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Cita de desamor

Summary:

Hirose se olvidó otra vez de Matsumura, quien aún no sabe que ya tiene novia.
Nakamura lo ve fuera de la escuela y se adelanta a invitarle un café antes de que vea a Hirose de la mano de una chica.

Notes:

Pensé que sería más corto pero me deje llevar.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El corazón de Nakamura se sentía un poco más ligero después de esa oscura noche donde lloro sus penas en lo alto de una montaña. Regresó a casa sintiéndose vacío en lugar de estar lleno del dolor ardiente que lo había obligado a salir corriendo para evitar más peleas con su hermana por sus sollozos ruidosos.

El vacío era mejor, aún tenía ese dolor sordo en el corazón, como si tuviera una fisura real pero supuso que esa sensación lo acompañaría durante un largo tiempo, si no es que lo haría toda su vida.

Su familia ya dormía, así que subió a su habitación sin hacer ruido, guardo el manga de Hirose y él entre sus tomos de love bento y, sin quitarse el suéter ni el uniforme, se dejo caer en la cama y se durmió casi al instante.

Al abrir los ojos en la mañana se sintió enfermo. Supuso que no le hizo bien salir por la noche al aire frío pero no pensaba faltar a clases. No tenia sentido huir de lo inevitable.

Se ducho y se vistió en automático. Su madre lo regaño por salir sin avisar en la noche, pero Nakamura sólo se disculpó sin prestar mucha atención. No había pasado nada, no entendía el enojo.

Al llegar a la escuela y cambiarse sus zapatos por los escolares, su mente seguía divagando distraídamente. Pero sintió como su corazón se detuvo al escuchar una voz dulce reírse escandalosamente al pasar junto a él. Hirose tomando de la mano a su novia y diciendo algo en voz baja, provocando en ella la risa. Se soltaron y cada uno fue a cambiarse los zapatos.

Observo como se tomaban de la mano y seguían su camino hacia clases. Nakamura soltó un suspiro y sonrió resignando, no pudiendo encontrar fuerzas para tenerle rencor a esa linda chica. Ni ella ni Hirose eran realmente responsables de la maraña de dolor y dudas que rondaban dentro de su cabeza desde que se había enterado de su noviazgo.

Algo que notó distraídamente era que, al parecer, Hirose se había alejado un poco de él. No es que fueran cercanos antes ni nada parecido, pero Hirose solía saludarlo directamente a él y siempre era el que tomaba la iniciativa para hablar. Ademas, era raro que desde que se entero por los amigos de Hirose que tenia novia, este no había tratado de sacarle conversación.

Bueno, de algún modo era algo que esperaba. Suponía que ahora se veía más lúgubre y transmitía un aura más hostil, además ¿quien se enfocaría en él, teniendo una novia tan bonita que atender?

Las horas transcurrieron sin más sorpresas. Podía sentir miradas sobre él, pero no les tomaba importancia mientras terminaba sus trabajos escolares. Ni siquiera quería levantar la mirada para ver a Hirose, al menos no ese día. La herida seguía fresca y supurante de sangre, sentía que el amor que había estado naciendo y guardando desde que conoció a Hirose se le derramaba después de que se había roto su corazón, extendiéndose en el suelo, inútil y repugnante.

Al menos no hizo el ridículo de confesarse y tener que obligar a Hirose a romperle las ilusiones con una sonrisa incomoda, disculparse por algo que estaba fuera de su control. Casi podía escuchar su tono de voz

"lo siento, Nakamura, pero no me gustas de esa manera"

se le hicieron nudos en el estomago y la bilis le subió a la garganta, pero trago y siguió escribiendo.

No comió su almuerzo, no se quiso mover de su silla cuando vio a todo el mundo salir. Escuchar las risas de los amigos de Hirose era una tortura en un día normal, pero hoy sentía que se moriría si escuchaba otra vez a Takeuchi mencionar a Hana y llamarlos tortolitos y que se veían realmente bien.

cuando por fin la clase terminó, algo llamó su atención cuando se levantó para guardar sus cosas e irse lo más rápido que pudiera. Volteó por la ventana hacia la puerta de la escuela, todavía desierta a excepción de la figura alta de un chico con un uniforme diferente parado, mirando su celular distraídamente. Nakamura frunció el ceño con curiosidad, algo diciéndole que ya conocía a esa persona.

