellas, aún si fuera la historia más ridícula.

Cuando comenzó a ser obvio (si es que no lo era ya) que no podía quitarle la vista de encima al muchacho, quien le sostuvo la mirada todo el camino hasta que una manada de gente se cruzó entre ellos, volteó para ver que estaban en el pórtico de la casa. Había más personas afuera con ellos, pero quizá Gerard sí necesitaba salir a respirar aire fresco.

—¿Estás bien? —Dijo Mikey mientras le revisa los ojos. Gerard se quitó rápido.

—No me metí nada, estoy bien, solo un poco aturdido —Su hermano levantó una ceja, como si la declaración fuera algo que no esperaba oír. Gerard no se aturdía. Bueno sí lo hacía, pero no de esa forma. —¿Quién era él?

—¿Frankie? —Sonrió ladino, como entendiendo algo que Gerard no —Frank Iero. Es el guitarrista y frontman de Pencey Prep, es amigo mío, pero Toro lo conoció y luego terminó tocando con él un día junto con Matt, no estoy muy seguro de entender esa parte de la historia, en fin; resulta que es fan de MyChem. Toro le ofreció tocar la guitarra rítmica, solo que primero queríamos que lo conocieras.

—¿Va a ser nuestra guitarra? —Y quizá la pregunta le había salido con un tono que no era el que había usado en su cabeza porqué Mikey se apresuró a dar razones.

—Puede tener pinta de vagabundo, pero es bueno, enserio, podríamos cortarle esas rastas, eso sí. Van a tocar la semana que viene, quizá deberíamos ir a verlos, aunque no se si John vaya a soltarlo —Gerard volteó al interior de la casa buscando a Frank, aunque sabía que no lo iba a ver, seguro se había ido a hablar con alguien más. Alguien más que claramente no era Gerard —¿Te gustó?

—¡¿Eh?! —Mikey comenzó a reírse con la mano en su estómago cuando Gerard perdió el balance de la baranda y terminó casi yendo contra el suelo.

—Nada, nada, jajajaja, ¿quieres irte ya? La verdad es que la fiesta sí esta aburrida.

Gerard volteó hacia el interior de la casa una vez más, pero asintió a la pregunta de su hermano porque en realidad, sí tenía ganas de irse a su casa. Se pidieron un taxi y Mikey se acurrucó sobre su hombro una vez se subieron al carro, diciéndole que lo despertara cuando llegaran.

En cuanto Mikey se quedó dormido, Gerard se percató que el corazón le estaba latiendo tan fuerte que parecía querer escapársele del pecho. La cara la tenía hirviendo, así que probablemente la tenía roja, y las manos le sudaban. Se llevó los dedos al puente de su nariz y se sobó lento la zona mientras suspiraba e intentaba regular su presión cardiaca.

¿Qué había sido eso de antes y cómo era posible que existiera alguien con una cara tan perfecta, armoniosa, bonita y simétrica? Literalmente le había quitado el aliento, las palabras y los pensamientos, y en su lugar solo había dejado impresa la forma tan bonita de su cara. Cara que no podía quitarse ahora de la mente con esa nariz, ni muy delgada o respingada, ni muy ancha, simplemente perfecta. Con esa sonrisa de dientes perfectos, amplia y sincera que arrugaba todo el rostro, marcando líneas de expresión en las comisuras de sus labios, en sus ojos, ugh- esos ojos. Los ojos más amables que jamás haya visto, de un color hermoso, cálido, y no importaba que estuvieran un poco rojos por la mota, eso solo los hacía ver aún más lindos, todos llorosos, enmarcados por sus adorables pestañas. Además, estaban debajo de las cejas más lindas y ¿hola? perfectas de la faz de la tierra. Sus labios delgados, rosados, aparentemente suaves.

Inhalo con prisa, como si el aire se hubiera vuelto más pesado y le estuviera costando trabajo pasar por sus pulmones. Estaba en problemas.

