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Recado

Summary:

Después de años de haber terminado la guerra, Iris es enviada por Zeus para saber el estado en el que se encuentra Helena de Esparta.

Notes:

Hice esto sin 24 horas de sueño y como en 20 minutos pq AGGHH ya necesito contenido de mi rarepair sacada del culo

Recién voy por el canto 3 de la Iliada así que puede que nada sea accurate, pero me vale la vdd

Work Text:

—¡Mensaje especial para Helena!

 

Una voz juvenil, casí adolescente se hizo presente en la habitación, captando la atención de la destinataria, quien, quizás por el estres de la guerra, se veía envejecida, pero aun así conservaba cierto destello juvenil de antes de todo.

 

—Iris, ¿Ahora de que se trata? —Helena, hermosa como las diosas, se encontraba sentada sobre su cama, cosiendo algunas prendas antiguas por ninguna razón en particular.

 

—Zeus, rey de los cielos e hijo de Cronos, me pidió que te extendiese este mensaje. —Tomó una pausa mientras la virgen diosa aclaraba su garganta.— "Iris, la de pies veloces, dirigele a Helena mi mensaje, Helena, botín de hombres, me inunda la curiosidad de saber como te encuentras, después de todos estos años, después de aquellos sucesos con Hera, mi esposa, Atenea, la sabía y Afrodita, nacida de la espuma. Espero que en ti no haya rastro de caos y en su lugar puedas prosperar como una mortal más."

 

Helena se quedó en blanco, observando a la diosa, quien para hacer acto de presencia había tomado una apariencia de joven adolescente con un rubio radiante que caía sobre sus hombros. El silencio se extendió unos momentos más hasta que finlamente unas risas suaves y dulces escaparon de la esposa de Menelao.

 

—Iris, no tienes que inventar un recado de Zeus para saber si estoy bien.

 

El rostro de la joven diosa enrojecio casí por completo, antes de que siquiera pudiese defenderse la mayor habló otra vez.

 

—Estoy... Me gustaría decirte que estoy feliz que sigo adelante a pesar de todo, pero para mortales como yo, las consecuencias de la guerra fueron devastadoras. No espero que alguien tan ocupada como tu lo entienda, pero tus visitas hacen que sienta una calidez en el pecho, eres lo único que valió la pena luego de todo lo ocurrido.

 

Iris parpadeo, una, dos veces, se había quedado sin palabras, más aun al haber sido descubierta.

 

—Helenita...

 

Helena esbozo una sonrisa calida, toda la habitación se sentía mas cálida y acogedora con la presencia de ambas mujeres.

 

—Es un lindo apodo, ¿Sabes? Menelao me llama así a veces.

 

La diosa mensajera sintió un nudo en la garganta, continuó sonrojada por unos momentos antes de finalmente retomar su compostura.

 

—Me alegra que te guste, Helenita. —Su voz salió extrañamente dulce pero a la vez rota tras decir el apodo.— Debo partir ahora, pero me asegurare de estar al pendiente de lo que necesites.

 


 

—Iris, ¿A donde habías ido? Tengo mas recados que darte. —La voz de Hera fue firme y directa mientras observaba a la diosa mensajera entrar.

 

—Tuve mensajes de último momento que dar, mi señora.

 

—¿Otra vez te escapaste a ver a Helena?

 

Se quedó unos segundos en silencio, casí como si temiese responder, eventualmente asintió con la cabeza con cierta lentitud.

 

—Lo hice, lo lamento.

 

—No te lamentes, querida, pero si se puede saber, ¿Por que insistes tanto en visitarla?

 

Iris se mordió el labio inferior, sus alas doradas se mantenían encogidas, manteniendo una especie de barrera alrededor de su cuerpo, decirlo siempre era tan doloroso, tanto que podía jurar que cada vez se quedaba sin voz.

 

—Sólo me aseguraba de que estaba feliz.

De que es feliz junto a Menelao.

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