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WIND, Kakashi Hatake

Summary:

Atari, un niño originario de la Aldea de la Neblina, es salvado por Kakashi Hatake durante una misión de Anbu. Desde entonces, un vínculo padre e hijo se forma entre ambos, fuerte e irrompible. Juntos tratan de sanar en medio de un mundo shinobi cruel.

Notes:

Este libro tiene 18 capítulos en Wattpad (que subiré en cuanto pueda) y tres apartados de gráficos. Estoy nervioso, una cosa es escribir ahí y otra aquí, espero les guste lo que salió de esta cabeza otaku.

Si alguien quiere traducirlo a algún idioma puede decírmelo.

Chapter 1: Atari

Chapter Text

Atari se colocó la máscara de ANBU en su rostro y amarró con fuerza las vendas alrededor de sus brazos. Fue llamado por su capitán poco después.

Podía sentir su corazón latiendo contra su pecho. Era la primera misión de rango S que le asignaban, no podía fallar, hacerlo significaba su degradación de ANBU, o la muerte, ambas significaban lo mismo. Sus superiores habían confiado en él, en el potencial que tenía, no es que fuera un prodigio, simplemente había eliminado a varios de sus compañeros de la academia en tan solo una hora, el único graduado de su clase.

Todos en el equipo eran mayores que él, había un chico de 14 años, pero seguía siendo mucho mayor, Atari se sentía pequeño, a pesar de que tenía la misma sangre en las manos que los demás. Tampoco es que lo traten con una consideración especial solo por ser el menor, al contrario, solían ser violentos con él en sus burlas y juegos. Eran aquellos momentos donde Atari sintió una sensación desagradable en el pecho a la que no le podía poner nombre.

Era una misión difícil. Konoha enviaría un grupo diplomático al país de las olas, ellos tendrían que interceptarlo y eliminar a todos, desde los shinobis hasta los civiles. Atari sintió un nudo en el estómago, atacar a los civiles significaba un crimen de guerra, pero no le sorprendió, era una misión directa del Mizukage, él era el culpable de que la aldea de la Niebla fuera así de sanguinaria.

No les costó mucho encontrarlos, Atari se escondió entre las hojas de los árboles, usando genjutsu para no ser percibido, esa era la ruta que tomaría la comitiva, según la división de investigación. Atari se encargaría de asesinar a los civiles, según su capitán, eso lo haría soportarcerse un poco más, el niño sintió náuseas, pero aceptó, tampoco podía negarse.

Se dió la orden para comenzar con la emboscada, Atari ascendió; giró su rostro para ver a su capitán y saber que dirección tomar para atacar, sin embargo, su máscara se salpicó de sangre. Uno de los shinobi de la hoja le había atravesado el pecho a su capitán con una técnica del estilo de rayo, Atari se quedó sin aliento, el más apto de su equipo fue asesinado en cuestión de segundos. Desde entonces supuso que ya habían perdido la pelea.

Apretando la mandíbula, Atari se alejó del shinobi, las dos máscaras de ANBU se miraron durante un segundo y el niño sintió un tirón. Tenía que ser más rápido o más inteligente para sobrevivir. Sus compañeros comenzaron sus propios enfrentamientos con los ninjas de Konoha, al parecer, él tenía que enfrentarse con el hombre que mató a su capitán.

Su cuerpo respondió en cuestión de segundos, saltó justo un tiempo y el corte solo logró rozar su brazo. Aquel shinobi había usado el ataque anterior, lo esquivó por muy poco, la descarga eléctrica terminó impactando contra el suelo en vez de en su cuerpo. Atari se incorporó a los segundos.

—Ilusión de la niebla: dispersión.

Empezaría con lo básico, la técnica le ayudaba a ocultar su chakra y su figura física de cualquier shinobi que no fuera del tipo sensor. Siempre funcionaba. Al verso totalmente invisible para el otro se acercó rápidamente hasta él, sacó un kunai y apuntó directamente a su garganta, sin embargo, no alcanzó su objetivo, su muñeca fue tomada antes de que alcanzara a cortar y su cuerpo fue arrojado con fuerza contra el suelo, sacó todo el aire de sus pulmones y lo aturdió.

