Chapter Text
El aire nocturno de Musutafu todavía olía a agua sucia, humo y concreto húmedo, nada sorprendente considerando todo lo que paso el día de hoy.
Sobre todo para Izuku Midoriya quien, pareciendo como si el alma le pesa los pies, caminaba de regreso a casa con la mochila agarrada al hombro como si llevara dentro de todos sus cuadernos, todos sus sueños rotos y cada palabra cruel que había escuchado desde que tenía memoria.
Habia sido un mal dia, probablemente el peor
El sol de la tarde se estaba hundiendo entre los edificios, tiñendo las ventanas con una naranja sucia con toques morados, la ciudad seguía viva, ruidosa, e indiferente al chico.
Los autos pasaban, la gente hablaba, un vendedor con un don tipo mutante que lo hacia parecer una bombilla usaba la playera de un héroe sonriendo con los dientes perfectos, vendiendo bebidas energéticas como si salvar personas fuera de cuestión de beber algo frío y posar bien para la cámara.
Izuku lo vio por el rabillo del ojo y no pudo evitar estremecerse al ver esa sonrisa que le parecio inquietante en ves de carismatica.
Sus manos seguían temblando, la imagen del villano de lodo seguía pegada detrás de sus ojos cada vez que parpadeaba, la presión viscosa que se abre paso en sus pulmones cuando estaba bajo el puente.
El sabor asqueroso del lodo todavía parecía pegado a su garganta y casi le hizo vomitar.
Casi
Sabia perfectamente que no estaba ahí, que el tipo fue arrestado y puesto en custodia, que solo era su cerebro cansado del día y solo quería dormir.
Ninguna sensación era real, ya no estaba ahí, ya no sentía aquella masa viscosa forzándose dentro de su boca y nariz, intentando usar su cuerpo como traje, como herramienta, como recipiente.
Pero su cuerpo no lo entendía.
Cada vez que tragaba saliva, sentía que se ahogaba otra vez.
Cada vez que respiraba, su pecho hacía un ruido pequeño, miserable, casi avergonzado.
—Estoy bien —murmuró
La frase cayó al suelo y murió sin hacer ruido.
No estaba bien
Había estado a punto de morir dos veces en un día.
Y lo peor no era eso.
Lo peor era que, por un instante ridículo, infantil, patético, había pensado que quizás alguien lo miraría después de aquello y diría: “Tú puedes ser un héroe”.
No había pasado.
All Might lo había salvado.... otra vez
El símbolo de la paz.
El héroe más grande del mundo.
El hombre que Izuku había admirado desde que era un niño que veía videos viejos en una computadora, con lágrimas en los ojos y manos apretadas contra el pecho.
Y luego… nada.
No después de lo de la azotea.
No despues de hacerle su pregunta
¿Puede alguien como yo... ser un héroe como tú a pesar de no tener don?
Ya esperaba su respuesta.
No, no puedes ser un héroe sin un Don... lo siento, joven, pero tienes que ser realista... aún si soñar no cuesta nada
All Might luego se fue, dejando atrás opciones que el chico podría tomar si era "Realista", pero sonaban más a excusas para justificarse.
El segundo rescate fue rápido, eficiente y llamativo... como siempre lo muestran
Como hacen los héroes cuando terminan su trabajo.
Cuando lo rescato de nuevo tratando de salvar a Kachann, nisiquiera espero a que lo notara
Simplemente se fue, con el regaño de los héroes a lo lejos como un ruido de fondo.
Nisiquiera la diatriva de Bakugou lo saco de su trance, solo siguio avanzando.
No pudo quedarse el suficiente
E Izuku quedó atrás.
Dos civiles rescatados.
Una estadística que no llegó a una tragedia.
Un chico sin Quirk con demasiados cuadernos y un sueño que no sabía morir.
Se detuvo frente a un paso peatonal. La luz estaba en rojo.
Al otro lado, unos niños pequeños jugaban con figuras de héroes. Uno agitaba una figura de All Might contra otra de Endeavour, haciendo sonidos de explosión con la boca. Otro niño gritó:
—¡Detroit aplasta!
Izuku cerró los ojos.
Algo se quebró un poco más adentro.
No fue un gran colapso, no hubo lágrimas dramáticas ni gritos contra el cielo.
Porque honestamente, lo esperaba, muy en el fondo esperaba este resultado.
Aún así dolia, dolia como un corte de papel, fino, limpio y molesto.
Como una grieta fina, del tipo de grieta que aparece cuando una taza cae al suelo y no se rompe del todo, pero nunca vuelve a estar completa.
Entonces entre el cruze peatonal y su deprimente caida emocional a un pozo de amargura hacia si mismo, una voz se emitió.
No vino de la calle.
No vino de un altavoz.
No vino de una persona a su lado.
Vino de dentro.
Clara. Neutra. Imposible.
Sistema cargado con éxito.
Izuku abrió los ojos de golpe.
—¿Eh?
La mujer a su lado lo miró de reojo y se apartó medio paso.
Izuku se quedó congelado.
El semáforo cambió a verde. Las personas comenzaron a cruzar. Él no se movió.
— ¿Quién dijo eso? —susurró.
Nadie respondió.
O mejor dicho, sí.
El aire frente a sus ojos se partió.
No como vidrio.
No como una pantalla física.
Fue más extraño que eso. Como si la realidad hubiera decidido abrir una ventana. Un rectángulo translúcido apareció flotando a medio metro de su cara, de color azul luminoso, con bordes suaves y letras blancas perfectamente alineadas.
