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La guerra había terminado hacía tres largos años. Sin embargo, para el Reino de Asteria, la paz era todavía una herida que se intentaba sanar . Las calles de la capital volvían a llenarse de comerciantes, niños corriendo entre los puestos y músicos que intentaban devolver la alegría a un pueblo agotado por la tragedia. Los edificios destruidos comenzaban a reconstruirse piedra por piedra, y los campos que alguna vez fueron escenarios de batalla ahora eran cubiertos por flores silvestres que le devolvieron la alegría a aquellas tierras que alguna vez fueron manchadas por la sangre de aquellos que lucharon por defender a los suyos…… Pero aun en medio de aquel escenario reconfortante aun se encontraban cosas que ni el tiempo ni la paz podían reparar.
Desde la ventana de una de las torres más altas del palacio real, Ryu Minseok observaba el reino despertar bajo la luz dorada del amanecer con una sensación algo amarga. Los rayos del sol atravesaban las cortinas blancas de su habitación, iluminando suavemente los muebles de madera clara y las estanterías llenas de libros que apenas tocaba desde hacía años quizás porque leer ya no le ayudaba a distraer su mente de aquellos pensamiento que lo atormentaban y ya nada lo hacía, provocando que pasara noches enteras sin dormir esperando que el mundo le diera una señal .
Sus dedos sostenían una pequeña flor azul marchita, protegida entre las páginas de un viejo libro. Era frágil, tan delicada que parecía deshacerse con solo mirarla, a los ojos de muchos solo una flor marchita pero para el era una reliquia porque era la última flor que Minhyung le había regalado.
A veces Minseok se preguntaba por qué seguía teniéndola preguntando si quizás era porque era lo único que le quedaba de el …. Quizás porque olvidarlo sería mucho más doloroso que recordarlo pero aun si lo hacia elegía olvidar a Minhyeong había algo que no lo dejaría solar del todo a aquel alfa , meando rápidamente con su cabeza antes de posar sus ojos en los jardines reales…..Los mismos jardines donde todo había comenzado
_Disculpame .
El recuerdo de aquella voz vino a su mente mientras su mente recordaba aquella tarde de primavera con una claridad dolorosa, aquella tarde donde sin buscarlo o esperarlo el apareció en su vida..
Minhyeong apareciendo entre los rosales con la ropa cubierta de tierra después de haber escapado de una reunión aburrida y si querer mientras limpia coco con el mientras se limpiaba la ropa extendiéndole la mano para ayúdarlo con una sonrisa en el rostro que lo cautivo sin querer…. aquella sonrisa enorme, brillante, capaz de iluminar cualquier lugar………..Aquella sonrisa que Minseok no había vuelto a ver en tres años luego de terminada la guerra .
El nudo en su garganta se hizo más fuerte…..Porque incluso después de todo ese tiempo seguía esperándolo. Seguía mirando hacia la misma puerta algunas noches…..Seguía imaginando que escucharía pasos familiares acercándose por el pasillo que abrieron su puerta y se colaron en su habitación en silencio para abrazarlo mientras dormía ….Seguía soñando con el sonido de aquella voz grave llamándolo por su nombre “Minseokie”... pero por que lo deseara los sueños seguían siendo solo eso.
Sueños.
—Minseok.
La voz lo sacó de sus pensamientos de inmediato haciendo que se girara lentamente para ver la puerta de su habitación que acababa de abrirse notando como al otro lado se encontraba Lee Sanghyeok.
El rey.
Su cuñado.
Y probablemente la única persona que entendía realmente lo que significaba perder a Minhyeong.
Sanghyeok lucía diferente a como lo recordaba antes de la guerra. La corona descansaba sobre su cabeza, pero parecía pesar más de lo que cualquier metal debería pesar. Había nuevas líneas de cansancio alrededor de sus ojos y una seriedad permanente que antes no existía.
La guerra había cambiado a todos.
Pero especialmente a él.
Porque además de perder un hermano...Había heredado un reino roto…. y había sido obligado a hacer aun lado sus sentimientos de perder no solo a su hermano menor sino también a la mujer que le había dado la vida a mano de unos traidores que no tuvieron piedad con aquella mujer pensando que se trata de la debilidad de Sanghyeok
—¿Sucede algo? —preguntó Minseok, dejando la flor sobre el escritorio.
Algo en la expresión del rey hizo que su corazón comenzara a latir más rápido por lo que se acerco a Sanghyeok que permaneció en silencio durante unos segundos, como si estuviera buscando las palabras correctas y como si supiera que lo que estaba a punto de decir cambiaría todo.
Finalmente habló.
—Lo encontramos.
Y en ese instante Minseok sintió como si el mundo se detuvo. El sonido de los pájaros desapareció, el viento dejó de existir e incluso su propia respiración pareció quedarse atrapada en su pecho.
—¿Qué...?
Su voz salió rota mientras trataba de contener sus emoción temeroso de creer en aquellos que acababa de escuchar, tramando de convencerse que era una farsa.. Porque durante años había escuchado los mismos rumores de miles de personas historias de viajeros que aseguraban haber visto a un hombre parecido a Minhyeong, soldados que juraban haber escuchado su nombre en aldeas lejanas.
Falsas esperanzas que terminaban destruyéndolo una y otra vez.
Pero esta vez era Sanghyeok quien hablaba.
Y Sanghyeok jamás le mentiría ¿Verdad?.
—Lo encontramos, Minseok.
Las lágrimas aparecieron antes de que pudiera detenerlas.
Porque por primera vez en tres años la esperanza de volverlo a ver dejó de doler y comenzó a sentirse real Minseok dio un paso al frente, observando a Sanghyeok como si temiera que las palabras desaparecieran si apartaba la mirada , era como si estuviera en uno de todos sus sueños .
—¿Dónde está? —preguntó en voz baja.
El rey guardó silencio.
Y aquello fue suficiente para que el corazón de Minseok se hundiera nuevamente. Porque conocía esa expresión a la perfección era la misma expresión que Minhyeong hizo antes de despedirse de él cuando le preguntó si volvería además de haber visto esa misma mirada incontables veces durante la guerra. Era la mirada de alguien que debía decir una verdad dolorosa.
Sanghyeok caminó lentamente hasta una gran mesa de madera situada junto a la ventana. Sobre ella descansaba un mapa del reino cubierto de anotaciones, rutas militares y marcas dibujadas con tinta roja.
La luz del amanecer iluminó una zona oscurecida al extremo norte.
Las Tierras Sombrías.
Un lugar que había dejado de aparecer en los mapas oficiales.
Un lugar que incluso los aventureros evitaban mencionar.
—Nuestros exploradores regresaron hace cinco días —explicó el rey mientras apoyaba una mano sobre el mapa—. Solo tres sobrevivieron.
Minseok sintió cómo su estómago se contraía.
—¿Qué encontraron?
—Ruinas. Bosques muertos. Aldeas abandonadas.
La voz de Sanghyeok sonaba grave.
Pesada.
—Y a él.
Los dedos de Minseok temblaron.
—¿Lo vieron claramente?
—Sí.
La respuesta llegó sin vacilar.
—Era Minhyeong.
Durante unos segundos nadie habló. Pero Minseok bajó la mirada hacia el mapa sintiendo como su respiración se volvió irregular.
Tres años.
Tres años rezando.
Tres años llorando.
Tres años aferrándose a una esperanza que todos consideraban absurda y ahora resultaba que había tenido razón.
Minhyeong seguía vivo.
Pero entonces la realidad lo golpeó de nuevo ….Si estaba vivo...¿Por qué no había regresado?
La pregunta apareció sola y la cruda respuesta estaba escrita en el rostro de Sanghyeok.
—La oscuridad...
El rey cerró los ojos.
—Lo consumió.
Aquellas palabras cayeron como una sentencia de inmediato Minseok sintió un dolor extraño en el pecho pero aquello no era una sorpresa. sino una confirmación que desde el fondo de su corazón siempre lo había sabido esperando siempre de que no fuera cierto.,,, Después de todo nadie podía sobrevivir a lo que ocurrió aquella noche.Nadie podía enfrentar la magia negra directamente sin pagar un precio.
Y aun así...
Una parte de él había querido creer que Minhyeong era diferente, que sería capaz de encontrar el camino de regreso y que volvería a casa a su lado para forma la bonita familia de la que tanto habían hablado.
Sanghyeok continuó hablando.
—Los hombres dicen que apenas parece humano.
—...
—Sus ojos están completamente corrompidos.
—...
—Y cualquier criatura que entra en su territorio desaparece.
Minseok apretó los puños.
No.
No quería escuchar eso.
No quería imaginarlo convertido en un monstruo.
Porque para él...Minhyeong seguía siendo el mismo hombre que escondía flores en sus bolsillos y las ponía en sus cabello cada mañana luego de haberse arreglado ..El mismo hombre que fingía enfermarse para escapar de reuniones para pasar mas tiempo con el. ….El mismo hombre que sonreía como un niño cuando lograba hacerlo reír.
No quería reemplazar esos recuerdos.
No podía.
—Voy a buscarlo.
La decisión salió antes de que pudiera pensarla y Sanghyeok soltó un suspiro cansado como si hubiera esperado exactamente esa respuesta.
—Minseok...
—Voy a traerlo de vuelta.
—No sabes a lo que te enfrentarás.
—No me importa.
El silencio llenó la habitación porque dentro de ambos sabían que era inútil discutir cuando Minseok tomaba una decisión era casi imposible hacerlo cambiar de opinión, finalmente luego de un momento , el rey caminó hasta una pequeña estantería.
Sacó un pergamino antiguo.
Y se lo entregó.