¿Cómo lo había visto? Nadie podía hacerlo más que...

—Un Uchiha —murmuró antes de levantarse.

Apretó los dientes, justamente su rival era alguien con el que su estrategia no funcionaba, su estilo de combate por sí mismo ya lo ponía en una desventaja obvia. Iba a perder, iba a morir.

—Estilo de tierra, ruptura.

Atari colocó sus manos en la tierra, y la superficie debajo del shinobi de la hoja se abrió, el ataque tenía solo la intención de distraerlo, al menos el tiempo suficiente para que pudiera escapar. Cuando observó al adulto alejarse para evitar la grieta, pensó que era su oportunidad, hasta que sintió un golpe en su estómago, está vez le hizo sacar escupir sangre, rápidamente alzó sus brazos para protegerse de otro golpe que venía directo a su rostro.

El impacto lo hizo retroceder unos metros y le hizo arder los brazos ¿Cómo había llegado hasta él? Se suponía que debía estar preocupado por no caer en la grieta, Atari concluyó que usamos un simple jutsu de sustitución para llegar así de rápido hasta él. Así que sería una pelea cuerpo a cuerpo, de acuerdo.

Atari esquivó otro ataque, está vez iba directo a su cabeza, se agachó antes de que llegara y pateó al otro shinobi en el costado, sabía que no le había hecho daño, no tenía la fuerza para hacerlo, pero esperaba al menos desestabilizarlo. Jamás se había sentido tan desesperado por su falta de fuerza como en ese momento. Esquivaba la mayoría de los golpes y los que lograba acertar no hacían nada, estaban en un puto muerto.

Comenzó a cansarse, no tenía la resistencia suficiente como para seguir más tiempo, tropezó y alzó los ojos solo para sentir una patada en su estómago, su espalda chocó contra un árbol y la fuerza fue tal que rompió la madera, ya no pudo levantarse. Atari se quedó como un niño pequeño cuando el shinobi lo tomó por el hombro y lo arrojó contra el suelo, le dislocó el brazo, pudo sentir como se separaba del resto de su cuerpo. Las manos del adulto presionaban los hombros del niño, forzandolo a quedarse ahí, su cuerpo sobre el suyo.

Atari forcejeó, llevó una de sus manos al rostro y otra al pecho del shinobi, empujándolo, tratando de quitárselo de encima, lo lastimaba. Los jadeos y quejidos dolorosos del niño traspasaban la madera de su máscara. El shinobi de la hoja golpeó su rostro, haciendo que se quedará sordo, luego lo golpeó de nuevo, una, otra vez. El niño le rasguñó los brazos, sus dedos desesperados fueron a la máscara del hombre, logró quitarla, entonces Atari entendió, lo hizo cuando observó el Sharingan, el hombre que lo estaba matando era Kakashi Hatake... Kakashi del Sharingan.

La máscara de Atari finalmente se rompió bajo los golpes constantes de Kakashi, su rostro estaba hinchado, su nariz y parte de su mandíbula estaban rotas, la sangre salía de sus labios y le manchaba el rostro, su piel estaba cortada por los pedazos de madera, los moretones estaban en todos lados, sobretodo uno que formaba una mancha dolorosa bajo su ojo derecho. Kakashi colocó sus manos alrededor del cuello del más pequeño, apretando para cortar el aire.

Atari alzó su rostro para encontrarse con sus ojos y ahí Kakashi lo miró.

No lo había visto antes, pero cuando Kakashi miró esos ojos azules tan asustados, horrorizados, al borde de las lágrimas, mirándolo, suplicándole en voz baja que por favor le quitará las manos de encima, que dejara de lastimarlo, kakashi titubeó, sintió náuseas. Era la primera vez que iba a matar a un niño, rompiéndole el cuello.

— ¿Qué estás haciendo aquí?

Se le salió de los labios, el muchacho no le respondió. Su pecho estaba agitado, tratando de respirar, seguía tratando de golpear al adulto, en los brazos, en el pecho, no servía, estaba enfrentando a un hombre de veintidós años.