Izuku dejó de respirar.
Bienvenido, jugador.
El Sistema DnD en la vida real ha sido cargado exitosamente.
Por favor, llena la hoja de información para su ficha.
Después se le mostrará la selección de clases.
Izuku parpadeo como un Búho ante el anuncio flotante, luego se froto los ojos.
Una vez.
Dos veces.
Tres veces para asegurar, además de pellizcarse la mano para asegurar.
....
La pantalla no desapareció.
—No —susurró—. No, no, no, no, no...
Dio un paso hacia atrás y chocó con alguien.
—¡Oye, fíjate!
—L-lo siento, perdón, yo…
Izuku se apartó, tropezando con sus propios pies, con varias personas pasaron a su lado sin mirar la pantalla que le seguía a medio metro de su rostro.
El que no la vieran fue más angustiante e hizo que la sangre se le fuera de la cara.
Llego a una conclusión obvia
“Estoy alucinando.”
Ese fue su primer pensamiento coherente.
"Me estoy muriendo por dentro. El villano de lodo me dejó daño cerebral. O me faltó oxígeno demasiado tiempo. O esto es estrés postraumático instantáneo. ¿Eso existe? Tiene que existir. Probablemente existe. Debí investigar más sobre síntomas de asfixia prolongada. ¿Cuánto tiempo estuve sin aire? ¿Treinta segundos? ¿Un minuto? ¿Más? No, no, espera, All Might me salvó antes de que..."
Y antes de que la posibilidad que su mente cuestionba para que todo esto sea plausible
La pantalla parpadeó, cambiando su texto
Estado emocional detectado: pánico.
Recomendación: ejercicios de respiración
Recordatorio: el Player no corre peligro inmediato.
Izuku soltó una risa diminuta. No fue una risa feliz. Fue el sonido que haría un ratón al descubrir que el gato sabe abrir puertas.
-¿Jugador? —murmuró—. ¿Sistema DnD? ... e-espera ¿como… Dragones y Mazmorras?
Obviamente un nerd como él conocía ese juego viejo que surgio antes de la era de los Dones, años de reclusión social y una marginación involuntaria le hicieron recluirse en sus cuadernos y en foros en internet.
Fue casualidad cuando escucho el nombre y el contexto que era un juego viejo, le llamo más la atención para seguirle la pista que honestamente le hubiera encantado jugarlo pero nadie además de los estado unidenses lo juega y ellos son bastante estrictos con quien dejar entrar, sobretodo extranjeros.
Su divagación mental se vio interrumpida cuando un hombre que pasaba cerca lo miraba raro.
Izuku cerró la boca de inmediato al grabar que si, estaba hablando solo en medio de la calle.
"No hables en voz alta... no hables en voz alta, te van a creer loco, bueno quizás lo estás pero no lo anuncias, regla uno de parecer funcional: no conversar con pantallas invisibles en medio de la calle".
Se apartó del flujo de gente y se metió en una calle lateral más tranquila. Había máquinas expendedoras, una bicicleta estacionada y una pared cubierta de carteles viejos de héroes locales.
La pantalla flotó con él como lo hizo antes cuando retrocedio.
Izuku sintió frío en las manos ante.
“Tal vez es un Quirk.”
La idea apareció pequeña, absurda, casi ridícula.
Pero apenas la pensó, algo dentro de su pecho se aferró a ella con una desesperación poco saludable para alguien que busca una explicación lógica.
“Tal vez… tal vez mi Quirk despertó tarde”.
Los Quirks casi siempre se manifestaban en la infancia temprana, él lo sabía, todo el mundo sabia que se manifestaban a cuatro años, todo por un dedo del pie.
Su diagnóstico había sido claro, tenía la articulación extra en el dedo pequeño del pie, no tenía el factor Quirk activo, no tenía nada.
Pero existen casos raros.
Mutaciones tardías, manifestaciones traumáticas, activaciones bajo estrés extremo.
Casos tan infrecuentes que los médicos los trataban como notas al pie, pero existían y eran documentados como una curiosidad del mundo.
O quizás solo era un episodio de locura indusido por el pánico, el miedo y la depresión condensadas en un día extremadamente estresante.
Aunque a Izuku no podía importarle menos.
Su mente estaba cansada.
Muy cansada.
Y su cuerpo le dolia demasiado.
Su cerebro era como una computadora con demasiadas pestañas abiertas, algunas en llamas, otras reproduciendo música triste sin permiso.
El cuerpo era como una maquina a la que le hecha aceite despues de 10 años de reposo y esperas que funcione a maxima capacidad cuando las enciendas.
"Capricho"
Volvio a darle larga en su cabeza otra vez.
La palabra fue una cuerda lanzada a un pozo.
No sabía si era verdad.
No tenía energía para cuestionarlo.
No podía permitirse cuestionarlo por el bien de su cordura.
Porque si no era un Quirk, entonces era una alucinación. Y si era una alucinación, quizás se estaba rompiendo. Y si se estaba rompiendo, tendría que decírselo a su madre. Y su madre lloraría. Y él no podía soportar eso hoy. No después de casi morir. No después de ver a All Might alejarse. No después de seguir siendo nadie.
Así que eligió creer.
Por ahora.
Solo por ahora.
—Está bien —susurró, apenas moviendo los labios—. Si eres… si eres mi Quirk, entonces… ¿qué quieres?
La pantalla respondió.
Iniciar la creación del personaje. Datos cargados!