—Este mapa contiene la ruta más segura.
Minseok lo tomó con cuidado.
—Gracias.
—No me agradezcas todavía.
Sus miradas se encontraron. Y por primera vez aquella mañana, Sanghyeok parecía preocupado.
No como rey.
No como gobernante.
Sino como familia.
—Prométeme algo.
—¿Qué cosa?
—Si descubres que ya no queda nada de él...
La voz se quebró ligeramente ... .Porque incluso después de todo, Minhyeong seguía siendo su hermano menor aquel niño que llego a poner su mundo de cabeza cuando se trataba de asunto del reino
—Regresa.
Minseok bajó la mirada durante unos segundos y observó el mapa entre sus manos mirando al hombre frente suyo negando suavemente.
—No puedo prometer eso.
Porque si todavía existía una mínima posibilidad...Una sola aunque fuera insignificante…Iba a encontrarla ,aunque tuviera que cruzar el mundo entero ,aunque tuviera que enfrentarse a la oscuridad misma.
Porque el amor que sentía por Lee Minhyeong jamás había desaparecido y estaba dispuesto a desafiar cualquier destino para recuperarlo…. Aunque el reino que tanto amaba hubiera dejado de creer. Él seguía aferrándose a la idea no solo por el sin por…. los dos.
La partida de Minseok ocurrió antes del amanecer.
El palacio aún dormía cuando abandonó sus aposentos vestido con una capa oscura que ocultaba su identidad. El aire era frío y húmedo, impregnado por el aroma de la lluvia que había caído durante la noche. Las antorchas de los pasillos iluminaban tenuemente su camino mientras avanzaba hacia los establos.
No quería despedidas… mucho menos quería que nadie intentara convencerlo de quedarse. Porqué si se detenía un solo instante para pensar en todo lo que podía salir mal, probablemente terminaría paralizado por el miedo.
Y Minhyung llevaba tres años solo.
Tres años perdido.
Tres años esperando, aunque ya ni siquiera lo recordara.
Su caballo relinchó suavemente cuando lo vio acercarse.
—Buenos días, Nari.
La yegua blanca apoyó el hocico contra su hombro.
Minseok sonrió por primera vez aquella mañana.
—Solo seremos tú y yo por un tiempo.
Le acarició la frente antes de montar, el sonido de los cascos resonó sobre las piedras del camino mientras dejaba atrás la capital. Y por primera vez en mucho tiempo… sintió que estaba avanzando hacia algo y no alejándose.
Los primeros dos días transcurrieron sin problema, atravesó aldeas reconstruidas después de la guerra quedándose asombrado por como todos seguían con su vida luego de la guerra que se llevó la vida de más de miles de ciudadanos notando también como los campos donde los agricultores comenzaban nuevamente sus cosechas y los bosques verdes que poco a poco fueron desapareciendo conforme avanzaba hacia el norte.
Era extraño, porque mientras más se acercaba a las Tierras Sombrías, más silencioso se volvía el mundo,los pájaros desaparecieron, los insectos dejaron de cantar por las noches e incluso el viento parecía moverse con cautela como si aquella parte del reino hubiera sido olvidada por los dioses.
La tercera noche llegó a una pequeña cabaña junto al camino.
Era una construcción sencilla de madera envejecida, rodeada por flores silvestres y arbustos que parecían desafiar el ambiente lúgubre que comenzaba a extenderse por la región.
Una anciana salió a recibirlo.
—Hace mucho que no veía a alguien viajar hacia el norte.
Su voz era suave.
Pero sus ojos reflejaban preocupación.
Minseok sonrió educadamente.
—Solo estoy siguiendo un asunto importante.
La mujer pareció entender inmediatamente que no recibiría más explicaciones.
—Entonces espero que los dioses caminen contigo.
Aquella noche le ofreció una habitación y una comida caliente, pero aunque Minseok estaba agotado, no pudo dormir…. porque cada vez que cerraba los ojos pensaba en el …. en Minhyeong.
Recordó el día que se conocieron.
Tenía apenas diecisiete años cuando llegó al palacio como parte de las negociaciones entre ambos reinos…Estaba nervioso.
Asustado.
Y completamente convencido de que se terminaría casándo con algún príncipe arrogante y desagradable todavía podía recordar el enorme salón lleno de nobles observándolo como si fuera un objeto valioso.
Las joyas.
Los vestidos.
Las sonrisas falsas.
Todo le había resultado insoportable.
Hasta que chocó contra alguien.
Literalmente.
—¡Ay!
Minseok cayó al suelo. Y segundos después una carcajada resonó sobre él una carcajada cálida, honesta ,nada parecida a las risas falsas de la nobleza y muy familiar a la de aquella mañana donde su doncella lo convención de caminar por los jardines reales cuando choco con un chico que luego de ayudarlo salio corriendo pero en cuando levantó la cabeza vio al mismo joven inclinado frente a él.
Alto.
Despeinado.
Con la ropa limpia a comparación de la mañana donde estaba cubierta de tierra.
—¡Lo siento! ¡Lo siento muchísimo! maldición ya van dos veces en el dia
Aquello lo tomó por sorpresa…. Porque los príncipes normalmente no se disculpaban.
Mucho menos de aquella manera.
—¿Estás bien?
El desconocido le ofreció una mano y en cuanto Minseok la tomó, sintió algo extraño, una sensación cálida.
Cómoda.
Familiar.
Como si hubiera encontrado un lugar seguro sin saberlo.
—Soy Lee Minhyeong ... perdóname
Su sonrisa apareció entonces.
Brillante.
Hermosa.
Y Minseok pensó que quizás los dioses tenían un sentido del humor muy extraño. Porque el hombre que terminaría cambiando toda su vida acababa de derribarlo frente a medio palacio por segunda vez en el dia.
La sonrisa desapareció lentamente de sus labios ... .porque aquel recuerdo dolía demasiado.
El Minhyung que conocía ya no existía o al menos eso era lo que todos creían pero el sabia que no era asi por lo que recostado en la cama observó el techo de madera de la habitación.
No.
Se negó a aceptarlo… mientras el respirara… mientras su corazón siguiera latiendo… aun existía esperanza.
Aunque fuera una esperanza absurda.
A cientos de kilómetros de distancia. Entre las ruinas de un antiguo castillo devorado por la oscuridad un hombre abrió los ojos.
Sus pupilas brillaron con un tono rojo intenso.
Las sombras a su alrededor comenzaron a moverse como criaturas vivas deslizándose por el suelo, las paredes, los techos destruidos obedeciendo cada uno de sus movimientos mientras el hombre permaneció inmóvil.
Escuchando.
Sintiendo.
Algo había cambiado.
Una presencia ,,, no una energía y una sensación que no experimentaba desde hacía años.
Su pecho dolió por primera vez en mucho tiempo y aquello lo enfureció después de todo se suponía que ya no debería ser capaz de sentir nada.después de todo la oscuridad le había arrebatado todo.
Su humanidad.
Sus recuerdos.
Su alma.
Entonces ocurrió. Un nombre apareció en su mente.
Débil.
Borroso.
Como una estrella intentando atravesar una tormenta.
—...Min...
La palabra murió antes de completarse las sombras se agitaron violentamente y el hombre se llevó una mano a la cabeza sintiendo un dolor fue insoportable y por un instante...
Solo por un instante...
Un par de ojos grandes y brillantes aparecieron en sus recuerdos, una sonrisa familiar, una voz dulce y unas manos sujetando flores.
Pero desaparecieron tan rápido como llegaron la oscuridad volvió a cubrirlo todo y el hombre apretó los puños.
Furioso.
Confundido.
Perdido.
Sin darse cuenta de que la persona que acababa de recordar.. se encontraba cada vez más cerca de lo que esperaba quizás por primera vez en tres años… el destino había comenzado a mover sus piezas nuevamente para unirlos
El cuarto día de viaje fue cuando el mundo comenzó a cambiar.
Minseok lo notó en cuanto cruzó el antiguo puente de piedra que marcaba la frontera entre las tierras habitadas y la región maldita del norte era como atravesar una puerta invisible. Los árboles seguían allí , las montañas igual… Pero algo se sentía diferente, el aire era más pesado,más frío, más silencioso incluso Nari parecía incómoda la yegua avanzaba con las orejas bajas y los músculos tensos, observando constantemente los alrededores como si pudiera percibir peligros que escapaban a los ojos humanos.
—Tranquila, nena… vamos a estar bien
Minseok acarició su cuello ,aunque la verdad era que él tampoco estaba tranquilo,desde hacía varias horas tenía la extraña sensación de estar siendo observado pero no era miedo exactamente, era algo má como si una mirada invisible lo siguiera desde la distancia o como si alguien caminara entre los árboles, observando cada uno de sus movimientos.
Al caer la noche decidió detenerse cerca de un arroyo donde el agua corría suavemente entre las piedras negras mientras el cielo comenzaba a cubrirse de estrellas ,Minseok encendió una pequeña fogata el calor apenas lograba combatir el frío que parecía brotar de la propia tierra, mientras preparaba algo de comida, no pudo evitar sacar de su mochila un viejo pañuelo azul.
Lo sostuvo entre sus manos, la tela estaba desgastada, descolorida.. pero todavía conservaba el aroma de las flores secas que Minhyeong solía guardar entre sus pertenencias entonces una sonrisa triste apareció en su rostro.
—Seguro te burlarías de mí si me vieras ahora.
El silencio respondió.
Como siempre.
—Dirías que me estoy poniendo sentimental.
Recordó inmediatamente la sonrisa burlona de Minhyeong ... .aquella sonrisa insoportable que aparecía cada vez que lograba avergonzarlo y por un instante… fue capaz de imaginarlo sentado frente a él.
