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Hasta que la música nos separe

Summary:

Roier, una persona acostumbrada a la soledad, encuentra el refugio en la música. Decide audicionar y comenzar una vida como idol en una industria que constantemente está expuesta al ojo público y a las críticas... Al conocer a Ewron, todo su mundo cambia por completo, pero, ¿estar juntos podrá ser posible?

Chapter 1: El reencuentro.

Chapter Text

Detrás del escenario, estaban todos reunidos en sus respectivas salas de descanso mientras su staff terminaban de arreglar los detalles faltantes en su vestuario, peinado y maquillaje... Los chicos miraban con atención los anuncios de los MC¹ del día, quienes daban una leve introducción a los próximos grupos en presentarse en escena:

"¡Finalmente están aquí! 

 

Después de tantos meses de espera y curiosidad por parte de los fans, los dos grupos más prometedores de la industria musical están de vuelta con sus nuevos lanzamientos;

 

CYPHER.V vuelve a los escenarios con un nuevo álbum de sonido urbano y experimental; mezclando elementos clave del HipHop combinado con música electrónica. Si deseas sentirte en una fiesta futurística y experimental, ¡éste es el grupo que estabas buscando! 

 

ECLIPSE también está de regreso con su canción principal CRIMINAL LOVE. Una canción que mantiene su escencia que combina el género disco con electropop y algunos elementos básicos del rap. ¡No olviden bailar y cantar con ellos!"

Aldo, quien estaba parado frente a la pantalla, no dudó en mostrar su molestia hacia el discurso de los MC:

—¿De qué sirve que nos anuncien primero si ni siquiera se van a tomar la molestia de mencionar el nombre de la canción o el albúm? Odio las malditas preferencias.

—Ya ni me lo recuerdes. No sólo "casualmente" coincidimos en días de promoción otra vez, sino también, pagando al programa para que les den prefencias. Pinche grupo odioso.— Dijo Roier terminando de aplicarse el bálsamo labial.

—Nada que podamos hacerle... Por desgracia su compañía no sólo es un poco más grande que la nuestra, tienen más poder e influencia en todo este mundito de la música y entretenimiento.— Missa suspiró, cansado de las injusticias inevitables que había en la industria.

—Bueno, si ya no hay nada que hacer, pues que ganen los mejores en este comeback...— Dijo Quackity listo para salir al pasillo principal a esperar su turno para presentarse.

—No creo que debas salir...— Dijo Roier, pero era muy tarde, Quackity ya estaba en el pasillo. 

Mala decisión. No muy lejos de ellos estaba el grupo ECLIPSE, quienes les miraban con la burla en sus rostros, secreteándose unas cuantas cosas que por obvias razones no escuchaban, pero que daban por seguro que no podían ser buenas...

Roier sintió que la sangre le hervía al sólo ver sus rostros, en especial cada que veía a aquel chico de cabello rojo llamado "Ewron" al que tanto repudiaba.

Este, al verle desde la puerta, le saludó muy sonriente, casi haciéndole olvidar a Roier que entre ellos había rivalidad y problemas desde hace ya años atrás. 

—Ya están aquí estos pendejos chingando...— Se tocó la cien con molestia, evitando arruinar su maquillaje.

El pelirojo se acercó a la puerta de su vestidor, sin interrumpir dentro de ella, fijó su vista en Roier y le sonrió.

—Hola, mi querido Roier. Hoy te ves muy guapo, por cierto.

Roier no se molestó en mirarlo, mucho menos en regresarle el saludo o agradecerle el cumplido. Se colocó sus audífonos, revisó que el piercing falso estuviera bien colocado y salió de la habitación una vez que todo estaba en su lugar, ignorando completamente la presencia del pelirojo, quien nunca dejó de verlo con la esperanza de que, aunque fuera por accidente, lo mirara por unos segundos.

—Supongo que será para la próxima...—Dijo Ewroon en voz baja, aún esperanzado de que el menor le notace algún día. 

El momento de las presentaciones finalmente llegó. El grupo de Roier y compañía fue el primero en subir al escenario acompañados por un público vigoroso que aclamaban sus nombres con la misma intensidad con la que cantaban las letras de su nueva canción. 

Roier estaba emocionado, pues después de tantos meses de preparación y duros ensayos en los que no logró dormir más de dos horas, finalmente vió que habían dado buenos frutos y tenían un buen recibimiento por parte de su público.

A pesar del encuentro complicado que tuvo con Ewron y el resto de su grupo, eso ahora mismo no parecía importarle. La música siempre fue su principal motivación, y también su vida entera. Si eso estaba bien, lo demás no podía ser más importante.

Sintió su enojo y rencor ser aliviado por esos cuatro minutos de presentación en el escenario. 

