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El silbato sonó en el gimnasio techado de la escuela ***** de buenos aires. El sonido ensordecedor alertó a los estudiantes del sexto grado que el partido había terminado.
Era un partido de niñas contra niños en el que las niñas lograron sacar una gigantesca victoria. Al oír esto los niños quedaron inconformes entre ellos.
—Bueno, terminó. Vayan a tomar agua… —dijo Enzo sacándose el silbato de los labios mientras miraba a las niñas chocarse las manos en celebración.
Una sonrisa se formó en sus labios cuando notó como los chicos se culpaban el uno al otro, siendo el portero el que se llevaba la mayoría de puteadas. La clase de educación física del 6°A había finalizado, una de las últimas antes la hora de la salida.
Iba de vuelta a sentarse en la silla puesta a orillas de la cancha para vigilar el partido, cuando escuchó a un estudiante tras de él.
—¡Profe! —dijo la voz de un chico, haciendo que Enzo volteara casi al instante. —¿Podemos seguir jugando solo un ratito más? —preguntó el niño llamado Luis.
Enzo miró su reloj, y notando que quedaba al menos quince minutos asintió. —Si… quedan quince minutos. Nomás no se lesionen. —advirtió Enzo.
—No se preocupe profe, aquí no somos tan brutos. —Respondió Luis, dándose la vuelta para avisarle al grupo de niños en la cancha.
Enzo siguió caminando hasta la silla, quizás tenía que descansar más cuando llegase a casa. Había sido un día bastante pesado.
Se sentó dejándose caer y sintió el alivio de por fin dejar de moverse. Cerró los ojos unos segundos, para sentir el aire fresco que corría. Tal Vez la falta de sus ojos hicieron que sus oídos se agudizaran, esto porque empezó a escuchar con claridad la conversación que estaban llevando las chicas a un lado de la cancha.
—... Se verían muy lindos juntos, ¿no crees? —dijo una voz, que Enzo reconoció como Paula.
En seguida abrió los ojos, no era chusma por suerte. Volteó hacia donde se originaba esa voz y ahí las encontró. Estaba el grupo de niñas sentadas a las orillas de la línea lateral blanca. Tomaban agua mientras se secaban el sudor de la frente, esperando el final de la clase mientras hablaban.
—¡Si! Yo también los vi, se ven bien… además el nuevo profe se ve muy amable y buena persona… —contestó la amiga de Paula.
Eso le llamó la atención, pues el nombre del nuevo profesor de educación física le causaba curiosidad, aunque luego se encargaría de conocer a su colega de profesión.
—¡Sí! Además el profe Juli se veía muy enamorado cuando hablaban… —dijo Paula.
Y ahí Enzo se alarmó, porque, que las niñas hablaran del nuevo profesor no le interesaba mucho; pero que ese nuevo profesor sea dicho junto al nombre del profesor Julián, unidos por la palabra “enamorado” ya era totalmente de su incumbencia.
¿Por qué?
Bueno… Digamos que a Enzo le interesaba mucho ese profesor de inglés llamado Julián, y según él, Julián también estaba interesado en él.
Enzo buscó una manera sutil de llamar la atención de las niñas, asique chasqueó sus dientes, claramente necesitaba saber más.
Afortunadamente las niñas sí voltearon.
—¿De quién andarán hablando ustedes dos? —dijo sarcástico, como si no supiera que hablaban de un supuesto romance.
Las niñas rieron nerviosas por ser escuchadas, un descuido que le pasa a cualquiera.
—Amm… —dijo Paula con una risita nerviosa y mejillas rosas. —es que… —se rascó nerviosamente la cabeza, no sabía si debía soltar la lengua al respecto.
Paula le estaba dando demasiadas vueltas, así que su amiga tomó la iniciativa de hacerlo sin avisar.
—Es que hoy en la mañana vimos al Profesor Julián hablando con el profesor nuevo de educación física… ¿Cómo se llamaba? —hablo hacia su amiga que la miraba algo insegura.
Lo que no sabían era lo que esas palabras causaban en Enzo.
~¿Así que muy amigo con Juli? bue~
—Se llama Giuliano… —recordó Paula.
—Siii, eso. “Giuliano”. —dijo la amiga, haciendo el gesto de golpearse la cabeza como si fuera algo obvio y fácil de recordar. —Decíamos que se verían muy lindos juntos, el profesor Giuliano lo miraba con ojitos de amor… ¿o no Paula? —
Enzo hizo los gestos de sorpresa más sarcásticos posibles, no sabía si debía escuchar más. Las niñas se veían muy emocionadas y eso se sentía como una saga de traición.
—Si… y el profesor Julián… bueno el profesor siempre es muy amable y buenito con todos… —dijo Paula a su amiga y ésta asintió. En eso tenían razón, Julián era la persona con el corazón más noble que haya conocido.
Enzo asentía a todo eso con falso interés, no por las chicas, sino porque según ellas ese tal Giuliano miraba con “ojos de amor” a Julián.
~Julian ya tiene quien lo mire con ojos de amor~ pensó, pero no lo dijo.
—¿usted cree que hacen buena pareja, profe? —y esa pregunta entró como una flecha.
Enzo abrió los ojos, intentando no decir un “NO” al instante, lo suyo con Julián apenas estaba comenzando, o bueno aún no comenzaba del todo, así que no sabría si el castaño quisiera que se corran rumores entre estudiantes.
