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Sethoscara week day 3- First Kiss!

Summary:

Sethos se declaró y ahora tendrá que enfrentarse a sus sentimientos. ¿Será correspondido? Pero para eso Wanderer tendrá que entender que es lo que siente por él.

Work Text:

Seguía mirando fijamente el libro que tenía delante intentando concentrarse en algo, pero era imposible. No podía concentrarse, solo tenía la mente en aquel muchacho.

“Me gustas y no como amigo”

Había tenido el valor de declararse, pero lo que no tenía el valor era de enfrentarse a él cara a cara después. Y ahí estaba, estudiando en la casa de la Daena, sentado frente a él, intentando no demostrar que su mundo giraba a su alrededor. Posiblemente no lo estaba haciendo muy bien porque el del sombrero sentía su mirada una y otra vez.

“Me gustas y no como amigo”

¿Qué se supone que tenía que responder a eso? Ya le extrañaba que alguien tuviese el valor de enamorarse de alguien como él. Y obviamente si alguien se atrevería a hacer eso no era otro que Sethos. Wanderer intentaba no darle vueltas al tema, no quería tener que tratar con sentimientos de este estilo. Pero ver a Sethos en ese estado realmente le preocupaba.

No sabía exactamente qué papel tenía Sethos en su vida. Sabía que empezó como un secundario pero sabía que actualmente era de los titulares. Y aquello le aterraba y más ahora. Y si por algo así se distanciaba de él, y todo se iba a la mierda… no sabía si era algo que iba a poder soportar. Levantó la mirada para analizarle: sus ojos verdes intensos seguían leyendo rápidamente lo que tenía frente a él, sus mechones oscuros caían de forma ridículamente hermosa en su rostro y pecho, sus firmes manos agarraban el libro. No podía negar que Sethos era atractivo. Y ojalá fuera solo eso. Ojalá. Su personalidad era atrayente, cautivadora, era como si fuera el Sol personificado. Su voz era bonita y su risa melodía para los oídos. Y alguien así se había fijado en él. Parecía un mal chiste.

Wanderer bajó la mirada y se cubrió con su sombrero. No podía concentrarse y parecía que iba para largo. Tenía que hacer algo con esta situación. Había que ponerle fin.

Se levantó y sin darle tiempo a reaccionar cogió del brazo a Sethos. Lo arrastró hasta fuera de la academia, encontró un rincón vacío y procedió a acorralarlo contra la pared. Sethos sentía que se iba a ahogar con su propia saliva y morir en ese mismo momento. Antes de poder abrir la boca el otro lo calló. — ¿Estás completamente seguro?

— ¿De qué?— Fue lo único que pudo soltar, Wanderer sintió un impulso de pegarle un cabezazo. Por la mirada que le lanzó Sethos captó su intención. — Sí, claro, ¿por qué no lo estaría?

— ¿Y cómo lo sabes? — Le interrogó. Sethos al final iba a morir de la vergüenza, no tenía suficiente con tener que mirarle a la cara que iba a tener que abrirse hasta ese punto.

— Pues… ¿Qué quieres que te diga? — Aunque Sethos se sentía muy desprotegido y expuesto al ver el rostro de Wanderer comprendió la situación. Genuinamente le estaba preguntando en serio. Sethos tragó saliva y desvió la mirada. — Pues… antes de que me diese cuenta siempre terminaba buscándote con la mirada. Relacionando cosas de mi día a día contigo… Pensando en ti más de la cuenta. — No se atrevía a mirarlo pero notaba como Wanderer no despegaba su mirada de él. — Deseando llegar a la academia para ver si podía verte, buscando temas de conversación para hablar contigo… Queriendo saber más de ti, de tus gustos… de lo que haces en tu día, de tus platos favoritos… de todo. — Sethos ponía mechones que le molestaban detrás de su oreja para después acariciar la misma y tratar de calmar sus nervios, pero su voz le temblaba por mucho que quisiera evitarlo. — Deseando ser más cercano a ti, de… tocarte, estar más cerca de ti y…

Wanderer lo miraba totalmente en silencio.

— ¿Te parece suficiente?

— No. — Sethos sintió que al final iba a ahorcarse con su propia ropa para acabar con su sufrimiento. — No veo mucha diferencia con una amistad, que diferencia hay.

Sethos volvió a mirarle perplejo, realmente todo lo que había dicho lo veía como amistad… empezaba a sentir celos de sus amigos. Sethos se frotó los ojos con su mano, frustrado. — Contacto físico… sentir que quieres ser el único para esa persona. — Por un momento sus ojos se encontraron con sus labios. — Besarle…

Y ahí sintió una señal. ¿Ahí entendería de qué se trataban sus sentimientos por Sethos?

Empezó a acercarse pero Sethos lo detuvo de golpe. — No, no quiero que nuestro primer beso sea así.

— ¿No quieres besarme? — preguntó sorprendido. Sethos quería golpearle.

— ¡Claro que quiero! ¡Pero quiero que tú también quieras! No que sea para darme el gusto o lo que sea que esté pasando por tu mente. — Wanderer se quedó pensativo. — Solo quiero besarte si realmente tú también quisieras besarme.

Wanderer lo miró, estaba sonrojado, despeinado, desesperado… y siendo la persona más preciosa, más adorable que había podido ver jamás. Si él pensaba seriamente en lo que quería… no era solo una prueba, era un sentimiento verídico que había pasado por su mente varias veces desde que lo conocía. Y antes de que se diera cuenta le susurró: — Pero… yo sí quiero.

Sethos sintió que el pulso se le aceleraba y le faltaba el aire. No podía haber escuchado eso, ¿verdad? Pero.. y sí lo había escuchado… ¿Cómo iba a ser capaz de pasar por alto aquello? Lentamente acarició el rostro de Wanderer con una mano. Esperó su reacción. Aunque al principio se sorprendió él acarició también con una de sus manos el rostro de Sethos. Sentía ganas de llorar de los nervios. Se empezó a acercar a sus labios pero se encontró el sombrero a medio camino. Wanderer sonrió y con su mano libre se quitó el sombrero para, de alguna manera utilizarlo para taparles del resto de la gente, aquel momento era íntimo para ellos. Sethos se acercó lentamente, con pánico y cuando ya estaba cerca se detuvo. Él no quería hacer nada que Wanderer no quisiera, pero como él sí quería acortó la distancia entre ellos.

Fue un suave toque. Casi leve. Pero una sensación hormigueante les recorrió a ambos. Sethos volvió su mano de su rostro a su mentón y, con muchísima dulzura, volvió a acercar sus labios. Lento, dulce, mágico. Wanderer sentía que perdía la fuerza por un momento. Se separaron una vez más. Wanderer sentía que no era suficiente, necesitaba sentir una vez más aquel sentimiento que le hacía sentir tan valioso, tan querido… y tan único. Dejó caer su sombrero y rodeó el cuello de Sethos para devolverle el beso. No quería que acabara tan pronto. Necesitaba sentir que aquel momento iba a ser eterno. Sethos envolvió su cadera con sus brazos mientras sus labios danzaban al mismo son. Era indescriptible, era como si hubiesen encontrado una razón a su existencia, la razón por la que se habían cruzado sus destinos. Era algo que definitivamente no era una amistad. Algo que no iba a acabar ahí. Más bien, acababa de empezar.

Sethos se separó y juntó su frente con la del Wanderer. — Espero que sepas que después de esto no te vas a librar de esta abejita por mucho que quieras.

Wanderer rió. — Cállate. — Y le volvió a besar.