*

Toda la semana se la pasó evitando al Frank de su mente. ¿Es que acaso no tenía canciones que componer o repasar? ¿Porqué se la pasaba todo el día en su cabeza? Agh. A duras penas había cruzado palabra con el chico, es más, ni siquiera le había dicho algo, simplemente se quedó escaneándolo como idiota mientras babeaba por su ligeramente regordeta barbilla. Se dio golpecitos con ambas manos en su frente y se tumbó en la cama.

¿Tendría novia? ¿Novio? Seguro tenía pareja, una persona tan linda seguramente tenía pareja. Porque sí, Gerard sabía que Frank era una linda persona porque en lugar de burlarse de él o verlo raro, le preguntó si necesitaba algo e incluso le ofreció acompañarlo al pórtico para que se sintiera mejor. Un ángel. Sí, la palabra le quedaba como anillo al dedo, y además era la única explicación de porque tenía una belleza celestial. Oh. Pero si era un ángel entonces quizá no tenía pareja porque los ángeles no deben de ser ensuciados con los mundanos deseos de los mortales, aunque sería lindo si Frankie rompiera esas reglas por él.

Frankie.

Pataleo mientras abrazaba su almohada. El apodo le quedaba tan bien. Frankie. Era su nombre, pero en diminutivo, y sonaba tan lindo y suave. Gerard no estaba seguro de que él tuviera permiso de decirle así, pero nadie tenía que enterarse de lo que pasaba en su mente. Aunque no podrían culparlo, Frankie tenía toda la pinta de ser un Frankie.

Mikey había estado bastante extraño durante esos días, entrando más de lo normal al cuarto de Gerard, preguntando si había dibujado algo nuevo, y por más que Gerard amara platicar con su hermano sobre ideas de comics, de canciones o simplemente sobre diseños de personajes, podía oler sus negras intenciones. Él solo quería enterarse si su hermano tenía un crush con su amigo, y Gerard no iba a darle, por nada del mundo, la satisfacción de saber que sus sospechas eran ciertas. Por eso había escondido su sketchbook nuevo detrás de las figuras en caja (Chewbacca cuidaría bien de sus dibujos de Frankie).

—¿Conociste a Frank? —Gerard no esperaba que Ray estuviera en la casa, pero su presencia era siempre bien recibida, aunque esa vez le había sacado un buen susto —Es una amenaza, ¿no? En el buen sentido.

—No platicamos mucho —dijo apenado mientras cruzaba sus piernas sentado en la cama —estaba un poco mareado en la fiesta, pero parece buen chico, es amable.

—¿Supongo? —Ray lo veía como si no entendiera muy bien de que estaban hablando —Seguro te convence cuando lo veas tocar. No es el mejor cantando, pero eso no importa, nadie es mejor cantando que tú —Le dio un pequeño empujón con el puño en el hombro, y Gerard se acomodó su flequillo, estaba comenzando a alcanzar sus cejas y estaba en ese punto donde jamás se veía bien. Ray siempre le decía cosas lindas para animarlo —pero enserio, tiene unos riffs monstruosos, me gusta mucho como se mueve en el escenario también.

—No creo que tengas que convencerlo mucho, Gerard parece muy decidido en pedir a Frank —Oooh, Gerard iba a hacerle pagar por ese comentario. Le daría café quemado de filtro reusado para que le doliera la panza y no pudiera salir del baño en un día entero.

—¿En pedirlo… a quién? —Mikey movió los labios formando un “a su mamá” que solo le mostró a Gerard, mientras se reía, y luego completó con un “A John. Ves que a veces se comporta como su padre, o su novio, no sé”. —Ah. Frankie amó nuestro demo —¿Frankie? —, entonces no creo que nos diga que no, estoy muy seguro de que va a aceptar.

—No me gustaría que dejara su banda por estar con nosotros.