Comiendo.
Riendo.
Vivo.
Su pecho dolió.
Porque ya no sabía si estaba persiguiendo una esperanza...
O un fantasma.
Pero entre los árboles a varios metros de distancia había alguien observando con sus ojos brillaban tenuemente en medio de la oscuridad.
Rojos.
Intensos.
Sobrenaturales.
La figura permanecía inmóvil sobre una rama gruesa completamente silenciosa, como un depredador. Acechando a su presa, como una sombra, pero aun asi su mirada no abandonaba al omega no entendía por qué.ya había visto viajeros antes, soldados, mercenarios hasta exploradores y todos terminaban igual muertos a sus pies pero algo era diferente, muy diferente porque desde el momento en que sintió aquella presencia entrar en sus tierras.. . no había podido apartar su atención de ella y eso lo irritaba.
Los largos dedos de Minhyeong se cerraron lentamente sobre la corteza del árbol, su cabello oscuro descendía por su espalda como un manto de sombras y algunas hebras plateadas atravesaban la negrura, reflejando la luz de la luna. Las marcas oscuras que la corrupción había dejado sobre su piel brillaban tenuemente bajo la penumbra, extendiéndose desde su cuello hasta desaparecer bajo las elegantes vestiduras negras que cubrían su cuerpo las telas parecían demasiado refinadas para aquel lugar.
Oscuras.
Majestuosas.
Decoradas con delicados detalles dorados que recordaban a antiguas constelaciones. ..Pero incluso aquellos adornos parecían haber sido tocados por la oscuridad, como si algo hermoso hubiera sido corrompido como si aquellos pertenecieran a un rey olvidado o a un dios caído,la magia oscura se movía alrededor de él como humo deslizándose entre sus brazos, sus piernas y sus dedos obedeciendo cada pensamiento ,cada emoción cada deseo y aun así...cuando observaba al omega junto a la fogata… aquella magia parecía inquieta.
Confundida.
Inestable.
Minhyung frunció el ceño.
¿Por qué?
¿Por qué aquel desconocido le resultaba tan familiar?
¿Por qué sentía aquella presión extraña en el pecho?
¿Por qué no podía simplemente bajar de aquel árbol y arrancarle el corazón como hacía con cualquiera que invadiera su territorio?
No tenía sentido, nada de aquello tenía sentido y entonces el omega levantó ligeramente la cabeza y durante un segundo… sus miradas se encontraron sintiendo que el tiempo se detuvo por un momento Minseok sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
Porque allí.
Entre los árboles.
Entre las sombras.
Había alguien observándolo.
Alto.
Inmóvil.
Hermoso.
Y aterrador.
La luz de la luna iluminó parcialmente su figura, el cabello oscuro,las vestiduras negras, los ojos rojos aquellos ojos que Minseok reconoció inmediatamente entonces su corazón dejó de latir.
—...Minhyeong.
El nombre escapó de sus labios como un susurro pero la figura no respondió.. aun asi algo cambió porque por primera vez...aquellos ojos vacilaron. solo un instante por un segundo insignificante pero Minseok lo vio y eso fue suficiente porque durante un momento.. solo durante un momento… no vio al monstruo del que todos hablaban sino vio a su esposo y en algún lugar profundo de aquella oscuridad...Minhyeong también sintió algo romperse dentro de sí.algo que llevaba tres años dormido algo que jamás había conseguido destruir por completo aquel recuerdo de unos ojos brillantes, una sonrisa calida y una voz llamándolo por su nombre.
—...Mi... n...
El sonido murió en su garganta y entonces desapareció nuevamente las sombras lo envolvieron completamente como si nunca hubiera estado allí.dejando a Minseok solo frente a la fogata con lágrimas acumulándose en sus ojos y una certeza absoluta. lo había encontrado y aunque el mundo entero dijera que era imposible… Aunque tuviera que enfrentarse a la oscuridad misma… lo llevaría de vuelta a casa
Minseok no durmió aquella noche, ¿Cómo iba a hacerlo? después de tres años.después de incontables lágrimas.después de noches enteras aferrándose a recuerdos cada vez más borrosos, finalmente lo había visto… era el Minhyeong estaba vivo pero la imagen de aquellos ojos rojos seguía atormentando porque en ellos ya no existía la calidez que tanto amaba , ya no estaba aquel brillo travieso que aparecía cada vez que lograba avergonzarlo, ya no quedaba rastro del príncipe amable que dedicaba tardes enteras a escuchar las historias de los aldeanos a jugar con los huérfanos cada que tenia tiempo.aquella mirada estaba vacía llena de dolor, llena de oscuridad y aun así...por un segundo había vacilado ese segundo basto para que Minseok estuviera seguro lo había visto, lo había sentido.algo dentro de Minhyeong seguía luchando aun había algo seguía vivo.y eso era mas que suficiente.
A varios kilómetros de allí en el corazón de aquellas Tierras Sombrías donde la oscuridad rugía las paredes del antiguo castillo temblaban mientras una energía negra recorría cada rincón de las ruinas, las sombras se agitaban violentamente como si estuvieran enfurecidas como si quisieran escapar y en medio de todo aquello se encontraba Minhyeong arrodillado con una mano apoyada contra el suelo respirando con dificultad.
Dolía.
Todo dolía.
Su cabeza.
Su pecho.
Su corazón.
Especialmente su corazón, porque una imagen seguía apareciendo una y otra vez,cabello oscuro,ojos brillantes y una sonrisa suave y una voz esa voz.
—Minhyeong.
El sonido resonó dentro de su mente como un eco incluso por un momento como un recuerdo como algo que debería haber olvidado hacía mucho tiempo.
—Cállate...
Las sombras se retorcieron alrededor de su cuerpo y la magia oscura reaccionó inmediatamente tratando de aplastar aquel recuerdo, tratando de destruirlo, pero esta vez no desapareció la imagen permaneció aun seguia ahí y cada vez se volvía más clara. más fuerte y más real y aquello aterró a Minhyung.
Porque llevaba tres años sin recordar nada… Tres malditos años viviendo únicamente entre violencia y oscuridad.. tres años sin sentir, sin ama, sin extrañar, sin llorar y entonces...
¿Por qué ahora?
¿Por qué ese omega?
¿Por qué aquellos ojos?
A la mañana siguiente, Minseok reanudó su viaje y el bosque era cada vez más extraño, los árboles parecían crecer retorcidos y sus ramas se entrelazaban formando figuras deformes que recordaban manos intentando alcanzar el cielo mientras la niebla cubría el suelo y el silencio era absoluto en medio de todo eso Nari avanzaba despacio pero inquieta, observando constantemente los alrededores.
—Lo sé.
Minseok acarició su cuello.
—Yo también puedo sentirlo.
Porque la presencia seguía allí.
Observándolo.
Siguiéndolo.
Esperando.
Y en lugar de asustarlo… aquello le daba esperanza porque significaba que Minhyeong no se había marchado, al mediodía encontró un lago o al menos lo que alguna vez había sido un lago las aguas eran oscuras casi negras y tan inmóviles que parecían un espejo, Minseok descendió del caballo para llenar una cantimplora pero entonces escuchó algo.
Un ruido.
Un crujido.
Muy cerca.
Demasiado cerca.
Levantó la cabeza.
Y lo vio.esta vez no estaba escondido, no observaba desde la distancia era él y estaba frente a él a penas a unos metros por un momento nuevamente el aire abandonaba sus pulmones.
Porque la luna de la noche anterior no le había permitido verlo con claridad, pero ahora...ahora podía observar completamente y era imposible apartar la mirada. Minhyeong parecía una figura salida de una leyenda.
Su cabello oscuro descendía hasta la cintura, moviéndose suavemente con el viento. Entre los mechones negros aparecían delicados reflejos plateados, como cicatrices dejadas por la corrupción.
Las marcas oscuras recorrían parte de su cuello y desaparecía bajo sus ropas, vestía elegantes telas negras adornadas con detalles dorados que brillaban bajo la luz del sol.
Hermoso.
Dolorosamente hermoso.
Pero también aterrador.
Porque sus ojos...
Aquellos ojos rojos...
Ya no parecían humanos.
Aun asi los dos permanecieron inmóviles, observándose.
Nadie habló.
Nadie respiró.
Nadie se movió.
Y aun así… el corazón de Minseok latía tan fuerte que parecía querer escapar de su pecho.
—Minhyeong.
Su voz tembló.
Los ojos del alfa se estrecharon como si estuviera intentando comprender algo, como si aquella palabra despertara una sensación desagradable.
—No me llames así.
La respuesta fue fría, cortante y desconocida para Minseok que sintió una punzada en el pecho, porque incluso su voz había cambiado yo no era aquella voz calmada y calida que siempre lo llamaba .
—Es tu nombre.
—No.
Las sombras comenzaron a moverse alrededor de los pies de Minhyeong.
—Ese hombre murió hace mucho tiempo.
—No es verdad.
El alfa soltó una risa amarga.
Vacía.
—¿Y tú quién eres para decidir eso?
Minseok tragó saliva y las lágrimas amenazaban con aparecer, pero se obligó a mantenerse firme, porque sabía que este momento llegaría, el sabía que Minhyeong intentaría alejarlo.
—Soy tu esposo.
El mundo se detuvo.
Literalmente.
Las sombras dejaron de moverse, el viento desapareció, incluso los pájaros inexistentes parecieron guardar silencio y por primera vez.. en los ojos de Minhyeong mostraron algo diferente… confusión, pura y absoluta confusión porque una parte de él sabía que aquella palabra era importante.
Muy importante.
Pero no recordaba por qué.