Nombre del jugador: Izuku Midoriya.
Edad: 14 años.
Origen: Japones
Raza: Humano
Sistema de progresión: DnD 5e, edición 2014, adaptado a realidad local, no catalogado en el apartado de Quirk.
¿Quieres continuar?
Debajo aparecieron dos botones.
**SÍ**
**NO**
Izuku levantó una mano temblorosa.
No tocó la pantalla de inmediato.
La miró como si fuera una bomba disfrazada de menú.
—Esto es imposible.
La pantalla no respondió.
Izuku tragó saliva.
“Los Quirks son imposibles hasta que existieron.”
Tocó SÍ.
Selección de raza.
Apareció una lista.
Pero no era realmente una lista.
Solo había una opción.
Humano (Variante).
Izuku frunció el fruncido.
—¿Humano Variante?
El reproductor no posee rasgos biológicos compatibles con otras razas disponibles.
Ejempo: Muraciones para derivar en otras especies o ancestros que comparten características para asemejarse a una raza de fantasía.
La opción mostrada es una sub raza de: Humano Variante.
Izuku sintió que su cerebro, incluso agotado, intentaba correr hacia la información como un perro pequeño persiguiendo un camión.
Y para su sorpresa, al pensar en la única opción que tenía delante suyo, se desplego un cuadro de texto lleno de información.
Humano Variante
Beneficios:
+1 a dos características diferentes.
Competencia en una habilidad a elección.
Una dote a elección.
Nota: Es una sub-raza flexible y maleable para todos los que son nuevos en el mundo introductorio de DnD, por su temprano inicio en tener la posibilidad de un dote adicional a su elección.
Izuku se quedó mirando fijamente la palabra “dote”.
"¿Adorar…?" Pensó, esta vez sin mover los labios.
La pantalla respondió igual que antes, desplegando otro cuadro de texto.
Puntos: Talentos especiales, entrenamientos excepcionales o ventajas únicas que modifican las capacidades del Player.
Algunos puntos aumentan las características.
Algunas otorgan competencias.
Algunas reglas de combate, exploración, percepción o supervivencia cambian.
Izuku sintió un pequeño escalofrío.
Respondía a sus pensamientos, pensandolo mejor, tal vez podría selaccionar sin tener que hacer gestos o presionar el aire como si algo estuviera haí.
Algo a tener en cuenta.
Bueno, hay que tener todo en cuenta.
En especial algo como esto.
—Entonces… ¿estadísticas?
Aunque claro, hablar solo siempre fue un hábito suyo.
Pasando a las estadísticas....
La pantalla cambió a una tabla.
Características principales:
Fuerza: potencia muscular, capacidad de carga, agarre, empuje, salto físico bruto.
Destreza: reflejos, equilibrio, precisión, velocidad corporal fina.
Constitución: resistencia, salud, tolerancia al daño, aguante físico.
Inteligencia: memoria, análisis, conocimiento, deducción.
Sabiduría: percepción, intuición, disciplina interna, lectura del entorno.
Carisma: presencia, fuerza de personalidad, liderazgo, expresión social.
Izuku leyó cada línea con detenimiento.
El miedo inicial seguía ahí como todos los días desde que entró a la secundaria.
Pero el miedo ahora tenía un compañero.
La maldita curiosidad.
Y la curiosidad en Izuku Midoriya nunca había sabido quedarse quieta.
Era una criatura verde, obsesiva y con lápiz en mano junto con un cuaderno, sentada en su cabeza, hojeando páginas anteriores que mientras grababa noches en vela en esos foros de internet que hablaban del juego.
"Si esto funciona como D&D... las calificaciones van de 3 a 20 normalmente. 10 es promedio humano. 8 es bajo. 16 es muy alto. Los modificadores aumentan cada dos puntos. 10 y 11 son +0, 12 y 13 son +1, 14 y 15 son +2, 16 y 17 son +3..."
La pantalla parpadeó, mostrando otro cuadro de texto al lado de la tabla de estadísticas.
Confirmación: el Jugador posee conocimiento previo parcial del sistema.
¿Desea explicación resumida de modificadores?
si
no
Izuku casi dijo sí por reflejo.
Luego se detuvo.
"No, espera. Tiempo. Estoy en la calle. Alguien puede verme. Bueno, no la pantalla, pero sí a mí parado como estatua. Mamá debe estar preocupada y... no, no pienses en eso ahora".
Aún así, necesitaba entender porian influir los modificadores en la vida real.
"Sí" pensó.
Modificadores de característica:
1: -5
2-3: -4
4-5: -3
6-7: -2
8-9: -1
10-11: +0
12-13: +1
14-15: +2
16-17: +3
18-19: +4
20: +5
Los modificadores se aplican a pruebas, ataques, defensas, CD, habilidades y rasgos de clase, el como esto adelante afecta en la vida diaria se mostrará más.
Izuku sintió que algo le apretaba el estómago, teminedo lo que escucharía.
—¿Y… cómo suben?
Métodos principales de mejora:
1. Subida de nivel.
2. Mejora de características en niveles determinados.
3. Puntos.
4. Entrenamiento significativo.
5. Logros especiales.
6. Recompensas del Sistema.
“Entrenamiento significativo...”
Las palabras brillaron más en su mente que en la pantalla.
Entrenamiento.
Logros.
Niveles.
Una progresión.
Un camino.
Palabras que para muchos no tenían sentido, pero para él, alguien que no sabía que hacer o no tener un rumbo en su vida, significaron algo.
