Chapter Text
El arco de un color carmesí comenzó a brillar, como si estuviera hecho de metal, debido al contacto con el sol anaranjado que caía detrás de ellos.
Después de limpiarlo con un trapo, increíblemente se volvió como nuevo. La cuerda de color rojo la había cambiado, para que cuando tuviera que colocar una flecha precisa, esta mantuviera la fuerza necesaria.
Afortunadamente encontraron un buen terreno de refugio, sin pasto que les llegara a los pies, ni bichos que incordiaran la zona.
El viajero de cabello y ojos dorados, sostenía en brazos a una durmiente cosita de cabello blanco, como si se tratara de un mismísimo bebé. Pese a tener el tamaño de uno, se trataba de la primera compañera que había hecho en otro mundo.
La pelirroja, la segunda compañera que había hecho en ese otro mundo, la viajera pacificadora y novia del chico, sonrió satisfecha cuando completó el análisis del estado de su arco.
Primero había estado revisando el riflespíritu, pues el que más tiempo costaba de comprobar.
Ahora el mantenimiento y análisis lo hacía sola, o con el apoyo de los otros dos que acompaña.
Entre los arboles que había en el bosque a una legua de distancia donde ellos se encontraban, los grillos acompañaban el ambiente con sus silbidos calmantes.
La tienda ya estaba lista, ya que el viajero de cabello dorado la preparó antes de estar con las manos ocupadas.
Esta vez irían a tomar las horas de sueño mucho más temprano.
No sabían la hora exacta estando fuera de las civilizaciones construidas en este mundo; había que guiarse con la brújula natural del ciclo de la posición del sol.
La luz se volvía más densa, las estrellas empezaban a multiplicarse en la zona de color azul oscuro en el cielo y la luna, aparecía tímidamente, paciente en esperar su momento de tomar el rol protagónico.
Todavía había un pequeño camino que cruzar para llegar a su siguiente destino.
No hay prisa, porque si no pasa nada raro, hay mucho por delante para ellos.
Desde que Aether correspondió a los sentimientos de Chasca, han viajado entre mundos, acompañados de Paimon.
Ha sido un viaje de 3. Por ahora estaban cómodos y expectantes de seguir alimentándose con experiencias desconocidas en escenarios intrigantes.
Al mínimo peligro, siempre pensaban en intervenir hasta el punto de estar seguros de que no se pondrán en peligro. Aunque son muy fuertes, no querían desafiar las leyes universales que rigen cada mundo.
A ellos lo único que les importa es volar y ver lo que hay en cada mundo, hasta que llegara un día donde decidan cambiar de objetivo.
– ¿Lista para volar a un nuevo viaje? –. Aether se puso de pie, esperando inocentemente alegre la respuesta de su esposa.
– Si –. Asintió ella.
Luego de compartir una mirada llena de seguridad y curiosidad, los dos se dirigieron en silencio al campamento.
Mientras las estrellas y la luna hacían su fiesta habitual, un grupo de personajes hacía sus propios preparativos para un futuro encuentro, que marcará un capítulo para la vida de cada uno...o quizás no.
Pero todos estaban de acuerdo en una cosa:
En un viaje, muchas cosas pueden ocurrir, incluso las menos posibles.
Chasca abrazó por detrás al rubio, mientras esté seguía sujetando a Paimon entre sus brazos a la hora de acostarse en la tienda.
Así que mientras Aether abrazaba a Paimon, ocultándola sobre sus brazos, Chasca abrazaba al rubio por la espalda y cargaba los brazos sobre su estómago.
Porque ellos pelearían contra cualquiera que tratara de arrebatarles esta vida que tenían.