Sin embargo, al bajar, ahí estaban otra vez con miradas expectantes sobre ellos, y por supuesto, la del pelirojo fija en él, como ya era costumbre... Contrario a sus comportamientos minutos atrás, una vez que estuvieron frente a frente y las cámaras de sus staff apuntando en su dirección desde diferentes ángulos, sus miradas fingían ser gentiles, sin rastro de malicia en ellos.

Roier suspiró, fingiendo que no le importaba, y que contrario a lo en verdad sentía, les dedicó unas falsas palabras y una sonrisa: 

—Les deseo suerte.

Palabras que no nacieron de su corazón, sino, de la presión al ser grabados para contenido de sus próximos vlogs, y que todos sabían que si fallaban, la respuesta por parte de los fans no sería para nada buena...

Aborrecía la idea de tener que mentir y fingir llevar buena relación con ellos sabiendo toda la historia que había por detrás entre ambos grupos. Sin embargo, también comprendía las dificultades que podría ocasionar si el público se enterase de la realidad y su rivalidad nada amistosa. Por ello, prefería y, a su vez, era obligado a fingir sus interacciones cada que estaba una cámara apuntando hacia ellos mientras todos les miraban expectantes a buenas reacciones. Estaban ya acostumbrados a ello, pero seguían convencidos de que no había necesidad de forzar sus interacciones.

Y como si esto fuera poco, su suerte era tanta que, por casualidades del destino, el staff del programa les pidió mantenerse intactos por unas horas más, ya que tendrían que presentarse junto a ECLIPSE en una entrevista compartida.

"Casualidad mis huevos." Pensó Roier, nuevamente fastidiado por aquellas interacciones forzadas. 

—Ya estoy hasta la verga, wey. Neta, ¿cuándo van a dejar de juntarnos para fingir ser algo que claramente no somos? Todo porque juntándonos pueden conseguir más visualizaciones y dinero, no puede ser...— Se quejó aldo.

—Ya no tiene caso decir nada. Igualmente no es como que tengamos la opción de negarnos o algo.— Quackity miró a su propio staff con tristeza, sabiendo que no podían tomar sus propias decisiones.

—Ya qué más da, si ya llevamos más de tres años fingiendo desde el incidente de Roier, otro más no es nada.

Roier, quien fue mencionado sin haber dicho palabra alguna con anterioridad, miró a Juan con recelo, intentando descifrar la intención con la que se refería a él y porqué. 

Juan se encogió de hombros, intentando decir: "Sabes que no me equivoco, pero no hablemos de eso ahora".

El menor decidió fingir que no había escuchado nada, sin embargo, su silencio era más que suficiente para que todos los presentes supieran que no lo había tomado a bien.

Pero en cambio a lo que pensarían, no estaba molesto ni guardaba resentimiento hacia Juan, sino que, él también lamentaba lo que había ocurrido tiempo atrás. 

"No te culpo por mencionarlo, Juan. Si pudiera, me gustaría volver atrás y no cometer la misma estupidez."

 

 

 

 

✦•┈๑⋅⋯ ⋯⋅๑┈·✦

 

 

 

Después de un largo descanso, finalmente fueron convocados para llevar a cabo la tan (no) esperada entrevista.

La confusión pronto se hizo evidente en sus rostros al percatarse de que era un set personalizado no sólo con más de diez cámaras colocadas estratégicamente, sino, que contaba con lo que parecían ser distintas actividades que aún estaban en discusión por los directores del programa.

Todos regresaron sus miradas al staff a cargo de ellos, quienes estaban también confundidos por el cambio repentino del contenido que estaban a unos pocos minutos de comenzar a grabar. No pasaron más de dos minutos contados cuando regresaron con la hoja del itinerario con todo el material que se grabaría;

"Primera sección: Presentación de ambos grupos por parte de los mc's.

Sección de preguntas y respuestas relacionadas a actividades recientes sobre su regreso musical.

Grabaciones individuales de su canción principal.

 

Segunda sección:

Organizar equipos para realizar competencia de cocina.

Anunciar el ganador y otorgar un premio.

Comentarios finales de la experiencia en el programa.

Despedida.

 

Duración aproximada del programa completo: 3 horas."

—Maldito el día en que creí que ser cantante sería sencillo...— Expresó Missa con un evidente cansancio. 

—No te culpo, yo tampoco pensaba que cantar iba relacionado con tener que participar en un programa y tener que cocinar en él.

—Nos hemos condenado, mi amigo.

Mientras exponían sus quejas en grupo, fueron llevados a sus respectivos asientos frente a las cámaras y las miradas de la producción en el set. Ninguno se sentía verdaderamente presionado por su presencia, ni tampoco por tener que cumplir con sus expectativas, pues aunque siempre tuvieran quejas de intermedio y odiaran cada ocasión en la que tenían que participar en programas como este, sabían perfectamente lo que debían hacer y cómo. 