Izuku sintió que sus ojos ardían.
No lloró.
No todavía.
No sabía si tenía permiso de llorar por algo bueno.
La pantalla avanzó.
Estadísticas base actuales detectadas:
Fuerza: 7 (-2)
Destreza: 11 (0)
Constitución: 8 (-1)
Inteligencia: 16 (+3)
Sabiduría: 14 (+2)
Carisma: 10 (0)
Izuku se quedó inmóvil.
No porque los números le sorprendieran del todo.
Sino porque dolían de una forma incomoda que le hizo darse cuenta de que no, no estaba en forma.
Fuerza 7.
Constitución 8.
Verlo escrito era doloroso.
Él sabía que era débil.
Lo había conocido toda su vida.
Lo sabía cada vez que Kacchan lo empujaba y su cuerpo caía demasiado fácil. Cada vez que en educación física llegaba de los últimos. Cada vez que su pecho ardía al correr. Cada vez que un profesor decía “Midoriya, haz lo que puedas” con esa voz suave que sonaba más cruel que un insulto.
Pero había algo brutal en que su supuesto Quirk, o sistema, o delirante con buena interfaz, lo resumiera en números.
Fuerza: 7.
No apto.
Constitución: 8.
Frágil.
Inteligencia: 16.
Eso, al menos, lo hizo respirar.
No era inútil.
No por completo.
Su mente sí servía.
Sus cuadernos no eran basura.
Sus análisis no eran solo murmuraciones raras de un niño sin Quirk.
El sistema lo reconocía.
Y eso, de forma pequeña pero peligrosa, lo hizo sentirse visto.
Humano Variante: seleccione dos características diferentes para aumentar en +1.
La pantalla mostró su evaluación otra vez, ahora con pequeños símbolos al lado.
Izuku levantó la mano.
Se detuvo.
"Fuerza sería lo débil, soy fisicamete y Necesito fuerza para cualquier cosa que me proponga... Constitución también, si quiero ser héroe, tengo que resistir lo extenuante que puede ser el oficio o porque la situación lo requiere.... Pero... un +1 en Fuerza me dejaría en 8. Seguiría con -1. Un +1 en Constitución me dejaría en 9. Seguiría con -1. No cambia el modificador. Destreza 11 a 12 sí cambia: de +0 a +1... Sabiduría 14 a 15 no cambia aún, pero si luego la subo con una dote a 16, pasa a +4 lo cual ya me deja con algo que marque una diferencia al inicio dependiendo de la clase escogida.."
Su cerebro comenzó a armar posibilidades.
Recordaba vagamente las clases disponibles, las más usadas eran clases mágicas pero sinceramente no se sentia con animos de experimentar con algo así.
Lo poco que encontro de la magia en ese formato era que si bien no era complejo, requeria objetos y en algunos casos, ingredientes.
¿Dónde demonios conseguiría un diamante real para un hechizo?.
Luego pensé en las marciales, pero tendria que verlo más adelante.
Pero la palabra monje ya se había quedado girando en alguna parte.
Asi que decidio que si no podia mejorar lo que ya tenia, mejoraria lo más alto para equilibrar las cosas.
“Destreza y Sabiduría.”
Tocó el símbolo de " +" en la estadística Destreza.
Destreza aumentada: 11 → 12.
Modificador actualizado: +0 → +1.
Algo le recorrió los dedos.
No fue dolor.
Fue como si sus nervios despertaran un poco más rápido, como si el aire rozara su piel con más claridad, como si el mundo hubiera ganado un borde fino, casi afilado.
Izuku se tambaleó.
—¿Qué…?
Una bicicleta pasó por la calle.
Izuku la notó antes de verla del todo.
El giro de la rueda, como chirriaba el freno al rozar la llanta, la sombra de la pared se mueve lentamente por la inclinación del sol.
Su corazón golpeó fuerte ante esto, era como quitarse una fina película opaca que cubría sus sentidos y hormigueaba bajo la piel.
No era un cambio enorme, ni era espectacular comparado con los Quirk.
Pero era real.
Sin esperar mucho, puso el punto restante en Sabiduria.
Sabiduría aumentada: 14 → 15.
Esta vez el cambio fue más silencioso.
Más profundo.
No sentí que el mundo se volviera más lento o que tuviera un sexto sentido... bueno, tal vez las expectativas están algo altas.
Sintió que él hacía menos ruido por dentro en su cabeza, al menos un poco más clara.
Solo un poco.
Como si alguien hubiera bajado el volumen de un cuarto lleno de murmullos.
El miedo seguía ahí, la ansiedad también, sobre todo la posibilidad de que todo fuera una locura seguía respirándole en la nuca.
Pero ahora podía observarla con más claridad.
Y para Izuku, observar algo era el primer paso para entenderlo.
Seleccione una habilidad para obtener competencia racial.
La pantalla desplegó una lista larga.
Acrobacias.
Atletismo.
Historia.
Investigación.
Percepción.
Perspicacia.
Sello.
Supervivencia.
Medicina.
Religión.
Naturaleza.
Trato con animales.
Engaño.
Intimidación.
Interpretación.
Persuasión.
Izuku casi eligió Investigación por instinto.
Pero se detuvo antes de siquiera pensarlo.
"Ya soy bueno investigando. Si el sistema usa mis conocimientos como base, probablemente puedo apoyarme en Inteligencia. Pero si quiero sobrevivir en el trabajo de campo... Percepción. Ver peligro antes de que ocurra, notar ataques, los detalles del entorno o algo inusual en general... tal vez me ayude más en mis notas."