Con un resoplido recordó la cara idiota de Matsumura, seguramente era él, esperando salir a pasar tiempo con Hirose- pero Hirose saldría con Hana, si toda la estupidez que salio de la boca de Takeuchi cuando comenzó el almuerzo tenia algo de verdad. Seguramente Hirose se olvido de cancelarle la salida a su amigo, como casi cada mes.

Sus movimientos al guardar sus cuadernos se detuvieron y se quedo quieto en su lugar mientras el ruido de su clase se intensificaba con todos guardando sus útiles en sus mochilas, reían, movían sillas y se despedían a gritos al salir del aula. No era su asunto, después de todo no consideraba a Matsumura un amigo, si acaso una persona conocida y nada más. Era un rarito con una obsesión insana por Hirose y francamente no se merecía nada bueno… pero recordaba ese día de diciembre cuando dejo de lado una oportunidad de ganarse a Hirose con un regalo, solo para ayudarlo en su momento de crisis cuando no sabia que hacer al encontrar a un bebé perdido. La idea de Matsumura sintiendo el mismo dolor que sintió él, toparse de frente a Hirose de la mano con Hana y con una mueca incomoda disculparse por haberse olvidado otra vez de él le dio un escalofrió.

De repente un sentimiento de empatía pura cruzó con violencia su corazón, no quería que su rival fuera golpeado como lo fue él mismo con la noticia de la novia de Hirose en público, frente a su amigo. No sabia si Matsumura podría soportar mantener su cara normal después de ver eso y si podia ahorrarle ser humillado en publico no perdía nada.

Guardo apresuradamente sus cosas y salio corriendo del aula, esquivando gente y rezando para que no fuera demasiado tarde. Al llegar a los casilleros se apresuro a cambiarse los zapatos y noto a Hirose en la puerta, mirando hacia un lado que no podía ver por la pared. Suponía que era su novia, solto un resoplido al ver que aun tenia tiempo de llegar a Matsumura antes que ellos.
Caminó rápido, pasando de largo a la parejita, directo a donde el otro chico alto estaba parado, quien al notar la presencia lúgubre frente a él levanto la vista de su celular y lo miro sorprendido.
—ah, Nakamura. Bastante tiempo sin verte, ¿has visto a Hirose?
Nakamura asintió, bajando la mirada y apretando con fuerza la correa de su mochila.
—si, de echo viene para acá,  pero no creo que quieras verlo. Ven, te invito un café.
Es algo que hubiera querido que a él le ofrecieran en lugar de caminar a su casa ese día, solo y con el recordatorio de que su amor nunca sería correspondido porque no era normal ni lo aceptado. Recordaba a todas esas parejas y se le revolvía el alma.
Matsumura lo miró con una ceja levantada y casi sorprendido
—¿golpeaste tu cabeza con algo? Por supuesto que no quiero ir a ninguna parte contigo. Lo siento, pero estoy esperando a Hirose-
Una pequeña irritación lo hizo sacar su lado mezquino, después de todo no había mejor terapia que la de choque.
—voltea a ver a las puertas de la escuela y dime si todavía quieres hablar con él.
Matsumura frunció el ceño en confusión pero dirigió sus ojos ónix donde le indicaba el chico frente a él, congelándose en su lugar.
Su amigo, Hirose, sonriendo de la mano de una chica preciosa.
Se veían bien juntos.
Okuto se sintió mal en seguida al ver la expresión de su rival pero no se arrepintió de mostrárselo así, tan de golpe. Lo mejor era que supiera al verlo y que no tachara a Nakamura de mentiroso.