A no ser gracias al sonido minúsculo que hacían las maquillistas con sus herramientas, el silencio en el set era casi ensordecedor; nadie había pedido silencio, pero no era del desconocimiento de nadie de todos los presentes que había algo escondido entre ambas agrupaciones que, si lograban destapar, tendrían la completa atención de sus fans, lo que generaría aún más riquezas.

Todos eran conscientes de esto también, por lo que ninguno mostraba un trato del qué sospechar.

Pese a sus diferencias, parecía como si hubiesen forjado un trato secreto en el que nadie estaría dispuesto a darles algo de qué hablar.

Y así fue.

En la primer hora que tenían programada de sólo conversar, todos se mostraron amables entre sí; fingiendo reacciones de sorpresa cuando comentaban cosas fascinantes de sus regresos musicales o cuando contaban algunas de las dificultades que habían presentado durante la producción del mismo. E incluso, en alguno que otro momento soltaban risas o palabras de aprobación entre sí, llevando a cabo su papel de "amistad" perfectamente frente a los conductores y producción.

Sin embargo, estos al no estar contentos por no obtener el contenido que deseaban, antes de terminar la primera sección, dieron órdenes de una última dinámica:

El juego del pepero.

Roier sabía a la perfección las intenciones al hacerles jugar a aquello cuando podía asegurar que era del conocimiento de todos que esto no tenía relación con lo que habían hecho hasta el momento ni lo que harían después. 

"Quieren utilizar nuestra imagen y darle de qué hablar a los fans con tal de que sea popular..."

Maldecía en secreto y rezaba para que, si no podía negarse, mínimo no le tocara jugar junto a Ewron. 

No deseaba mirarle, mucho menos tenerlo tan cerca suyo sin poder objetar.

Pero más tardó en pensarlo cuando los mc sacaron dos papeles pequeños con el nombre de Ewron y el suyo.

En ese instante, no supo si debía reír o llorar por su suerte.

"Yo mismo la he mufado..."

Y por primera vez en lo que llevaba del programa, su rostro se volvió sombrío a la vez que desplegaba una ligera apatía. Nadie lo notó, mucho menos al llevar un delineado y sombra de ojos negro, que, parecían ir (muy prejuicioso) acorde a su estado de ánimo. 

Ambos chicos se pusieron de pie y quedaron frente a frente a una distancia primeramente separada. Ewron lo miraba con cierto brillo y emoción que no podían ocultarse en sus ojos. Aunque esta vez no sonreía, el semblante de su rostro estaba relajado, casi con una expresión de satisfacción que, a palabras suyas, con grandes esfuerzos podía contener al igual que los latidos acelerados de su corazón. 

Ewron fue el que sostuvo en su boca la galleta, mirando con grandes expectativas a Roier, quien tenía que acercarse a él para morder y cortar la galleta lo más cerca posible de su boca para poder ganar. 

Roier suspiró en grande, sentía la presión y miradas de todos los presentes encima suyo, pero sólo habían unos ojos que, él reconocía a la perfección que no lo miraban con exigencia o expectativas, sino, con un cariño que repudiaba con su ser.

Comenzó a comer lentamente, lo que hizo que el set se llenara de murmullos y bulla. Intentó no prestarle atención al ruido, lo que hizo que inconscientemente llevara su atención a los labios tintados en un leve color rojizo de Ewron. Y no sólo eso, al permanecer cada segundo más cerca, reconoció su aroma y sus respiraciones volviéndose una misma.

En cualquier otro momento de su vida, esto pudo significar demasiado, y contrario a lo que ahora experimentaba, seguramente su corazón palpitaría con gran emoción y contener sus impulsos de acercarse más a él fueran casi inevitables. Pero ahora...

Ahora no soportaba tenerlo tan cerca.

Por primera vez en años, estaba dispuesto a dejar su lado competitivo a un lado y evitaría el verse comprometido en una situación con Ewron de la que no deseaba ser involucrado una vez más. Lo que significaba que cortó la galleta a una distancia aún lejana de sus labios y de un roce más íntimo entre ambos.

Aunque reconocía que se trataba de "un juego más" que buscaba sólo atraer más la atención de los fans y espectadores al programa, no estaba dispuesto a hacerlo con ellos. O más en específico, con él.

El pelirojo mostró una leve expresión de decepción y tristeza similar a la de hace unas horas cuando fue a visitarlo a su camerino. Sin embargo, pronto comprendió que no era el momento ni el lugar para expresarse con la sinceridad que deseaba, por lo que sólo soltó un:

—No creo que nadie pueda superarnos, ¡inténtelo!

