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El manto de la noche comenzaba a caer en el norte, estaba un poco más silencioso de lo normal, pero nada tan grave, Vegetta estaría más preocupado si escuchara cosas explotando o un silencio total, no esas peleas que aun cruzan entre paredes, pero tampoco es que les estuviera prestando tanta atención.
Estaba en su biblioteca privada leyendo y viendo videos sobre el funcionamiento de los aviones, helicóptero y globos aerostáticos, se negaba a dejar pensar a los demás que era malo en algo, incluso si lo era, era el rey del norte, mago y héroe legendario unos cuantos mecanismos no le ganarían
Estaba tan concentrado que no escucho la puerta de su habitación abrirse y como su amigo especial entraba quitándose una chamarra y gafas de piloto, antes de llegar a la casa había sido intervenido por un hámster loco y en su dragón por su hijo adoptivo ambos relatos con algo en común “los celos de Vegetta”
-Vegi – el mismo se interrumpió cuando vio no solo concentrado al ojo morado, sino que podía ver el puchero que tenia
-Es imposible, más imposible que descifrar hechizos o ver a alguien en esta mansión de locos – regreso el video desde el principio mientras volvía a leer sus notas
- “Ay Vegitta eres tan inteligente y mejor conduciendo aviones que yo, Aypierre solo esta celoso de nosotros” Ay mi Fulish, lo sé, lo sé – el tótem se tuvo que morder la lengua para no estallar en una carcajada
-Y luego la loca de Pressea, ¿casarse y sacarle los ojos a Foolish para comérselos? Es un peligro, pero uno muy tierno no entiendo las quejas de Roier, aunque tal vez podría engañarla con Tina para que la pobre ya no ande suspirando triste por los pasillos por Molly – seguía con sus divagaciones, pero siempre volvía a ese puchero de frustración
-Y aún tengo que construir el lugar de la boda, aunque seguro la puedo reutilizar para la de Pac y Fit, aunque valdrá la pena si recupero mi capacidad de transformarme en lobo nogtugno – si no fuera porque el tótem le estaba prestando toda su atención el ligero temblor en los hombros que tuvo hubiera pasado desapercibido
-Oh, ¿así que siempre fuiste tú? -
Entre que el tótem se acercó tanto que la respiración le pegaba en la piel a Vegetta y la repentina sorpresa el híbrido de dragón casi le pega en la cara
- ¡Mierda! No vuelvas a hacer eso tontito, ahora fuera de mi habitación es muy tarde y estoy estudiando algo muy importante – el de ojos morados estaba actuando mal, más por el sonrojo y aun persistente berrinche en su rostro
-Mmm, pero ya todos se fueron a dormir, no he comido nada que no sean tostadas de aguacate y no me gusta cenar solo, ¿puedo cenar contigo? I feel so alone after a long trip– ambos sabían que estaba jugando sucio
-Bien, tal vez así me cuentas tus grandiosas habilidades de aviación, no porque necesite consejos o nada- se levantó para dirigirse a la cocina personal que tenía seguido de cerca por el otro
-Jajaj, pero tú mismo lo dijiste Vegitta, Aypierre solo esta celoso, aunque tal vez no es el único celoso –
-No sé de qué hablas, yo nunca me pongo celoso, soy un trocito de cielo –
-Nunca dije que tú fueras el celoso – ambos se quedaron callados un rato, uno con una sonrisa y el otro tratando de mantener una fachada
-Buenas noches y provecho, no tengo tanta hambre e interrumpiste mis estudios- con el tótem bloqueando el camino se sentó en su cama esperando a que se fuera
-Pero aún no te cuento mis aventuras, ¿seguro que no quieres saber? – se inclinó para ver la cara del híbrido dragón
-Tal vez puedes ir contárselas a Pressea – y con eso Vegetta sabía que perdió la discusión al dejarse llevar
- ¿No sería mal educado pasar tiempo en privado con la prometida de nuestro hijo en la noche? –
-Oh, no sabía que Roier se comprometió, tendré que buscar una pareja – se alejó un poco de la esquina del colchón para ocultar su cara
-Me parece que escuche decir de cierto Hámster de regreso a la mansión que me presumirías con todos como un trofeo – el tótem decidió encerrarlo al poner sus brazos en ambos lados del de ojos morados
- ¡No lo dije así! – ofendido volteó la cara para quedar viendo directo a los ojos esmeralda
-Entonces si lo dijiste Vegetta- acercó más su rostro, al contrario, no quería perderse ninguna reacción
-Uhg le voy a prohibir a todos que te enseñen español, te volviste más atrevido – no lo negó, pero evitó responder y eso fue suficiente
-Jaja tal vez, aun así, gracias por ayudarme, me alegra saber que aun te importó-
No supo en qué momento, pero ambos ahora estaban acostados viéndose a la cara frente con frente y los ojos morados llenos de ofensa, tristeza y amor
-Nunca vuelvas a pensar que no te amo- fue una declaración bañada en seriedad como pocas veces hablaba
Ambos se quedaron en silencio, solo viéndose, abrazándose en la gran cama, había mucho por decir, pero no salía ningún sonido, uno aun procesando lo que dijo comenzando a arrepentirse y el otro solo sintiendo que tanto volvía a su lugar, que el volvía a su lugar estando en los brazos del mayor.