No hizo un escándalo ni nada brusco, pero la completa tristeza que empañó sus ojos fueron suficiente para que Nakamura lo tomara de la mano y salieran de ahí a paso decidido, esquivando estudiantes e ignorando miradas curiosas al ver el uniforme de Matsumura o al ver al chico zombie de la mano con alguien tan apuesto.
No quería hacerse el héroe, era sólo que sabía lo que dolía ver la confirmación de lo que en el fondo, ambos sabían.

Hirose era heterosexual.
No había nada en el mundo que ambos pudieran hacer.
No importaba nada quién tuviera más fotos de él, quien pasaba más tiempo con él, con quién de los dos sonriera más, a quién le compartía sus secretos que a nadie más le compartía.
A ninguno de ellos le daría su corazón.
Que era lo más importante. claro que Nakamura entendía que el amor platónico era hermoso y se moría por ser un amigo más cercano para Hirose, pero eso no evitaba que doliera y sintiera la carne de su corazón siendo desgarrada al entender que nunca, a pesar de todo lo que hiciera, tendría el corazón de Hirose. Simplemente no había nada en el mundo que pudiera hacer.
Caminaron bastante, pero ninguno dijo nada. En algún momento Nakamura soltó la mano del chico más alto y caminaron juntos, dos personas compartiendo el mismo dolor ardiente y el hueco profundo en el estómago al sentir el peso aplastante del mundo real.
Nakamura era el más lúcido de los dos, habiendo tenido ya un día y una noche para llorar la pérdida de la inocente esperanza de que el amor algún día sería amable con él por fin.

Los dirigió a una pequeña cafetería al lado de la librería donde siempre compraba su manga bl favorito. De repente las palabras del profesor Otorigi, cuando lo encontró leyendo su manga, resonaron en su memoria


"Quién quiera que sea el dueño de esto tiene una visión distorsionada del amor, después de todo son dos hombres"


Distorsionada, esa palabra se le había quedado incrustada detrás de la mente desde que su maestro la dijo con risa en la voz, leyendo su manga favorito con una mueca burlona. Era una esperanza estúpida y distorsionada amar a alguien de su mismo sexo, ¿no? Claro que lo sabía, un adulto se lo dijo, además nunca había visto a dos chicos de la mano por la calle, Takeuchi fingió serlo para gustarle a una chica, las chicas tomaban ese tema como otro género de romance, como si fuera solo ficción.
Simplemente... no era normal.
Se sentaron en una mesa algo alejada de la puerta, no había mucha gente y agradeció eso en silencio. Tomó el menú y fingió leerlo, enfocándose en mirar el estado de su acompañante.
No se veía bien.
El color desapareció de sus mejillas, sus ojos estaban brillantes por la luz fluorescente que se reflejaba en las lágrimas que se negaba a dejar caer, las comisuras de sus labios normalmente torcidos en una mueca de superioridad cada vez que estaba con Nakamura estaban caídas, sin vida. Todo su lenguaje corporal gritaba miseria, como seguramente se veía Nakamura ayer, aunque suponía que Matsumura se veía menos patético que él.
—¿cuál sería su pedido?
La voz amable de la mesera los sobresalto a ambos, Matsumura tomó el menú y rápidamente lo escaneo, pidiendo un latte. Nakamura sólo murmuro que quería un café negro. Anotó las cosas y se retiro. Cuando regreso con las tazas, los chicos no se habían movido. Los colocó frente a ellos e hizo una pequeña reverencia, alejándose para atender otros clientes.
—¿cómo... cómo te sientes?
Preguntó algo nervioso Nakamura, un poco sofocado por el silencio incómodo, decorado por la radio vieja que se encontraba al otro lado de la cafetería emitiendo estática y canciones lentas. Matsumura miraba fijamente la taza frente a él, pero Nakamura notó que trago en seco antes de responder.
—era algo de esperarse, ¿no? Es un chico maravilloso, popular y se lleva bien con todos.
Su voz resonó dentro de Nakamura,  dándole una linea que seguir a la maraña de pensamientos que nadaban sin rumbo en su mente. Si, era de esperar que Hirose tuviera una novia bonita.
—mhm
—me tomó de sorpresa, me hace sentir como un Imbécil por no estar preparado para cuando llegara el día.
Nakamura lo miró a los ojos, pero el chico frente a él no apartaba la mirada de la taza ya fría frente a él, aunque seguía hablando.
—es decir, nunca fuimos tan cercanos en primer lugar. Pero la esperanza siempre estuvo ahí, ¿sabes? De que... algún día me correspondería.