Pensó en el villano de lodo saliendo de una alcantarilla.
Nn cómo no lo había visto venir.
Tocó Percepción.
Competencia adquirida: Percepción.
Percepción actual: Sabiduría +2, competencia +2.
Total: +4.
Izuku respiró hondo.
Percepción +4.
Eso sonaba… útil.
Sonaba como algo que un héroe necesitaba.
Seleccione una dote.
La pantalla se llena de opciones.
Demasiadas.
Izuku casi se ahogó con aire.
—Esto va a tomar… mucho…
Se sentó en un bordillo junto a las máquinas expendedoras, abrazando la mochila contra el pecho para parecer menos extraño, como si estuviera revisando el teléfono, excepto que no había teléfono y solo una pantalla invisible con un adolescente al borde de una crisis mística-administrativa.
La lista parecía no terminar.
Alerta.
Atleta.
Actor.
Afortunado.
Duelista defensivo.
Duro.
Experto en ballestas.
Experto en habilidades.
Francotirador.
Gran maestro de armas.
Iniciado en la magia.
Luchador iniciado.
Mente aguda. Observador.
Resiliente.
Sanador.
Tirador de primera.
Izuku empezó a leer.
Una parte de él quería elegir algo llamativo.
Algo poderoso.
Algo que gritara: “ Mira, ahora sí puedo hacerlo ”.
Afortunado: parecía absurdo. Manipular la suerte. Repetir tiradas. Alterar resultados. ¿Cómo se traduciría eso a la vida real? ¿Un instinto de probabilidad? ¿Milagros pequeños?
Alerta: también era tentador. No ser sorprendido. Reaccionar antes, después del villano de lodo, esa opción brillaba como una alarma roja ante una creciente paranoia.
Duro: aumentaría puntos de golpe, supervivencia directa y honestamente cree firme mente que lo necesitara
Observador: encajaba demasiado bien con él, leer labios, notar detalles, aumentar Inteligencia o Sabiduría.
Pero entonces vio una opción y se quedó quieto al notar algo interesante.
Experto en habilidades.
La abierta.
Experto en habilidades.
Has perfeccionado tu competencia con habilidades particulares .
Beneficios:
Aumenta una característica de tu elección en 1, hasta un máximo de 20.
Obtienes competencia en una habilidad de tu elección.
Elige una habilidad en la que tengas competencia.
Obtienes Pericia con esa habilidad.
Tu evaluación de competencia se duplica para cualquier prueba con esa habilidad, no es aplicable nuevamente si ya tienes pericia en esa habilidad.
Izuku leyó el texto tres veces solo para asegurarse de entenderlo.
Luego una cuarta por si acaso.
“Esto es… flexible.” pensamiento con simpleza
No era la opción más espectacular o llamativa.
No lanzaba fuego.
No hacía sus puños más fuertes de inmediato.
No le daba una explosión dorada ni una transformación épica.
Pero era exactamente el tipo de poder que Izuku entendía y necesitaba para una base sólida considerando sus desventajas iniciales.
Mejorar una característica en 1 punto.
Aprender una habilidad.
Volverse extraordinario en una ya competente.
Podria decirse que no fue bendecido con fuerza bruta, sino con la capacidad de afilarse.
Como convertir una navaja pequeña en bisturí.
“Si aumento Sabiduría con esto…”
La pantalla parecía anticiparse, como si lo estuviera tentando con la miel en los labios.
Posible selección:
Sabiduría 15 → 16.
Modificador: +2 → +3.
Izuku sintió un golpe suave detrás del pecho.
Sabiduría 16.
Ese modificador puede marcar la diferencia.
“Ahora la competencia adicional…”
Miró la lista.
El atletismo sería útil, pero con Fuerza 7 seguiría siendo bajo, tanto que no es saludable para su autoestima.
Acrobacias usaría Destreza, si quería aprender a moverse, caer, esquivar, mantener el equilibrio… tenía sentido elegirla.
Investigación ya era su territorio natural, pero no tenía competencia formal según el sistema, si la tomaba, sería oficialmente excelente.
Perspicacia con Sabiduría 16 sería poderosa, leer intenciones, intender emociones, ver la verdad detrás de las palabras.
Percepción ya la tenía. Podría poner Pericia ahí, sería Sabiduría +3 y competencia duplicada +4. Total +7 al nivel 1.
+7.
Al maldito nivel 1.
Izuku sintió que la boca se le secaba ante la idea.
“Eso es muchísimo.”
Ver el antes.
Notar las cosas antes.
Entender todo a tu alrededor antes.
En un trabajo donde un segundo podía separar la vida de la muerte, Percepción no era solo una habilidad pasiva.
Era supervivencia, oh una especie de heroísmo preventivo.
Un ojo que veía la grieta antes del derrumbe.
La mano que se movía antes del disparo.
El paso que evitaba otra alcantarilla.
.... Vale, tal vez esta exagerando solo porque es decente para alguien escualido para él, pero tomará todo lo que pueda si le es útil.
Seleccionó **Sabiduría** para el aumento.
Sabiduría aumentada: 15 → 16.
Modificador actualizado: +2 → +3.
El mundo respiró.
Izuku no supo describirlo de otra forma tangible.
El callejón seguía siendo el mismo: máquinas expendedoras, carteles viejos, olor a metal caliente y comida de tienda cercana. Pero ahora todo tenía capas.
El zumbido eléctrico de una luz defectuosa.
