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Spider-Woman: Across Our Hearts

Summary:

Tierra 200999
Año 2023
Alchemax
"Un experimento exitoso ha creado a la nueva araña radioactiva, se alerta a las unidades científicas de Alchemax atrapar al espécimen sin daños, no dejen que escape de las instalaciones. Repito, un experimento exitoso ha creado a la nueva araña radioactiva, se alerta a las unidades científicas de Alchemax atrapar al espécimen sin daños, no dejen que escape de las instalaciones."

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

 

Este era un día especial, o quizá un día previo al día especial, no estoy del todo segura, pero sé que este paso es el inicio a algo más grande.
Hace 2 meses apliqué a la preparatoria para Mentes Brillantes, un internado muy exclusivo, para eso, “mentes brillantes”, un examen de admisión muy complicado, largo y estresante, pero me admitieron que es lo importante.
Sí, es un honor que mentes brillantes me consideren a mí una mente brillante, y ahora siento que dije muchas veces “mentes brillantes”, pararé ahora.

—¿Empacaste todo?

—¡Ay por Dios! ¡Mamá! ¿No puedes tocar la puerta de vez en cuando?— Terminé de empacar los últimos libros de mi estantería en la única caja que quedaba abierta.

—Naciste de mí, desnuda, te bañé y cambié los pañales desde que naciste, te vi desnuda toda la vida, eso no debería preocuparte mija. Eso no debería preocuparte, deberías preocuparte por no haber empacado antes.

—Está bien, entendí.— tomé la cinta de embalaje y cerré la caja de cartón.

—Tu papá nos espera abajo, apresúrate en bajar todo.
Pero en ese instante entró papá por la puerta, sin tocar antes de pasar, tampoco. Tal vez ahora en el internado tendría un poco más de privacidad que aquí.

—¿Puedo llevarme estas?— preguntó mientras se acercaba a unas cajas sobre mi cama. Asentí en respuesta, estaba ocupada guardando las cosas en mi bolso de mano.

—Ya tengo todo listo, podemos irnos. — avisé a mamá, quien seguía espiando cómo y qué cosas guardaba.

—¡Ay mi niña!— mamá se acercó a mí y en el momento en el que estaba lista para recibir un abrazo de su parte, apretó mis cachetes con fuerza, estrujándolos con tanta fuerza que probablemente ella veía una versión deforme de mi cara. — Estás creciendo tan rápido, te voy a extrañar tanto, me vas a hacer tanta falta.

—Yo también te extrañaré mamá.— Intenté vocalizar bien cada palabra, pero con la fuerza que ejercía sobre mi cara, no podía hacerlo. — Pero me estás lastimando.

—Oh, lo siento, ven, bajemos de una vez. Te ayudaré con estas cosas.— Levantó dos maletas llenas de ropa, yo ni siquiera pude moverlas luego de llenarlas, pero ella las levantó como si no pesaran nada, tanto que dudé si realmente había guardado mi ropa ahí.—Dile a Carlos que te ayude con lo que queda y vámonos, que perderás el viaje.

Mi mamá y su loca costumbre de llegar tres horas antes al puerto transportador.
Carlos entró a mi habitación en ese mismo instante, casi chocando con mamá. Tampoco tocó la puerta, pero bueno, ellos nunca lo hacen. Sin decir nada, se hizo con las cajas que quedaban, se quedó y me examinó de arriba a abajo.
—¿Estás segura que puedes cargar tu bolso o también te ayudo con eso?
—Eres muy gracioso. — Lo adelanté, empujándolo.

—¿En ese internado tuyo tienen gimnasios? Te hace falta ejercicio, eres mi hermana y me preocupo por tí, algún día te romperás en dos por levantar tus libros. — Comenzó a burlarse de mí a carcajadas.

—Carlos, déjame en paz, vas muy lento pero alardeas mucho.

—¡Oye! dije que me preocupaba por tí.— Seguía riéndose.

En ese momento llegamos a la entrada de casa, el auto de papá tenía la maletera abierta, Carlos guardó todo y se despidió de mí abrazándome, y realmente casi partiéndome en dos.

—Eres una rata de gimnasio. — reí.

—Y tú eres solo una rata. — me dió una palmada en la espalda que casi me saca volando, y no exagero. — Cuídate ahí.