Sintió que el aliento se le atascaba en la garganta ante el sentimiento que le estrujo algo en el pecho al sentirse validado y comprendido, de una manera que ayer pensó era imposible.

La soledad que le enfriaba el alma al estar de rodillas en la colina, llorando, tratando desesperadamente de hacerle entender a su corazón que la felicidad de Hirose también debería ser la suya propia. Ya no se sentía tan frio ni tan solitario. El chico frente a él sentía lo mismo.

aún así…

— Te debo una muy grande por traerme aquí y evitarnos la vergüenza a los tres, honestamente ni me quiero imaginar mi expresión si me lo hubiera topado de frente. ¿Puedo preguntar como te enteraste?

Por fin Matsumura lo miro a los ojos, rojos de las lagrimas que no quería derramar, pero fue el turno de Nakamura de apartar la mirada y morderse el labio.

—mmm, pues… Los vi ayer.

—oh, a ti tampoco te lo dijo.

Lo que antes se hubiera dicho con burla, ahora sonaba hueco y resignado. El hecho de que les gustaba un chico hetero poco a poco se iba hundiendo en sus mentes como una manta incomoda y pesada. Nakamura se encogió de hombros bebiendo de su taza.

—no nos lo dijo a ninguno de nosotros, ¿eh? Ni siquiera me canceló nuestra salida de hoy— La voz de Matsumura se quebró el la ultima palabra, por fin tomando su latte. Nakamura siguió su ejemplo un poco decepcionado al encontrarlo frío.

—yo ni siquiera tengo su LINE.

—quizá... no le importamos tanto, después de todo. Es una noticia que compartirías con un amigo, ¿cierto?

El pequeño escape que tuvieron ese día en la excursión no significo más para Hirose que una tarde casual y divertida con un amigo, mientras que para él había sido el mejor día de su vida.

Nakamura sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas al entender que su corazón se rompió por alguien que lo consideraba más que un extra en su vida, pero respiró hondo y negó con la cabeza.

—no, tienes razón. Yo voy en su misma clase y me enteré una semana después de la boca de sus otros amigos y por verlos salir de la mano.

—me siento como un estúpido, poniéndolo así. Es decir, es hora de admitir que no era casualidad que siempre se olvidara de nuestras salidas.

—ambos fuimos unos idiotas, pensando que alguien como él podría ser... como nosotros.

Notó que Matsumura negaba con la cabeza y apartaba la vista, pero no dijo nada para corregir las duras palabras que salieron de la boca de Nakamura como bilis asquerosa que le dejaron un sabor amargo al pronunciarlas. Se odiaba, odiaba amar a un hombre, saber en el fondo que no tendría nada bueno que esperar y aún así dejó que su mente vagara y volara con esperanzas tejidas con imaginación e ilusiones.

La caída había sido dura.

Nunca en la vida había tenido problemas con su sexualidad, pero ahora que se le era recordado por el mundo entero con tanta insistencia que no era normal y que era estúpido esperar reciprocidad del chico de sus sueños no estaba seguro de querer volver a pensar en enamorarse.

soltó un suspiro y bebió más de su café, regresando la mirada a la de Matsumura. Sus ojos se veían muy opacos, sin vida.

—No te ves muy bien.

Se pateo mentalmente, pero Matsumura levanto un poco las comisuras de su boca como una mala parodia de una sonrisa.