Una conversación a media cuadra, demasiado lejana para entender palabras, pero no el tono.
El olor a lluvia vieja atrapado en el concreto y en la canaleta de ese eficio de departamentos.
El sonido de sus propios dedos apretando la tela de la mochila.
Su respiración, el como el aire llenaba los pulmones y los dejaba.
Rápido.
Luego más lento.
Más lento hasta ser normal después de pasar la sorpresa.
Seleccione una habilidad para competencia obtener por Experto en habilidades.
Izuku eligió Acrobacias.
No porque ya fuera ágil.
Sino porque quería serlo, además de que el parkour sería importante para su movilidad urbana.
Competencia adquirida: Acrobacias.
Acrobacias actuales: Destreza +1, competencia +2. Total: +3.
Seleccione una habilidad competente para obtener Pericia.
Solo había dos opciones marcadas con brillo: Percepción y Acrobacias.
Izuku miró ambas.
Acrobacias con pericia sería +5. Muy útil.
Pero Percepción…
La percepción era no volver a ser tomada por sorpresa tan fácilmente, al menos por lo que tuviera en frente suyo.
Tocó Percepción.
Pericia adquirió: Percepción.
Percepción actual: Sabiduría +3, competencia duplicada +4. Total: +7.
Izuku se quedó mirando ese número.
+7.
No era un golpe poderoso capaz de partir un edificio, ni un rayo caído del cielo.
Un Quirk vistoso para aparecer en televisión.
Pero algo dentro de él, una parte pequeña y obstinada que aún seguía soñando entre escombros, susurró:
“Esto puede salvar a alguien”.
Quería creerlo.
La pantalla avanzó.
Selección de clase.
La lista apareció como puertas en un pasillo azul.
Bárbaro.
Bardo.
Brujo.
Clérigo.
Druida.
Explorador.
Guerrero.
Hechicero.
Magón.
Monje.
Paladín.
Pícaro.
Izuku Midoriya tomo esto con extremo cuidado, tentado en ver la información de cada una de ellas.
Pero para fortuna o desgracia, sus estadísticas no le dejaban muchas opciones en ese momento.
Lo que sabia era que cada nombre en esa lista era una vida distinta.
Guerrero fue lo priemro en venir a su mente.
Era la opción lógica al ver la información inicial.
Entrenamiento marcial, armaduras, armas. resistencia por su hp inicial aunque no sabia como eso se trataria en el mundo real, maniobras, algo directo, algo que podía hacerlo competente sin necesitar magia.
Pícaro.
Movilidad, habilidades útiles, ataque sigiloso, supervivencia urbana, podría encajar con alguien débil que necesita pelear con inteligencia y astucia.
Mago.
Izuku casi se rió, una mirada de una señora solo le hizo reprimir una mueca.
Pero la descripción más directa y lo más llamativo era eso, magia.
Si el sistema realmente permitía magia, ¿no sería esa la respuesta a todos sus problemas? Conjuros, escudos, proyectil, control, utilidad, un Quirk artificial disfrazado de estudio que es a la vez una navaja suiza.
Pero algo lo hizo detenerse.
Mago dependía de la Inteligencia, él tenía 16 años en esa estadística, era perfecto para el trabajo.
Demasiado perfecto.
Y quizás por eso le dio duda.
Porque sonaba como escapar del problema.
Si, podría ser poderoso, pero cada vez que mirara al espejo, la única diferencia era que sus ojeras serían por estudiar hechizos, estres y antigüedad, en vez de las últimas dos.
Como seguir siendo el niño débil detrás de un cuaderno, solo que ahora el cuaderno disparaba fuego.
No.
No era eso lo que quería.
Quería salvar personas.
Con todo de si.
Con su mente, sí.
Pero también con sus propias manos.
Con el cuerpo escualido que siempre le dijeron que no bastaba y se burlaban.
Paladín llamó su atención por un instante, sus juramentos, la voluntad férrea, protección al debil... pero pedía presencia, carisma nato y convicción, cosas que claramente no tenia y sus inseguridades le impedian siquiera pensar en eso.
Ademàs, Izuku no se sentía como un caballero de cuentos de hadas.
Clérigo, Druida, Brujo, Hechicero… demasiado desconocidos, demasiado dependientes de fuerzas externas o fuentes que no entendía.
Bárbaro ni siquiera lo contempla demasiado, su Fuerza 7 casi hizo que la pantalla pareciera burlarse, pero no va a negar que sus resistencias no eran malas.
Explorador tenía sentido en observación y supervivencia, pero no resonó con él.
Bardo… no.
Definitivamente no, simple y llanamente no, no va a ser eso.
Fue así hasta que su mirada paso por una clase.
Monje.
No brillaba más que las demás.
Pero por alguna razón, se detuvo más tiempo contemplandola que los demás, Izuku lo sintió.
Abrió la descripción.
Monje
Un combatiente que canaliza disciplina física y espiritual.
Utiliza Destreza y Sabiduría para defenderse y atacar.
Combate sin armadura.
Combate sin depender completamente de armas.
Progresa mediante entrenamiento, autocontrol y perfección del cuerpo.
Izuku leyó eso último.
"Perfección del cuerpo..."
Su garganta se cerró ante el pensamiento.
No porque sonara arrogante.
Sino porque sonaba imposible de la forma más hermosa, la menos para él.
Su cuerpo, el mismo que había fallado en carreras, que era empujado contra la pared, arrastrado a peleas escolares que provocaba con solo su existencia, pruebas físicas lamentables y sueños heroicos pisoteados, podía convertirse en algo entrenado.