Entré al auto, solo me acompañarían mamá y papá porque Carlos estaba muy ocupado hoy como para venir.
Sabía que él no quería herirme con sus palabras hace rato, solo se reía de mí como usualmente hacíamos el uno con el otro. Hace año y medio tuve una lesión bastante grave, debía guardar reposo, lo que significaba no bailar ballet durante al menos 3 meses, pero en ese momento de mi vida no contemplaba mi vida sin el ballet, así que continué, ignorando a mis doctores. El problema fue que mes y medio después, tuve un desgarre en mi espalda, y la lesión en mi columna era irreparable, por lo que jamás en mi vida podría bailar de nuevo, ni hacer otro tipo de esfuerzo físico. Todos en casa se preocuparon por mí. Estuve dos meses en mi habitación sin hacer absolutamente nada, dejé de ir a clases porque me sentía demasiado deprimida como para ir. Luego de eso no dejaban que cargue nada, ni un libro, tenían miedo de que mi lesión empeore.

El viaje hasta el puerto transportador tomó alrededor de treinta minutos, un viaje de California a New York, Long Island específicamente. En cuanto llegamos mamá y papá bajaron todas mis cosas, registraron el equipaje e inmediatamente nos llevaron a la cabina de transportación. Cada cabina no era muy espaciosa, eran más bien pequeñas, al menos las de clase turista. Entraban alrededor de diez personas por cabina, sin embargo eran bastante cómodas. En el espaldar del asiento de adelante tenía una pantalla con un menú, pedí un sándwich de pavo, y en menos de un par de minutos llegó uno de esos pequeños robots delivery a entregármelo.

—¡Tara! te dije que nada de comprar comida.
—Lo siento mamá.
—Por favor practica tu español cuando estés allá, ese acento tuyo me está matando.

—Estas cosas son un milagro, tu abuelo aún usaba aviones en su tiempo, recuerdo que cuando regresó de New York la última vez que viajó, no dejaba de quejarse que el vuelo le tomó casi 7 horas. — mi papá parecía emocionado de contar esa historia, otra vez. —Llegaremos en 15 minutos más.
No podía compartir su emoción porque jamás había conocido un avión en mi vida, pero claro que 20 minutos de viaje en comparación a 7 horas eran mejor.

En cuanto el transportador llegó a New York, bajamos todos, afuera de la cabina estaba un autobús de el internado, con un hombre de traje elegante negro y una pantalla de luces con mi nombre escrito en morado. “Tara Gosthler” se veía lindo. Vi como unos carritos automáticos llevaban mi equipaje al autobús.

—Bueno mamá, papá, este es el adiós.— Quise abrazarlos pero se rieron de mí.

—Iremos contigo. — mi mamá pasó su brazo por mi hombro, obligándome a caminar a su lado.

—Pero no es necesario, llegaré bien. — pero poco les importó, de todas formas me seguirán.
Nos acercamos a ese hombre con mi nombre escrito, presenté mi identificación de estudiante y nos guió hasta el autobús, acomodándonos a los tres en una fila de asientos. El viaje hasta el internado tardó más que el viaje de California hasta aquí, New York se caracterizaba por sus calles repletas de vehículos y gente por todos lados. Además, debíamos alejarnos un poco de toda la ciudad para llegar.
Al llegar, no pude evitar asombrarme por la infraestructura del lugar, era enorme, y eso era solo la fachada.

“Estimados estudiantes de nuevo ingreso de la Academia Internado de Mentes Brillantes, les pedimos sigan la señalización iluminada para poder bajar en orden del autobús, al bajar sigan la línea verde para proceder con la guía del lugar.”

Seguimos las indicaciones, en el momento en el que debía acomodarme en la fila sobre la línea verde, mis padres me siguieron también.

—Muy bien, es suficiente, el recorrido es solo para estudiantes. Deben irse. — los miré fijamente.

—Pero mija, te juro que es lo último antes de ir…
—No, el viaje fue lo último, estaré bien, solo regresen antes de que Carlos destruya la casa. — no parecían seguros de irse, pero yo comenzaba a avergonzarme. —Estaré bien, ya estoy aquí, nos vemos el último viernes del mes. — Repetí para que ellos pudieran irse.
Después de una larga sesión de besos y abrazos, se fueron, subiendo al autobús que los llevaría de vuelta al puerto transportador.

La guía duró alrededor de una hora, el lugar era inmenso por dentro. El recorrido terminó afuera del edificio destinado para nuestras habitaciones.