—...¿Mi qué?
Minseok sintió que el corazón se le rompía, porque aquella simple pregunta le confirmó algo terrible, Minhyeong no lo había olvidado por decisión propia sin que la oscuridad le había robado incluso eso los recuerdos más preciados de su vida.
El amor.
La felicidad.
Todo.
Y sin embargo… mientras observaba aquellos ojos perdidos Minseok sonrió. mostrando después de mucho tiempo una sonrisa pequeña… Triste, pero llena de determinación.
—No importa si no lo recuerdas ahora.
Las lágrimas finalmente resbalaron por sus mejillas.
—Voy a hacer que lo recuerdes.
Y por primera vez en tres años...Minhyung sintió miedo.
No de la magia.
No de la oscuridad.
No de la muerte.
Sino de aquel omega que seguía mirándolo con amor… a pesar de que él ya no recordaba cómo amar.
—¿Por qué...? —preguntó finalmente con el ceño fruncido—. ¿Por qué sigues insistiendo?
La voz de Minhyung sonó más baja esta vez, menos agresiva y aun más confundida.
—¿Por qué arriesgarías tu vida por alguien como yo?
Minseok bajó la mirada durante unos segundos el silencio reinó entre ellos y las palabras parecían atorarse en su garganta. porque era una verdad que nunca había podido decir en voz alta.
Ni siquiera frente a Sanghyeok.
Ni frente a Wangho.
Ni frente a sí mismo.
Sus dedos temblaron ligeramente.
—Porque te amo.
La respuesta fue inmediata honesta pero dolorosa y los ojos rojos de Minhyung se clavaron en él por primera vez el alfa no encontró una respuesta y no sabía qué decir.o sentir aquella palabra despertaba algo dentro de él.
Algo que dolía.
Algo que quería recordar.
—Tres años son mucho tiempo para seguir esperando a alguien.
Su voz salió apenas como un susurro.
Minseok sonrió con tristeza.
—Lo sé.
—Entonces debiste seguir adelante.
Aquellas palabras atravesaron su pecho porque todos se lo habían dicho.
Todos.
Que olvidara.
Que reconstruyera su vida.
Que buscara la felicidad en otro lugar.
Pero nadie entendía.
Nadie.
Porque para Minseok nunca existió alguien más, para él solo existía Minhyeong y siempre Minhyeong por lo que las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas pero esta vez no intentó detenerlas.
—Lo intenté.
El alfa permaneció inmóvil.
—¿Qué?
Minseok cerró los ojos.
Recordando.
Sufriendo.
Volviendo a vivir el peor día de su vida.
—Cuando desapareciste... pensé que volverías.
Su voz se quebró.
—Esperé semanas….Luego meses… y después...
Su respiración tembló.
—Después me dijeron que estabas muerto.
Algo dentro de Minhyeong se tensó sin entender por qué., pero escuchar aquellas palabras le resultaba insoportable.
—Y no estaba solo cuando ocurrió.
El corazón de Minhyung comenzó a latir con fuerza y una sensación extraña se apodero de el
—¿Qué quieres decir?
Minseok bajó una mano hasta su abdomen,como si todavía pudiera sentirlo. … como si todavía estuviera allí.
Y cuando volvió a hablar… Su voz estaba completamente rota.
—Estaba esperando un hijo nuestro.
El mundo se detuvo.
El aire desapareció.
Las sombras dejaron de moverse.
Todo quedó en silencio.
—...
Los ojos de Minhyeong se abrieron ligeramente por primera vez desde que lo había encontrado. Minseok continuó porque ya no podía seguir guardándolo.
—Tenía cuatro meses cuando terminó la guerra.
Una lágrima cayó al suelo.
—Pensé que cuando regresaras podrías conocerlo.
Otra.
—Pensé que podríamos ser una familia.
Su voz se rompió por completo.
—Pero cuando recibí la noticia de tu muerte...
Llevó una mano a su pecho intentando respirar intentando no derrumbarse nuevamente como aquel dia
—Lo perdí.
El silencio fue absoluto, incluso las sombras parecían haberse congelado.
—Perdí a nuestro bebé.
Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
Pesadas.
Crueles.
Irreparables.
Y entonces ocurrió, algo dentro de Minhyeong se rompió y un dolor insoportable atravesó su pecho tan fuerte que cayó de rodillas y las sombras explotaron violentamente a su alrededor el suelo tembló y los árboles se estremecieron y fragmentos de recuerdos comenzaron a aparecer.
Unas manos pequeñas apoyadas sobre un vientre y la risa de Minseok, su sonrisa y el recuerdo de una conversación bajo las estrellas.
"¿Crees que se parecerá a ti?"
"Espero que no, sería demasiado terco."
"¡Lee Minhyeong!"
El recuerdo desapareció tan rápido como llegó.pero fue mas que suficiente, porque por primera vez en tres años… Minhyeong lloró.
Sin entender por qué.
Sin recordar completamente.
Pero sintiendo un dolor tan profundo que parecía partirle el alma en dos y Minseok, al verlo, comprendió algo la oscuridad aún no había ganado porque el hombre que amaba.. aun seguía allí, esperándolo.
Minhyeong cayó de rodillas y el dolor fue tan repentino que ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar, una mano se aferró a su pecho mientras la otra se hundía en la tierra agrietada mientras las sombras que normalmente obedecían cada uno de sus movimientos comenzaron a agitarse violentamente, extendiéndose por el bosque como serpientes enfurecidas.
El suelo tembló, los árboles se inclinaron y el aire se volvió tan pesado que incluso respirar resultaba difícil pero aun asi Minseok no se movió porque sabía… sabía exactamente qué estaba ocurriendo, los recuerdos estaban regresando.
—¡Aléjate!
La voz de Minhyeong resonó por todo el bosque y su respiración era errática.
Dolorosa.
Desesperada.
—¡No te acerques!
Pero Minseok avanzó igualmente un paso luego otro y otro más, porque llevaba tres años esperando este momento.
Tres años rezando para volver a verlo.
Tres años soñando con tocarlo una vez más.
No iba a huir ahora, no cuando finalmente podía alcanzarlo.
—Minhyeong...
—¡No!
El grito fue desgarrador y las sombras explotaron alrededor de ambos.Minseok apenas tuvo tiempo de cubrirse el rostro y cuando volvió a mirar, vio a Minhyung inclinado hacia adelante.
Temblando.
Sufriendo.
Luchando.
Y aquello le rompió el corazón porque por primera vez entendió cuánto había soportado solo y dentro de la mente de Minhyeong todo era caos.
Imágenes.
Voces.
Recuerdos.
Dolor.
Muchísimo dolor.
Minhyeong veía fragmentos de una vida que ya no recordaba.
Una boda.
Flores blancas.
Un omega vestido de azul.
Risas.
Promesas.
Abrazos.
Y amor… tanto amor que le resultaba insoportable, porque no entendía cómo alguien podía amar tanto y mucho menos cómo él había sido capaz de sentir algo así y entonces apareció otro recuerdo.
Uno diferente.
Más pequeño.
Más frágil.
Una noche.
Minseok dormía entre sus brazos y una de sus manos descansaba sobre su abdomen.
—¿Ya se durmió?
La voz era suya.la reconoció inmediatamente.
—Minhyeong...
La versión más joven de Minseok soltó una pequeña risa.
—Todavía ni nace.
—Sí, pero igual debe estar durmiendo.
—Eres imposible.
La escena se desvaneció pero el dolor permaneció, por primera vez.., finalmente comprendió lo que había perdido cuando salio de ese recuerdo levantó la cabeza, Minseok seguía allí llorando pero seguia allí… Esperándolo como si nunca se hubiera ido, como si jamás hubiera dejado de creer en él y aquello fue mucho peor que cualquier castigo, porque no lo merecía… no después de todo lo que había hecho,, no después de todas las vidas que había arrebatado…. no después de haberse convertido en aquello.
—¿Por qué?
Su voz salió rota.
—¿Por qué sigues aquí?
Minseok sonrió entre lágrimas y aquella sonrisa pequeña que siempre conseguía desarmarlo
—Porque eres tú.
—No.
Minhyeong negó inmediatamente.
—No sabes lo que soy.
—Sí lo sé.
—No.
Las sombras volvieron a agitarse.
—¡No lo sabes!
Se levantó bruscamente y los ojos rojos brillaron con intensidad.
—He matado personas.
He destruido pueblos y convertido este lugar en una tumba y por un momento Minseok sintió que el corazón le dolía porque podía escuchar la culpa en su voz aquella culpa que llevaba cargando completamente solo.
—Entonces ven conmigo.
Minhyung se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Ven a casa.
El alfa soltó una risa amarga.
Incrédula.
—¿Después de todo eso?
—Sí.
—¿Después de lo que me convertí?
—Sí.
—¿Después de perder a nuestro hijo?
Aquellas palabras hicieron que ambos guardaran silencio y el bosque entero pareció contener la respiración y po primera vez que Minhyung lo decía y reconocía que lo recordaba.
Aunque fuera solo un poco y los ojos de Minseok se llenaron nuevamente de lágrimas pero esta vez no eran solo de tristeza. sino que había esperanza, porque estaba funcionando y poco a poco. Minhyung estaba regresando.
—No pude protegerlos.
La voz del alfa apenas era un susurro.
—A ninguno de los dos.
Minseok sintió que algo se rompía dentro de él.
Porque aquella era la verdadera herida.
No la oscuridad.
No la guerra.
No los años separados.
Sino la culpa.
La culpa que Minhyung había cargado durante tres años.
Solo.
Completamente solo.
—No fue tu culpa.
—Sí lo fue.