Toda la producción en el set mostraron su inconformidad con el resultado, pero nadie fue lo suficientemente valiente para decirlo abiertamente. 

Los amigos de Roier mostraron preocupación por su reacción que ahora era evidente que no era positiva ni cercana a encontrarse bien. Aldo le hizo señas preguntando cómo se sentía, y este sólo respondió:

—Estoy bien, no te preocupes. 

El programa continuó con la "naturalidad" actuada del inicio, quitándole total relevancia a lo sucedido y todo lo ocurrido de principio a fin.

Una vez que acabaron las grabaciones, Roier se encontraba cansado de absolutamente todo lo que había hecho en el día y toda la hipocresía a la que fueron obligados a someterse sin objeción alguna.

El resto de sus amigos habían planeado una pequeña salida a algún bar de la zona con la intención de celebrar su regreso musical y el buen recibimiento que estaba teniendo. En cambio a la respuesta que esperaban, el menor de todos rechazó diciendo:

—Vayan ustedes a celebrar, yo quiero llegar y dormir, no se preocupen por mi.

Nadie quizo cuestionarlo, sólo asintieron dándole su propio espacio.

—Sólo avísanos cuando llegues a casa.— Pidió Quackity, con un leve tono de preocupación en su voz.

—Lo haré. De paso vayan y tomen por mi.— Sonrió y les dió un pequeño abrazo de despedida. 

Una de las pocas cosas que aún podía agradecer de ser artista en una industria tan exigente, era que conservaba la libertad de moverse sin necesidad de supervisión o permisos, al igual que poder poseer su propio automóvil y una vivienda.

Gracias a esto, salió por los pasillos con tranquilidad hasta el estacionamiento.

Era una noche ya tranquila a comparación de todo lo vivido durante el día, lo cual agradecía enormemente. No deseaba pensar en nada por lo que restaba de la noche, así que decidió prender un cigarro con la intención de mantenerse en calma y despejar su mente antes de llegar a casa. 

Se encontraba caminando despreocupado hacia su automóvil a la vez que disfrutaba de su cigarro cuando vió la figura de alguien recargado.

Ewron otra vez...

Exhaló el humo del cigarro a la vez que le miraba de frente. Mantenía en su rostro una expresión de completa indiferencia y a la vez de inconformidad por su inesperada visita. No guardaba la intención de querer conversar con él, pero le conocía lo suficiente para saber que había un motivo el que lo tenía ahí levemente recargado en su automóvil. 

—Al ser el hombre con la voz más hermosa que conozco, ¿no deberías cuidarla? fumar no te hará nada bien, lindo.— Sonrió. 

—Es curioso que ahora fingas preocupación por mi, ¿no lo crees?

—¿Cuándo no lo he hecho?

—¿Cuándo lo hiciste?

El pelirojo suspiró, pero no se rindió.

—No pensaba que volveríamos a estar tan juntos otra vez, creía que era algo que sólo entre sueños volvería a experimentar... Me alegro de que no fuera así. 

—Yo sigo lamentando tener que verte. Incluso ahora, podría considerarlo el peor día de mi vida.

Finalmente la sonrisa en su rostro se esfumó, pero aún mantenía el ánimo en sus palabras.

—¿Cuándo dejarás de hacerme sufrir así? No sabes lo mucho que me hieres.

Roier, habiendo sido fastidiado sin descanso por el mayor, sabía que sólo existía una forma de deshacerse de él en ese instante.

Dió una ultima inhalada a su cigarro, lo dejó caer al suelo y lo pisó con fuerza, descargando la ira comprimida en el objeto.

Ewron lo miró confundido, y antes de siquiera poder pronunciar palabra alguna, Roier lo tomó con fuerza del cuello de su camisa y le besó.

No era un beso romántico, ni uno del que pudiera satisfacerse; era un beso intenso que contenía rabia, resentimiento e impotencia.  Sentimientos que permanecían en lo más profundo del corazón del menor. Sentimientos y a la vez momentos que Roier buscaba entregarle en ese beso con la intención de deshacerse con todas sus fuerzas de él, de lo que hoy sentía por él y, más importante, de lo que alguna vez sintió por Ewron.

Mismos que descargó en su boca de la misma forma que el humo del cigarro.

La noche era perfecta para aquellos que estaban enamorados, para las parejas que deseaban conectar sus corazones y pedir a la luna por una próspera relación bajo su protección.

Era el momento perfecto para el amor y la confesión, donde los únicos testigos eran aquellos corazones enamorados y la luna que les miraba con ternura.

Lastimosamente, bajo aquel cielo nocturno, sólo existía los corazones de alguien herido y resentido, el corazón de alguien que aún guardaba anhelo y arrepentimientos...

Ninguno era consciente de ello.

—Si esto es todo lo que querías, puedes irte y dejarme en paz.