—Créeme G, él es la pieza clave que falta para completar el sonido de MyChem. Puedo verlo. Sí queremos que deje a su banda para estar con nosotros.

Gerard sonrió, pensando en lo bueno que sería tener un rostro tan lindo entre los miembros de MyChem. Ray era guapo y Mikey también, él no estaba nada mal tampoco, pero la belleza de Frank seguramente atraería mucho público. Él se acercaría a ver una banda si un miembro fuera tan lindo.

*

El día de la tocada llegó. Gerard decidió pintarse su cabello de negro, siempre había encontrado confort en ese color, como si estuviera hecho para él, y 100% lo hizo porque estaban yendo a una de esas fiestas que jamás entendía como Mikey se enteraba de ellas (no es que se haya pintado el cabello para Frankie.), porque normalmente no conocían a nadie. Esas fiestas lo ponían ansioso, pero también se preguntaba si no se veía demasiado arreglado, como si estuviera buscando impresionar a alguien. Que haber, sí estaba buscando impresionar a alguien, pero eso no significaba que quisiera que media fiesta se percatara de eso, mucho menos Ray, y mucho menos Mikey.

—Te ves bien G —Anunció Ray cuando lo vio acomodarse el flequillo por, probablemente, enésima vez en la noche. Iban en la camioneta del abuelo de Ray, Gerard había sugerido ir en su carro, pero Ray insistió que la camioneta era cool y que les iba a dar mucho estilo ahora en las fiestas. Gerard difería un poco, y Mikey al parecer igual por la cara que hizo cuando vio la caja con madera aún sin descargar. —¿A quién vamos a ver?

—¿Uh?

—¿A quién vamos a ver? —Ray se estacionó como a una cuadra de la casa porque al parecer todos los jóvenes de New Jersey con carro estaban invitados a la misma fiesta y les había sido imposible encontrar un lugar un poco más cerca —Llevas desde que llegué a tu casa revisando que tu fleco este bien, y te hemos dicho mil veces que se ve bien. —Ray le sonreía cómplice, como realmente esperando que le dijera para quien se había vestido en esa ocasión. Y okay, puede que Gerard no se arreglara mucho, pero tampoco era como si fuera la primera vez que ponía un poquito más de empeño en su ropa cuando salían de fiesta.

A Frankieeeeee —Gerard volteo rápidamente para golpear a su hermano quien se reía maldosamente de la cara roja de Gee.

—¿Oh?

Y la cara que hizo Toro terminó por descomponer a Gerard. Porque una cosa era tener a tu hermano menor molestándote con su mejor amigo, y otra muy diferente era que además de tu hermano menor, tu mejor amigo (¡Y alma gemela! Por lo cual Ray debería saber muy bien que esa mueca maliciosa era totalmente alta traición) te estuviera avisando con su cara que por supuesto de iba a molestar de aquí hasta el fin de los tiempos.

Tampoco era tan raro, no sabía porque hacían tanto alboroto de que alguien le pareciera lindo físicamente, no era como si fuera un muchacho inexperto en ese tema, de hecho, en varias ocasiones se había llevado a personas a la cama solo porque le parecían guapas o sexys. Y okay, podía ser que Frankie le haya provocado un corto circuito cuando lo vio por primera vez, pero eso no significaba que fuera algo serio.

Ray y Mikey iban frente a él cantando una tontera sobre Gerard y Frank siendo novios o algo por el estilo que Gerard no escuchó completo porque su mente se quedó en la primera parte. “Gerard y Frankie son novios, se besan…”. Podía sentir los colores subiéndose a su cara de solo imaginarse tomado de la mano con Frankie y besándose con sabor a cigarro, alcohol y mota. Los otros dos se rieron, probablemente de la cara que estaba haciendo, pero no les iba a hacer caso; el Frankie de su cabeza le tenía la boca muy ocupada al Gerard de su cabeza como para prestarles atención.