—¡Peter!— grité de emoción al ver a mi mejor amigo caminando hacia mí. Corrí de inmediato para abrazarlo.

—Ha pasado tanto desde la última vez que nos vimos. Me alegra que hayas pasado el examen de admisión.
—Sabes que de no ser por tí, ni siquiera se me hubiera cruzado por la cabeza hacerlo.— Peter era mi amigo desde hace casi 7 años, lo conocí cuando se mudó a California, pasó dos años allí, solíamos vernos seguido cuando aún estaba en la academia de ballet. Viajaba seguido a New York y él venía a verme ensayar, luego salíamos a caminar hasta que debía regresar a la academia. La última vez que nos vimos realmente, fue cuando decidí que era buena idea no salir de mi habitación hasta que mi lesión desapareciera por arte de magia. Fue a verme, de no ser por él, aún seguiría cayendo en un hueco sin final. — ¿Sabes dónde queda la habitación D616?

—Claro que lo sé, gracias a mí conseguiste esa habitación. Vámonos, déjame cargar eso. — Tomó mi bolso de mano.

—¿Sabes dónde puedo recoger mi equipaje?— pregunté inocentemente.

—No te preocupes, lo llevarán a tu cuarto antes de que termine el día.— me tomó de la mano obligándome a seguir su ritmo, iba casi corriendo por los pasillos, subimos al elevador que era enorme, tal vez lo era para subir todo el equipaje.— ¿Tienes tu llave?

—Oh, está en el bolso. — apunté al bolso que Peter tenía colgado en el brazo.

—No importa, tengo la mía.— sacó una tarjeta del bolsillo de sus jeans y entramos.

—¿Cómo tienes la llave de mi habitación?

—Porque es nuestra habitación.

Cuando entramos, pude ver la mitad de la habitación llena de posters y cómics, en todos lados, de todas formas estaba muy ordenado, el otro lado de la habitación tenía escrito “Bienvenida Tara” en luces rosadas y moradas en la pared.

—Oww, te tomaste el tiempo de hacer esto. Gracias Peter. — Me subí a la cama vacía sin pensarlo, para poder verlo más de cerca. — Debo preguntar, ¿esto es legal?

—¿Las luces? ¿Claro, en qué universo las luces serían ilegales? ¿No te gusta el rosado? La última vez que te vi era tu color favorito.

—Eres un estúpido.— me burlé de él. — No me refiero a eso. ¿Un cuarto mixto?

—Ah claro, eso. El lema de este lugar es “Más de treinta años sin un embarazo adolescente.” Confían en que “sus mentes brillantes” — marcó las comillas con sus dedos de manera burlona. — no arruinarían sus vidas tan jóvenes.

—¿Es verdad? ¿30 años sin embarazos adolescentes?

—Llevo un año aquí y parece que es verdad, de todas formas siempre hay condones en la enfermería. Si no puedes contra el enemigo, únete a él.

Me lancé a mi cama, no había hecho demasiado en el día, pero era un cambio enorme, me sentía agotada.
—¿Cómo vas con tus estudios?— le pregunté.

—”Parker, el mejor de la clase”— con sus manos dibujó un letrero en el aire. — El Doctor Fisk piensa que soy un genio total, me ama.

—¿Doctor Fisk?

—Es uno de mis maestros, pero la Doctora Olivia piensa lo mismo de mí. Este lugar es genial, encajarás muy bien aquí. Dicen que si sigo así podría ser parte de Alchemax algún día. Eso sería doblemente lo mejor que podría pasarme. Pero parece que estoy confundiéndote.

—Un poco sí. Casi no nos veremos, tu especialidad es la ciencia y esas cosas…

—Hey, no te sientas triste, nos veremos cada noche y los fines de semana serán nuestros, no te dejaré sola. Además, sé que en artes te irá espectacular, jamás vi a nadie hacer lo que haces, y ya llevo un año en este lugar de genios. Encajarán bien, luego harás más amigos y te olvidarás de mí.— Se sentó a mi lado y cuando pensé que me daría un abrazo de consuelo me despeinó por completo.

—Te odio.

—Ya duérmete, te despierto cuando sea hora de la cena de bienvenida, espero que tengas ropa linda.

—Toda mi ropa es linda, Peter. — Mis ojos se cerraban de cansancio, ni siquiera supe si tuve una respuesta luego de eso.