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Summary:

Pequeña historia donde gracias a la ayuda de Foolish y Ewroon, Juan pudo regresar a la vida. Aunque con un cambio en su memoria que terminará cambiando toda la isla.

— ¿N-Nos conocemos? …

Notes:

Historia cortita en español, sacada de una una pequeña inspiración. (Ya que vi varias gente en tw y tiktok sugeriendo algo así si Juan regresa)
Todo es dentro de los personajes, nada de tomarse a pechos, hate, ni de enviarles link.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Los pocos que quedaban del Norte, junto a Ash, se encontraban en aquella lúgubre iglesia de Ewroon. Ash ya había pisado ese suelo de piedra en el pasado, cuando intentaron resucitar a su hija, Ghosty; un ritual que terminó en tragedia al darse cuenta de que la criatura devuelta no era la niña que él tanto había querido, obligándolo a dejarla ir.

Ahora, una sensación de déjà vu flotaba en el aire, trayendole aquellos recuerdos. El pecho de Ash se oprimía con una ansiedad latente que amenazaba con desbordarse. ¿Y si volvía a salir mal? ¿Y si el cuerpo en el altar se levantaba convertido en una cáscara vacía, en alguien violento o incluso alguien que no era su Juan?

 

La gran diferencia esta vez radicaba en que el cuerpo tendido sobre el altar pertenecía a Juan, aquel chico que siempre emanaba positivismo y luz solar. Tras los devastadores acontecimientos de su muerte, ninguno se había podido quedar de brazos cruzados. Tanto Ash como Ewroon, acompañados por Tina y Foolish, habían agotado cada recurso imaginable para regresar a la vida al joven de gafas. Todos los presentes lo extrañaban profundamente, arrastrando la constante sensación de que faltaba una pieza vital en sus vidas, el pegamento que los mantenía unidos.

Foolish se había encargado de la parte física. Tras rescatar el cuerpo del muchacho del reactor, utilizó el corazón que Juan le había dejado en custodia por si algo salía mal para regresarlo a la vida. El contenedor estaba listo: el cuerpo respiraba y el pulso había vuelto a latir, pero seguía sin despertar. Tenían el envase, pero faltaba el alma. Debían arrastrar el espíritu de Juan desde el vacío (o donde sea que se encontrará) y anclarlo de nuevo a su cuerpo. Ewroon era el más indicado para la tarea; ya lo había hecho antes y, aunque todavía tenía dudas de sus propios poderes, no iba a permitir que el miedo le impidiera regresar a su amigo de la muerte.

Reunidos alrededor del altar, rodeando el cuerpo dormido, observaban a Ewroon susurrar palabras dirigidas a los dioses, o a entidades que nadie más que él lograba comprender. Les suplicaba que permitieran el retorno de Juan, repitiendo con insistencia que devolvieran al chico que todos conocían, y no a una variante extraña o a un espíritu maligno capaz de lastimarlos. El ambiente se volvió denso; las luces parpadearon y un frío sobrenatural envolvió el lugar. El pánico de revivir su propio trauma pasado lo hizo dar un paso atrás. Pero cuando el ritual concluyó, el silencio inundó el templo de forma abrupta. El chico se mantenía sereno, con los párpados cerrados y el pecho subiendo y bajando en un vaivén suave. Los presentes se miraron entre sí, con los nervios a flor de piel y la expectativa contenida, esperando el milagro.

Los minutos que pasaron se sentían como horas que aumentaban la ansiedad de todos los presentes. De pronto, Ash notó cómo un tenue rayo de luz color miel se filtraba por el ventanal de la iglesia, posándose directamente sobre el cuerpo. Fue un momento realmente impresionante, como si su espíritu volviera al cuerpo. Con el corazón en un puño, Ash se levantó ansioso y se aproximó al altar, seguido de cerca por los demás, quienes apresuraron el paso al notar el cambio.

Ash se mordió el labio, sintiendo un vuelco en el pecho cuando vio que los dedos de Juan se crispaban levemente. Contuvo el aliento en el momento en que los ojos del chico pestañearon. De fondo, el llanto ahogado de Tina y las exclamaciones de Foolish y Ewroon se volvieron un eco borroso; toda su atención estaba fija en Juan. A Ash se le humedecieron los ojos al notar que esa mirada color miel se enfocaba en él, aunque estaba teñida por una gran confusión.

—¿Juan? ¿Cómo te sientes? —preguntó Ash, pasando rápidamente el dorso de la mano por sus ojos para limpiar las lágrimas traicioneras que amenazaban con caer. Tendió las suyas para ayudarlo a incorporarse.

El primer reflejo del recién despertado fue llevarse la mano al pecho, palpando la pronunciada cicatriz que la operación había dejado en su piel. Juan parpadeó, paseó la vista por el lugar y, finalmente, le dedicó una sonrisa cansada a Ash.

—Ash... —murmuró.

Al escuchar su nombre, Ash sintió una oleada de alivio tan fuerte que amenazó con hacerle perder el equilibrio, pero se obligó a mantenerse firme, queriendo ser el pilar de seguridad que el chico necesitaba al momento, así como lo fue una vez cuando tuvo que verlo desvanecerse en aquella máquina. Sin embargo, la tensión regresó segundos después. Juan desvió la mirada hacia Foolish y Tina, ladeó la cabeza con curiosidad y les dedicó una sonrisa educada pero algo distante.

—¿Nos... conocemos? —preguntó con timidez.

Las palabras cayeron como un balde de agua fría, congelando el ambiente de la iglesia. Tina ahogó un sollozo y dio un paso al frente, estirando una mano que temblaba con violencia.