En la puerta de la casa se encontraron con Matt, quién a al parecer era la conexión de Mikey. Él era la persona que conocía a una persona, que conocía a otra persona, que era amigo del anfitrión. Gerard pensó que él jamás podría dejar que tantos desconocidos entrar a su casa, pero no era su casa así que el pensamiento se desvaneció rápido, sobretodo cuando entraron y vieron que había luces y toda la parafernalia como si fueran un club nocturno autorizado.

—Matt Pelissier y el buen Toro —Dijo un chico alto con barba de chivo mientras tronaba un saludo con su baterista y guitarra, e intercambiaban palmadas en la espalda —¿Vienen a ver que cazan?

—Tim Hagevik, siempre un gusto verte —Contestó Matt dejándose guiar por la mano del más alto— Algo así, venimos por tu muchacho.

—¿Iero? —Matt asintió y Tim se quitó el gorro solo para ponérselo de nuevo —Suerte con eso, John esta enamorado de él, bueno, quién no verdad, pero es de McGuire y no te lo va a soltar tan fácil.

—Yo creo que si se la chupo lo convenzo rápido —Tim soltó una carcajada fuerte y bonachona. Gerard se preguntaba de dónde todas estas personas se conocían y porque él jamás se había enterado.

De hecho, ahora que hacía un esfuerzo, claro que había oído de Pencey Prep. Esa bandita punk alternativa que tenía un vocalista de edad escandalosa, más pequeño que Mikey, pero que según todos era una promesa en el punk y que era una bestia en el escenario. Gerard tragó y se quedó más cerca de Mikey mientras avanzaban detrás de Hagevik rumbo hacia el sótano. Por eso se conocían entre todos, si la banda tenía sello con su misma disquera.

Había ido a más fiestas de las que le gustaría, y siempre se seguía sorprendiendo de la cantidad de casas con sótanos que ponían para tocadas de ese tipo. Él jamás cedería su sótano para que quien sabe quién se fuera a meter, y no entendía como las familias de esos muchachos estaban tan bien con la cantidad de gente rondando por su casa. Pero de nuevo, no era su casa y eso no debía de preocuparle, así que quizá solo estaba intentando canalizar su energía nerviosa en ser un juzgón con la poca responsabilidad y paternidad presente que ejercían los dueños de esas casas.

Entrando al sótano se sintió automáticamente más tranquilo. El lugar cerrado hacía que nada más pudieras escuchar la banda que estaba tocando y eso le gustaba, nadie se hablaba en tocadas así porque era imposible platicar, lo cual le venía de perlas a la gente como Gerard que ocupaba tomar para estar más cómodo y no terminar hablando de su mascota muerta de la infancia o sus noches de bullying en la preparatoria. Le dio una calada a su cigarro y sintió todos sus músculos destensarse en automático, nada sentaba mejor que un cigarro en medio del caos de la gente.

—¿Me regalas? —Dijo Frank señalando su encendedor y moviendo el cigarro en su boca —Creo que alguien me robó el mío. Esos desgraciados. Top tres de cosas más perdidas en una peda, la virginidad, la dignidad, y como número uno, los encendedores —Gerard se rio mientras le acercaba la flama al cigarro y provechaba para ver de cerca como sus labios abrazaban el papel y lo humedecían un poco. Gerard se pasó la lengua por sus labios y se obligó a ver a otro lado. —Gracias.

—No es nada —Frank le sonrió alegre y el corazón de Gerard se paró un poquito.

—¿Ya te sientes mejor?

—¿Uh? —Ah claro, el día que se habían conocido, Gerard hizo un total ridículo de sí mismo poniéndose tan nervioso por ver un chico lindo que el chico lindo en cuestión creía que se sentía mal físicamente. O sea. Se sintió mal físicamente, pero por su ego destruido, no tanto porque le estuviera pasando algo digno de una ambulancia. —Ah… sí, gracias. Perdón que no platique contigo esa vez.