—No.
—¡Sí!
Su voz se quebró por primera vez completamente como si ya no tuviera fuerzas para seguir sosteniéndose.
—Debí regresar… Debí encontrarte….Debí protegerlo….Debí...
La frase murió antes de completarse porque Minseok lo abrazó durante un segundo. Minhyeong olvidó cómo respirar porque habían pasado tres años.
Tres años sin sentir calor humano.
Tres años sin escuchar una voz amable.
Tres años sin que alguien lo tocara sin miedo.
Y ahora Minseok estaba allí aferrándose a él.. como si todavía fuera el hombre que amaba o como si no existieran las sombras.. como si nada hubiera cambiado.
—Minseok...
Su nombre salió apenas como un suspiro y el omega comenzó a llorar como si fuera un niño pequeño
—Te odié.
Las palabras sorprendieron a ambos.
—Te odié tanto cuando desapareciste.
Los dedos de Minseok se aferraron a sus ropas.
—Te odié cuando me dijeron que habías muerto…… Te odié cuando perdí a nuestro bebé….. Te odié no me prometiste que volverías aquella vez.
El mundo pareció detenerse.
—Pero jamás dejé de amarte.
Minhyung cerró los ojos y por primera vez en tres años.. lloró de verdad.
No por el dolor.
No por la culpa.
No por la oscuridad.
Sino porque finalmente recordaba quién era y recordaba exactamente a quién había amado todo ese tiempo aunque todavía quedaba un problema, uno mucho más peligroso,porque mientras ambos permanecían abrazados.. en lo más profundo de las Tierras Sombrías.
Algo despertó.
Algo antiguo.
Algo que había estado alimentándose de la oscuridad que consumía a Min Hyeong.y que no estaba no lo iba a dejarlo ir asi de facil .
Las sombras comenzaron a moverse.y muy lejos de ellos...
Una voz sonrió.
—Así que finalmente recordaste...
Y por primera vez desde el fin de la guerra… el verdadero enemigo abrió los ojos.
El abrazo duró apenas unos segundos pero para ambos se sintió como una eternidad y finalmente Minhyeong podía sentir las lágrimas empapando sus ropas mientras sentía las manos de Minseok aferrándose a él como si temiera perderlo otra vez y lo peor era que él también quería quedarse allí.
Quería rodearlo con sus brazos.
Quería esconder el rostro en su cabello.
Quería escuchar su voz durante horas.
Quería volver a casa.
Pero entonces el dolor regresó con una punzada brutal atravesó su pecho y entonces las marcas oscuras de su cuello comenzaron a brillar y Minhyeong se apartó bruscamente.
—¡No!
Minseok dio un paso atrás.
Confundido.
—¿Qué sucede?
El alfa cayó de rodillas nuevamente y las sombras empezaron a salir de su cuerpo como si estuvieran vivas serpenteando sobre el suelo retorciéndose y gritando tan fuerte que asta Minseok podía escucharlas.
Susurros.
Miles de susurros.
Miles de voces superpuestas.
Llenas de odio.
De dolor.
De hambre.
—Minhyeong...
—Corre.
El omega se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Corre ahora.
Su voz sonó desesperada aterrada como si supiera algo que él desconocía.
—No pienso dejarte.
—¡MINSEOK!
El grito hizo temblar el bosque y las aves ocultas entre los árboles levantaron vuelo mientras el lago cercano se agitó. y la tierra se abría bajo sus pies.
Entonces ocurrió una enorme sombra emergió del suelo una que no tenía forma humana era una masa oscura compuesta por cientos de brazos deformes, rostros, mandíbulas y ojos que se quedaron atentos observando a Minseok. que sintió que la sangre abandonaba su rostro al reconocer que aquello no era magia oscura era algo mucho peor.
Algo antiguo.
Algo vivo.
La criatura soltó una risa horrible.
—Finalmente...
Finalmente la criatura dejo de verse deforme y tomó una forma humana junto con una voz que era muy conocida por Minseok
—El pequeño omega.
Minseok sintió un escalofrío cuando finalmente el rostro de la figura se dejo ver porque aquella cosa sabía quién era.
—¿Quién eres?
La figura solo sonrió mientras se acercaba a ambos
—Yo soy aquello que mantuvo con vida a tu amado….. o la mujer a la que el idiota de Sangwoo tomo como concuina
El corazón de Minseok se detuvo cuando finalmente el rostro de aquella mujer que empezó toda la guerra se revelo con una sonrisa ladeada, por lo que lentamente giró hacia Minhyung que estaba inmóvil con el rostro lleno de horror.
Como alguien que acababa de ver una pesadilla hacerse realidad.
—No...
—Sí.
La criatura rio nuevamente.
—Tres años alimentándose de mí.. tres años usando mi poder… tres años sobreviviendo gracias a mi oscuridad.
Minhyeong apretó los puños mientras las marcas negras comenzaron a extenderse por sus brazos.
—Cállate.
—¿Por qué?
La mujer rio aun sonriente
—¿No deberías agradecerme? …Yo lo salvé…. Yo le permití seguir respirando…. Yo lo convertí en algo más fuerte que cualquier humano.
Minseok observó a Minhyeon y entonces comprendió la verdad aquella cosa no había corrompido a Minhyeong sino lo había atrapado lo había utilizado como rehén para su propio beneficio
—Déjalo ir.
La voz de Minseok resonó con firmeza y la criatura giró lentamente hacia él con los ojos abiertos y una ligera molestia .
—¿Perdón?
—Déjalo ir.
La mujer comenzó a reír tan fuerte que hizo vibrar los árboles.
—Qué adorable el niño mimado vino a salvar a su adorado principito que tierno
—...
— ja ja ja ¿enserio crees que puedes ordenarme algo?
Minseok tragó saliva estaba aterrado,pero aun así sostuvo la mirada después de todo ya había perdido demasiado, ya había llorado demasiado y esperado demasiado ya no pensaba retroceder no ahora que estaba tan cerca
—Lo recuperaré.
La risa cesó de golpe como si alguien hubiera cortado el sonido..
—No.
El aire se volvió pesado.
—Él me pertenece.
—No.
La respuesta vino de otra voz, una voz grave llena de odio, una voz que hizo temblar el bosque entero.
Minhyeong se había puesto de pie y las sombras giraban alrededor de él como una tormenta pero esta vez era diferente ya no parecían controlarlo ahora luchaban contra él pero él seguía avanzando.
Un paso.
Luego otro.
Y otro más.
Hasta colocarse frente a Minseok para protegerlo tal y como siempre había hecho y como se lo prometió en el altar aquel día que unieron su vida no solo por una alianza política sino también uniendo sus vidas hasta el dia que la muerte los separara
—Minhyeong...
La voz de Minseok resonó por sus oídos pero él no apartó la mirada de la mujer
—Aléjate un poco, Minseok.
—Pero...
—Por favor.
Aquella palabra hizo que el corazón del omega se rompiera porque era la voz de Minhyung. aquella que había extrañado durante años la voz que siempre le hablaba con dulzura a pesar de que estuviera enojado
—Confía en mí.
Minseok sintió lágrimas bajar nuevamente por sus mejillas y asintió, porque incluso después de todo aun seguía confiando en él ciegamente a pesa de que sabia que podia salir lastimado seguia creyendo en Minhyeong
La criatura observó la escena y sonrió de manera cruel y hambrienta.
—Qué conmovedor.
Los cientos de ojos se clavaron en Minhyeong.
—Pero olvidaste algo.
Las sombras comenzaron a expandirse poco a poco cubriendo todo a su alrededor
—Tu corazón sigue siendo mío.
Entonces un dolor atravesó el cuerpo de Minhyeong y lo hizo caer de rodillas mientras las marcas negras avanzaban por su piel como si intentaran devorarlo por completo haciendo que Minseok diera un paso hacia adelante.
Aterrado.
—¡Minhyeong!
Y entonces el alfa levantó la cabeza y sus ojos encontraron los de Minseok… y por primera vez desde que se reencontraron… sonrió, era una sonrisa pequeña y suave pero era la misma de hace años, la misma que enamoró a Minseok.
—Lo recuerdo.
El omega se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Lo recuerdo todo.
La boda.
Las flores.
Las noches juntos.
Las discusiones.
Las risas.
Las promesas.
Y...
Una lágrima resbaló por la mejilla de Minhyeong.
—Nuestro hijo.
Minseok rompió a llorar.. porque después de tres años, después de tanto sufrimiento él finalmente había vuelto… su Minhyeon había vuelto y aunque la batalla apenas comenzaba… por primera vez sintieron que podían ganar.
La oscuridad cubrió el cielo, las nubes desaparecieron detrás de aquella inmensa masa negra que se extendía por todo el bosque como una enfermedad. Los árboles se marchitaban y la tierra se quebraba mientras el aire se volvía cada vez más difícil de respirar y Minseok solo observaba horrorizado cómo la criatura continuaba creciendo.
Era imposible.
Demasiado grande.
Demasiado poderosa.
—¿De verdad creían que podrían separarme de él?
Las cientos de voces resonaron al mismo tiempo.
—Después de tres años.
—Después de todo lo que le di.
—Después de todo lo que sacrifiqué por él.
Minhyeong se colocó frente a Minseok tratando de protegerlo ,su cabello oscuro se agitaba violentamente bajo la presión de la magia y las marcas negras seguían cubriendo parte de su piel. Pero ahora sus ojos ya no estaban vacíos….
Ahora había vida.
Ahora había amor.
Ahora estaba él.
El verdadero Minhyung.
—No me diste nada.
La criatura soltó una carcajada.
—¿No?
Miles de ojos se abrieron.
