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Era el tercer paquete de pañuelos que se acababa en esta semana y las lágrimas no dejaban de brotar. Estaba destruido y se sentía culpable de tener estas emociones tan egoístas, Hirose se merece ser feliz, poder andar con quién quiera y cuando quiera, pero comprender esto no lo hacia menos doloroso. No importaba que hiciera, si iba a gritar al mar, escribir cartas para luego quemarlas o pedirle a Kawamura más secuelas de sus fantasías, siempre volvía la vibración sonora de la voz de Hana y la proyección de Hirose besándola.
Seguramente todos sus compañeros se han dado cuenta a este punto de sus ojos rojos con notables ojeras, hasta el propio Hirose había preguntado si se sentía bien, Nakamura solo pudo atinar a asentir lentamente y susurrar un ‘si’ sin muchas ganas, que desgaste era todo este escenario, todas los almuerzos Hana venía a visitar a Hirose y el tenía que tragárselo en primera fila. Cada que la mano de Hirose le tocaba el pelo o Hana apoyaba su cabeza sobre su hombro su estómago se hacía un revoltijo como aquella vez que tomó demasiada proteína, le dolía la cabeza al tratar de masticar su comida de lo tenso que se ponía, y ni hablar de prestar atención a clase, lo bueno es que Kawamura, tan santa como siempre, le pasaba sus apuntes y le explicaba cada tanto.
Ahora iba a regresar a su casa en su bicicleta, fue el primero en guardar sus cosas evitar ver una escena más de ‘¡Holi Hirose! ¿Vamos a casa juntos?’ acompañado de un abrazo o algo cursi. Esta vez va a pedalear lo más rápido que pueda para ver si un camión lo llega a arrollar y terminar con su sufrimiento.
Dirigiéndose a la salida divisó una persona con un uniforme diferente al suyo, que raro, ese traje se le hace conocido, y wow que alto está, al parecer está esperando a alguien porque revisa su celular con frecuencia, va a paso lento para poder echarle un ojo más de cerca, aún no lo puede ver bien, un poco más, más cerca y dos pasos más para poder ver su cara y….
“¡¿Matsumura?!” Ay, lo acaba de gritar, lo bueno es que están solos, al menos hasta donde él sabe.
El chico voltea, o más bien, Matsumura tuerce la cabeza al escuchar su voz. “¿Ah? Eres tú” dijo con desdén para volver a su celular.
“¿Qué haces aquí pervertido? Estás siguiendo a Hirose, ¿Verdad?” Nakamura puso su mejor cara de enojo, aunque le dolía demasiado los ojos para poder mantenerlos con su ‘mirada asesina’ por mucho rato.
“Eso a ti no te incumbe” Sus dedos se movían con agilidad para escribir, al menos, 5 mensajes seguidos.
“¿Acaso tratas de separarlos? Si te metes con ellos te metes conmigo, cuidado.” Empujó con sutileza al contrario para advertirle.
“¿De que hablas? ¿Separar? ¿a quienes? Estoy aquí porque Hirose y yo quedamos para salir, porque yo soy su **amigo.”** Puede sentir el veneno que emanan las palabras de Matsumura
“¿Ah, si? Por que la otra vez yo no ví que fueran tan amigos para que se acordara que tenía planes contigo antes de pedirme a **MI** acompañarlo a casa.” Se ríe, Matsumura era tan patético para seguir esperando que Hirose le diera un poco de migajas.
“Ay, ¿Dije amigo? Perdón, quise decir **MEJOR** amigo y si se olvidó es porque salimos tanto tanto tanto que necesita un respiro de mi, no lo entenderías, cosas de mejores amigos.” Sonríe con malicia, pero es algo que al parecer solo percibe Nakamura, es como si tuviera un filtro para ocultar su verdadera cara.
Nakamura y Matsumura discutían fervientemente hasta que una voz suave gritó, ambos voltearon a la dirección del sonido, encontrándose con un Hirose entrelazando dedos con *ella.* Era justo por esto que quería irse pronto, no soportaba verlos siendo tan cercanos, tan íntimos, agachó la cabeza por instinto, entre menos viera era mejor para su corazón. Pero obviamente que Hirose iba a acercarse a dónde ellos, estaba al lado de su amigo después de todo.