—Nah, no te preocupes, todos hemos pasado por esa, además, Dios, no estaba en mi mejor forma en ese momento, así que me alegra que tengamos oportunidad de hablar de nuevo —Frank se acercaba mucho a su oído. Claro, es que casi no se oía por los instrumentos reventando el equipo de sonido, pero Gerard sentía como el aire se le iba de los pulmones poco a poco cada que el aliento caliente de Frankie chocaba con su oreja. —¿Pero ya te sientes mejor?

—Sí, sí. Hoy venimos a verlos tocar de hecho —Paseo su mano por el fleco e hizo ese gesto de pasar el cabello atrás de su oreja, solo que no tenía el largo suficiente para quedarse ahí —A los demás les interesa mucho que estes en MyChem.

—¿Enserio? —Los ojos hazel de Frank se habían hecho imposiblemente más grandes cuando dijo eso, Gerard sentía que se lo devoraría vivo si no tenía cuidado —Dude, sí me lo pide MyChem no tengo como negarme, son como la mejor banda que la escena ha visto nacer en los últimos años, enserio —Gerard le sonrió muy amorosamente porque ¿cómo se supone que debía sentirse cuando alguien le decía cosas tan bonitas de su banda? Necesitaba agarrarle la cara y llenarlo de mimos en ese momento o explotaría —¿Y tú? —O quizá explotaría por la manera en que esos ojos lo veían, como si no existiera otra persona en esa habitación además de ellos —¿Te intereso? —Tragó saliva y se rio nervioso moviendo, una vez más, su mano a su fleco.

—Sí.

Y por un momento ambas miradas se cruzaron, sosteniéndose. Hazel con hazel. Por esos cortos segundos eran ajenos al concepto del tiempo, del ruido, del calor, de la gente. Solo eran ellos, sus cigarros y la manera en que los dos intercambian la atención entre sus ojos y sus labios.

Gerard vio como Frank pasó su lengua por sus labios, dejándolos ligeramente abiertos, respirando ligeramente más rápido a como lo hacia antes, y el corazón le latía tan fuerte que temía Frankie fuera a escucharlo. Total, solo eran ellos y sus miradas, y sus cigarros, y la mano de Frank rozando la suya.

—Aunque primero quiero verte tocar —El “Gracias” agitado del vocalista en el pequeño escenario los había hecho saltar a ambos, rompiendo esa burbuja rosada que Gerard juraba se había formado a su alrededor —, pero los demás han hablado tantas maravillas de ti que me es difícil no ceder.

—¿Ah sí? —Frank levantó una ceja y le sonrió travieso —Entonces supongo que debería ponerme nervioso si me van a hacer casting ahorita que suba —Gerard se rio bobo y Frank con él, un poco sorprendido.

—Solo súbete al escenario y yo te pongo diez. —Frank peló los dientes en una sonrisa totalmente encantadora que no había tenido el placer de conocer en ninguna de las dos interacciones que hasta el momento tenían, pero que le hacía parecer que los músculos de su cuerpo estaban hechos para esa precisa acción; sonreír.

Un muchacho que intuía era John, llegó de pronto plantándole un beso a Frank en la sien, y disculpándose con Gerard por tener que llevárselo, se dieron la vuelta para llevarlo a un lado del escenario. Frank volteo a verlo por encima del hombro que tenía encima, y a Gerard le recordó un poco a la manera que él lo había seguido viendo la semana pasada.

Se quedó en su lugar viendo como el resto de los compañeros de la banda llenaban de mimos a Frank quien era, probablemente, el más pequeño del grupo (no solamente de estatura). Entonces comprendió porque Tim les había mencionado que Johnn estaba algo parecido a enamorado de Frankie. No le quitaba el brazo de encima, siempre dándole abrazos y revolviéndole el cabello. Gerard frunció un poco el ceño cuando nalgueo al muchacho en el momento que se empezaron a subir al escenario. Igual el gesto amargo no le duro mucho porque Frankie se colocó frente al micrófono y le regaló una sonrisa antes de comenzar su prueba de sonido.