—Yo te mantuve con vida.
—Te convertí en algo superior.
—Te hice fuerte.
—Te salvé.
Minhyung apretó los puños, mientras sonreía de manera sarcástica soltando una pequeña carcajada que Minseok conocía demasiado bien…. aquella que MInhyeon soltera cuendo estaba preparándose para atacar cuando menos lo esperaban
—No.
La voz del alfa fue firme.
—Quien me salvó fue él… tu solo acabaste on la via de m madre la de miles de inocentes con la excusa de dominar un reino quedejo de ser tuyo hace miles de año
Dijo con un tono firme mientras miraba de reojo a Minseok antes de volver a ver la criatura que no deja de reir ante sus palabras mientras el corazón del omega se aceleraba…porque incluso después de todo.Min Hyeong seguía mirándolo de la misma manera.
La criatura rugió y atacó extendiendo miles de brazos oscuros descendieron sobre ellos mientras Minhyeong reaccionó de inmediato las sombras bajo su control chocaron contra las del monstruo y la explosión hizo temblar toda la región mientra la onda de choque derribó árboles lanzando a Minseok varios metros hacia atrás.
—¡Minseok!
—Estoy bien.
Mintió forzando una sonrisa pero el golpe había sido brutalmente doloroso pero no podía detenerse no ahora no cuando finalmente estaban tan cerca
.—porque haces esto
Dijo el Alfa miando a la criatura que volvió tomar la forma de la mujer que habia acusado todo acercándose un poco al alfa.
—porque si no fura por ustedes estas sierras aun seria mías y las de mi gente ….. no quién toos y nos obligaron a reducirnos y conformarnos con la derrota ….. Volver loco a tu padre solo fe el inicio de un plan para recuperar lo nuestro
La criatura dijo antes de volverse alejar retomando su anterior forma preparándose para dar inicio a la batalla mientras Minhyeong luchaba como una tormenta cada movimiento suyo hacía temblar el bosque y con cada ataque iluminaba el cielo oscuro pero aun asi la criatura parecía interminable, por cada brazo destruido aparecían dos más por cada herida sanaba inmediatamente y poco a poco… obligaba a Minhyeong a retroceder cada vez mas.
—No puedes ganar.
La criatura sonrió.
—Porque él sigue siendo mi recipiente.
Minhyeong sintió el dolor atravesar nuevamente su pecho.
Las marcas negras comenzaron a expandirse y por primera vez desde que recuperó sus recuerdos… sintió miedo, no por sí mismo sino por Minseok porque si perdía el control otra vez… podría lastimarlo.y prefería morir antes que eso.
Entonces ocurrió que uno de los brazos de la criatura logró atravesar las defensas de Minhyeong directamente hacia su espalda dirigiéndose hacia Minseok entonces ell tiempo pareció detenerse y todo ocurrió en segundos aun asi Minhyeong intentó llegar pero estaba demasiado lejos….. Y Minseok lo entendió inmediatamente si aquel ataque lo alcanzaba.. Minhyeong volvería a quedar atrapado ya criatura recuperaría el control y todo habría sido en vano así que tomó una decisión y corrió.
—¡MINSEOK!
El grito de Minhyeong sacudió el bosque pero ya era tarde el omega se interpuso entre ambos y la garra oscura atravesó su costado completamente invadiendolo un dolor insoportable mientras la sangre manchaba de inmediato sus ropas y el impacto lo lanzó varios metros hasta caer violentamente contra el suelo..
—No...
La palabra salió rota incapaz de aceptar lo que veía.
—No.
Minseok intentó incorporarse pero apenas podía moverse y la sangre se extendía bajo su cuerpo, aun así… sonrió , porque era terco, ridículamente terco.
—Te dije...
tosió sangre.
—Que iba a traerte de vuelta.
El corazón de Minhyeong se hizo pedazos porque durante años había imaginado volver a verlo…...
Abrazarlo.
Pedirle perdón.
Y ahora estaba allí.
Herido por su culpa.
Otra vez.
Siempre por su culpa.
Algo dentro de él terminó de romperse pero esta vez no fue dolor….
Fue amor.
Puro.
Desesperado.
Inmenso.
Todo aquello que había intentado olvidar… todo aquello que la oscuridad había intentado destruir…. Todo aquello que sentía por Minseok.
Explotó.
Y la magia respondió la verdadera magia , no la oscuridad ... .No el odio, no el miedo…sino el vínculo que ambos compartían la promesa que habían hecho años atrás.
—Prometo que aunque nuestros caminos estén separados y te alejes a miles de millas de mi yo jamas te dejare siempre ste hay para ti recorreré todo el mundo con tal de volverte a ver
Las palabras que dijo aquel dia donde prometió amar para siempre a Minseok recorrieron su mente como un recordatorio del amor inmenso que tenía por el omega y entonces una luz dorada comenzó a rodear a Minhyeong y la oscuridad retrocedió.
La criatura gritó.
Asustada.
—¿Qué estás haciendo?
Minhyeong levantó la mirada.
Sus ojos brillaban pero ya no eran rojos ahora eran los mismos ojos que Minseok había amado desde el principio.
—Recuperando mi vida. y acabando con el encargado de acaba con la vida de miles de inocentes y de la de madre
Y por primera vez… La oscuridad sintió miedo y la criatura gritó, un sonido tan horrible que pareció partir el cielo en dos mientras las sombras comenzaron a deshacerse alrededor de Minhyeong mientras la luz dorada seguía creciendo desde su interior.
Por primera vez en años...La oscuridad estaba perdiendo.
Y lo sabía.
—¡NO!
Miles de voces resonaron al mismo tiempo.
—¡ME PERTENECES!
Minhyeong levantó lentamente la cabeza, su respiración era pesada y su cuerpo estaba cubierto de heridas pero sus ojos… observaban a Minseok con ternura habían vuelto a ser los ojos que alguna vez brillaron cuando hablaron de formar una familia, los ojos que prometieron amarse para siempre.
—Nunca te pertenecí.
La criatura rugió y lanzó toda su oscuridad de una sola vez y el bosque desapareció bajo una inmensa tormenta negra, la tierra se abrió, el aire vibró violentamente de inmediato lo entendió era el último ataque y la última oportunidad de aquella cosa para sobrevivir.
Pero entonces escuchó una voz débil pero segura
—Minhyeong...
Su corazón se detuvo y se giró inmediatamente viendo a Minseok , tendido sobre la tierra cubierto de sangre, pálido demasiado pálido, el omega estaba intentando mantenerse despierto intentando sonreír como siempre incluso cuando estaba sufriendo, incluso cuando claramente le dolía respirar y aquello fue suficiente.
Porque de repente recordó algo.
Una promesa.
—¿Y si algún día tenemos un hijo?
Habían estado acostados sobre la hierba del jardin del palacio de casa luego de haber estado varios días en el palacio principal por la boda del hermano mayor de Minhyeong , entonces aquella tarde mientras observaban el sol ponerse mientras Minhyeong tenía la cabeza apoyada sobre el regazo de Minseok y sonreía como un idiota.
—Entonces lo protegeremos.
—Los dos.
—Los tres.
—Los cuatro.
—¿Cuatro?
—Quiero varios.
Minseok casi lo golpeó aquella vez y él había reído durante media hora.
—Minhyeong.
—¿Qué?
—Prométeme algo.
—Lo que sea.
Los ojos de Minseok brillaban bajo la luz de la luna.
—Nunca me dejes solo.
Y él había sonreído tomando su mano con dulzura antes de besar sus dedos.
—Jamás.
El recuerdo desapareció y Minhyeong comprendió algo, no había podido proteger a su hijo, no había podido proteger a Minseok durante aquellos tres años, no había podido evitar la guerra….. Ni la oscuridad….. Ni el sufrimiento… pero podía protegerlo ahora y eso era suficiente.
La luz explotó y una inmensa columna dorada atravesó el cielo las sombras comenzaron a desintegrarse y la criatura gritó retrocediendo aterrada.
—¡¿QUÉ ERES?!
Minhyeong dio un paso adelante luego otro y otro, mientras la oscuridad se quebraba a su alrededor.
—Alguien que tiene algo por lo cual volver.
La luz siguió creciendo y las sombras siguieron desapareciendo, finalmente… la criatura comprendió porque la magia oscura siempre había nacido del odio, del dolor y de la pérdida, pero jamás había entendido algo.
El amor.
Con un último grito la oscuridad se rompió como si fuera un vidrio desapareciendo en medio de gritos de agonía y entonces.. todo terminó, el bosque quedó en silencio y la luz desapareció, las sombras se desvanecieron y por primera vez en tres años.. las Tierras Sombrías volvieron a respirar.
—Minseok.
El nombre salió como un susurro y entonces Minhyeong corrió y corrió más rápido de lo que jamás había corrido ignorando su propio dolor, ignorando todo hasta llegar junto a él.
—Hey.
Sus manos temblaban.
—Hey, mírame.
Minseok intentó abrir los ojos.
Y sonrió.
Otra vez.
Siempre sonriendo.
Incluso ahora.
—Hola.
La voz apenas era audible y aquello aterró a Minhyeong mucho más que cualquier monstruo.
—No hables.
—Ganaste.
—Cállate.
—Estoy orgulloso de ti.
Una lágrima cayó sobre el rostro de Minseok y luego otra y otra más, porque Minhyeong estaba llorando abiertamente y sin esconderlo.
—No te atrevas.
Su voz se quebró.
—No te atrevas a dejarme.
Minseok lo observó y durante un segundo vio al mismo joven del que se había enamorado años atrás….
Asustado.
Desesperado.
Completamente enamorado.
—No planeo hacerlo.