“¡Hola Nakamura! Y ay… hola Ko…” aún sin mirarlo sentía como se formaba su sonrisa a través de sus palabras, esa sonrisa que no iba nunca a ir dedicada para él, siente una punzada en el pecho. “No me digas que teníamos planes…”
Bueno, si era cierto el cuento de Matsumura después de todo, pero aún le causaba un poco de gracia que Hirose olvidará tanto a su ‘mejor amigo’.
“Si, teníamos planes para hoy, íbamos a ir la cafetería nueva” Nakamura se preguntaba que clase de cara estaría poniendo Matsumura. “¿Lo volviste a olvidar? Te dije que lo pusieras en tu calendario.”
“Ayy… perdón de verdad, pero hoy voy a regresar con Hana, ¡Oh! Cierto, ella es Hana, es mi novia.” Había alzado la mirada para verla, ella era muy bonita, el tipo de bonita que todos quieren obtener. Otra punzada de pecho, dejó de observarla y mejor volteo hacia Matsumura, y vaya expresión tan fea tenía, no sabía que una cara tan atractiva podía hacer ese gesto tan sombrío. Le dió un escalofrío.
“¿Novia? Pero… Hirose, yo soy tu amigo, ¿no dicen que los amigos van antes que las mujeres?” ¿Que le pasa a este tipo? Con esa clase de comentarios entendía el porqué Hirose no quería acercarse a él.
“Ko, podemos salir otro día ¿si?” Nakamura no quería opinar mucho de la situación ni sacar conclusiones por Hirose, pero saboreaba la incomodidad en las palabras del más bajo.
Antes de que Matsumura dijera algo todavía más vergonzoso Nakamura sentía que debía intervenir. Hirose se merece ser feliz, merecer salir con la persona que el quiere, repitió. Y si él quería salir está vez con Hana, entonces él protegería con su vida está relación, no importando arriesgar su dignidad o su integridad, la felicidad de Hirose era su felicidad, ¿Verdad?
…
“Matsumura, yo voy contigo.” Lo dijo por impulso, pero le salió mejor de lo que esperaba, incluso Hirose quedó un poco sorprendido por su seguridad, o eso creía Nakamura.
“¿Qué? No vine hasta acá por …”
“¡Excelente! Todo está solucionado.” Hirose sonrió y apretó la mano de Hana. “No te preocupes, luego vamos juntos Ko.” Mientras avanzaban Hirose se volteó por última vez. “¡Gracias, Nakamura! ¡Adiós!”
Esa despedida le provocó otra punzada en el pecho, siempre sería así, lo vería desde lejos, viendo como se va con otra persona, sin tener la oportunidad de ser quien estreche su mano y se apoye en su hombro. Una hormigueada viajo de su nariz a los lagrimales y las ganas de llorar volvían con intensidad.
“¡¿Pero qué te sucede?! Estaba a punto de convencerlo, ahora lo tengo que seguir y…” Nakamura soltó un sollozo, los estudiantes comenzaban a pasar a su lado. Realmente no quería llorar, no enfrente de tanta gente y mucho menos enfrente de Matsumura, pero el dolor era tanto que lo abrumaba, cegaba sus pensamientos y le flaqueaba las piernas.
El sollozo se convirtió en un lloriqueo y al poco rato en un llanto incontrolable. Matsumura estaba atónito, las miradas no se hicieron esperar, así que lo mejor que atinó a hacer fue aislarlo de ese tumulto de estudiantes.
Nakamura estaba sentado ahora en una maceta, Matsumura sacó unos pañuelos de su bolsa y se los entregó. Que vergüenza, ahora se veía como un desastre, con la nariz y los ojos rojos.
Se había tranquilizado un poco, el silencio era una ayuda, aún que para Matsumura era incómodo. “Uhm… oye ¿Estás bien?”
Agh, lo único que no quería que le preguntara y lo tuvo que hacer, asintió con la mirada cabizbaja. Solo quería irse a su casa y envolverse en su colcha para dormir hasta la mañana. Por alguna razón Matsumura continúo. “Okay… y… ¿Qué es eso de que Hirose tiene novia?” Nakamura volvió a soltar a llorar después de la pregunta.