Por un segundo, olvidó que Atari era un shinobi igual que él, que estaba ahí por sus propias circunstancias, que los niños también combatían, igual que él años atrás. Este chico no tenía más de doce, no podía tener más edad que eso. Tenía las manos tan pequeñas, ¿Cómo podía sostener un kunai entre sus dedos? ¿Cómo podía estar ahí? En una misión, rodeado de hombres que le doblaban la edad.

Cuando el azul de sus ojos iba a cerrarse Kakashi reaccionó, lo soltó con dificultad, como si se hubiera trabajado en su posición. Atari tosió, buscando aire desesperadamente. Sus pequeñas manos temblaban.

El Hatake se quedó con la boca seca, sin poder respirar, sin poder articular palabra.

Atari sintió los estragos de la paliza en su cuerpo, el agotamiento que tenía no le permitía moverse, por un segundo creyó que iba a morir, se sintió tan desesperado, las lágrimas habían salido finalmente de sus ojos. Observó a su alrededor, esperando que hubiera alguien más de su escuadrón, pero no, había algunos cuerpos en el suelo, pero estaba seguro que el resto había escapado, lo dejaron ahí, a merced del enemigo.

Sollozó.

Sus ojos fueron a Kakashi, el azul chocó contra el negro y el rojo, Atari trató de mantener su corazón latiendo, pero se sintió desesperado de repente, su aldea dejo de respaldarlo, lo abandonó y ahora estaba a merced de lo que el Shinobi decidiera. ¿Por qué dejó de asfixiarlo? ¿Por qué no lo mató?

— ¿Qué estás haciendo? —Su voz sonó demasiado inocente para el horror de Kakashi.

Debía estar muerta, con el cuello roto. Eran shinobis, conocía los rumores sobre el Hatake, de lo sanguinario y sin emociones que era, sus compañeros siempre lo decían, entonces... ¿Por qué se había permitido esa debilidad?

—Eres un niño.

¿Niño?

La palabra resonó en la mente de Atari, para él, no significaba nada que fuera un niño, debería dar igual, había crecido así, siendo tratado como un adulto por los demás, en su cabeza no tenía sentido. Se quedó aturdido, la lucha interna se reflejaba en los ojos de ambos, negados.

—No, no, no... —murmuró con la boca seca, negándose a su propia piedad. Su mandíbula tembló, sus manos fueron nuevamente a los brazos de Kakashi, apretando, aún que ni siquiera tenía la fuerza para eso— Ah... no, no...

Sentía como el aire no llegaba a sus pulmones, internamente sabía porqué, no podía creer que alguien había tenido compasión por él, aunque fuera un gesto humanitario, algo básico, le dolió profundo en el pecho, nunca había tenido ni siquiera eso, la preocupación de un adulto. Apenas podía hablar o articular palabras por las lágrimas.

—Tranquilo.

Su voz solo lo hizo ser más consciente de lo horrible que se había sentido durante años, de la negligencia adulta que pesaba sobre él, nunca había llorado tanto en toda su vida, como el niño que debía ser.

—No... no.

—Tranquilo —Kakashi se separó del muchacho, sosteniendo sus muñecas con delicadeza. ¿Qué se supone que iba a hacer con ese niño? Simplemente se sintió mal dejarlo ahí. Su misión no decía nada de acabar con todos los ANBU de la niebla, pero tampoco nada sobre ayudarlos. No podía creer que sus compañeros lo habían abandonado, que él lo había golpeado hasta el punto de causar heridas graves. ¿Cómo pudo hacerle ese daño?

Atari se tensó cuando Kakashi lo jaló hacia sí, para colocarlo en una posición más cómoda.

—No me toques —Se quejó con dolor, estaba seriamente angustiado, ser tocado con preocupación se sentía tan diferente, aún más si se trataba del enemigo.

El adulto lo ignoró y lo colocado en sus rodillas, notó un corte en su costado, no lo hizo él, cuando lo arrojó contra el árbol una parte de la madera debía herirlo, Kakashi hizo una mueca, movió sus dedos ahí y se empaparon de sangre, Atari inmediatamente se quejó por el dolor y apartó su mano.

— ¿De qué te sirve hacer todo esto? —El Hatake se detuvo—, soy tu enemigo.