De pronto comenzó a oír las voces burlonas de Mikey y Ray aproximándose a él de manera peligrosa, y solo pudo rodar los ojos antes de que dos brazos se le colgaran encima mientras decían frases como “Oh Frankie, mi amor” o “¿Qué te parece si dejas a tu banda y escapamos juntos? Estoy libre cualquier día si es para ti”. Oh dios mío, eran insoportables. Pero igual les sonrió con cariño porque era bueno ver, por primera vez, como dos de sus personas favoritas en todo el mundo, finalmente aceptaban a alguien que le interesara.

Matt les llevó una cerveza a cada uno y se quedaron en su lugar viendo como afinaban y hacían pruebas los de Pencey Prep. Bueno, Gerard veía a Frank en realidad, pero era básicamente lo mismo. Solo que quizá Mikey, Ray y Matt no se fijaban en lo bien que le quedabas sus playeras al resto de los miembros, o como ese cordón apretaba su cuello al lado de un… ¿tatuaje? ¿Frankie siempre había tenido ese tatuaje? No, estaba seguro de que recordaría un detalle como ese, porque podía ser que la semana pasada se había quedado viendo como baboso a Frank, PERO ERA JUSTO POR ESO que sabía que ese escorpión no estaba ahí hace siete días.

Se acarició el mismo lado donde Frank tenía su tatuaje, pero sobre su cuello, pensando en lo bien que le quedaba (cómo si no fuera suficiente que tuviera la cara más hermosa del planeta, enserio, que rabia). ¿Aún le dolería? ¿Podría ya besarle ahí o tendría que esperar más tiempo? Sacudió el pensamiento revoloteando la mano en el aire y respiró hondo para calmarse. Tenía que calmarse.

—Buenas noches, nosotros somos Pencey Prep. Esta canción se llama…

Ray tenía razón, Frank era una amenaza, Gerard podía dejar de un lado su calentura y ver a Frank como el increíble músico que era sobre el escenario. La pasión que le ponía a cada palabra que cantaba, la manera en que se movía. De nuevo, Ray tenía razón, no era el mejor cantando, pero eso no importaba, todo su cuerpo exudaba ‘punk’ de cada poro. Gerard se sentía como esos momentos en que ves a alguien haciendo algo que ama y sabes que esa persona tiene que estar haciendo eso mismo que esta haciendo, que no hay manera en el mundo en que deba hacer algo más que eso. Frank amaba su música, podía notarlo sin siquiera conocerlo bien.

Ray, por tercera vez, tenía razón: era la pieza que faltaba para el sonido de MyChem.

Gerard jamás había disfrutado tanto una tocada como esa. La banda era buena, pero tenía que admitir que había ciertas cosas que podían mejorar su sonido, aún así, la presencia de Frank en el escenario compensaba todo. Era atrevido, desvergonzado, salvaje, animal, como si no le importara lo que los demás pensaran de sus movimientos erráticos, él solo hacía lo que la música le decía que hiciera.

—¿Qué tal? Creí que ya te habías decepcionado después de ver lo terribles que somos —Frank se sentó a su lado en el banco-columpió del jardín delantero donde no había más que una que otra pareja besándose. Gerard se rio y le ofreció de su cigarro.

—Les falla un poco el tempo —El menor abrió los ojos, sorprendido, pero curioso —y podrías hacer ejercicios de calentamiento antes de cantar para que no te lastimes la garganta; pero de ahí en fuera, me gustó mucho. —Le regaló una sonrisa sincera que alcanzaba sus ojos.

—Creí que ibas a ponerme diez nada más por subirme.

—Tienes diez —soltó Gerard con un tono juguetón, y Frank hizo un puño al aire. Oh dios, era un total ñoño. Ambos soltaron una risa, y cuando se acabó, Gerard comenzó a juguetear con sus dedos —¿Seguro que quieres estar en nuestra banda? Creo que Pencey tiene mucho futuro si siguen trabajando juntos. No quiero ser quien frene su éxito.