-Yo…no de- no pudo terminar la frase por un beso del más alto
-No lo haré, lo prometo, solo tú tampoco pienses que no te amo –
-Tal vez deberíamos hablar antes de volver a iniciar lo nuestro- antes de que pudiera seguir se escuchó a su estómago reclamando por alimento – Finge que no escuchaste eso –
-Aunque te he visto en otras facetas más expuesto- recibió un almohadazo en la cara que lo dejó riéndose
-Hare pescado y puedes quedarte para no despertar al resto – él camino al almacén de comida que tenia
-Claro, te regresaré el favor de poner tu olor en mi cuarto y cama – lo siguió a la cocina ayudando a buscar ingredientes
-Eso me gustaría, siempre hueles bien incluso después de construir, aunque tal vez debería llevarte a la piscina y bañarte – el ambiente se volvió más tranquilo entre las bromas de los dos
-No puedo decir que me invites a cenar primero porque ya lo estás haciendo así que acepto -
Ambos cocinaron y cenaron entre comentarios e historias, aunque Foolish planeaba ocultar el pequeño detalle de Oscorucho y el templo, conocía lo suficiente a Vegetta como para contarle para saber que lo apoyaría hasta con las ideas más locas y para quedar a mano el híbrido de dragón le conto su versión de la confrontación con Pressea
-Y como dije no te iba a presumir como un trofeo, solo con Pressea-
-Roier está muy molesto, hasta me propuso matarla en frente de la propia Pressea para terminar con el sufrimiento de los dos –
-Lo sé, no reaccionó bien ni cuando yo le dije, pero… también planeaba esconder una trampa de TNT debajo del altar no soy un monstruo o no tanto – y los pucheros volvieron a aparecer, Foolish tenía muchas ganas de besarlos toda la noche
-Yo se eso, pero también debiste ser más considerado con él –
-Pensaré mejor mis palabras con la almohada –
Terminaron de cenar y ambos se quedaron en silencio, viéndose o pensando en sus propios proyectos hasta que paso el tiempo suficiente de digestión
-Bueno, a la cama – el dragón se levantó primero sin pensar mucho en lo que dijo
-Oh, nunca había escuchado esa forma para acelerar la digestión, pero no discutiré contigo – lo siguió mientras veía donde dejar su ropa para dormir cómodo
- ¿Vas a entrar a tu celo o por qué solo piensas en eso? Puedo tener conversaciones sin doble sentido – por costumbre el dragón se quedó solo en ropa interior mientras se acostaba
- ¿Me puedes culpar? Eres una tentación a los sentidos – el tiburón decidió seguir el ejemplo de su ¿pareja?
Ya ambos acostados fue casi automático volver a abrazarse, con Foolish aceptando sus instintos y besando toda la cara del de ojos morados, ambos se sentían tan amados, protegidos y en un hogar en ese momento, terminando, cayendo en los brazos de Morfeo hasta pasado el mediodía.
- ¡Roier toca antes de entrar! –
- ¡Cállate Juan es el cuarto de mi papá y entraré si quiero! –
Ambos entraron como un torbellino a la habitación por motivos diferentes, aunque se calmaron al ver la escena y entre empujones salieron para dejar a la pareja seguir durmiendo, aunque con la impresión de que paso más, mal entendido que ninguno trato de resolver los días venideros.
