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Nakamura caminaba sin un rumbo específico por la calle metido en sus propios pensamientos, él sabía que pasaría en algún momento, Hirose es la persona más amable que jamás a conocido y es feliz con su novia, pero aun siente un mal sabor en la boca.
La gente camina a su alrededor cada uno metido en sus propios asuntos, el sol ya se está poniendo dejando un paisaje hermoso para contemplar, ya era tarde pero no quería volver aún a casa, si su hermana la viera deprimido lo molestaría hasta que terminara en una conversación para la cual no se encuentra preparado aún.
Estaba pensando si comprar algo para comer por que tenía hambre y quería planeado seguir caminando un poco más, cuando chocó con una chica tropezando ambos, levantó la cabeza para ver al grupo de dos chicas y un chico todos vestidos con ropa casual con una chapita que decía CAP-12 y un par de bolsas de compras.
”Perdón lo siento no me fije por donde caminaba”dijo rápidamente para evitar cualquier malentendido mientras se disponía a salir del lugar rápidamente.
”No tranquilo, no te disculpes, ha sido un día que también nos ha dejado mucho que pensar a nosotros también”. Dijo la chica más alta con un tono despreocupado.
”Quiso decir que lloro como desgraciada todo el día". Comentó la más pequeña.”Ya paren, no ven que lo estresan?".Declaró el chico mientras señalaba a Nakamura con el pulgar.
“Perdón por retenerte aquí”dijo el chico mientras acomodaba una bolsa en su mano,” toma quédate con esto, pasamos a comer takoyaki y envés de tres pedimos cuatro porciones, quedatela”.
Nakamura agarró la bolsa por instinto y antes de que se diera cuenta los chicos ya estaban lejos y discutiendo mientras se alejaban.
El takoyaki aún estaba caliente y decidió comérselo en una banca antes de que se enfriara, mientras buscaba donde sentarse encontró un parque que estaba vacío pero tenía una vista perfecta al atardecer.
El viento soplaba mientras comía, hacía que las hojas de los árboles sonarán como susurros de canciones perdidas en el viento, en medio de esa paz sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas que se desbordaba y caían por sus mejillas, no sabía porque lloraba el ya sabia que esto pasaria, pero no quitaba que le doliera.
“¿Estás bien pequeño?”. Se dio vuelta y se encontró con una joven de alrededor de 23 años, vestía con un poleron abrigado una bolso que tenía un llavero que decía M-2, tenía una cara preocupada con ojos amables, lo que le recordó que le había hecho una pregunta.
“Y-yo es-estoy b…” dijo antes de llorar, todo se le había juntado y en ese momento solo quería soltar todo sus sentimientos en ese momento mientras sentía que todo su mundo se caía a pedazos.
“Esta bien pequeño,no te deprimas a todos nos pasan cosas malas”dijo la joven mientras le frotaba la espalda mientras se sentaba en el banco.”Ya pasara, tranquilo”.Nakamura solo sintió más ganas de llorar.
La joven le ofreció un abrazo y él aceptó. Mientras lo consolaba en se hundió en su abrazo que transmitía un calor de calma y cariño casi hogareño, él se permitió por una vez contarle a alguien y poder llorar fuertemente sobre eso.
Después de eso ya un poco calmado la mujer le dio unos pañuelos, mientras se limpiaba los mocos la mujer sacó algo de su bolso.
“ toma es un sombrero de pulpo que yo tejí, me equivoque al momento de lavarlo y se encogió ya no me queda, se ve que tu lo necesitas mas que yo”. Nakamura se quedó un momento mirándolo antes de aceptarlo.
“Muchas gracias no sabría cómo agradecertelo” “así” respondió la mujer mientras se lo ponía y sacaba una chapita de su bolso que decía “Go For It” y un plumón permanente.
“¿Cómo te llamabas?”,preguntó la joven.”¿Yo?,Okuto Nakamura”. Respondió un poco dudoso.
Vio como ella escribía en la chapita para que quedara como”Go For It Nakamura” mientras sonreía como si se hubiera ganado algo y se la puso en el gorro. “listo, ahora deberías irte a tu casa ya está oscuro y el viento corre frío de noche”.
“Tienes razón, no me di cuenta de la hora”, y de verdad que no se dio cuenta de la hora ,tenía los ojos aun un poco hinchados.
Se despidió y cada uno tomó su camino, si bien estaba helado el sitio un pequeño calorcito en el pecho, decidió guardarse el takoyaki para mañana y camino a casa mientras veía las estrellas que brillaban en el cielo.