Pero la sangre seguía saliendo era demasiada y ambos lo sabían.
—Minhyeong.
—No.
—Escúchame.
—No.
—Por favor.
El alfa cerró los ojos temblando y finalmente asintió.
—Perdóname.
La frase golpeó más fuerte que cualquier herida.
—No.
—Por no estar ahí.
—No.
—Por nuestro bebé.
—Minseok.
—Por todo.
Minhyeong tomó su rostro entre ambas manos, con cuidado como si fuera algo precioso..
—Escúchame.
Los ojos de Minseok se encontraron con los suyos.
—No voy a perderte también.
La determinación en su voz era absoluta.
—Ya perdí demasiado.
—...
—Así que quédate conmigo……..Por favor.
La última palabra salió rota, desesperada.y Minseok sintió el corazón romperse, porque jamás había visto a Minhyung suplicar.
Jamás.
Hasta ahora.
Entonces sonrió débilmente.y apoyó una mano ensangrentada sobre la mejilla del alfa.
—Siempre.
La respuesta fue apenas un susurro pero para Minhyeong significó el mundo entero… porque después de tres años, después de la guerra después de la oscuridad, después de perderlo todo todavía se tenían el uno al otro y esta vez.. no pensaba dejarlo ir jamás.
—Resiste por favor…
Cuando las puertas de la capital aparecieron en el horizonte, Minhyeong sintió algo que no había experimentado en años.
Nervios.
Porque después de todo lo ocurrido… No sabía si realmente pertenecía a aquel lugar pero aun asi Minseok seguía dormido entre sus brazos debido al agotamiento y la pérdida de sangre. Los sanadores del campamento habían logrado estabilizarlo, pero insistieron en que debía llegar al palacio cuanto antes.
Cada respiración del omega seguía siendo un alivio para Minhyeong porque significaba que seguía allí…. Que seguía vivo, que aún tenía una oportunidad para reparar todo el daño que había causado.
—Ya casi llegamos.
Murmuró mientras acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja de Minseok
La noticia de su regreso había llegado horas antes por eso, cuando cruzaron las enormes puertas del palacio, varias personas ya los esperaban entre ellas estaban Sanghyeok y Wangho y .junto a ellos.. un pequeño niño de apenas tres años.
Minhyung se quedó inmóvil sosteniendo el cuerpo inconsciente de Minseok, porque por un momento no entendió lo que estaba viendo el niño escondió parte del rostro detrás de la capa de Wangho mientras observaba al desconocido que acababa de llegar.
Tenía los ojos idénticos a los de Sanghyeok.
Y la sonrisa suave de Wangho.
—¿Quién es él, appa?
La pequeña voz resonó por el patio y Minhyeong sintió que algo se apretaba dentro de su pecho. Tres años…. habían pasado tres años lo suficiente para que aquel niño naciera, aprendiera a caminar y a hablar.
Y él se había perdido todo.
Sanghyeok pareció comprender inmediatamente lo que estaba pensando.
Porque una sombra de tristeza cruzó brevemente su mirada.
—Minhyeong...
La voz de su hermano sonó más suave de lo habitual.
—Él es nuestro hijo.
El niño observó con curiosidad al hombre frente a él y antes de que cualquiera pudiera detenerlo, corrió hasta quedar frente a Minhyeong.
—¿Tú eres el tío Minhyeong? ¿Porque mi Tio Minseok sigue dormido ?
El alfa parpadeó.
Sorprendido.
—¿Sabes quién soy?
—Appa habla mucho de ti.
Respondió el pequeño con total sinceridad.
—Dice que eres muy tonto.
—LEE SANGHYEOK
Wangho le dio un suave golpe en el hombro a Sanghyeok.levanando la voz, mientras el rey intentaba defenderse inmediatamente.
—¡Yo jamás dije eso!
—Sí lo dijiste.
Respondió el niño.
—Muchas veces.
Por primera vez en años… Minhyeong rio, una risa pequeña y real y durante un instante el peso de aquellos tres años pareció un poco más ligero hasta que bajó la mirada hacia Minseok dormido entre sus brazos y recordó al hijo que nunca pudieron conocer, entonces ell dolor regresó, pero esta vez no estaba solo porque ahora tenía una familia esperándolo y tenía a Minseok y haría cualquier cosa para asegurarse de no perderlo nuevamente.
—Lleven al principe a su cuarto que el médico real revise al joven Minseok
Dos meses habían pasado desde el regreso de Minhyeong y la primavera había llegado finalmente al reino, los jardines del palacio volvían a llenarse de flores y los pasillos ya no se sentían tan vacíos como antes.
La herida de Minseok seguía sanando poco a poco aunque los médicos insistían en que debía descansar, aquello era casi imposible, porque desde que despertó… Minhyeong no se había separado de él ni un solo día , ni una sola noche.
—Te estoy diciendo que puedo caminar solo.
Minseok cruzó los brazos.
—Y yo te estoy diciendo que no.
Respondió Minhyeong inmediatamente.
—La herida todavía no está completamente cerrada.
—Han pasado dos meses.
—Y aun así casi te caes ayer.
—Porque me tropecé.
—Exactamente.
—¡Eso le pasa a cualquiera!
—No a alguien que casi muere atravesado por una garra gigante.
Minseok abrió la boca y la cerró y finalmente decidió rendirse porque sabía que discutir con Minhyeong últimamente era imposible el alfa se había vuelto absurdamente sobreprotector, mucho más que antes y eso ya era decir bastante.
—¿Se están peleando otra vez?
Ambos giraron la cabeza asustados y encontraron a Yejun observándolos desde la entrada del jardín el pequeño príncipe tenía cinco flores entre las manos y tierra en las mejillas, claramente había estado escapando de sus tutores otra vez tal y como lo hacía alguna vez Minhyeong de pequeño .
—No nos estamos peleando.
Mintió Minhyeong.
—Sí lo están haciendo.
Respondió el niño.
—Igual que mis papás.
Minseok soltó una carcajada y Minhyeong se quedó mirando al pequeño porque últimamente aquello ocurría cada vez más Yejun aparecía constantemente cerca de ellos en los desayunos, durante las caminatas en la biblioteca incluso frente a la puerta de su habitación, como si hubiera decidido adoptarlos.
—Mira.
El pequeño extendió una flor hacia Minseok.
—Es para ti.
El omega sonrió.
—Gracias.
—Las flores bonitas son para las personas bonitas.
Minhyeong levantó una ceja.
—¿Y yo?
—Tú eres aterrador.
Respondió Yejun sin ninguna malicia y Minseok casi se ahogó intentando contener la risa mientras el niño continuaba hablando como si nada.
—Pero también eres bonito.. así que puedes tener esta.
Y le entregó una flor un poco aplastada aquella escena debería haber sido divertida y lo fue, pero también dolió muy dentro de ambos. porque mientras observaba a Yejun correr por el jardín… Minhyeong sintió algo extraño en el pecho, una ausencia y supo inmediatamente qué era y Minseok también. Porque cuando sus miradas se encontraron… los dos entendieron sin necesidad de hablar y sin necesidad de explicarlo… pensaban en el mismo niño en el que nunca conocieron. Esa noche, Min Hyeong encontró a Minseok sentado junto a la ventana observando las estrellas en el mismo lugar donde solía quedarse cuando pensaba demasiado.
—¿No puedes dormir?
Preguntó mientras se acercaba y Minseok sonrió débilmente.
—Estaba pensando.
—Mala idea.
—Minhyeong.
—¿Qué?
El omega guardó silencio durante unos segundos.
—¿Crees que habría sido parecido a Yejun?
La pregunta quedó suspendida en el aire y por primera vez en mucho tiempo… ninguno de los dos supo qué responder porque aquello seguía doliendo aun seguía siendo una herida una que probablemente nunca desaparecería del todo pero aun asi Minhyeong se sentó a su lado y tomó su mano.
—No lo sé.
Respondió honestamente.
—Pero creo que habría tenido tu sonrisa.
Los ojos de Minseok comenzaron a llenarse de lágrimas.
—¿Solo mi sonrisa?
—Y mi increíble inteligencia.
—Claro.
—Y seguramente sería igual de terco que tú.
—¡Oye!
La risa que siguió fue pequeña, suave pero real y por primera vez… hablar de su hijo no se sintió únicamente doloroso, también se sintió como recordarlo.. cómo darle un lugar entre ellos,, como admitir que siempre formaría parte de su historia. Aunque nunca hubieran podido conocerlo Y mientras las estrellas brillaban sobre el reino… Minhyeong rodeó a Minseok con un brazo y ambos permanecieron allí recordando sanando.
Meses Después cuando MInseok estaba mejor volvieron al ducado que ocupaban antes de que la guerra comenzara siendo recibidos por todos los criado que se encargaron de que ambos estuvieran en su hogar denuevo, el tiempo pasó rápido y junto con el ducado volvió tener vida y las heridas de ambos poco a poco iban sanando hasta que un dia la lluvia golpeaba suavemente los ventanales del ducado, era una de aquellas tardes tranquilas que Minhyeong adoraba, las reuniones del consejo habían terminado temprano, los documentos estaban firmados y, por primera vez en semanas, podría pasar el resto del día con su esposo o al menos esa había sido la idea porque desde la mañana, Minseok estaba actuando extraño demasiado extraño y eso comenzaba a preocuparlo.
—Minseok.
—¿Mm?
—¿Estás enfermo?
El omega levantó la cabeza desde el sofá donde se encontraba leyendo.
—¿Qué?
—Llevas todo el día evitándome.
—No te estoy evitando.
—Sí lo estás haciendo.
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
—Lee Minhyeong.