Para él no había más explicación. Antes de que el adulto respondiera, otro ANBU de Konoha se colocó detrás de ellos, al parecer con la misma pregunta. Atari se tensó, Kakashi pensó que hubiera corrido de no ser porque él lo sujetaba, mantenía al niño en su regazo, sin dejarlo irse.

—Lo llevaré a Konoha para interrogarlo —Se adelantó antes de que iniciaran las preguntas, el otro ANBU, aparentemente una chica, miró a Atari pero no hizo comentarios al respecto, después de todo, el Hatake era el capitán de la misión, asintió y se retiró.

Kakashi se inclinó hacia el niño, su mano fue suavemente al brazo contrario.

—Escucha —Atari lo hizo, le dio su atención—. Voy a soltarte, puedes irte si quieres, si no, te llevaré conmigo.

Atari sintió una opresión en el pecho.

—Es tu elección.

Justo cuando iba a formular la pregunta, Kakashi respondió:

—No, no te voy a torturar para interrogarte, no pienso hacerlo siquiera, es más bien tu pase de entrada.

Atari se quedó en silencio. El adulto seguía sosteniendo su cuerpo, de forma tan cuidadosa que se sentía extraordinaria.

Sintió el viento moverle el cabello, era la sensación más bonita del mundo, echó la cabeza hacia atrás para mirar al sol, estaban lejos de su país, por lo cual podía ver el cielo azul, no ese ambiente frío lleno de neblina; veía el verde de los árboles y percibía ese agradable clima templado, para él, le estaban ofreciendo todo.

La cosa estaba así, ningún adulto había mostrado tanta compasión por él como Kakashi Hatake, el enemigo, ni siquiera recordaba la última vez que le habían hablado sin gritos o insultos. Había escuchado sobre Konoha, bajo cielos azules y bosques, la voluntad de fuego, los Hokages. Y por otro lado estaba su vida, en la llamada "aldea de la niebla sangrienta", donde apenas podía comer.

Kakashi le dió la oportunidad de elegir, porque Atari aún tenía la energía suficiente para correr hacia la costa. Pero él no estaba seguro si tenía la energía para seguir viviendo sin el sol.

No había absolutamente nada que lo hiciera confiar en las palabras de su enemigo, pero ya no podía soportar vivir como lo había estado haciendo desde que nació. Kakashi soltó su agarre sobre él para dejarlo ir, pero Atari simplemente entrecerró sus ojos azules y dejó caer su cabeza hacia el pecho del shinobi con cansancio.

Esa era su decisión. Estaba muy cansado, se arriesgaría a irse, a confiar en él, en la mayor muestra de confianza y de renuncia en su vida.

El adulto lo entendió al instante. Uno de sus brazos fue a su espalda y el otro de bajo de sus rodillas, lo acomodó contra su pecho y lo ajustó, evitando que sus heridas se abrieran o se hiciera más daño. Atari no se quejó, se quedó dócil, sabía que no debía dormirse, así que solamente... descansaba. Kakashi no pudo evitar notar lo frágil y débil que se veía a pesar de ser un shinobi, había escuchado de las prácticas bárbaras de la aldea de la neblina, pero tener una confirmación física era diferente.

Estaba seguro que nunca olvidaría la sensación del niño en sus brazos.

Pocas veces en su vida había tenido la tarea de cuidar a alguien de una forma tan directa y física, tuvo que saltar entre los árboles con extrema precaución para no hacer más daño.

Pero Atari resultó ser un niño muy tranquilo, era como si se hubiera desprendido de un montón de equipaje, mantenía su cabecita contra su pecho, sin decir palabra, solo pequeñas quejas por el dolor, pero lo soportaba todo «como un verdadero shinobi». A veces miraba al cielo como si eso le diera tranquilidad.

Atari no quería pensar demasiado, quería descansar en los brazos de alguien al menos una vez, confiar en las palabras de Kakashi, que todo estaría bien, que no le esperaba algo malo al llegar a Konoha. Tenía la esperanza de que todo aquello se cumpliera, se aferró a ello con todas sus fuerzas y sin quererlo, sus manos también se aferraron a la figura adulta.