Construido.
Paso por paso.
Golpe por golpe.
Respiración por respiración.
Día por día.
Moldeando algo que sabia que necesitaria para lo que queria ser en el futuro.
Disciplina y esfuerzo.
Izuku se quedó sentado mucho tiempo.
El cielo se oscureció un poco más.
La pantalla no lo apuró.
Eso fue casi amable.
Pensó en All Might.
En su sonrisa cegadora que tranquiliza a todos y les da esperanza a los que la necesitan.
En la forma en que sus puños parecían convertir el miedo de la gente en polvo.
Pero también pensó en Kacchan.
En sus explosiones, orgullo, talento natural y esa certeza brutal de quien nació con herramientas para conquistar el mundo.
Pensó en su madre.
En las disculpas dichas cuando era niño.
En sus lágrimas derramadas.
En el “lo siento” que le había dado cuando él necesitaba escuchar “puedes hacerlo”.
Y luego pensó en sí mismo.
No en el Deku que Kacchan pisoteaba.
Ni en el niño sin Quirk del diagnóstico.
Nisiquiera en el fanático murmurador obsesivo.
Sino en Izuku Midoriya.
Un chico sentado en una calle lateral, con la ropa todavía oliendo a miedo, mirando una pantalla que quizás era un milagro, quizás una locura, quizás un Quirk tardío o quizás una trampa de la realidad.
Un chico con una Fuerza de 7 lamentable, Constitución de 8 pesima, Inteligencia de 16 destacable junto con Sabiduría de 16.
Y esa maldita Percepción +7.
No podía lanzar explosiones, volar o lanzar rayos por los ojos.
Pero podía aprender a ver las cosas en su entorno, a moverse en respuesta, aprendera a caer ya levantarse cuando la situaciòn lo supere.
Y por su puesto que podía aprender a golpear.
—Monje —susurró.
Esta vez no le importó si alguien lo escuchaba o veia.
Tocó la opción.
Clase seleccionada: Monje.
¿Confirmar selección?
Advertencia: la selección de clase determinará el método inicial de progresión, competencias, rasgos y estilo de desarrollo.
Izuku no tocó sí de inmediato.
Su dedo tembló.
“Cuando lo haga, no habrá vuelta atrás”.
No sabía cómo lo sabía.
Pero lo sabía.
Quizás porque toda decisión importante se sintió así.
Como saltar desde un techo sin saber si abajo había suelo o cielo.
Respirar.
Una vez.
Dos.
Tres.
Luego tocó SÍ.
La pantalla se volvió blanca.
No el azul al que se estaba acostumbrando.
Blanco puro y brillante.
Todo sonido desapareció.
El mundo se comprimió en un punto.
Izuku sintió algo abrirse dentro de él.
No fue como una llama entrando en su pecho pese a ese sentimiento calido que sintiò despuès.
Fue peor.
Fue más íntimo.
Como si una mano invisible hubiera tomado su cuerpo, su mente y algo más profundo, algo que no sabía nombrar, y los hubiera alineado por primera vez.
Su columna se enderezó sola.
Los dedos dejaron de temblar.
Sintio como sus pulmones se llenaron de aire de una manera distinta, más baja, más completa, sintieron músculos pequeños en su abdomen al activarse, torpes pero presentes, el peso de sus pies contra el suelo, la distribución de su cuerpo, el ángulo de sus rodillas, la tensión innecesaria en sus hombros.
Todo estaba mal.
Y por primera vez, podía notarlo.
Eso casi lo hizo reír.
“Soy un desastre.”
Pero ahora era un desastre que podía medir en su cabeza.
Era entrenable.
Corregible.
La pantalla reapareció.
Clase adquirida: Monje nivel 1.
Dados de golpe: 1d8.
Competencias adquiridas: armas simples, espadas cortas. armas de monje.
Tiradas de salvación: Fuerza, Destreza.
Habilidades de clase disponibles: seleccione dos entre Acrobacias, Atletismo, Historia, Perspicacia, Religión y Sigilo.
Izuku, todavía mareado, miró las opciones.
Ya tenía Acrobacias.
Eligió Perspicacia.
Luego dudó entre Sigilo e Historia.
Historia era conocimiento, patrones, contexto.
Pero Sigilo podía mantenerse vivo.
Eligió Sigilo.
Competencia adquirida: Perspicacia.
Perspicacia actual: Sabiduría +3, competencia +2. Total: +5.
Competencia adquirida: Sigilo.
Sigilo actual: Destreza +1, competencia +2. Total: +3.
La pantalla mostró un resumen.
Ficha inicial completada.
Nombre: Izuku Midoriya
Título: Player
Raza: Humano (Variante)
Clase: Monje 1
Nivel: 1
Fuerza: 7 (-2)
Destreza: 12 (+1)
Constitución: 8 (-1)
Inteligencia: 16 (+3)
Sabiduría: 16 (+3)
Carisma: 10 (+0)
Dote: Experto en habilidades
Aumento por dote: Sabiduría +1
Competencia por dote: Acrobacias
Pericia: Percepción
Habilidades destacadas:
Percepción +7
Perspicacia +5
Investigación +3
Acrobacias +3
Sigilo +3
Historia +3
Religión +3
Supervivencia +3
Trato con animales +3
Naturaleza +3
Medicina +3
Arcano +3
Rasgos de clase:
Defensa sin armadura desbloqueada.