—Juan... soy yo, Tina. Tu generalísima, tu amiga, tu hermana... —alcanzó a decir con la voz rota, pero la mirada de Juan continuaba con evidente confusión, carente de cualquier reconocimiento. Se sintió claramente confundido lo que le hizo mantenerse tras Ash, buscando protección. Foolish dio un paso en falso, con el rostro desencajado en un estado de shock absoluto; se podía palpar el instante exacto en que los corazones de ambos se rompieron en mil pedazos. Era natural: tras haber unido fuerzas y desafiado las leyes de la vida y la muerte, lo mínimo que esperaban era que su amigo los recordara. Lamentablemente, el destino tenía otros planes.

 

Ash observó la escena y una gran ola de pensamientos lo invadió. Sabía perfectamente que la mayor parte de los lazos que compartía con Tina y Foolish existían únicamente gracias a Juan; sin él, eran extraños o tal vez conocidos en bandos diferentes. Al ver la clara confusión de Juan y cómo buscaba su confianza, un pensamiento oscuro y egoísta llego en la mente de Ash. «Solo me recuerda a mí», se repitió. Una parte de su conciencia le gritó que se estaba comportando como un monstruo, que lo correcto era dejar que la que fue su familia lo ayudara a sanar. Pero el deseo de posesión, el miedo a perderlo de nuevo y la firme convicción de que solo él podría mantenerlo a salvo en su Régimen aplastaron cualquier rastro de culpa. Iba a aprovechar la oportunidad. 

 

—Son tus amigos, Juan. Con el tiempo irás recordando cosas —mintió con una suavidad, interponiéndose físicamente entre Juan y los demás para cortarles el campo de visión—. Por ahora, estás muy débil. Lo mejor será que te lleve a casa.

 

Ash forzó una sonrisa reconfortante. Internamente, agradeció que Ewroon captará sus planes y reaccionara rápido comenzando a guiar a una destrozada Tina y a un frustrado Foolish hacia la salida antes de que desataran un escándalo, intuyendo perfectamente que el "hogar" al que Ash se refería no era el Norte. Cuando Juan vivía, Ash le había ofrecido varias veces un lugar en su bando y le había lanzado barias indirectas sobre lo bien que sería tenerlo a su lado en el Régimen. La vida le estaba otorgando una segunda oportunidad y no planeaba desperdiciarla.

 

—Gracias, Ash... Gracias por traerme de vuelta —respondió Juan con sinceridad—. No pensé que realmente lo fueras a hacer.

 

— Aún sigues teniendo poca confianza en mi cariño hacia ti, no sabes la falta que me hiciste. — Hablo de igual forma, dándole una mirada llena de cariño.

 

— Te veía desde donde estaba pero paso mucho tiempo que pensé que dejarías de intentar —Murmuro con un suspiro antes de preguntar curioso — ¿Cambiaron muchas cosas en mi ausencia?

 

Ash sonrió ante la pregunta, completamente dispuesto a ponerle al día con todo. Le tendió la mano con firmeza justo antes de tomar la waystone y teletransportarlos directo al Régimen.

El frío del sur llegó de golpe así como los edificios grises que se alzaban frente suyo. Juan se abrazó a sí mismo, mirando a su alrededor. Sus ojos miel recorrieron las paredes carecientes de color, los pósters y las máquinas que llenaban gran parte del lugar. Ash pudo notar cómo el chico encogía los hombros; había una suave pero innegable lejanía en su expresión, un rechazo instintivo que su subconsciente dictaba. Ese lugar no encajaba con el chico que emitía luz y color.

 

—¿Este... es mi hogar? —preguntó Juan en un susurro, mirando aún el lugar con algo de extrañeza—. Siento que he pasado aquí pero en recuerdos borrosos. 

 

Ash no se inmutó. Dio un paso hacia él, acortando la distancia, y colocó una mano cálida y firme sobre su hombro, capturando por completo su atención. Su voz bajó a un tono firme, capaz de disipar cualquier duda.

 

—Es normal que lo sientas así, Juan. Estuviste fuera mucho tiempo; pero con los días irás sintiéndote en casa —explicó Ash, mirándolo fijamente a los ojos, transmitiéndole una seguridad absoluta—. Este lugar lo construimos pensando en la seguridad. Aquí nadie puede hacerte daño. Aquí es donde pasábamos horas planeando el futuro, donde siempre te mantuve protegido.

 

Juan escuchó las palabras de Ash, dejándose envolver por la confianza que el más alto le daba. Ash lo acompañó hacia el Panteón donde recorrió su mirada sintiendo los recuerdos regresar en pequeños glichets en su mente. Sonriendo al ver los sillones de colores, la piña bien conservada en un lado de la cocina improvisada y aún lado del trono de Ash la pintura que hizo.

 Si Ash decía que este era su hogar, tenía que ser verdad.

 

— Ya voy recordando —asintió Juan, con una pequeña sonrisa mientras se relajabay se dejaba guiar—. Todo es muy confuso ahora, pero confío en ti.

 

Ash ensanchó su sonrisa, saboreando un poco de victoria en privado. Sabía que no podría estar completamente tranquilo ya que por los mensajes de Ewroon tendría que lidiar con Tina y Foolish quienes ya habían entendido los planes que tenía. El robo de su segundo al mando deluxe .

 

—Bienvenido a casa, Juan. Han cambiado muchas cosas, pero por algo estás aquí. Deja que te lo explique todo...

Notes:

Lo hice algo rápido ya que me vinieron las escenas de golpe, espero les guste, no tenía planeado que este sea el primero pero pues seguiré trabajando en otros. Espero les guste, gracias.