—lo siento, ahora mismo me pongo a bailar.

muy a su pesar solo una risa que pareció disipar un poco el ambiente triste y gris que envolvía la mesa. La mesera se volvió a acercar y ambos pidieron un pequeño postre junto con un refil de sus bebidas. No tenia sentido irse tan rápido. El pecho de Nakamura se sentía un poco más ligero y sentía que podía respirar con más facilidad. Tener un ¿amigo? que lo entendía era un cambio enorme pero bien recibido.

hasta que Matsumura abrió la boca y recordó que es un idiota.

—Entonces, Nakamura… ¿tienes un plan para separarlos?

Casi dejo caer su taza de la que estaba tomando.

—¿HUH? ¿A que demonios viene eso?

se agacho un poco y se acerco un poco más al chico frente a él cuando un par de personas levantaron la vista por su grito sorprendido.

—bueno, es obvio. Es más fácil para ti ya que vas en su misma escuela. Puedes iniciar rumores más fácilmente.

—ugh, no voy a hacer eso, estúpido. Hirose es hetero ¿qué ganaría con que rompiera con ella? además, se nota que es buena chica.

—bah, no ves el panorama completo, Nakamura. Mira, Hirose estará con el corazón roto y buscará consuelo en un amigo. Puede que incluso en ti también, si juegas bien tus cartas.

Nakamura se llevo las manos a la cara

—sabes, olvida todo esto. Me largo. Sabía que eras un pervertido, pero esto es cruzar una linea.

antes de que pudiera levantarse, Matsumura le tomo de la muñeca con rapidez.

—De acuerdo, de acuerdo. Sólo era una pequeña bromita.¡Es un mecanismo de defensa!

—no lo parece.

—soy muy bueno disimulando— se encogió de hombros, y luego soltó una risita—admito que sólo quería ver qué expresión harías, no me esperaba que te molestaras tanto. Creí que también querrías hacerlo.

—Si estuviera saliendo con un chico… ugh, ni siquiera así. Lo respeto mucho para lastimarlo de esa forma.

—mhm— Matsumura se llevó su taza a los labios, mirando fijamente al chico frente a él con una mirada penetrante que le subió un poco la temperatura—. Eres muy noble, es un buen rasgo de personalidad que tener. Aún así, no te debes avergonzar sólo por qué Hirose resulto no ser gay. Eres un chico muy atractivo, seguramente tú también decepcionaste a varias chicas.

Nakamura sonrió muy a su pesar, imaginando a una chica sentirse atraída por su aura tenebrosa y mala cara. La loca del club de ocultismo no contaba.

—no lo creo, no soy el tipo de chico que quieres presentar a tus padres, ¿sabes? Sólo soy el otaku raro que parece sacado de una película de terror.

—nah, deja de hacerte el humilde.

—y tú deja de querer subirme el ánimo. Me dan escalofríos.

—uy. ¿De que tipo?

Soltaron unas risas pequeñas y siguieron charlando principalmente de la escuela. Nakamura estaba realmente interesado en las diferencias entre ambas escuelas, notando cómo la luz suave del atardecer hacía que los ojos de Matsumura brillaran y resplandecieran como dos piedras preciosas. El color era hermoso.

Cuando terminaron su café y su postre Matsumura se adelantó y pago por las dos órdenes, guiñando un ojo a Nakamura.

—puedes invitarme otro día.

En lugar de sentir repulsión sonrió y dejó que la calidez llenara su pecho. ¿Eso era tener un amigo? El ánimo lúgubre que lo acosaba desde ayer se aclaró un poco.

Al salir de la pequeña cafetería ya era muy tarde.

—Bueno, te agradezco mucho lo que hiciste por mi hoy, Nakamura.

—ni lo menciones. No quería imaginar cómo te hubieras sentido. Además, también me animaste mucho hoy, yo también te lo agradezco.

Se despidieron y cada uno siguió su camino a casa. El ánimo de Nakamura había subido tanto que no pudo evitar contarle a Icchan del posible amigo lunático que había conseguido.

 

Notes:

Espero les haya gustado! Un poco agridulce, pero quería sacar mi tristeza ante tanta homofobia ahora que re lei el manga. Si quieren otra parte no duden en decirme