Artes marciales desbloqueadas.
Izuku apenas podía procesarlo.
Pero su cuerpo sí.
Sintió que si se quitaba la chaqueta, el aire tocaría su piel de forma distinta, que si alguien lanzaba una pelota hacia él, quizás podría esquivarla, no con elegancia pero sí mejor que antes.
Se puso de pie lentamente.
Las piernas temblaron.
No por debilidad solamente.
Por el entumecimiento de estar sentado mucho tiempo.
Como si hubiera pasado toda su vida usando zapatos de otra talla y de pronto alguien le hubiera dado unos que aún debía aprender a calzar.
La pantalla se reduce hasta convertirse en un pequeño icono azul en la esquina de su visión.
Menú disponible mediante pensamiento intencional.
Tutorial: pendiente.
Primera misión: pendiente.
Recomendación: regresar a casa. Estado emocional y físico inestable.
Izuku soltó una exhalación temblorosa.
—Sí —murmuró—. Casa.
El camino de regreso fue extraño.
La ciudad parecía la misma, pero él no la recorría igual.
Notaba demasiadas cosas.
La forma en que una señora cargaba una bolsa pesada y compensaba el peso con la cadera.
El sonido de unos adolescentes riéndose antes de doblar la esquina.
El olor a pan dulce saliendo de una tienda.
Un cable flojo sobre una fachada.
Una botella de vidrio cerca de una alcantarilla....
Eso lo hizo detenerse casi al instante.
Su cuerpo se tensó, mirando fijamente la tapa de alcantarilla como si fuera a morderlo.
Por un instante, vio lodo.
O creyó verlo, no estaba seguro.
Sus dedos se cerraron en puños.
Respiró como el sistema que le había recomendado antes.
Respira profundo... luego sueltalo.
Lento y despacio.
Volvio a mirar la mancha con detenimiento... relajandose.
La mancha junto a la alcantarilla no era lodo.
Era aceite.
Solo aceite viejo y mugriento.
Siguió caminando.
Cuando llegó al edificio donde vivía, la noche ya había empezado a caer. Las luces del pasillo estaban atención encendidas, subieron las escaleras con una rara al sonido de sus propios pasos.
Uno.
Dos.
Tres.
Su equilibrio se sentía diferente al pisar.
No mejor del todo, pero se siente más estable de algún modo.
Tal vez más consciente de su entorno.
Como si ahora cada error tuviera señales.
Al llegar a la puerta de su departamento, buscó las llaves en su bolsillo.
Antes de meterlas en la cerradura, la puerta se abrió de golpe.
Inko Midoriya estaba ahí.
Tenía los ojos rojos.
El rostro pálido.
Las manos apretadas contra el pecho.
—¡Izuku!
Antes de que pudiera decir nada, su madre lo abrazó.
Fuerte.
Tan fuerte que a Izuku le dolieron un poco las costillas, jurando que podría perder un punto de hp si pudiera ver la barra de vida.
Pero al final no le importó.
El cuerpo de Inko temblaba.
— ¿Dónde estabas? —preguntó ella, con la voz rota—. Vi las noticias, dijeron que hubo un ataque cerca de tu ruta, llamé a tu teléfono y no contestabas, yo pensé… pensé que…
Izuku se quedó quieto por un segundo.
Luego levantó los brazos y la abrazó también.
El sistema, la pantalla, las estadísticas, el monje, el dote, todo quedó detrás de ese abrazo.
Por un momento, no fue Player.
No fue un chico sin Quirk ni un posible caso imposible de manifestación tardía.
Fue solo Izuku.
Un hijo que había llegado tarde y preocupaba a su madre.
Que casi no volvía.
—Lo siento, mamá —susurró.
Inko lo apretó más.
—¿Estás herido?
—No… no mucho, estoy bien, me revisaron los paramédicos antes de venir.
Era mentira.
Pero también, de una forma extraña, era más verdad que antes.
Inko se apartó lo justo para mirarlo a la cara, buscando algo en su rostro, tal vez era ese instinto de madre que siempre alardeaba.
—Izuku…
Él bajó la vista.
No sabía cómo explicarle.
No podía decirle “mamá, creo que mi vida se convirtió en una ficha de D&D y ahora soy un monje con Sabiduría 16”.
Ni siquiera él podía decirlo sin sonar como alguien que necesitaba recostarse, beber agua y quizás hablar con un especialista.
Así que sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Cansada.
Pero no completamente rota.
—Perdón por preocuparte —dijo—. Solo... fue un día largo.
Inko lo miró con esa habilidad terrible que tienen las madres para ver grietas bajo pintura fresca.
—¿Seguro?
Izuku pensó un momento en la pantalla azul.
En la voz mecánica en su cabeza.
Su cuerpo cambiando.
En la posibilidad absurda de que, por primera vez en su vida, el mundo le hubiera dado una hoja en blanco para iniciar su sueño, literalmente.
No era una respuesta.
Pero eso bastaba para empezar.
—Sí —dijo, entrando a casa—. Creo que... creo que mañana puede ser diferente.
Detrás de sus ojos, el pequeño icono azul apareció una vez.
Silencioso.
Paciente.
Como un dado esperando ser lanzado.
Misión inicial desbloqueada:
Sobrevive al primer día como Player.
........
Izuku no vio el mensaje completo.
Su madre volvió a abrazarlo antes de que pudiera hacerlo.
Y por esa noche, decidí que estaba bien.
El sistema podía esperar.
Su nueva vida acababa de cargar correctamente.