Así que decidió ir contra sus propios pensamientos.
—Si… —dijo sin mucha ganas. —que se yo… tal vez el profesor Julián ya tenga a alguien… —dijo sin querer, aunque la respuesta de las niñas fue de acuerdo.
—Si… es cierto profe… —dijo Paula, pero luego algo más vino a su mente… —¿y ya hay “alguien” en su vida, profesor? —
Enzo se alarmó por la pregunta. En realidad estaba en proceso de encontrar a ese “alguien” solo que al parecer otra persona quería lo mismo que él…
—No… aún no… —miro su reloj antes de que las niñas dijeran algo y sonó su silbato.
—Bueno, chicos a los vestidores… —aviso Enzo. —se acabó la clase…—
Se escuchó un “aahh” triste por parte de los varones jugando y las niñas con las que hablaba, obviamente no les iba a decir que tenía que retirarse de inmediato al salón de inglés…
Los chicos entraron a las vestidores y Enzo esperaba impaciente por ir a buscar a Julián, pero debía buscar una excusa perfecta para pararlo justo en la salida…
Pensó un momento…
~ ¿Es muy arriesgado? ~ pensó por la idea que tuvo.
~si, es muy arriesgado… pero si no me arriesgo yo, lo hará ese tal Giuliano… ~
Claro que se arriesgaría.
.
.
.
En el salón de inglés sólo quedaba Julián. Se había despedido de sus colegas y solo arreglaba sus cosas para irse, sin embargo un ruido le hizo voltear, se asustó un poco por el sorpresivo sonido del dedo índice de Enzo sobre la madera de la puerta del salón.
Julián sonrió al verlo, y Enzo hizo lo mismo.
—¿Qué hacés acá? —preguntó Julián.
Enzo se acercó a pasos lentos hasta llegar donde Julián, y como un bobo se le quedó mirando por unos segundos verificando si “esa” mirada que solamente le daba a él seguía ahí. Y si, ahí estaba.
—solo quería verte antes de irme. —dijo nervioso…
Julián asintió sin saber qué más decir, pero era Enzo el que necesitaba decir algo, de hecho necesitaba decir mucho.
No sabía cómo llegar a “ese” tema sin sonar como un desquiciado controlador, así que fue lo más sutil que pudo, no estaba molesto, más bien estaba preocupado por lo que escuchó.
—em… —Busco las palabras, —¿ya conociste al nuevo profesor? —dijo Enzo, y Julián asintió con una sonrisa.
—si... Hoy en la mañana hablé con él, parece muy buena persona. Se llama Giuliano. —contestó Julián.
Trató de ocultar su rostro, pero de verdad le preocupaba un poco la cercanía entre Julián y el otro.
—ummm. —intentó con fuerza no morderse la parte interior de sus mejillas, pero lo hizo. —...se llama Giuliano… —asintió.
Julián lo miraba curioso, sabía lo que pasaba, era gracioso verlo así, solo porque se llevaba bien con alguien nuevo. Enzo era muy tranquilo y paciente me todo desde que lo conoció era extraño a la vez que gracioso verlo así.
—si… me habló porque no conocía mucho la escuela, viste, le dije como eran las cosas y le mostré algunos lugares. —
Y Enzo ya no podía fingir que no le interesaba, —pero ¿Por qué no me preguntó a mí? Somos colegas, enseñamos la misma materia. —
—no se, pero ahí le dije que te buscara cuando pudiera… —añadió Julián, y quizás Enzo se estaba ahogando en un vaso de agua, pero eso último le hizo tranquilizarse un poco.
Tanto lo tranquilizó que incluso sonrió inconscientemente, y Julián lo notó al instante. Enzo tenía muchas sorpresas escondidas, no sabía que podía llegar a actuar así.
El momento se llenó de silencio mientras ambos se miraban, Julián fue quien rompió el hielo esta vez.
—Pareces que de verdad viniste a “verme” —dijo el castaño y ambos rieron, aunque Enzo solo se quedó embobado de nuevo, pero luego recordó la otra cosa.
—Ah, si. —recordó y buscó con sus manos algo en su bolsillo, no le costó encontrarlo y se lo extendió a Julian. —
—¿Qué es? —
—solo ábrelo. —
Era un chocolate envuelto.
Abrió la envoltura y notó como había un pequeño rectángulo de papel celeste.
Miró a Enzo y volvió a ver el papel.
“Do you wan to go out tonigh? Wherever you wan to go wil be good.
u + me = <3”
Con mala ortografía.
Julián lo miró con sorpresa, alzó una ceja mientras aún sonreía. —¿enserio? —preguntó, tornando su vista entre el papel y Enzo.
El morocho asintió y Julián sonrió por tercera vez, de verdad quería seguir siendo sorprendido por Enzo.
—¿”u + me = <3”? —
—si, vi que lo subiste ayer a tus historias de Instagram. Pensé que te gustaba mucho la canción y vi que el “<3” formaba un corazoncito así que lo puse. —dijo Enzo.
—¿Qué significa? —preguntó el morocho.
Julián lo miró con ternura, ¿ese hombre se supone que debe dar educación física? Debería dar clases en un maternal.
—te lo diré está noche… —
Enzo abrió los ojos, con sorpresa.
—¿Entonces si? —
Julián asintió y con una sonrisa se acercó hasta llegar a él y abrazarlo, rodeando su cuello con sus brazos.
—Obvio que sí. —dijo sobre su hombro.