—Ryu Minseok.
Los dos se quedaron mirando durante unos segundos hasta que Minseok terminó soltando una pequeña carcajada y Minhyeong sintió un poco de alivio porque al menos seguía riendo sin embargo, la preocupación regresó rápidamente durante la cena apenas probó la comida y por la noche se quedó dormido antes de lo habitual , a la mañana siguiente volvió a levantarse corriendo y aquello definitivamente no era normal.
—Voy a llamar al médico.
—¡No!
Minhyeong se sobresaltó porque Minseok prácticamente había gritado.
—¿Por qué no?
—Porque estoy bien.
—Claramente no estás bien.
—Minhyeong.
—Minseok.
—...
—...
—Te odio.
—No me odias.
—Un poquito.
—Mentiroso.
Al final el médico llegó de todos modos y aquello solo empeoró las cosas porque Minseok insistió en hablar con él a solas lo que hizo que Minhyeong estuviera a punto de arrancarse el cabello por la ansiedad ya que llevaba casi media hora caminando de un lado a otro frente a la puerta y media hora imaginando todas las enfermedades posibles, media hora convenciéndome de que estaba exagerando y media hora volviendo a entrar en pánico cuando finalmente la puerta se abrió, casi corrió hacia ellos.
—¿Y bien?
El medico sonrió.
—No hay nada malo con él.
Minhyeong sintió que el alma volvía a su cuerpo.
—Gracias a los dioses.
—De hecho...
La sonrisa del hombre se amplió.
—Diría que es todo lo contrario.
Minhyeong frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
El medico miró a Minseok y luego a él y finalmente soltó la noticia con absoluta tranquilidad.
—Felicitaciones excelencias van a ser padres.
Silencio.
Completo.
Absoluto.
Minhyeong parpadeó.
Una vez.
Dos veces.
Tres veces.
Esperando haber escuchado mal.
—¿Qué?
—Estás esperando un bebé.
Repitió el médico.
—Aproximadamente de dos meses.
Minhyeong volvió a mirar a Minseok, luego al médico y luego a Minseok otra vez.
—¿Qué?
—Minhyeong.
—¿Qué?
—Respira.
—¿QUÉ?
Minseok comenzó a reír y aquello solo hizo que Minhyeong entrara más en pánico.
—¿Te estás riendo?
—Un poco.
—¿Cómo que un poco?
—Porque tu cara es muy graciosa.
—¡Vamos a tener un bebé!
—Sí.
—¡UN BEBÉ!
—Lo sé.
—¡MINSEOK!
El omega apenas pudo reaccionar antes de que Minhyung lo abrazara y literalmente lo levantara del suelo haciendo girar por toda la habitación.
—¡Vamos a tener un bebé!
—¡Bájame!
—¡Voy a ser padre!
—¡Minhyeong!
—¡Voy a ser padre!
Los sirvientes escucharon el grito desde el otro extremo de la casa del ducado y durante las siguientes horas todo el ducado supo la noticia porque Minhyeong era incapaz de quedarse callado ante tal noticia tan importante
Absolutamente incapaz.
—¿Ya se lo dijiste a Sanghyeok?
—Sí.
—¿Y a Wangho?
—También.
—¿Y al cocinero?
—Sí.
—¿Y al jardinero?
—Sí.
—¿Y al comandante?
—Sí.
—¿Y a los guardias?
—Sí.
—¿A TODOS LOS GUARDIAS?
—Quizás.
Esa noche cuando finalmente estuvieron solos y el ducado permanecía en silencio y la lluvia había cesado, la luz de la luna iluminaba suavemente la habitación Minhyeong se encontraba acostado junto a Minseok con una mano cuidadosamente apoyada sobre su abdomen como si el bebé pudiera desaparecer si dejaba de tocarlo.
—Todavía es muy pequeño.
Comentó Minseok.
—Lo sé.
—Entonces deja de mirarme así.
—No puedo.
—¿Por qué?
Minhyeong sonrió aquella sonrisa suave que siempre estaba reservada únicamente para él.
—Porque ahí está nuestro futuro.
Los ojos de Minseok comenzaron a humedecerse y el alfa inmediatamente se acercó para besar su frente.
—Vamos a protegerlo.
Susurró.
—Pase lo que pase.
Minseok cerró los ojos apoyando la frente contra la de su esposo.
—Los tres.
—Los tres.
Ninguno de los dos sabía lo que el destino les tenía preparado.
La guerra.
La oscuridad.
La separación.
El dolor.
La pérdida.
Todavía estaban lejos y aquella noche solo existían ellos.. dos personas enamoradas y un pequeño milagro creciendo entre ambos.. un milagro que ya era amado con todo el corazón.
Cinco años después.
El reino estaba en paz, las Tierras Sombrías habían desaparecido hacía mucho tiempo y, aunque algunas cicatrices nunca terminarían de sanar, la vida había seguido adelante.
Como siempre hacía.
—¡Appa!
Una pequeña figura cruzó el jardín a toda velocidad mientras que Minseok apenas tuvo tiempo de abrir los brazos antes de que una niña de cabello oscuro se lanzara contra él.
—Más despacio.
Rio mientras la levantaba.
—Vas a caerte.
—No me voy a caer.
Respondió ella inmediatamente con una sonrisa grande en el rostro feliz de ver a su padre omega
—Soy fuerte.
—¿Más fuerte que yo?
—Sí.
—Qué falta de respeto.
La niña soltó una carcajada y Minseok sintió cómo el corazón se le llenaba de felicidad porque después de todo lo ocurrido después de todo lo que habían perdido por su mente jamás creyó que tendría la oportunidad de vivir algo así.
—Eso es mentira.
Una voz conocida apareció detrás de ellos era Min Hyeong.causando que la niña sonriera inmediatamente.
—¡Papa!
Y volvió a lanzarse exactamente igual que había hecho con Minseok y el alfa la atrapó en el aire sin ninguna dificultad como si lo hubiera hecho mil veces porque lo había hecho miles de veces.
—¿Le estás diciendo mentiras a tu appa otra vez?
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
La pequeña infló las mejillas exactamente igual que Minseok.y aquello hizo que ambos comenzaran a reír, su pequeña era uan replica de ambos y nadie podía negarlo era como ver una mini versión de ambos juntos en aquella pequeña que amaba estar junto a ellos disfrutando de los días en el ducado que su padre guiaba
A unos metros de distancia.
Yejun observaba la escena pero ahora tenía ocho años y seguía apareciendo en la vida de ambos como si fuera una sombra a pesar de ser el principe heredero y vivir en el palacio principal siempre aparecia como si nada en el ducado
—Sigue siendo igual de mimada.
Comentó y la pequeña niña giró inmediatamente.
—¡No soy mimada!
—Lo eres.
—¡No!
—Lo eres.
—¡Yejun!
—¿Sí?
—¡Te odio!
—Tú también me lo dijiste ayer.
Minhyeong soltó una carcajada mientras Minseok escondía el rostro entre las manos porque aquellos dos juntos eran imposibles igual que sus padres alfas cuando eran niños y juan bajo la supervisión de su madre en el jardín del palacio.
Cuando finalmente los niños salieron corriendo hacia los jardines sintieron como el silencio regresó uno tranquilo, algo cómodo y familiar.Minhyeong rodeó la cintura de Minseok con un brazo y apoyó la cabeza sobre su hombro.
—¿En qué piensas?
Preguntó el omega pero el alfa observó a los niños jugar bajo el sol.
La risa de su hija.
Las quejas de Yejun.
Las flores moviéndose con el viento.
El cielo despejado.
La paz.
Y sonrió.
—En que estuvimos a punto de perder todo esto.
Minseok guardó silencio, después de todo porque entendía exactamente lo que quería decir ellos nunca olvidaron… nunca olvidaron a aquel pequeño bebé que perdieron, nunca olvidaron los años separados.y nunca olvidaron el dolor, pero con el tiempo aprendieron algo al final del dia el amor no desaparece cuando duele y seguir adelante no significa dejar atrás a quienes amamos significa llevarlos con nosotros.
Siempre.
—¿Te arrepientes de haberme encontrado?
Preguntó Minhyeong de repente mientras Minseok lo miró como si hubiera dicho la tontería más grande del mundo.
—¿Estás hablando en serio?
—Solo pregunto.
—Crucé medio reino para encontrarte.
—Eso no responde la pregunta.
—Me atravesó una garra gigante.
—Sigue sin responderla.
—Casi me muero.
—Minseok.
El omega soltó una risa y con una sonrisa tomó su rostro entre las manos como había hecho cientos de veces y como haría cientos más.
—Te elegiría otra vez.
Los ojos de Minhyeong se suavizaron.
—¿Otra vez?
—Siempre.
La respuesta llegó sin dudar.
—En cualquier vida.. en cualquier mundo y después de cualquier guerra.
El alfa solo cerró los ojos apoyando su frente contra la de él, sintiendo el calor de sus manos, su respiración, su existencia y todo aquello que alguna vez creyó perdido.
—Yo también.
Susurró.
—Siempre te elegiría a ti.
A lo lejos la pequeña voz de su hija volvió a resonar.
—¡Appas!
—¿Qué pasó ahora?
—¡Yejun dice que las ranas no pueden ser princesas!
Minhyeong suspiró.cansada mientras Minseok comenzó a reír antes de que juntos caminaron hacia ellos.
Hacia su familia.
Hacia su hogar.
Hacia el futuro que una vez creyeron imposible.
Tomados de la mano como si nunca hubieran estado separados y como si el destino hubiera terminado devolviéndoles todo aquello que les arrebató sintiendo por primera vez después de tantos años que todo estuvo bien.