—Nah —quitándole importancia con la mano al aire —Johnn se va a ir de Pencey, quiere que me vaya con él a su otra banda, pero no quiero ser frontman, eso no es lo mío, estar al frente es para niños bonitos con voces que todos quieren oír e indudable carisma —Gerard no quería darse por aludido, pero había algo en el tono de Frank que le hacía sentir como si las palabras estuvieran siendo lanzadas hacia él —yo solo quiero tocar la guitarra.

—Un hombre sencillo —Frank encogió los hombros y se recostó sobre el respaldo del banco. Gerard lo siguió y comenzaron a columpiarse suavemente —Quiero que estés en MyChem, Frank, como mi guitarra, solo eso. —Frank sonrió mientras veía el cielo. La música se escuchaba fuerte desde la casa, pero lo suficientemente ahogada para que pudieran hablar como gente decente, sin gritarse y sin respirarse en los cuellos.

—¿Solo eso? —Podía sentir la mano de Frank recostada entre ambos. Se mordió el labio y bajó también la mano, justo encima de la ajena. Frank dio un pequeño salto, pero no se alejó.

—Bueno, y quizá podríamos cortarte esas horribles rastas, no es algo que usaría un Frankie —le jaló una cariñosamente con la mano libre y Frank se quejó. Diciendo algo de que entonces también debería de cortarle ese fleco si tanto le molesta. Ambos comenzaron a despeinarse y jalarse la ropa juguetones, sin soltar el toque de las otras manos. —Tu cara es muy linda para traer un peinado tan horrendo.

—Bueno, si te dejas crecer el cabello puede que considere cortarme mis rastas, —Gerard bajó la cara un poco apenado —creo que se te vería muy bien a la altura de los hombros —Le gustaba usar el cabello un largo, pero sentía que se veía muy femenino y la gente en la prepa le había hecho burla alguna vez respecto a eso, que Frank creyera que se vería bien así, hacía que su estómago se revolviera de manera muy linda.

—¿Crees? —Volvió a hacer ese ademan de comenzar a acomodarse el fleco, como intentando llevarlo a su cara, aunque supiera que no alcanzaba a cubrirle el sonrojo —voy a pensarlo.

Se quedaron un rato recargados sobre sus costados, viéndose fijamente y platicando de a ratitos. Comentando las canciones que salían y tarareando una que otra. También hablaron de las ideas que tenía Gerard para terminar el primer disco y que quería que se llamara exactamente como el demo. Se enteraron de que les gustaban bandas muy similares, que les gustaban las películas de terror y quedaron en hacer alguna vez maratón de terror. Gerard anotó en su block mental que el cumpleaños de Frank era en Halloween (¿Okay? Cool), que era vegano y que no le gustaban los musicales (buuuu). Todo el tiempo con las manos tocándose.

—Oye —dijo Gerard bajito, moviendo un poco su mano para ver si conseguía por fin terminar de entrelazar los dedos. Frank jugueteaba con sus dedos, como si estuviera contándolos o buscando algo en ellos. —Bienvenido a MyChem, Frankie.

—Gracias, Gee.

Frank terminó de entrelazar sus manos y le ayudo a Gerard a acomodarse el fleco con cuidado. Oh- realmente estaba en problemas.

Notes:

Wiiii~ feli porque sí escribí pronto jajaja siempre que escucho esta tremenda rolaza me imagino muchas cosas Frerard, la neurona no descansa manada.
Muchas gracias por leer, los kudos y comentarios son bien apreciados.
Una disculpa si algún personaje o dato esta fuera de lugar, soy mala af con las líneas temporales. Mikey diciendo "no estoy muy seguro de esa parte de la historia" soy yo todo el tiempo con el lore de MCR.

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